La importancia de fertilizar tus plantas de cannabis
El riego con fertilizante es esencial para garantizar el crecimiento y desarrollo saludable de tus plantas de cannabis. Los fertilizantes proporcionan los nutrientes esenciales que no siempre están presentes en el suelo o en el agua, asegurando una alimentación adecuada para cada uno de sus procesos con resultados óptimos.
Las plantas de marihuana absorben los nutrientes principalmente por las raíces. También tienen la capacidad de absorber nutrientes mediante la cutícula y los estomas de las hojas, aunque en menor cantidad. Las plantas de cannabis necesitan macronutrientes y micronutrientes para garantizar su óptimo desarrollo durante todo el cultivo.

Factores clave a considerar antes de fertilizar
No es posible fijar un lapso exacto entre cada aplicación de fertilizante, ya que cada caso es distinto. La frecuencia de fertilización depende de varios factores:
- Tipo de planta: Cada variedad de cannabis consume una cantidad diferente de nutrientes. La genética influye en los tiempos de transición entre fases y en las necesidades nutricionales.
- Fase de crecimiento: La etapa de desarrollo de la planta (germinación, vegetativa, floración) determina la cantidad y el tipo de nutrientes requeridos.
- Tipo de fertilizante: Existen fertilizantes orgánicos e inorgánicos, cada uno con sus propios beneficios y aplicaciones, y velocidades de liberación de nutrientes.
- Condiciones ambientales: Factores como la luz, la temperatura y la humedad influyen en la necesidad de fertilización de las plantas. En climas más cálidos, las plantas suelen requerir fertilización más frecuente debido a un mayor crecimiento.
- Tipo de sustrato: Un sustrato inerte como el coco requiere fertilización desde el principio, mientras que las tierras pre-abonadas (como Light Mix, Grow Mix o All Mix) ya contienen nutrientes para varias semanas.
- Tamaño de la planta: Las plantas pequeñas normalmente requieren menor cantidad de agua y nutrientes que las plantas más grandes. Durante el crecimiento, demandarán más hidratación y nutrientes.
- Instrucciones del fabricante: Es imprescindible seguir las indicaciones de dosificación y modo de aplicación del fertilizante que se va a usar, ya que no todos los productos son iguales.
Nutrientes esenciales para el desarrollo del cannabis
Las plantas de cannabis requieren tres nutrientes en grandes cantidades, conocidos como macronutrientes principales: Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K). Estos constituyen la base de la salud de las plantas de marihuana y son los protagonistas de los fertilizantes en forma de una proporción NPK.
Macronutrientes principales (NPK)
- Nitrógeno (N): Fundamental para la fase de crecimiento vegetativo, ya que regula la producción de proteínas y es esencial para el desarrollo de tallos y hojas. Suele presentarse en forma de nitrato (NO-3) y amonio (NH+4).
- Fósforo (P): Vital durante la etapa de floración, forma parte de la estructura de las plantas como raíces y pistilos, y es crucial para la formación de flores (cogollos) y cannabinoides. Se presenta normalmente en óxido de fósforo.
- Potasio (K): También muy demandado durante la floración, especialmente para la creación y engorde de flores y la producción de resina.
Otros macronutrientes y micronutrientes
Además de NPK, las plantas también necesitan macronutrientes secundarios como Calcio, Magnesio y Azufre. Los micronutrientes, aunque necesarios en pequeñas cantidades, son extremadamente importantes. Incluyen Hierro (Fe), Zinc (Zn), Manganeso (Mn), Boro (B), Cloro (Cl), Molibdeno (Mo) y Cobre (Cu).
Estos micronutrientes funcionan como catalizadores de los procesos enzimáticos y ayudan a la activación celular, y suelen venir ya incorporados en sustratos y abonos. El Silicio (Si) es un elemento muy importante que, aunque no se considera esencial, es muy beneficioso, ayudando a las plantas a desarrollar paredes celulares más fuertes y tallos y hojas más resistentes.

Tipos de fertilizantes para plantas de cannabis
Existen diversos tipos de fertilizantes, cada uno con características y usos específicos:
Fertilizantes orgánicos
Provienen de fuentes naturales como estiércol, compost, guano de aves, harina de huesos, extracto de algas, etc. Son más suaves y liberan los nutrientes de manera gradual, lo que favorece un crecimiento sano. Son ideales para mejorar la estructura del suelo e incentivar la actividad de los microorganismos beneficiosos. Las plantas no tienen estómago, por lo que dependen de microorganismos para descomponer la materia orgánica y hacerla absorbible por las raíces. Muchos abonos orgánicos líquidos se presentan "pre-digeridos" para facilitar la absorción.
Fertilizantes minerales (sintéticos o químicos)
No parten de elementos naturales, pero las plantas los asimilan más rápido que los nutrientes orgánicos. Contienen nutrientes en forma de sales minerales solubles en agua. Ofrecen NPK precisos para cada etapa y son útiles para corregir deficiencias rápidamente. Sin embargo, hay que ser meticuloso en la frecuencia y dosificación para evitar la sobrefertilización o las quemaduras de nutrientes.
Fertilizantes de liberación lenta
Hechos con nutrientes que se liberan progresivamente durante un período prolongado. Son aptos para cultivos en macetas o cuando el cultivo no demanda fertilización frecuente.
Fertilizantes hidropónicos
Exclusivos para sistemas de cultivo sin suelo, como la hidroponía o la aeroponía. Son solubles en agua, lo que permite su absorción directa por las raíces de las plantas.
Suplementos y bioestimulantes
- Productos para el enraizamiento: Abonos con altos contenidos en fito-hormonas (principalmente auxinas) que actúan como señales químicas para la especialización celular. Las micorrizas y trichodermas son microorganismos beneficiosos que favorecen la creación y protección de las raíces.
- Estimulantes de crecimiento: Compuestos por sustancias húmicas y fúlvicas que facilitan la absorción y transporte de nutrientes. Pueden usarse desde el inicio del cultivo hasta el cambio de floración o la segunda semana de floración.
- Estimulantes de floración: Ayudan a las plantas a crear nuevos cogollos y cannabinoides. Suelen usarse durante todo el periodo de floración.
- Engordadores de cogollos: Productos con altas concentraciones de fósforo y potasio (como PK 13-14) que se usan para el engorde de los cogollos, especialmente a partir de la 3ª-4ª semana de floración.
- Enzimas: Compuestos que favorecen reacciones bioquímicas, como la descomposición de materia orgánica (raíces muertas). Su uso es muy recomendable durante todo el cultivo, especialmente en floración o con altas nutriciones.
Frecuencia y dosificación según la fase de cultivo
La dieta de la planta de cannabis cambia según la exigencia de cada fase. Es fundamental adaptar la fertilización para obtener los mejores resultados.
Fase de germinación (1-7 días)
Durante esta fase, el objetivo principal es estimular el crecimiento del sistema radicular. No es necesario un abono completo, solo un producto que facilite el inicio del crecimiento. Se recomienda usar un estimulante de raíces.
Fase de plántula (hasta 3-4 semanas de vida)
No es necesario fertilizar hasta que la planta tenga unas 3-4 semanas. Algunos cultivadores optan por empezar con un fertilizante suave (con un ratio NPK 2:1:2) para que las plantas se acostumbren y evitar quemaduras. Si el sustrato es inerte (coco, lana de roca), se debe abonar desde el inicio del cultivo. Si la tierra está pre-abonada, se debe esperar el tiempo que duren los nutrientes (ej., Light Mix ~2 semanas, Grow Mix ~4 semanas, All Mix ~6 semanas). Por norma general, se recomienda usar 1/3 de la dosificación del abono de crecimiento que indica el fabricante.

Fase de crecimiento vegetativo (4-12+ semanas)
Durante esta etapa, la planta desarrolla su estructura, creando ramas, hojas y un sistema radicular fuerte. Necesita abonos con un alto contenido de Nitrógeno (N). A mediados de la fase, se pueden aumentar drásticamente los nutrientes. A finales de esta fase, es recomendable reducir los niveles de nitrógeno para preparar la planta para la floración.
Es común abonar con la dosificación mínima indicada por el fabricante, una vez por semana. Si las plantas crecen rápido, necesitarán más nutrientes. La carencia más frecuente es la de nitrógeno, que se muestra como una pérdida de verdor o amarillamiento de las hojas viejas.
Fase de prefloración
Es el instante previo a la floración, que inicia con el cambio del fotoperiodo (disminución de horas de luz). En este momento, se pueden detectar los primeros signos de floración y es bueno empezar a considerar el cambio a fertilizantes de floración.
Fase de floración (desde el cambio de fotoperiodo hasta la maduración)
Esta es la fase más crítica, donde la planta desarrolla los cogollos ricos en resina. La demanda de fósforo (P) y potasio (K) aumenta notablemente, mientras que la de nitrógeno disminuye. Durante las dos primeras semanas, la mayoría de cultivadores usan un fertilizante con un ratio NPK 5:7:10. A partir de la 2ª semana, se puede empezar a usar el abono de floración, aumentando la proporción poco a poco.
Los estimulantes de floración y engordadores de cogollos (como PK 13-14) son muy recomendables desde la 3ª-4ª semana de floración para maximizar la producción y la calidad de la resina. En general, los estimulantes de floración se usan durante todo el periodo de floración.

Lavado de raíces (últimos 7-10 días antes de la cosecha)
Las últimas semanas de floración se debe dejar de abonar por completo y regar solo con agua de pH neutro. Esto asegura que los cogollos tengan cantidades mínimas de nutrientes, lo que se traduce en un mucho mejor sabor y aroma. Puedes realizar uno o dos lavados de raíces (regando con 3 litros de agua por cada litro de volumen de la maceta) y facilitar esta tarea con limpiadores. Durante este proceso, las hojas deberían amarillear, indicando que la planta está metabolizando los nutrientes restantes. Los últimos días, se recomienda regar con poca cantidad de agua, alternando periodos de sequía y humedad.
ESTUDIO SOBRE EL LAVADO DE RAÍCES
Cómo aplicar el fertilizante
La correcta aplicación del fertilizante es crucial para que los nutrientes sean absorbidos adecuadamente.
Dilución del fertilizante
La mayoría de los fertilizantes vienen en formatos concentrados, por lo que es necesario diluirlos antes de aplicarlos. Aplicarlos concentrados puede causar daños graves a las plantas. Siempre verifica las indicaciones del producto para la proporción adecuada.
Preparación del agua
Para regar, utiliza un recipiente limpio con la cantidad de agua necesaria. Es aconsejable usar agua libre de cloro, ya que esta sustancia puede afectar la absorción de nutrientes. Si el agua de grifo contiene cloro, déjala reposar destapada por 24 horas para que el cloro se evapore. El pH del agua es un factor crucial en la absorción de nutrientes; un pH incorrecto puede hacer que ciertos nutrientes sean menos disponibles.
Métodos de aplicación
- Riego a mano: Emplea una regadera o un rociador para una aplicación fácil y uniforme.
- Riego por goteo: Ajusta el sistema para una aplicación gradual y constante de la solución de fertilizante diluido.
- Fertilización foliar: Consiste en rociar las hojas con una solución de agua y nutrientes. Es útil para corregir deficiencias rápidamente o para aportar un plus de nitrógeno en vegetativo. Se absorbe a través de la cutícula y los estomas (en el envés de las hojas). Se debe aplicar en las primeras horas de la mañana o al anochecer, cuando la temperatura disminuye y los estomas están abiertos, evitando el sol directo, la lluvia y el viento. Es importante que los nutrientes estén bien disueltos y usar coadyuvantes para una mejor adherencia. Siempre prueba en unas pocas hojas antes de aplicar en toda la planta.
Monitoreo y ajuste de la fertilización
Las plantas son seres vivos y su aspecto puede indicar sus necesidades. Es fundamental observar y ajustar la fertilización.
Signos de deficiencia de nutrientes
Se manifiestan de diversas formas, como hojas amarillentas (especialmente en la parte inferior por deficiencia de nitrógeno), crecimiento atrofiado o falta de floración.
Síntomas de sobrefertilización
El exceso de fertilizante puede ser tan dañino como la deficiencia. Los síntomas incluyen hojas quemadas o con bordes marrones, crecimiento descontrolado, hojas de color verde oscuro, puntas amarillentas o hojas que se "arrugan como garras". Si esto ocurre, se debe realizar un lavado de raíces antes de volver a abonar.

Herramientas de medición
- Medidores de pH: Esenciales para controlar el pH del agua y el sustrato, asegurando la disponibilidad de nutrientes.
- Medidores de EC (Conductividad Eléctrica) o PPM (Partes por Millón): Miden la cantidad de sales minerales disueltas en el agua o el medio de cultivo. Permiten ajustar la concentración de fertilizantes y verificar si el sustrato aún contiene nutrientes.
El bloqueo de nutrientes, causado por la acumulación de nutrientes o desequilibrios de pH, también puede provocar deficiencias nutricionales, como amarillamiento, quemaduras en las puntas o manchas.
Consejos adicionales y mejores prácticas
- Mantén la coherencia con una marca: Si eres principiante, es recomendable usar la gama completa de una sola marca de fertilizantes (Biobizz, Canna, Plagron, etc.), ya que diseñan sus productos para trabajar en sinergia.
- Evita el exceso de riego: Demasiado riego puede sobresaturar el sustrato, pudrir las raíces y generar hongos. Asegúrate de que el sustrato esté seco a 2-3 centímetros de profundidad antes de volver a regar.
- Aplica fertilizante en suelo húmedo: Siempre es mejor aplicar fertilizante en el suelo húmedo para evitar quemaduras en las raíces. Después de la aplicación, riega las plantas para distribuir el fertilizante de manera uniforme.
- Monitoreo constante: Cada cultivo es único. Lo correcto es monitorear y ajustar la cantidad y frecuencia de fertilización basándonos en las necesidades individuales de tus plantas.
- Equilibrio total: Busca un equilibrio entre los nutrientes, el riego, la luz y la ventilación para optimizar el desarrollo.