Historia de los Carteles sobre Lactancia Materna durante el Franquismo en España

La Salud Infantil en España: Una Perspectiva Histórica

La divulgación de información sobre el cuidado del bebé y del niño pequeño ha sido históricamente un asunto prioritario para las autoridades sanitarias y políticas, buscando proteger la salud y la vida del infante. Desde principios del siglo XX, la preocupación por la salud infantil en Europa fue creciente, y en España, la mortalidad infantil era una realidad alarmante que requería medidas sanitarias, educativas y alimentarias.

Incluso a mediados del siglo XIX, ya se consideraba un crimen no alimentar al bebé con leche materna, creyendo que hasta las mujeres débiles se robustecían con la lactancia. A finales de ese siglo y principios del siguiente, el alimento materno o de nodriza se consideraba natural y esencial durante los primeros ocho meses, sugiriéndose luego la sustitución progresiva por leche de vaca hervida. Esta visión de la lactancia como el alimento natural por excelencia perduraría a lo largo de las décadas, reflejándose en las campañas de salud.

La perspectiva sobre la nutrición infantil se consolidó en el siglo XX. Como afirmaba el célebre ginecólogo Pinard a finales del siglo XIX, “no existe más que una forma válida de alimentación para el recién nacido: el pecho; y la leche y el corazón de una madre no se reemplazan jamás”. Esta idea fundamental subyacía en muchas de las recomendaciones.

La Segunda República: Precedente en la Promoción de la Lactancia

La II República española asumió la lucha contra la mortalidad infantil como objetivo primordial, creando en 1931 la sección de Higiene Infantil dentro de la Dirección General de Sanidad. Esta sección organizaba concursos anuales de carteles, muchos de ellos enfocados en la promoción de la lactancia materna.

Un ejemplo paradigmático es el cartel ganador de 1933, obra del pintor e ilustrador Serny (Ricardo Summers Isern). Su lema, “LO MEJOR PARA EVITAR LA MUERTE DE LOS NIÑOS DE PECHO ES LA LECHE DE LA MADRE“, encapsulaba el mensaje central de la época. Este cartel, junto a otros idénticos, fue conservado en la privacidad de los hogares por casi 80 años, evidenciando su impacto.

Cartel de Serny (Ricardo Summers Isern) de 1933 promoviendo la lactancia materna

La Lactancia Materna y la Salud Infantil durante el Franquismo

El contexto de la Guerra Civil Española (1936-1939) y los subsiguientes “años del hambre” de la posguerra (1939-1949), marcados por el racionamiento y la precaria salud materno-infantil, presentaron desafíos enormes. A pesar de ello, el gobierno franquista continuó con la promoción de la lactancia materna, bajo la guía de pediatras. Sin embargo, la leche de fórmula empezó a ganar terreno debido a la alteración de la estructura familiar tradicional, con mujeres incorporándose a trabajos en fábricas o participando en la guerra. Las instituciones sanitarias, además, priorizaron la atención a los heridos, lo que afectó la asistencia a los niños enfermos.

Carteles de Promoción y su Mensaje Social

La Dirección General de Sanidad del Ministerio de la Gobernación, heredera de estas campañas, editó anuncios que mantenían la recomendación de la lactancia materna. Un cartel de grandes dimensiones (68,5×48,5 cm) de este periodo mostraba una mujer amamantando a un niño, acompañada de un mensaje que, curiosamente, presentaba un nivel de autocrítica implícita. Afirmaba que la mortalidad infantil entre niños en malas condiciones higiénicas sería espantosa sin la lactancia materna, lo que reconocía, en la práctica, el fracaso de una política social adecuada tras la posguerra. Este cartel también subrayaba la importancia de la lactancia para prevenir enfermedades y sugería la necesidad de mayor limpieza entre las madres, lo que podría indicar la percepción de carencias informativas por parte del Régimen.

Cartel franquista de la Dirección General de Sanidad promocionando la lactancia materna con mujer amamantando

La Higiene como Eje Central de la Prevención

La preocupación por la higiene era recurrente. Una serie de fotografías oficiales en blanco y negro (70×50 cm) ilustraba hogares populares. Bajo una de ellas, con el lema “la lactancia materna es mejor”, se advertía sobre el peligro de la contaminación al dejar recipientes de lactancia artificial en cualquier lugar. Estas imágenes, que mostraban casas modestas pero aseadas, buscaban reforzar la idea de que, a pesar de la pobreza, el orden y la limpieza eran esenciales para evitar infecciones.

Fotografía oficial de casa modesta con lema

Otra fotografía de la serie mostraba un fogón con utensilios de cocina y leche derramándose por ebullición, un problema común antes de la pasteurización. Esta imagen reforzaba la importancia de la vigilancia y la higiene en la preparación de alimentos, conectando directamente con las advertencias de los otros carteles.

Fotografía oficial de cocina con advertencia sobre la higiene en la preparación de alimentos para bebés

Campañas de Salud Infantil Más Amplias: Accidentes y Cuidados

Más allá de la lactancia, las autoridades franquistas impulsaron otras campañas de salud infantil. El Día Mundial de la Salud de 1962, por ejemplo, se dedicó a la enfermera, reconocida como “eficaz colaboradora del médico e imprescindible en toda obra de educación sanitaria”. También se publicaron carteles sobre la prevención de accidentes, como el que mostraba a una madre bañando a su hijo, con el mensaje “Prevenir accidentes en la infancia es salvar muchas vidas y evitar muchos inválidos”.

El dibujante José Robledano Torres fue encargado de crear historietas para adultos y niños que, mediante consejos cotidianos, ilustraban cómo evitar accidentes domésticos. Estas viñetas trataban temas como la intoxicación por productos químicos o medicamentos, cortes con objetos punzantes o quemaduras por fuego. La moraleja subyacente a menudo recaía en la responsabilidad de los adultos, enfatizando que “los niños no tienen toda la culpa, sino las personas encargadas de educarlos y vigilarlos”.

Un ejemplo de advertencia sobre los peligros en el cuidado infantil se mostraba en una historieta donde una “señora lactante” se acostaba con su bebé y lo dejaba “literalmente como un sello de correos”, sugiriendo el riesgo de asfixia o accidentes por cohabitación durante el sueño. Estas ilustraciones, aunque a veces exageradas, reflejaban los peligros cotidianos y la necesidad de vigilancia constante.

Impacto y Legado de la Propaganda de Salud Infantil Franquista

La promoción de la lactancia materna durante el Franquismo fue un pilar de la política de salud pública, especialmente vital en los difíciles años de posguerra. Los carteles de la Dirección General de Sanidad no solo instaban a las madres a amamantar, sino que también ofrecían un reflejo de las realidades socioeconómicas, las deficiencias del sistema de salud y la necesidad de reforzar la higiene en los hogares. La curva descendente de la mortalidad infantil en España, registrada por el Instituto Nacional de Estadística desde 1905 hasta 1949, aunque influida por múltiples factores, subraya la importancia de estas campañas.

Estos materiales visuales, integrados en un conjunto más amplio de campañas sobre higiene y prevención de accidentes, revelan un enfoque gubernamental que buscaba salvaguardar la vida y el bienestar infantil. Dicho enfoque operaba dentro de las limitaciones materiales e ideológicas del régimen, en un periodo de profundos cambios sociales que afectaron los roles tradicionales de la mujer y la introducción de nuevas opciones de alimentación infantil.

tags: #carteles #lactancia #materna #franquismo