Los bebés prematuros, nacidos antes de las 37 semanas de gestación, presentan necesidades nutricionales distintas a las de los bebés nacidos a término. Debido a que no han completado su desarrollo intrauterino, requieren un aporte específico de nutrientes para alcanzar un crecimiento y desarrollo óptimos. La variabilidad en el punto de partida al nacimiento y la situación nutricional al alta hacen indispensable un plan de nutrición individualizado.

El crecimiento post-alta y el fenómeno "catch-up"
Muchos recién nacidos prematuros (RNP) experimentan una recuperación postnatal precoz de su crecimiento, conocida como early postnatal catch-up. Sin embargo, cerca del 80% de los niños en determinados grupos de riesgo no alcanzan un crecimiento estable hasta los 2 o 3 años de edad. Estudios recientes señalan que el crecimiento postnatal es el factor principal implicado en el neurodesarrollo a los 2 años.
El bajo peso al nacer y una ganancia muy acelerada en los primeros meses pueden asociarse a riesgos metabólicos a largo plazo, por lo que la velocidad de crecimiento debe ser supervisada cuidadosamente. Entre la semana 37 y el primer mes de edad postconcepcional, la velocidad de crecimiento se acelera significativamente.
Estrategias de alimentación
Al momento del alta, el prematuro debe ser capaz de ingerir volúmenes adecuados (idealmente entre 180 y 200 ml/Kg/día) y ganar peso de forma constante. La densidad calórica de la fórmula o de la leche materna fortificada determinará la cuantía de la ingesta.
- Lactancia materna: Es la mejor fuente de nutrición y protege contra infecciones como la enterocolitis necrosante (ECN). Si se ha logrado el pecho, se debe potenciar su mantenimiento.
- Fortificación: En casos de baja ganancia ponderal o necesidades nutricionales elevadas, el médico puede indicar fortificadores de leche humana para aportar proteínas, calcio, fósforo y vitaminas adicionales.
- Alimentación por sonda: Se utiliza en bebés con dificultades para coordinar la succión, respiración y deglución. La transición a la alimentación oral se realiza de forma gradual.
La ALIMENTACIÓN de un BEBÉ PREMATURO | Cómo alimentar a un bebé prematuro | Nutrición infantil
Nutrientes esenciales y suplementación
Debido a que los prematuros no tuvieron tiempo suficiente para almacenar nutrientes en el útero, la suplementación es una parte crítica del cuidado:
| Nutriente | Importancia |
|---|---|
| Hierro | Fundamental para prevenir la ferropenia y favorecer el rendimiento motor e intelectual. |
| Zinc | Contribuye de forma importante al crecimiento somático y desarrollo motor. |
| Vitamina D | Esencial para la prevención de la enfermedad ósea metabólica de la prematuridad. |
| Proteínas | Cruciales para el desarrollo cognitivo y el fortalecimiento de los tejidos. |
Alimentación complementaria
La introducción de alimentos sólidos en prematuros es motivo de consulta frecuente. Aunque en niños a término se recomienda a los 6 meses, en los prematuros debe valorarse según su edad corregida. Por lo general, los sólidos se introducen entre los 5 y 8 meses de edad cronológica, asegurando que el bebé tenga al menos 3 meses de edad corregida. Se debe evitar la incorporación prematura de cereales que puedan interferir con la absorción de hierro y zinc.
Es fundamental recordar que cada bebé es único. La paciencia, la monitorización constante del peso y el seguimiento cercano con el equipo de neonatología o pediatría son las mejores herramientas para garantizar un desarrollo físico y cognitivo saludable.