Desde los primeros meses de vida, los bebés comienzan a explorar el mundo y su propio cuerpo, lo que incluye la autoexploración de sus genitales. Este comportamiento, que suele iniciarse alrededor de los seis meses de edad, puede volverse más frecuente alrededor de los dos años y, en muchos casos, conduce al descubrimiento del placer a través de la masturbación. Los especialistas coinciden en que esta conducta es normal y no debe ser motivo de alarma, por lo que se desaconsejan las reprimendas y los castigos.

La sexualidad en el bebé: El descubrimiento del cuerpo
Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), desde que un niño tiene la capacidad de agarrar objetos, alrededor de los 5 o 6 meses, es normal que inspeccione y toque sus genitales. Durante los primeros dos o tres años de vida, la autoexploración genital es una parte integral del proceso de conocimiento del propio cuerpo. Es natural que al explorarse experimenten cierta excitación, lo que puede llevar al descubrimiento del placer a través de la masturbación.
La AEPap señala que la autoestimulación de los genitales por placer es una actividad normal y frecuente en los niños, que puede ocurrir a cualquier edad, aunque es muy poco común antes de los seis meses. En etapas tempranas, los bebés pueden frotar sus muslos con movimientos rítmicos de la cadera cuando están boca arriba, o moverse sobre sus manos y rodillas si están boca abajo. Más adelante, pueden aprender a frotarse contra objetos como muñecos, peluches o el brazo de un sillón.
A partir de los dos años: Manipulación y descubrimiento del placer
Alrededor de los dos años, los niños son capaces de diferenciar los órganos genitales de ambos sexos y pueden iniciar la manipulación rítmica de los mismos. Este comportamiento a menudo genera alarma y sorpresa en los padres, quienes dudan si es una actitud normal para la edad o un signo de algún trastorno. Los pediatras Juan Bravo y Manuel Merino indican que la masturbación esporádica en niños preescolares es una conducta normal, y estiman que hasta un tercio de los niños en esta etapa la descubren mientras exploran su cuerpo. Subrayan que esta actitud no responde a causas médicas; la mayoría la mantiene porque les resulta placentero, aunque algunos pueden hacerlo con más frecuencia si enfrentan problemas o son castigados o presionados para dejar de hacerlo.
¿Qué se considera un comportamiento sexual normal?
La Academia Americana de Pediatría (AAP), en una evaluación publicada en 2009, identifica factores clave para determinar si el comportamiento sexual de un niño es anómalo y requiere consulta especializada. Estos factores incluyen la intensidad (duración de las conductas) y la frecuencia (número de veces que se repiten). La AAP clasifica el comportamiento sexual en niños de dos a seis años en cuatro categorías, desde normal hasta raro. El comportamiento normal incluye tocarse los genitales, masturbarse en público o privado, mirar o tocar los genitales de otros niños, mostrar los propios, acercarse o sentarse muy cerca de alguien, o intentar ver cuerpos desnudos.

Pautas para los padres: Manejo y comprensión
Los especialistas en pediatría enfatizan la importancia de evitar reprimendas y castigos ante un comportamiento sexual infantil normal. Las familias deben actuar de acuerdo a sus valores y estilo educativo, evitando conductas que puedan ser malinterpretadas o humillantes, especialmente en público. Una atención excesiva a una acción inicialmente normal puede generar el efecto contrario, llevando al niño a obsesionarse con ella.
Se sugieren las siguientes pautas:
- Distraer al niño y desviar su atención hacia otra actividad u objeto que le interese.
- Explicar la importancia de la intimidad, indicando que este tipo de comportamiento debe realizarse en privado y no en público.
- Establecer límites claros respecto a la manipulación u observación de los genitales de otros niños y la exhibición de los propios, reconociendo su interés pero señalando que dicho comportamiento no es adecuado en ciertos contextos.
- Reconocer que la masturbación puede ser una forma de liberar tensiones. En tales casos, los padres pueden ayudar al niño a encontrar alternativas para canalizar su energía.
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La masturbación infantil: Una fase natural del desarrollo
La masturbación, definida como la autoestimulación de los genitales por placer, es una actividad normal y frecuente en la infancia. Los niños pequeños necesitan tocarse para comprender su cuerpo y sus límites. Si bien es rara antes de los seis meses, puede practicarse a cualquier edad. Los lactantes pueden frotar sus muslos o moverse de formas rítmicas, y más tarde pueden usar objetos o su propia mano para la autoestimulación, generalmente a partir de los dos años y medio.
La frecuencia de la masturbación puede aumentar cuando el niño está aburrido, antes de dormir o en épocas de estrés. Sin embargo, los especialistas aseguran que no produce problemas físicos ni psicológicos y no interfiere con el desarrollo ni la orientación sexual. Es importante que los padres se tranquilicen y comprendan que es una fase normal. Si la masturbación ocurre frecuentemente en público, se debe explicar de forma serena que debe realizarse en privado. Regañar o castigar puede generar culpa y hacer que el comportamiento sea más frecuente o se realice a escondidas.
Diferencias entre niños y niñas
Desde un punto de vista médico, no existen diferencias significativas en la masturbación entre niños y niñas. Sin embargo, socialmente, los padres a menudo perciben la autoestimulación en los varones como normal, mientras que en las niñas pueden asustarse. Es fundamental entender que tanto niñas como niños tienen derecho a explorar y conocer su cuerpo de manera natural.
¿Cuándo consultar a un pediatra?
Aunque la masturbación infantil es generalmente normal, se debe consultar a un pediatra si:
- La masturbación se vuelve compulsiva, obsesiva o excesivamente frecuente.
- Existe irritación o dolor en la zona genital.
- Se sospecha una infección de orina, especialmente en niñas.
- El comportamiento parece estar relacionado con situaciones de estrés extremo.
- Hay sospecha de abuso sexual.
En la mayoría de los casos, la masturbación es un comportamiento común y normal. Solo en contadas ocasiones puede ser un indicador de otros problemas.
Consideraciones sobre la masturbación infantil
La masturbación infantil, definida como la estimulación de los genitales en niños prepúberes para obtener placer, es un comportamiento normal dentro del desarrollo psicosexual. Aunque antes se consideraba un trastorno, actualmente no se clasifica como tal. La evidencia científica sobre el comportamiento sexual normal en la infancia es limitada, pero la masturbación se considera parte de un espectro normal a cualquier edad.
Los niños pequeños necesitan tocarse para comprender su cuerpo y sus límites. La curiosidad y el interés por explorar y experimentar sensaciones placenteras son naturales. A partir de los 5 años, el interés sexual puede disminuir debido a la socialización y la adaptación a normas sociales y culturales.
Cuestiones trascendentes para la sexualidad infantil
- El descubrimiento del propio cuerpo y la experimentación de sensaciones.
- La necesidad de vínculos afectivos y la figura de apego como modelo.
- La conciencia del propio sexo y la existencia de otro diferente.
- La curiosidad por el cuerpo adulto y el de otros niños.
- El interés por la reproducción y las relaciones de los adultos.
En algunos casos, las manifestaciones de la masturbación en lactantes y niños pequeños pueden ser complejas, llegando a confundirse con trastornos del movimiento o crisis epilépticas. Es crucial un diagnóstico diferencial cuidadoso.
Características clínicas y diagnóstico diferencial
Las manifestaciones de la masturbación infantil pueden incluir movimientos distónicos, posturas inusuales, gruñidos, respiración irregular, sudoración y enrojecimiento facial, sin alteración de la conciencia. Los episodios suelen ser breves y cesan con la distracción. El diagnóstico diferencial debe considerar distonías paroxísticas, otras crisis de la infancia, epilepsia, discinesias, alteraciones abdominales y trastornos genéticos o metabólicos.
El diagnóstico de masturbación en lactantes y niños pequeños es complejo. Se considera normal la masturbación en público para un bebé, pero no para un niño socializado. También se considera anormal si hay tendencias a la penetración, si la conducta es obsesiva o excesiva, o si responde a ciertos criterios del Child Sexual Behavior Inventory (CSBI). La grabación de vídeo puede ser útil para estudiar los episodios.
Eventos relacionados con el aumento de la masturbación
Ciertos eventos pueden estar relacionados con un aumento de la masturbación, como dificultades para conciliar el sueño, situaciones estresantes (destete, nacimiento de un hermano, separación de los padres), o si el niño está ansioso, aburrido o enojado. En estos casos, la masturbación puede ser una forma de canalizar emociones negativas o compensar la falta de estimulación externa. Aunque algunos estudios sugieren asociaciones con trastornos psiquiátricos o de comportamiento, la evidencia científica no es concluyente en todos los casos.
Evaluación de la masturbación
Ante la consulta por un comportamiento de masturbación infantil, el pediatra debe considerar esta conducta en sus diagnósticos diferenciales. La evaluación debe incluir la regulación del sueño, la alimentación, el estado afectivo del niño, signos genitourinarios, descartar abusos y evaluar problemas de socialización. Se debe asesorar a los padres sobre educación sexual, observar la correspondencia entre la edad cronológica y mental, y descartar autismo o retraso mental. El clima afectivo familiar y la atención del niño también son importantes.

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