Cuidados y Recomendaciones Esenciales para la Puérpera

Tener un bebé es uno de los momentos más felices en la vida de una mujer. Sin embargo, tras dar a luz, la salud de la madre necesita recuperarse. El posparto o puerperio es el periodo después del nacimiento del recién nacido, un momento muy importante en el que el organismo recupera su situación previa al embarazo. Es una etapa de profundos cambios físicos, psíquicos y emocionales.

Durante los días posteriores al parto, el cuerpo comienza su recuperación. Es normal experimentar contracciones uterinas, también conocidas como "entuertos", y la expulsión de loquios o pérdidas de sangre, que irán cambiando de aspecto y disminuyendo en cantidad con el paso de los días. Es importante recordar que la recuperación es un proceso individual, y cada mujer y cada caso son distintos, por lo que no se puede generalizar el tiempo exacto de recuperación.

Esquema con los principales cambios físicos y emocionales durante el puerperio

Aspectos Generales del Puerperio

Descanso y Bienestar Emocional

Es fundamental que la puérpera descanse lo máximo posible. Puede que, al principio, lo único que pueda hacer sea comer, dormir y cuidar a su bebé, y "eso está bien". Además de los cambios físicos, como la hinchazón de piernas y pies, la constipación y los calambres, es común que se sienta triste. Esta reacción normal de adaptación a los cambios se conoce como maternity blue o depresión puerperal, y puede aparecer entre el tercer y quinto día después del parto, desapareciendo aproximadamente a los 15 días. Si esta situación se alarga o los síntomas se agravan, se debe consultar con la comadrona o con un profesional cualificado.

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Estancia Hospitalaria

La estancia en el hospital tras un parto vaginal suele ser de 48 horas, salvo incidencias. En el caso de una cesárea, la estancia habitualmente se extiende a 72 horas.

Manejo del Dolor y la Fatiga

El dolor y la fatiga son dos de los síntomas más frecuentes que aquejan a las mujeres tras el parto. Para el alivio del dolor derivado de la involución uterina, los AINE de acción corta como el ibuprofeno de 600 mg han mostrado un mayor beneficio que el paracetamol o los opioides. Por otro lado, el paracetamol en dosis que no excedan los 4.000 mg al día ha mostrado alivio del dolor perineal posparto.

Higiene y Cuidado de Heridas

Cuidados de la Zona Perineal (Parto Vaginal, Episiotomía o Desgarro)

Durante los primeros días es muy importante la correcta higiene de la zona perineal. Si ha habido sutura (episiotomía o desgarro), la herida cicatriza en unos 15-20 días después del parto. No es preciso quitar los puntos, aunque sí es conveniente revisarlos y vigilar que todo cicatrice bien.

  • Limpieza: Con realizar lavados con agua y jabón neutro una vez al día es suficiente. No es necesario lavarla con demasiada frecuencia, solo con la ducha diaria y en caso de que se haya manchado tras defecar.
  • Secado: Es muy importante secar bien la zona cada vez que se moje para mantenerla seca. El principal inconveniente de las heridas perineales es la humedad, que dificulta la cicatrización. Secar inmediatamente con papel o una toalla suave a golpecitos, nunca frotando.
  • Compresas: Es preferible que no tengan plástico para que la herida se airee mejor, y deben cambiarse con frecuencia.
  • Alivio del dolor: Además de algún analgésico, se pueden aplicar compresas heladas durante los primeros días. Se pueden congelar compresas de algodón empapadas en una infusión de tomillo y cola de caballo (un buen puñado para que la infusión tenga un color caramelo). Hay que tener precaución de no aplicar hielo directamente sobre la piel; envuelve el bloque frío en una gasa o paño suave.
  • Suturas: Si se practica una episiotomía o se desgarra el perineo, para el cuidado de los puntos se debe lavar la zona con agua y jabón neutro 1 vez al día, mantener la zona seca, utilizar compresas de algodón sin plástico y cambiarlas con frecuencia. La episiotomía cicatriza entre 7 y 10 días después del parto y los puntos habitualmente se caen solos.

Cuidados en Caso de Cesárea

En caso de cesárea, no hay inconveniente en ducharse, siempre y cuando se sequen bien los puntos. Los lavados de la herida deben realizarse igualmente con agua y jabón neutro, pudiendo añadirse clorhexidina, pero siempre manteniendo bien seca la zona. La herida cicatrizará en 5 o 6 días (la cicatrización total tardará unos días más) y los puntos o grapas se retirarán entre el sexto y el séptimo día por la comadrona en el centro de salud. Habitualmente se usa sutura intradérmica reabsorbible que no precisa ser retirada.

Lactancia Materna

La subida de la leche puede tardar entre 2 y 5 días después del nacimiento, y los pechos se inflaman, están calientes y pueden doler. El mejor remedio es amamantar al bebé para aliviar los síntomas y prevenir la ingurgitación mamaria o inflamación de los pechos. Las molestias leves se alivian con un automasaje del pecho, suave y en dirección al pezón, para facilitar el vaciado de la mama previo al amamantamiento.

Si las molestias se agravan y/o aparece fiebre, se debe consultar con la comadrona o acudir a urgencias. Los beneficios de la lactancia materna son múltiples.

Ilustración de una madre amamantando a su bebé

Sangrado Durante el Posparto (Loquios)

Los loquios son el sangrado que se produce en el posparto y que dura entre 6 y 8 semanas tras el parto. Va cambiando de color y disminuye en cantidad con el paso de los días. El olor de esta secreción es similar al del flujo menstrual. En el caso de que aparezca mal olor, es recomendable realizar una visita al centro de salud o al hospital para descartar una infección.

Hábitos Saludables y Ejercicio

Es importante mantener una ingesta adecuada de líquido y una dieta variada y equilibrada. Durante el posparto no es buen momento para seguir dietas restrictivas (adelgazantes). Se recomienda aumentar la ingesta de fibra diaria y agua para favorecer el tránsito intestinal.

También hay que favorecer el descanso siempre que sea posible, aprovechando los periodos de sueño del bebé y organizando las visitas de familiares y amigos.

Para ayudar al suelo pélvico en el posparto inmediato, es decir, la primera semana tras dar a luz, es recomendable evitar el estreñimiento siguiendo dietas ricas en fibra. Del mismo modo, es importante cuidar la postura, evitar cargar peso y no realizar esfuerzos al ir al baño.

Un paseo diario de 30 minutos ayudará a disminuir la hinchazón en piernas y pies y prevenir el riesgo de complicaciones circulatorias, que es mayor durante esta etapa. Se recomienda iniciar los ejercicios de Kegel, que ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico, de manera progresiva, aumentando la frecuencia y la intensidad para adaptarse al estado físico de la madre e individualizando en cada caso. Es importante iniciar progresivamente la práctica deportiva y dejar el ejercicio moderado o intenso para más adelante.

La Cuarentena y Relaciones Sexuales

Durante la "cuarentena" (periodo de 40 días tras el parto), se recomienda evitar las inmersiones en agua y el uso de tampones. Si a la mujer le apetece mantener relaciones sexuales, estas se pueden reiniciar durante este periodo, siendo recomendable utilizar el preservativo.

La primera menstruación aparece alrededor de los 40 días tras el parto en madres que no amamantan. Las que alimentan a sus hijos con lactancia materna no reanudan su ciclo menstrual generalmente hasta el destete, aunque no por ello están exentas de riesgo de embarazo.

Revisiones Postparto

La primera revisión posparto con la comadrona suele realizarse hacia el séptimo día posterior al parto. Es conveniente acudir con la pareja, para valorar la adaptación y solucionar dudas y dificultades, y con el bebé, para poder valorar la lactancia materna.

Pasadas 6 u 8 semanas del parto se lleva a cabo otra visita de rutina, donde se valora el estado general tanto físico como psicológico de la madre y la lactancia materna. Es un buen momento para tratar la anticoncepción, y se debe valorar el estado del suelo pélvico y su musculatura.

Es necesario acudir a las visitas de control del bebé con su pediatra y con enfermería.

Métodos Anticonceptivos

Se recomienda informarse de los métodos anticonceptivos con la comadrona del centro de atención primaria. Hay que individualizar en cada caso y tener en cuenta si existe lactancia materna o artificial, ya que esto, junto con otros antecedentes de salud de la mujer, ayudará a definir el método más adecuado.

Monitorización y Signos de Alarma

Durante el puerperio hospitalario es importante monitorizar de manera frecuente la temperatura corporal de la madre, la presión arterial, el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria. En el caso de que se haya realizado una episiotomía, se deberán valorar la aparición de signos de edema, la presencia de dolor o secreciones purulentas, o la dehiscencia de la zona de sutura.

Es importante controlar la aparición de fiebre en el posparto, definida como una temperatura superior a los 38º C, a excepción de las 24 primeras horas tras el parto. La retención de orina tras el parto es habitual y se produce cuando no se consigue una micción espontánea seis horas después del parto.

Vacunación en el Puerperio

El puerperio hospitalario es el momento para inmunizar a las mujeres con aquellas vacunas que no se hayan podido administrar durante el embarazo.

Rol del Equipo de Atención y el Vínculo Madre-Bebé

El puerperio hospitalario debe fomentar el vínculo de la madre y el bebé con la participación del padre en el proceso. Una revisión de la literatura destaca la importancia de promover durante el puerperio hospitalario el apoyo necesario que asegure que se establece un sentimiento de confianza y competencia respecto a la maternidad y fomentar así el vínculo de la madre y el bebé.

Los modelos de cuidados liderados por matronas han mostrado un efecto similar al de otros modelos liderados por profesionales médicos, sin presentar complicaciones, y con resultados favorables como una estancia hospitalaria más corta para los bebés.

El contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido en las primeras 24 horas posparto tiene un efecto positivo sobre el mantenimiento de la lactancia materna, la reducción de la congestión mamaria dolorosa y la mejora de la estabilidad cardiorrespiratoria de los recién nacidos pretérmino tardíos.

Se recomienda que se identifique correctamente al bebé desde el momento de la ligadura del cordón umbilical y evitar en lo posible la separación de la madre y su recién nacido. La ubicación del neonato durante las noches de la estancia hospitalaria posparto, como en la misma cama o en cunas adosadas (tipo sidecar), puede influir en la frecuencia de los intentos de lactancia nocturnos, mostrando más intentos cuando el bebé duerme cerca de la madre.

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