Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer gestante sufre un gran número de cambios, algunos evidentes y otros no tanto. Los desarreglos hormonales son capaces de afectar donde menos se espera, como por ejemplo en el sentido del olfato. Antiguamente, la mayor sensibilidad hacia los olores de las embarazadas se consideraba una especie de capricho o manía, pero hoy se sabe que es un síntoma común de la gestación.

¿Qué es la Hiperosmia y cómo afecta al olfato en el embarazo?
La palabra hiperosmia proviene del griego y está formada por el prefijo “hiper” (por encima de) y la palabra “osme” (olor). Esta condición, también conocida como alteración del sentido del olfato, significa que hay un aumento en la percepción y, por lo tanto, una mayor sensibilidad a los olores. Lo contrario de la hiperosmia, que sería tener un bajo sentido del olfato, se denomina hiposmia. La pérdida total momentánea del olfato se denomina anosmia, aunque durante el embarazo es muy improbable que se llegue a este punto extremo.
El olfato es el sentido que más se altera en este periodo, seguido de cerca por el gusto, puesto que ambos sentidos guardan una estrecha relación. Esta sensibilización hace que los olores se perciban más intensamente, especialmente aquellos que resultan desagradables. Además, algunos olores que antes se percibían como agradables pueden pasar a generar aversión. Es común que la mujer embarazada no soporte algunos olores, de comida o colonias, incluso los que desprenden algunas personas. Su sentido del olfato ha cambiado y nota mucho más algunos aromas.
Olores que suelen perturbar a las mujeres embarazadas
Los aromas habituales que pueden perturbar a la mujer embarazada son los de los perfumes, alimentos como pescados, carnes y café, así como los aromatizantes de ambiente. Y claro, los que de por sí son desagradables, como el flujo con olor a podrido, el olor a amoniaco o a hierro, pueden parecer una tortura. Muchas embarazadas describen que aromas previamente neutros o tolerables, como productos de limpieza o humo, pasan a percibirse como intensos, desagradables o incluso insoportables.
Causas de la hipersensibilidad olfativa durante la gestación
La causa de este fenómeno consiste en la concentración de la hormona de la progesterona en el periodo entre las semanas 8 y 12. La razón principal del aumento de la sensibilidad de estos sentidos tiene que ver con los cambios hormonales que se producen en las mujeres durante la gestación, y responden especialmente a la Hormona Gonadotropina Coriónica Humana (hCG). Al principio, por el incremento progresivo de la hCG y seguidamente con el aumento de los estrógenos y la progesterona, que son las responsables de gran parte de los signos y síntomas que afectan a la embarazada.
En este caso, además, estas hormonas suelen irrigar el revestimiento mucoso de la nariz más de lo habitual, lo cual produce la hipersensibilidad olfativa. Esta alteración del olfato provoca que, al tener el umbral olfatorio más bajo que los demás, se perciban olores que otras personas no detectan o lo hacen con menor intensidad.
Un posible mecanismo de autoprotección
Según los estudios realizados, este aumento de capacidades olfativas tiene que ver también con una habilidad innata en las madres, que es la de captar sustancias perjudiciales para el bebé. Es decir, la madre desarrolla de forma natural una forma de proteger al bebé durante el embarazo. Tanto científicos como médicos creen que esta condición también tiene un efecto protector, heredado de nuestros antepasados. Las mujeres embarazadas suelen quejarse del olor extremadamente desagradable de sustancias que pueden ser perjudiciales para ellas.
Impacto de la hiperosmia y su relación con las náuseas
La sensibilidad aumentada a los olores es un síntoma frecuente durante la gestación. Se relaciona a menudo con las náuseas en los primeros meses de embarazo, puesto que cualquier olor levemente desagradable se convierte en un olor súper desagradable. Las náuseas durante el embarazo y los vómitos están asociadas en cierta medida a la sensibilización del olfato. Los olores fuertes afectan en el embarazo, puesto que suele tratarse de olores que las embarazadas tienden a no soportar, provocando el vómito.
¿CUÁNDO aparecen las NÁUSEAS en el EMBARAZO? 🤰🏻🤢 ¿Cuánto TIEMPO DURAN las NÁUSEAS?
Desde el punto de vista clínico, su importancia radica menos en el riesgo directo y más en su impacto sobre el bienestar diario. Puede condicionar el rechazo a determinados alimentos, empeorar las náuseas y modificar hábitos domésticos, laborales y sociales. La clínica es variable: algunas mujeres refieren rechazo selectivo a olores concretos; otras presentan una intolerancia más generalizada a ambientes cerrados, cocinas, transporte o cosméticos.
En la mayoría de los casos se trata de un síntoma fisiológico del embarazo. Sin embargo, puede tener consecuencias indirectas si favorece una ingesta insuficiente, empeora el descanso o dificulta la hidratación por aversión a alimentos y bebidas. Para algunas mujeres, la sensibilidad a los olores puede provocar una pérdida de peso significativa durante las primeras etapas del embarazo.
Alteraciones del gusto: la hipogeusia
El olfato es el sentido que más se altera en este periodo, seguido de cerca por el gusto, puesto que ambos sentidos guardan una estrecha relación. Una de cada cuatro embarazadas experimenta cambios en la percepción del sabor. La disminución en la capacidad de sentir sabores dulces, ácidos, amargos o salados se llama hipogeusia. Generalmente, esta situación va de la mano de una alteración en la percepción de los olores.
Uno de los responsables del cambio que se experimenta en los gustos, además de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG), es el ácido clorhídrico que se segrega en el estómago para digerir la comida. En el embarazo, esta sustancia disminuye y, para compensar la falta de la misma, el organismo pide alimentos ácidos, como el limón o las manzanas verdes, o dulces. En general, los sabores ácidos o muy dulces suelen ser los favoritos de las futuras madres. Algunas mujeres amantes de comidas saladas, al estar embarazadas, optan por algún bocadito dulce, lo cual se debe a que también se producen fuertes bajas de azúcar en el organismo durante el embarazo.
Estrategias para manejar la aversión a los olores durante el embarazo
Esta alteración del olfato durante el embarazo que afecta a muchas mujeres no se puede evitar. Lo que sí podemos hacer es intentar minimizar las consecuencias de la hiperosmia, sobre todo para que las náuseas sean lo más llevaderas posible. El tratamiento suele ser conservador y se basa en evitar desencadenantes. Identificar los olores que provocan más rechazo permite adaptar la alimentación y el entorno.
Consejos prácticos para el día a día
- Cuando percibas un olor fuerte que te moleste, ya sea externo o en tu flujo, respira por la boca.
- Evita visitar lugares encerrados o con olores fuertes, como carnicerías.
- Toma aire fresco en ambientes naturales cada vez que te sea posible.
- Utiliza productos de limpieza e higiene personal con aromas suaves.
- Lava la ropa más a menudo, ya que las fibras de los tejidos absorben bastante los olores.
- Explica a tu entorno cómo te sientes; la hiperosmia es normal, pero no tienes por qué sufrir más de lo necesario.
- Si la sensibilidad a los olores es particularmente grave durante el embarazo, lo mejor es confiarle a tu pareja, madre o amiga la compra, la limpieza del refrigerador y la cocina durante el primer trimestre.
- Informa a las personas más cercanas sobre tu sensibilidad a los olores, para que puedas evitar el contacto cercano con olores irritantes, por ejemplo, en el lugar de trabajo, siempre que sea posible.
- Conviene fraccionar las comidas, mantener una buena hidratación y escoger alimentos mejor tolerados, aunque sean más simples, durante los días de mayor sensibilidad.
Uso de aromas agradables y aromaterapia
- Una manera de combatir la sensibilidad a los olores es aceptándola y potenciando el lado bueno. Rodéate de aromas que te gusten. Normalmente el olor a limón, menta o canela suele apaciguar las náuseas en lugar de provocarlas.
- El aroma del jengibre contrarresta los olores molestos y detiene las náuseas.
- Un pequeño recipiente con granos de café, que absorben y neutralizan los olores, puede ser eficaz. Puedes guardarlo en el refrigerador y llevarlo en el bolso para neutralizar un olor desagradable si las náuseas empeoran.
- Si el olor a café no ayuda, vale la pena buscar un aceite esencial que no cause dolor de cabeza ni náuseas en las embarazadas, como el aceite de lavanda, menta o eucalipto. Aplica unas gotas del aceite en un pañuelo de papel o una bolita de algodón que siempre puedas llevar contigo. Si notas un olor desagradable, simplemente acerca el pañuelo aromático a la nariz para aliviarlo. Los aceites esenciales nunca deben aplicarse directamente sobre la piel, ya que pueden causar irritación grave.
- Si estás embarazada, vale la pena abstenerse temporalmente de comprar velas nuevas, perfumes, eau de toilette o cremas con un aroma fuerte, ya que en esta etapa del embarazo, estos regalos pueden ser completamente inapropiados.

¿Cuándo suele remitir la hipersensibilidad olfativa?
Por lo general, la hiperosmia se produce durante el primer trimestre del embarazo. La sensibilidad a los olores suele ser más intensa durante el primer trimestre y disminuye progresivamente a medida que el organismo se adapta a los cambios hormonales. Se trata de un trastorno transitorio, que suele desaparecer en el segundo trimestre del embarazo.
Afecta con mayor gravedad al inicio del embarazo, remitiendo gradualmente en el segundo trimestre. Sin embargo, la evolución no es idéntica en todos los embarazos. En algunas gestantes persiste en menor grado durante más tiempo, y en otras desaparece casi por completo al avanzar la gestación. En ocasiones, la sensibilidad a los olores persiste durante los nueve meses completos, e incluso inmediatamente después del parto.
¿Cuándo consultar a un especialista?
Aunque la sensibilidad a los olores suele ser benigna, es recomendable consultar si se acompaña de vómitos persistentes, pérdida de peso, incapacidad para comer o beber con normalidad, signos de deshidratación o deterioro importante de la vida diaria. Es especialmente importante consultar con un especialista si la sensibilidad de una mujer embarazada a los olores provoca vómitos regulares, incontrolables y persistentes. Esto puede conducir a complicaciones peligrosas, como deshidratación y deficiencias nutricionales.
Las mujeres se preocupan especialmente cuando tienen aversión a la carne durante el embarazo porque la tratan como la principal fuente de proteínas en su dieta. Si una mujer embarazada tiene dudas sobre si se está proporcionando a sí misma y a su bebé los nutrientes suficientes, lo mejor es buscar el asesoramiento de un profesional de la salud con experiencia. También vale la pena recordar que la carne no tiene por qué ser la única fuente de proteínas en la dieta.