Biografía y trayectoria profesional del pediatra Carlos Payá

Algunas personas tienen la capacidad de dejar una huella imborrable en los lugares, las ciudades y, sobre todo, en las personas. Este es el caso del Dr. Carlos Payá, cuya trayectoria profesional y personal ha estado marcada por la dedicación y el compromiso.

Experiencia en Cruz Roja: Una vocación de servicio

La experiencia profesional del Dr. Payá ha sido, en sus propias palabras, "muy bonita y muy dura", abarcando incluso periodos de guerra. Sin embargo, destaca su labor de voluntariado en la Cruz Roja, que se extendió por casi 30 años. Los primeros 20 o 25 años como voluntario fueron particularmente significativos, dándole "vida y sensibilidad".

El Dr. Payá disfrutaba las reuniones en la sede de Madrid, en la calle Pozas, y considera que la capacidad de ayudar y enseñar a través de esta institución ha sido la mejor experiencia de su vida. Su compromiso diario y el contacto personal con sus compañeros de la Cruz Roja fueron fundamentales. Esta faceta, más sensible que su vida profesional convencional, le ha proporcionado una perspectiva invaluable. Para sus hijos, nietos y bisnieta, su trayectoria en la Cruz Roja representa una enseñanza vital sobre cómo ayudar a las personas.

Durante muchos años, Carlos Payá fue vicepresidente nacional de Cruz Roja, lo que implicaba una presencia constante en la oficina central y un profundo cariño hacia muchas de las personas con las que trabajó. Incluso sus dos hijos, ambos médicos, le daban instrucciones en relación con su salud, como el uso disciplinado de la mascarilla, a pesar de que le resultaba molesta.

Actualmente, el Dr. Payá dedica su tiempo a cuidar a su esposa, con ayuda a domicilio las 24 horas, una disposición que sus hijos insistieron en tener, aunque ellos inicialmente no querían. Su día a día incluye mucho deporte, despertándose a las 6:30 para trotar un par de horas, y también la lectura. Entre el ejercicio, la lectura y el cuidado de su mujer, el día se le pasa rápidamente.

Foto de Carlos Payá en un entorno profesional o informal, sonriendo

El compromiso con el trabajo y el equipo

El Dr. Payá siempre ha creído en la importancia de una presencia diaria para que el equipo vea el trabajo y el compromiso de sus líderes, a diferencia de algunos presidentes que aparecen por la oficina solo una vez a la semana o al mes. Se siente muy satisfecho con la labor que dejó y ha recibido agradecimientos por el trabajo realizado.

Disfrutó mucho su tiempo en este rol, sintiéndose "muy feliz". Su esposa, que era profesora de filosofía y letras, tuvo que dejar su profesión para cuidar a sus hijos, ya que el Dr. Payá "andaba por el mundo" debido a sus responsabilidades.

El papel del pediatra en la detección temprana del cáncer infantil

El cáncer infantil, aunque de baja incidencia, a menudo se presenta con síntomas inespecíficos que simulan patologías comunes y benignas, lo que dificulta su diagnóstico precoz en Atención Primaria. La incidencia anual estandarizada de cáncer infantil en España es de 159 casos nuevos por millón de niños de 0 a 14 años, lo que equivale a 1.100 casos nuevos al año. Se estima que un pediatra de Atención Primaria, con una carga de 1.500 pacientes, verá un nuevo caso de cáncer cada cinco años.

A pesar de los avances, el cáncer infantil es la segunda causa de muerte desde el primer año de vida hasta la adolescencia. En 2018, fallecieron en España 192 menores de 14 años por cáncer, lo que representa cuatro niños fallecidos a la semana por esta causa.

Síntomas y signos de sospecha en Atención Primaria

El pediatra de Atención Primaria debe ser capaz de reconocer cuándo una sintomatología aparentemente benigna puede ser el inicio de una patología grave, identificando los signos de alarma que requieren un estudio inmediato. Los principales síntomas y signos de sospecha de cáncer infantil incluyen:

  • Palidez
  • Masas (en cabeza, cuello y otras localizaciones)
  • Adenopatías
  • Movimientos anormales
  • Hematomas y signos de sangrado
  • Fatiga
  • Cefalea
  • Anormalidades visuales
  • Dolor y síntomas musculoesqueléticos

Son esenciales una buena historia clínica, una exploración física completa y un seguimiento clínico evolutivo para disminuir el tiempo desde el inicio de los síntomas hasta el diagnóstico final, permitiendo un diagnóstico precoz.

Infografía o esquema sobre los principales síntomas y signos de cáncer infantil

Tipos de cáncer más frecuentes en la infancia y adolescencia

Las neoplasias más comunes desde el nacimiento hasta los 14 años son:

  • Leucemias (28%)
  • Tumores del sistema nervioso central (SNC) (23%)
  • Linfomas (12%)

Entre los 15 y 19 años, los tipos más frecuentes son:

  • Tumores óseos (24%)
  • Linfomas (21%)
  • Tumores del SNC (15%)

Cabe destacar que en el 8-10% de todas las neoplasias subyace una base hereditaria, aunque la mayoría de estos síndromes son poco frecuentes y presentan una expresividad variable.

Tumores del Sistema Nervioso Central (SNC)

Los tumores primarios del SNC son los segundos más frecuentes en la infancia, después de las leucemias, y la segunda causa de muerte por cáncer infantil. Su sintomatología se debe a la invasión y compresión del tejido nervioso adyacente, así como al aumento de la presión intracraneal por efecto de masa o hidrocefalia obstructiva.

Estudios han identificado hasta 56 signos y síntomas al diagnóstico de un tumor del SNC, que dependen de la edad, la localización y el antecedente de neurofibromatosis (NF). En tumores intracraneales sin NF, la clínica más frecuente incluye: cefalea, náuseas y vómitos, anormalidad de la marcha y coordinación, y papiledema. En aquellos asociados a NF: disminución de la agudeza visual, exoftalmos, atrofia óptica y estrabismo. En menores de 4 años: macrocefalia, náuseas y vómitos, irritabilidad, letargia y ataxia.

Desde Atención Primaria, se debe estar alerta ante pacientes con síntomas no resolutivos o en los que se asocien nuevos, especialmente visuales, motores, endocrinos o del comportamiento, así como signos de hipertensión intracraneal.

Tumores del Sistema Nervioso en niños

Leucemia y adenopatías

La leucemia es el tumor pediátrico más frecuente. Sus síntomas al diagnóstico pueden incluir hepatomegalia, esplenomegalia, palidez, fiebre y hematomas. Además, entre un tercio y la mitad de los pacientes presentan infecciones recurrentes, astenia, dolor de extremidades, hepatoesplenomegalia, petequias, linfadenopatías, tendencia al sangrado y erupción cutánea.

Las adenopatías (ganglios linfáticos inflamados) son estructuras dinámicas que cambian de tamaño, a menudo en respuesta a infecciones. En la infancia, es normal palpar pequeños ganglios. Sin embargo, las adenopatías generalizadas (más de dos cadenas ganglionares no contiguas) o persistentes (más de tres semanas/meses) requieren especial atención. Una exploración física completa, prestando atención a la palpación abdominal y el examen de la piel, es crucial.

Imagen de una exploración pediátrica, con un profesional revisando ganglios o abdomen

Masas Mediastínicas y Abdominales

Las masas mediastínicas en la infancia son poco frecuentes, pero en la mayoría de los casos son de naturaleza maligna, siendo el linfoma la etiología más común. La clínica suele ser secundaria a la compresión de estructuras adyacentes, y los síntomas dependen de la localización, tamaño y velocidad de crecimiento de la masa.

El hallazgo de una masa abdominal es una de las formas más frecuentes de presentación de neoplasias en la infancia, a menudo detectada de forma accidental. En esta franja de edad, el linfoma no Hodgkin tipo Burkitt puede presentarse como una masa abdominal de crecimiento rápido, asociada a distensión, dolor, síntomas obstructivos, invaginación intestinal y alteraciones metabólicas.

La exploración física debe ser meticulosa, con toma de constantes vitales, incluyendo la tensión arterial. Es crucial establecer la localización, tamaño, forma y contorno de la masa, así como su adherencia a planos profundos y la presencia de dolor a la palpación.

Tumores de partes blandas (STB) y Tumores óseos

Los sarcomas de partes blandas (STB) pueden aparecer en cualquier localización anatómica, siendo las más frecuentes la región genitourinaria, cabeza y cuello, y extremidades. Una tumoración no justificada con diámetro mayor de 2 cm, afectación de planos profundos, consistencia aumentada, crecimiento progresivo y adenopatías regionales, es sospechosa de STB.

El dolor musculoesquelético en la infancia es un motivo de consulta frecuente. Aunque su etiología varía, las neoplasias y las infecciones osteoarticulares, aunque menos frecuentes, son muy importantes debido al riesgo de morbilidad si el diagnóstico se retrasa. Pueden asociar una masa palpable, indurada y de crecimiento rápido, e incluso producir una fractura patológica. Es fundamental incorporar las leucemias y los tumores óseos en el diagnóstico diferencial de pacientes con sospecha de osteomielitis o enfermedades reumatológicas. Se destaca la importancia de un diagnóstico preciso antes de iniciar tratamientos con corticoides, para evitar enmascarar una neoplasia hematológica.

Tumores del Sistema Nervioso en niños

Retinoblastoma

El retinoblastoma es la neoplasia ocular más frecuente y representa el 3% de los tumores infantiles. Suele diagnosticarse entre el primer y tercer año de vida, y el 95% de los casos antes de los 5 años de edad.

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