Introducción al Crecimiento y Desarrollo Fetal
El crecimiento intrauterino es un proceso complejo en virtud del cual, a partir de una única célula, se forma un ser pluricelular con órganos y tejidos bien diferenciados. Este proceso comprende dos períodos fundamentales: la embriogénesis, que se extiende hasta la 12.ª semana y durante la cual se forman los diferentes órganos del feto; y el período fetal, en el que prosigue su maduración funcional hasta alcanzar un grado compatible con la adaptación a la vida extrauterina. Este último se caracteriza por un gran incremento en el número de células, así como por su diferenciación y maduración funcional, con la particularidad de que el ritmo de maduración difiere de unos órganos a otros.
La secreción hormonal fetal, sin ser un factor limitante del crecimiento fetal global, regula el crecimiento y diferenciación de determinados órganos. El estado de nutrición y bienestar materno, junto al desarrollo placentario, son agentes limitantes del potencial genético de crecimiento del feto. A través de la placenta difunden desde la madre los nutrientes y hacia esta los productos del metabolismo fetal.
La secreción de hormonas placentarias con efectos anabólicos sobre el metabolismo materno es muy importante para compensar el coste energético que el embarazo y el crecimiento fetal representan. El retraso de crecimiento intrauterino es el resultado final de diversas noxas que pueden actuar desde las primeras etapas de la gestación o durante el último tercio, con efectos que pueden prolongarse más allá del nacimiento.

Características y Regulación del Crecimiento Intrauterino
El crecimiento intrauterino posee características diferenciales respecto al crecimiento extrauterino. El aporte de nutrientes depende del estado nutricional y de la salud materna, del desarrollo de la placenta y del flujo fetoplacentario. Los nutrientes no precisan ser digeridos ni absorbidos directamente por el feto, y existe una gran demanda como consecuencia de la rápida tasa de crecimiento.
Los mecanismos homeostáticos encargados del mantenimiento del medio pericelular tampoco son autónomos. Las funciones respiratoria, renal y hepática del feto no están totalmente desarrolladas, siendo la placenta quien regula la transferencia de los productos del metabolismo fetal a la circulación materna.
En las primeras etapas, la regulación de la multiplicación y diferenciación celular se realiza a través de mecanismos de tipo autocrinos/paracrinos. Se expresan factores de transcripción y se sintetiza gran cantidad de factores tisulares de crecimiento que actúan localmente, sin regulación endocrina, a diferencia de lo que ocurre en el crecimiento postnatal. El desarrollo de algunos sistemas hormonales y su interacción con los factores locales de crecimiento se producen durante este período.
El ambiente en el cual se desarrolla el feto, es decir, el lecho materno, a través del tamaño uterino y de su propio estado de salud, también condiciona el crecimiento fetal.
El Papel Crucial de la Placenta como Órgano Endocrino
Las hormonas son sustancias químicas esenciales que segregan células especializadas y actúan como mensajeros, comunicando a diferentes células qué deben hacer. Intervienen en procesos metabólicos, de crecimiento y desarrollo, reproductivos, e incluso afectan al estado de ánimo. Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios físicos y fisiológicos que permiten el desarrollo del feto, en los cuales el papel de las hormonas es imprescindible.
La placenta es un órgano endocrino fundamental durante la gestación, sintetizando hormonas que son vitales tanto para el mantenimiento del embarazo como para el desarrollo fetal.
Gonadotropina Coriónica Humana (hCG)
También conocida como la hormona del embarazo, la hCG solo se segrega en este período, sintetizándose de forma casi exclusiva por la placenta. Aumenta rápidamente su nivel nada más producirse la implantación del embrión en el útero y es detectable en sangre u orina pasados unos ocho días tras la fecundación, motivo por el cual es la hormona que se detecta en los test de embarazo. Se ha señalado como la responsable de las típicas náuseas y vómitos del embarazo. A partir de la implantación, la hormona hCG irá aumentando de forma exponencial, duplicando sus niveles cada cuarenta y ocho horas, hasta aproximadamente la décima semana, cuando se estabiliza y comienza a disminuir.
Además de su función en el mantenimiento del cuerpo lúteo, la gonadotropina coriónica humana se utiliza como un parámetro en las pruebas que determinan el riesgo de que el feto presente ciertas alteraciones cromosómicas, como el síndrome de Down, a través del cribado del primer trimestre. En casos de alteración cromosómica, los parámetros de hCG suelen estar aumentados.
Proteína A Asociada al Embarazo (PAPP-A)
La PAPP-A se sintetiza en la placenta e interactúa con factores de crecimiento que juegan un papel fundamental en la implantación y crecimiento de la placenta y el feto. Este parámetro también se utiliza dentro del triple screening para establecer el riesgo de alteraciones cromosómicas en el feto.
Lactógeno Placentario Humano (hPL) o Somatomamotropina Coriónica Humana
Esta hormona se sintetiza en la placenta y tiene una estructura muy similar a la hormona del crecimiento, por lo que se puede considerar la hormona de crecimiento fetal. Ayuda al crecimiento del feto alterando el metabolismo de la madre, ya que restringe el aporte de carbohidratos, dejándolos disponibles para el desarrollo fetal. La mayor concentración de esta hormona se da al término de la gestación, por lo que también parece participar en la preparación del tejido mamario para la lactancia.
Hormonas Maternas y su Impacto en el Ambiente Fetal
Diversas hormonas producidas por la madre contribuyen a crear un ambiente óptimo para el desarrollo fetal y preparan su organismo para el parto y la lactancia.
Mecanismo celular de acción hormonal | Fisiología del sistema endócrino | Khan Academy en Español
Prolactina
La prolactina es una hormona producida por la hipófisis materna. Ayuda a estimular la producción de leche materna, por lo que sus niveles aumentan de 10 a 20 veces durante el embarazo. Tras el nacimiento, los valores se mantienen elevados si la madre amamanta.
Estrógenos
Los estrógenos son una de las principales hormonas sexuales femeninas, normalmente sintetizadas en los ovarios. Durante el embarazo, también son sintetizados en la placenta, lo que provoca un aumento significativo de sus niveles. El estradiol, un tipo de estrógeno, tiene funciones relevantes en el embarazo, ya que ayuda a la maduración ósea del feto y a mejorar el flujo sanguíneo del útero y su crecimiento. Los estrógenos también estimulan el crecimiento del pecho para favorecer la producción de leche materna.
Progesterona
La progesterona es una hormona sexual que se sintetiza en cada ovulación. Su función es estimular el engrosamiento de las paredes del útero para que el óvulo fertilizado se implante. Si se produce la fecundación, los niveles de progesterona se mantienen para asegurar la correcta implantación del cigoto y el progreso del embarazo. A partir de la semana 12 aproximadamente, la progesterona también comienza a ser segregada por la placenta. Además, ayuda a inhibir las contracciones uterinas antes de que sean necesarias y participa en la preparación de las glándulas mamarias.
Oxitocina
La oxitocina se produce durante todo el embarazo, con un papel fundamental al final del mismo, momento en el que aumenta su concentración. Es responsable de inducir las contracciones durante el parto para dilatar el cuello del útero y activar la liberación de la leche materna. Tras el parto, es importante para ayudar a que el útero se contraiga y recupere su tamaño habitual. La oxitocina es sintetizada por la hipófisis materna, una glándula localizada en el cerebro.
Relaxina
Esta hormona está presente durante el ciclo menstrual y sus niveles aumentan durante los primeros días. Durante el embarazo, la relaxina tiene dos picos, uno durante el primer trimestre y otro al final del embarazo, durante el parto. Entre sus funciones, parece participar en aumentar el flujo renal, la elasticidad de las arterias y favorecer la relajación de los ligamentos pélvicos.

Factores Adicionales en la Regulación del Crecimiento Fetal
Factores Genéticos
Los factores genéticos, tanto maternos como fetales, influencian el crecimiento intrauterino. Modelos matemáticos han estimado que pueden explicar hasta un 38 % de las variaciones observadas en el peso al nacer. Las anomalías cromosómicas pueden originar retraso o exceso de crecimiento intrauterino.
Factores Nutricionales
El crecimiento intrauterino depende del aporte de nutrientes energéticos (glúcidos, lípidos), plásticos (aminoácidos, lípidos estructurales), vitaminas, oligoelementos, minerales, agua y oxígeno. El aporte se realiza por difusión, previamente al desarrollo de la placenta, y posteriormente a través de la circulación útero-placentaria-fetal, dependiendo directamente de la ingesta y reservas maternas. El estado nutricional del feto puede regular la expresión de genes específicos de los transportadores y de las enzimas involucradas en las vías metabólicas.