La urbanización Camí de Paterna, situada a las afueras de Bétera, se originó hace 40 años en un área clasificada como "suelo urbano". A pesar de ser una zona consolidada en el Camp de Túria, con más de 500 residentes, sus habitantes han carecido históricamente de servicios públicos esenciales como el alumbrado o el alcantarillado.
En abril de 2022, el pleno del Ayuntamiento de Bétera aprobó una moción para dotar de estos servicios a una veintena de urbanizaciones, incluyendo Camí de Paterna. Sin embargo, tres años después, no se han implementado mejoras significativas. Los vecinos expresan su frustración ante promesas recurrentes del ayuntamiento, que afirma estar "estudiando la situación para trazar un plan de acción", pero lamentan que "durante muchos años, nos han dicho lo mismo y al final no pasa nada, dejan correr el tiempo".
Cronología de Reivindicaciones Vecinales
Siguiendo un cronograma de acciones, los vecinos de Camí de Paterna relatan que hace un año se reunieron con miembros del ayuntamiento, quienes argumentaron la falta de consenso entre los residentes. En respuesta, los vecinos crearon una petición en Change.org que acumuló 1.307 firmas. Posteriormente, tras una nueva conversación con el consistorio, se les comunicó que la implementación de servicios "no era posible por ley". Sin embargo, el vecindario presentó la Ley de Ordenación del Territorio, Paisaje y Urbanismo (LOTUP) de 2021, cuyo artículo 190 establece el "deber de dotación de servicios urbanísticos básicos y de incorporación de medidas de integración paisajística" para el suelo urbano edificado, como es el caso de Camí de Paterna.
Una reunión posterior, celebrada el 16 de octubre, el consistorio aseguró que finalmente estudiarían la cuestión, pero los vecinos manifiestan su escepticismo: "creemos que nos están volviendo a hacer perder el tiempo". Añaden que en los plenos siempre se les indica que la solución es "muy complicada", generando dudas sobre el compromiso real.
La situación de las infraestructuras ha empeorado con el tiempo, con "más agujeros en las carreteras, el asfaltado se degrada y no lo reparan porque la urbanización no está terminada", según los residentes.

La Perspectiva del Ayuntamiento de Bétera
El Ayuntamiento de Bétera, por su parte, argumenta que Camí Paterna "no es una urbanización como tal, sino que estamos ante unas construcciones que se han ido haciendo y consolidando en una zona, sin servicios previos, a lo largo de la historia". Señalan que "nunca se ha llegado a urbanizar el sector, ni ha habido un desarrollo urbanístico en el mismo".
Debido a esta falta de desarrollo urbanístico, el consistorio reconoce que los vecinos "no han tenido ni tienen todos los servicios que ahora se demandan". No obstante, afirman estar "estudiando y trabajando la posibilidad de dotar de los servicios que les faltan y que así, puedan tener la condición de ser viviendas plenamente urbanas".
El ayuntamiento asegura que estos trabajos se están realizando conjuntamente con los vecinos para evaluar la situación y encontrar la mejor solución, indicando que en la última reunión conjunta "se marcaron una serie de objetivos a trabajar por ambas partes".

Consecuencias de la Falta de Servicios
La carencia de alcantarillado provoca graves problemas de inundaciones en las calles y en las propiedades. Los vecinos relatan que "cuando llueve, a la gente se le inunda la casa, eso es lo más grave, que cuando llueve fuerte los comedores se convierten en lagos". Las fosas sépticas también se desbordan, provocando la salida de aguas residuales.
Los residentes denuncian que pagan por el servicio de alcantarillado en su factura del agua, a pesar de no disponer de él. Además, consideran injusto pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) al mismo nivel que urbanizaciones como Mas Camarena, que cuentan con todos los servicios.
La falta de alumbrado público también genera problemas de inseguridad, haciendo que "la gente tenga miedo a salir por la noche".
Un Enfoque Pragmático para Soluciones Urgentes
El autor del artículo de opinión, residente de Camí de Paterna, critica el enfoque municipal hacia los problemas urbanísticos, que a menudo se centra en grandes proyectos en lugar de soluciones prácticas para problemas arraigados. Señala que la transformación de pequeñas zonas consolidadas, con asentamientos y autoconstrucciones, es un desafío mayor que la urbanización de grandes terrenos.
Propone un enfoque pragmático y la búsqueda de soluciones "paliativas" a corto plazo, sin descartar las definitivas a medio plazo. Cuestiona las excusas del ayuntamiento, calificándolas de "electoralistas y partidistas", y argumenta que la inversión en estas áreas no se considera rentable electoralmente, a pesar de la necesidad de resolver el bienestar de los vecinos.
Rechaza la idea de que la solución a los servicios básicos, como el alumbrado, la limpieza o el transporte, dependa de la finalización completa de Planes de Actuación Integrada (PAI) o Unidades de Ejecución. Subraya que los residentes de Camí de Paterna y otras urbanizaciones similares no buscan obtener beneficios a costa de otros, sino que han contribuido al municipio durante años y merecen ser tratados como cualquier otro barrio.
Para Camí de Paterna, descrita como una zona "semiconsolidada", donde la reparcelación física es imposible, el autor sugiere soluciones como el alumbrado alimentado por energía solar o la instalación de placas fotovoltaicas. Además, aboga por la inclusión de estas áreas en los planes de movilidad municipal, garantizando sistemas de transporte público eficientes.
En cuanto al aspecto urbanístico, propone modificar las delimitaciones de las Unidades de Ejecución existentes o crear nuevas, separando aquellas áreas donde la reparcelación física sea posible y genere beneficios urbanísticos para los propietarios. En estas áreas se podrían incluir las cargas urbanísticas necesarias. Para el resto de vecinos, que ya han cumplido con sus aportaciones al municipio, se plantea la posibilidad de una "Gestión Directa", similar a la experiencia de Montesano en San Antonio de Benagéber, donde el ayuntamiento se compromete a aplicar subvenciones para cubrir los costes.
Se recuerda que el Ayuntamiento de Bétera, bajo la alcaldía de Amparo Domenech, ya acordó en 2002 el desarrollo de Camí de Paterna por Gestión Directa debido a su estado de consolidación urbanística, una decisión que fue revertida por el siguiente equipo de gobierno en favor de una solución mercantilista.