La preocupación por la exposición a contaminantes químicos que alteran el sistema hormonal, conocidos como disruptores endocrinos, ha llevado a figuras destacadas de la pediatría ambiental a intensificar su mensaje en foros internacionales. Recientemente, el doctor Leonardo Trasande, un experto de renombre mundial en esta materia, visitó España para participar en el 67º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP), donde se destacó la alarmante prevalencia de estas sustancias en la población infantil española.
Un Pediatra de Renombre en España: Leonardo Trasande y la AEP
Leonardo Trasande, con 46 años, es un reputado investigador y director del Departamento de Pediatría Ambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. Hijo de inmigrantes gallegos, su participación en el Congreso de la AEP se centró en la problemática de los disruptores hormonales, que ya fueron calificados como "amenaza global" por la OMS en 2013.
Durante su estancia en Madrid, Trasande subrayó una impactante estadística: más del 95% de los niños españoles muestran dosis bajas de sustancias hormonalmente activas en la orina debido a la exposición a contaminantes. Estas moléculas "hackean el metabolismo" y son uno de los efectos del crecimiento de los disruptores endocrinos.
Su trabajo se refleja en su libro Sicker, Fatter, Poorer, donde explica qué se puede hacer para evitar estos químicos que, según él, nos hacen "más enfermos, más obesos y más pobres". La vida de su familia en Nueva York es un ejemplo de su filosofía: una casa con pocos plásticos, alfombras de madera y la ausencia de latas de conserva o alimentos ultraprocesados.

La Amenaza Invisible: ¿Qué Son los Disruptores Endocrinos?
Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que pueden alterar el sistema hormonal, con la capacidad de ocasionar efectos con una exposición muy reducida, tal como ha explicado Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría. Se han identificado más de 1000 de estas sustancias.
El embarazo, la infancia y la adolescencia son las etapas más vulnerables a estas sustancias. "Por este motivo el control de la exposición a disruptores endocrinos sobre estas poblaciones debe ser más exhaustivo", enfatizó Ortega.
La preocupación se extiende también a los entornos donde los niños pasan gran parte de su tiempo. Ortega manifestó que los centros educativos, donde los niños están 40 horas semanales, "es uno de los espacios que más preocupaciones generan a los padres por los posibles tóxicos que pueden afectar a la salud de los menores".
¿Qué son los disruptores endocrinos?
Las Cuatro Categorías Principales de Disruptores Hormonales
Según Trasande, la evidencia científica es particularmente sólida para cuatro categorías principales de químicos sintéticos que interactúan con nuestras hormonas:
- Plaguicidas: Especialmente los organofosforados, que son potencialmente tóxicos para los seres humanos.
- Bisfenoles: Utilizados en papel térmico (como el de las facturas de datáfonos o cajas registradoras) y enlatados.
- Ftalatos: Presentes en cosméticos y en diversos tipos de envases de comida.
- Retardantes de llama bromados: Se encuentran en alfombras, muebles tapizados y productos electrónicos en los hogares.
Inicialmente, se pensaba que estas sustancias solo eran dañinas en dosis altas, pero la investigación actual demuestra que pueden provocar efectos adversos incluso con exposiciones muy bajas.

Efectos Profundos en la Salud y el Desarrollo
Los efectos que los disruptores endocrinos pueden provocar son muy diversos y abarcan un amplio espectro de la salud humana, presentando una incidencia particular en la etapa infantil y en mujeres embarazadas debido a que los niños consumen más alimentos y líquidos por kilo de peso, sus órganos y glándulas están en formación y permanecen expuestos por más años.
Entre los impactos documentados se incluyen:
- Salud reproductiva: Malformaciones urogenitales, cáncer testicular, baja calidad seminal. En hombres, los ftalatos inhiben la testosterona, lo que se relaciona con problemas cardiacos e ictus. Trasande destaca que "10.000 hombres mueren al año en Estados Unidos por tener baja esa hormona debido a ftalatos".
- Desarrollo neurológico:
- Reducción del coeficiente intelectual (CI): Tres estudios han documentado una relación entre la exposición a pesticidas organofosforados durante la gestación y la disminución del CI en niños, observándose incluso partes del cerebro menos desarrolladas en pruebas de imagen.
- Trastornos cognitivos, de autismo, atención e hiperactividad: Se han constatado tras la exposición a retardantes de llama durante el embarazo, ya que inhiben la tiroxina, la hormona tiroidea que regula el metabolismo.
- Enfermedades metabólicas: Obesidad y diabetes. En el caso de la obesidad, los disruptores pueden favorecer la creación de células grasas o ralentizar el metabolismo.
- Cánceres: Un riesgo aumentado de cáncer, incluyendo el de próstata y mama, y también relacionado con la pubertad adelantada.
- Problemas cardiovasculares: Como los relacionados con la baja testosterona.
Trasande advierte: "Nadie está a salvo. Estos químicos nos afectan a todos. Y el beneficio de reducir la exposición es a corto, medio y largo plazo. Estamos hablando de vida o muerte: nos rodean productos químicos con los que nos jugamos la vida. No quiero ser alarmista. Pero hay una urgencia".
El Costo Cuantificable de la Inacción: Un Gasto Sanitario y Social
El Dr. Trasande es particularmente conocido por cuantificar los efectos de estos químicos en términos económicos, con publicaciones destacadas en The Lancet Diabetes and Endocrinology y The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism. Ha subrayado que "todas estas enfermedades tienen una importante repercusión directa en el gasto sanitario".
El pediatra estima que los costos económicos anuales derivados de los disruptores endocrinos ascienden a 163.000 millones de euros solo en Europa. Para ilustrarlo, explica que "si un niño tiene un punto menos de coeficiente intelectual (CI) la madre no lo nota, ni la pediatra, ni la profesora. Pero si hay 100.000 niños con un punto menos de CI, la economía lo nota". Cada punto menos de CI se valora como un 2% de la producción de toda la vida de una persona, lo que equivale a unos 20.000 euros por niño. Multiplicado por los tres millones de niños nacidos cada año en Europa, esto supone 60.000 millones de euros anuales, y estos costes son "muy bajos" considerando que solo se ha estudiado un 5% de los disruptores endocrinos.
Pautas Claras para la Prevención: Reducir la Exposición en el Hogar y la Vida Diaria
La buena noticia, según Trasande, es que se puede hacer mucho con medidas simples y baratas. Ha facilitado una serie de recomendaciones prácticas para disminuir la exposición a estos contaminantes:
- Alimentación y Envases:
- No comer alimentos enlatados. Esto reduce rápidamente los niveles de bisfenol A en la orina.
- Disminuir las comidas envasadas en plástico y los alimentos ultraprocesados. Los ftalatos disminuyen en dos o tres días.
- Incrementar el consumo de frutas y verduras frescas, a ser posible ecológicas.
- Calentar y/o almacenar comida en recipientes de vidrio o cerámica, evitando el plástico.
- No introducir plásticos en el microondas ni en el lavavajillas, ya que a altas temperaturas se transforman de polímeros a monómeros que pasan a la comida y al cuerpo.
- Al usar plásticos, fijarse en el triángulo con el que están marcados y evitar los números 3 (PVC), 6 (poliestireno) y 7 (policarbonatos con bisfenoles).
- Sustituir las sartenes antiadherentes por las de acero inoxidable o hierro.
- Hogar y Cuidado Personal:
- Disminuir el uso de productos químicos en el hogar, buscando alternativas en productos de limpieza y cuidado diario libres de estas sustancias.
- Ventilar la casa 15 minutos al día para reciclar el aire, permitir que salga el polvo contaminado y disminuir el contacto con retardantes de llamas.
- Eliminar ciertos cosméticos; para ello, "no se requiere un doctorado en química", sino que se sugiere usar una aplicación que indique la seguridad del cosmético.
- Precauciones Fuera del Hogar:
- Evitar coger el recibo del supermercado, ya que "al contacto con la piel los químicos pasan a la sangre".
- Preguntar si la comida es orgánica o si un olor es sintético o natural, aunque el control en otros entornos como el metro o la escuela es limitado.
Los beneficios de evitar la exposición son palpables desde el inicio, similar a cuando se deja de fumar. Por ejemplo, reducir la exposición a los ftalatos en cosméticos puede tener un efecto sobre los senos nasales que se advierte inmediatamente. En una semana se notan cambios hormonales y en meses o años se reduce el riesgo de enfermedades crónicas.

El Poder de la Política y el Consumidor: Un Llamado a la Acción
Leonardo Trasande cree firmemente que los consumidores tienen un gran poder al elegir qué productos comprar y cuáles no. Sin embargo, también enfatiza la necesidad de políticas públicas de prevención.
En este aspecto, Europa lleva la delantera con respecto a Estados Unidos. Trasande señala que "en Europa se han eliminado más de 1.300 productos, en Estados Unidos, 11. En eso no me siento orgulloso de mi país". En Europa, un químico se veta si hay un estudio que lo relaciona con un daño, sin importar la dosis, algo que no ocurre en Estados Unidos.
En España, la Asociación Española de Pediatría ha impulsado iniciativas de concienciación. Durante el 67º Congreso de la AEP, se presentó una eco-food-truck equipada con sensores que recorrerá varios colegios del territorio español para medir los índices de contaminación atmosférica, buscando educar y sensibilizar sobre estos riesgos ambientales.
