La protección de la infancia y el fomento de su desarrollo integral son pilares fundamentales en la sociedad. Este artículo aborda tres aspectos clave en este ámbito: la implementación del dispositivo de Cámara Gesell para la toma de declaraciones de víctimas, el rol de los Jardines Integrales Comunes (JIC) en la educación inicial y las consideraciones pedagógicas sobre la capacidad y desarrollo de los niños en sus primeros años.
La Cámara Gesell: Un Dispositivo para la Protección de Víctimas
El Ministerio Pupilar y de la Defensa puso en marcha por primera vez el Dispositivo de Cámara Gesell, cedido mediante convenio por el Ministerio de Seguridad de la Nación. Este dispositivo permite la toma de declaraciones de víctimas, especialmente en casos sensibles como la trata de personas, que se sustancian en la Justicia Federal de Tucumán. La implementación de la medida se llevó a cabo con absoluta normalidad, respetando los protocolos de derechos de víctimas e imputados/as, así como los de prevención ante la pandemia de Covid-19.
Durante estas declaraciones, estuvieron presentes autoridades como la Secretaria del Juzgado Federal N°1, Doctora Marcela Cabrera; el Doctor Daniel Weisenberg de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX); y un representante de la Defensoría de Menores de la Nación, dado que las víctimas eran dos menores. La urgencia y necesidad de estos dispositivos se subraya por la situación de la explotación infantil global.

El Ministerio Pupilar y de la Defensa renueva su compromiso de combatir la explotación infantil, una problemática que UNICEF advierte que involucra violencia, explotación y abuso frecuentemente a cargo de personas conocidas por el niño, incluyendo padres, familiares, cuidadores, maestros, autoridades policiales y otros agentes. Se calcula que 400 millones de menores en el mundo son víctimas de esclavitud, con 168 millones trabajando y 85 millones haciéndolo en condiciones peligrosas. El Ministerio se ha integrado oficialmente a la Mesa Interinstitucional Provincial contra la Trata y Explotación de Personas, coordinando tareas de prevención, difusión de la línea 145, elaboración de protocolos y capacitación, resaltando su rol en la restitución de derechos a las víctimas.
Jardines Integrales Comunes (JIC) en la Educación Inicial
Los Jardines Integrales Comunes (JIC) son instituciones clave en el Nivel Inicial, enfocadas en la educación y el desarrollo de niños pequeños. Ejemplos de estos incluyen: JIC nº1 (D.E. 17º), JIC nº3 (D.E. 21º) y JIC nº3 (D.E. 6º), entre otros Jardines Maternales y Escuelas Infantiles.
Objetivos y Metodología en la Primera Infancia
La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires establece normativas para estas instituciones. La educación inicial se organiza alrededor de cuatro ejes de experiencia, que agrupan contenidos relacionados entre sí y están imbricados unos en otros. El objetivo es que los niños y niñas comiencen a descubrirse como personas, adquiriendo valores y actitudes, y logren una interrelación con el resto de los integrantes de la sala. Estos ejes de contenido proponen alcanzar experiencias y conocimientos que los alumnos ya adquirieron, pero también explorar lo que desconocen o conocen parcialmente. La metodología de trabajo se centra en la acción directa con los objetos y en la interacción con otros, considerando las características de las edades de 2 y 3 años, cuya aparente inquietud comunica su curiosidad por todo lo que los rodea.
El Rol del Docente y el Entorno Educativo
La tarea educativa demanda que el docente actúe con creatividad e iniciativa, organizando el aprendizaje a partir de los contenidos previstos. El maestro desempeña un papel fundamental como organizador para que el docente resulte funcional. Los objetivos y contenidos para la Educación Inicial son los que guían la tarea educativa, y los alumnos participarán en las actividades con mayor protagonismo. Los docentes deben considerar la experiencia formativa de los alumnos, así como sus experiencias de escolaridad previa, y realizar un diagnóstico individual de cada niño. Es crucial que los adultos otorguen la mayor atención a los niños, permitiéndoles adquirir autonomía en el quehacer institucional. Es vital que el docente esté dispuesto a revisar su práctica cuando sea necesario, construyendo criterios comunes en conjunto con las familias, en un espacio participativo que considere en primer lugar al niño.
Desarrollo del Juego y Adquisición de la Autonomía
El componente lúdico es una parte esencial de las propuestas pedagógicas. A través del juego, los niños pueden crear nuevas acciones o movimientos, logrando una globalidad en sus movimientos corporales y la complementación entre ellos. El juego simbólico se convierte rápidamente en un vehículo para la exploración, interacción y comunicación, así como la expresión de las acciones y la capacidad expresiva a través de gestos y la palabra. Los niños aprenderán a anticipar con qué y con quiénes van a jugar, y lograrán desde la experiencia una evaluación de su actividad. El juego-trabajo implica una preparación previa de materiales y un ordenamiento posterior. Es una actividad constructiva que les permite apropiarse de su ambiente y es crucial para estas edades, demandando tiempo y esfuerzo por parte de los niños.

Adaptación y Vínculos Familiares
El ingreso de los niños de dos y tres años a una institución educativa es, en muchos casos, su primera escolaridad. Es un proceso de separación de la familia, donde el niño comienza a desenvolverse en un grupo primario, fuera del hogar. Es fundamental que la escuela acompañe a la familia y al niño en este proceso, ofreciendo seguridad en los vínculos y respetando los tiempos de adaptación. Se deben evitar situaciones de sobreprotección o la exigencia de realizar rápidamente una serie de aprendizajes, manteniendo siempre la mirada en el niño, sus necesidades, posibilidades y tiempos. Las familias participan activamente en esta etapa, compartiendo inquietudes y buscando soluciones conjuntas para apoyar el desarrollo integral del niño. El docente debe conocer cómo es ese niño y su familia para comprender mejor a cada uno.
Consideraciones sobre el Espacio Físico y Tiempos de Actividad
Para el trabajo con estas edades, se señala la necesidad de ambientes espaciosos que permitan a los niños movilizarse libremente sin estar pendientes de los adultos. Es ideal que el espacio exterior también esté zonificado. Se recomienda evitar muebles que corten o creen barreras, y facilitar la existencia de lugares más íntimos y cerrados. Los materiales de juego deben ser de fácil acceso y flexibles para permitir diferentes usos, como colchonetas y almohadones que permitan sentarse o recostarse en el suelo sin temor a enfriamientos. La organización del tiempo debe ser equilibrada, evitando esperas innecesarias y actividades que demanden un gran desgaste de energía de manera prolongada. Los tiempos institucionales deben adaptarse a la capacidad de los niños para participar concentradamente en la actividad propuesta, que puede ser hasta 30 minutos aproximadamente.
Ejes de Contenido y Desarrollo del Niño
El desarrollo de los niños es integral, abarcando lo motor, lo afectivo y lo cognitivo en forma equilibrada. Los ejes de contenido están diseñados para este desarrollo, donde el niño comienza a reconocer su identidad y a comparar su cuerpo con el de otros, incluyendo diferenciar los órganos sexuales. Es natural que los niños de estas edades tengan curiosidad sobre los bebés que nacen y sus propios nacimientos, temas que deben abordarse con explicaciones reales y adaptadas. Se promueve la aceptación de la diversidad en sus juegos, abordando temas como el origen étnico, cultural, social, religioso, las capacidades diferentes o el sexo, fomentando actitudes positivas y democráticas.
Abordaje de Temas Sensibles y Diversidad
Los adultos deben estar preparados para responder a preguntas o inquietudes relacionadas con temas sensibles como el origen de la vida y la muerte, ofreciendo explicaciones reales y coherentes con los esfuerzos de las familias y la cultura. Es importante no imponer estereotipos como "los varones no lloran" o "las niñas no hablan de este modo". La institución debe fomentar un ambiente inclusivo, donde se acepten las particularidades de cada niño, incluyendo aquellos con necesidades especiales o que utilizan ayudas como ortopédicos o silla de ruedas. La atención debe centrarse en las necesidades individuales, ofreciendo apoyo sin sobreproteger. La identificación y aceptación de las propias características corporales, así como la diversidad de los demás, contribuyen a la formación de una identidad sana.