La masturbación en la infancia es un tema que suele generar preocupación y desconcierto en muchas familias. Como psicólogos, nos encontramos frecuentemente con padres escandalizados al descubrir esta conducta, especialmente cuando ocurre en lugares públicos. Sin embargo, es fundamental comprender que este acto es una parte totalmente natural del desarrollo y el autodescubrimiento durante la niñez.

¿Qué es la masturbación infantil?
La masturbación se define como la estimulación de los propios genitales para obtener placer. Es importante destacar que los niños no poseen el concepto de "placer sexual"; para ellos, se trata simplemente de una sensación física agradable que han descubierto. Al igual que experimentan placer al comer algo que les gusta, cuando descubren que frotar sus genitales les produce bienestar, tienden a repetir la acción.
Etapas y formas de manifestación
- Aparición: Suele surgir hacia los dos años o dos años y medio, coincidiendo a menudo con la retirada del pañal, momento en que tienen más acceso a sus partes íntimas.
- Formas comunes: Los niños pueden frotarse con las manos, apretar una pierna contra la otra, o restregarse con objetos como peluches, sillas o muebles.
- Evolución: Esta conducta suele disminuir o hacerse más reservada hacia los 5 o 6 años, pudiendo reaparecer con una carga sexual consciente durante la preadolescencia (10-12 años).
Curú: Cápsula "Entender, acompañar y proteger la sexualidad infantil".
¿Cómo actuar si descubres a tu hijo masturbándose?
La reacción de los padres es el factor más determinante para el futuro desarrollo psicosexual del menor. Si te encuentras en esta situación, sigue estas pautas:
- Mantén la calma: No te escandalices. Si sientes que vas a reaccionar de forma desmesurada, retírate, respira y reflexiona antes de hablar.
- No regañes ni castigues: El castigo asocia la sexualidad con la culpa y la vergüenza, lo cual puede ser perjudicial a largo plazo.
- Establece límites de privacidad: Explícale con naturalidad que, aunque es un acto normal, es una conducta privada que debe realizarse en su habitación, nunca en público.
- Enseña el respeto corporal: Es imprescindible que entienda que sus genitales son solo suyos y nadie más debe tocarlos.
- Evita la atención excesiva: Si el niño lo hace para llamar la atención, ignorar la conducta en el momento y reforzar otras actividades positivas es la estrategia más eficaz.
¿Cuándo debemos considerar que es un problema?
Aunque la masturbación sea normal, existen situaciones en las que el comportamiento requiere atención profesional o revisión:
- Carácter compulsivo: Si la masturbación es constante, ocupa gran parte de su tiempo e interfiere con actividades escolares o sociales.
- Irritación física: Si el niño se causa daño o presenta dolor por la frecuencia o la forma de frotarse.
- Síntoma subyacente: En ocasiones, puede ser un mecanismo para gestionar el estrés, la ansiedad, el aburrimiento o una carencia afectiva.
- Infecciones: En el caso de las niñas, una infección de orina puede provocar una mayor sensibilidad y frecuencia en el tacto genital.
El rol de los padres como guías
La mejor herramienta es la educación afectiva y sexual desde edades tempranas. Hablar con claridad, llamar a las partes del cuerpo por su nombre y mostrar una actitud abierta facilita que los hijos confíen en nosotros ante cualquier duda. Recuerda que no se trata de prohibir el conocimiento de su propio cuerpo, sino de orientarles para que vivan su sexualidad de forma saludable, responsable y privada.