La Percepción del Dolor Fetal: Un Debate Científico y Ético

La posibilidad de que un feto experimente dolor ha sido objeto de estudio por parte de investigadores clínicos y básicos durante más de un siglo. Este tema ha cobrado una relevancia significativa no solo por el uso creciente de técnicas invasivas para el diagnóstico y tratamiento fetal, sino también por ser un punto central en el debate social entre partidarios y adversarios del aborto.

La pregunta fundamental en este debate es si el sistema nociceptivo del feto alcanza un desarrollo neurobiológico suficiente como para generar la experiencia mental que se define como dolor. Analizar esta cuestión implica un profundo estudio del desarrollo neurológico, las respuestas fisiológicas y las consideraciones éticas.

Desarrollo del Sistema Nociceptivo Humano

El camino hacia la percepción del dolor en el feto es un proceso complejo que se desarrolla a lo largo de la gestación. Estudios como el de Anand y Carr, publicado en 1989, han sido fundamentales para explicar este desarrollo en relación con la percepción del dolor. A lo largo del primer trimestre gestacional, se produce el desarrollo de la amígdala cerebral, un centro crucial para el miedo y la ansiedad que procede del diencéfalo y telencéfalo.

Paralelamente, ocurre la sinapsis entre las fibras sensitivas y las neuronas receptivas del asta dorsal de la médula espinal. Hacia finales del segundo y principios del tercer trimestre, las vías de la nocicepción ya se consideran íntegras. A partir de la semana 29-30, se estima que está presente la capacidad de una percepción consciente. La única diferencia en las etapas avanzadas del desarrollo es la incompleta mielinización de las vías nerviosas en la semana 37.

Esquema del desarrollo del sistema nervioso fetal en relación con la percepción del dolor

Evidencias y Manifestaciones de la Percepción del Dolor Fetal

Diversas investigaciones han buscado indicios de dolor fetal a través de sus manifestaciones. Se ha observado que, en cirugías intrauterinas, los parámetros vitales del feto, como la frecuencia cardíaca, los cambios respiratorios o las hormonas del estrés, varían como respuesta a una intervención invasiva. Además, se han registrado señales de llanto y otras reacciones a través de movimientos y parpadeos, que demuestran la capacidad del feto para ser excitado por estímulos externos, como ruidos estridentes o repentinos.

Evidencias acerca de la capacidad de los fetos para sentir dolor han sido aportadas tras estudios anatómicos, fisiológicos y embriológicos, según una conferencia presentada en 2022 en el Congreso: Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2022).

Perspectivas Científicas sobre el Inicio del Dolor Fetal

La comunidad científica presenta diferentes puntos de vista sobre cuándo el feto comienza a sentir dolor, lo que a menudo genera controversia y debate.

Feto Podría No Sentir Dolor Antes de las 20-26 Semanas

Algunos estudios, como el de Kizer y Vanegas (2016), sugieren que "no parece probable que el feto sienta dolor antes de la semana 20 de gestación; quizás pueda comenzar a sentir dolor entre las semanas 22 y 26". Esta perspectiva indica que la comunidad científica acepta, casi en su mayoría, que a partir de la semana 20 el feto siente dolor. No obstante, el American College of Obstetricians and Gynecologists señala que la corteza cerebral, esencial para sentir dolor, se desarrolla después de la semana 24 o 25, y en otro artículo argumentan que "es poco probable que la percepción del dolor fetal sea posible antes de las semanas 29 o 30 de embarazo".

Otros estudios sostienen que el feto puede sentir dolor 20 semanas después de la concepción, mientras que otros sugieren que el feto siente dolor durante todo el embarazo.

El Dolor Solo se Desarrolla Después del Nacimiento

Por otro lado, una investigación dirigida por el Dr. Stuart Derbyshire de la Universidad de Birmingham, publicada en la British Medical Journal, apunta a que los fetos no pueden sentir dolor y que la capacidad para sentirlo solo se desarrolla una vez nacido el bebé. El Dr. Derbyshire afirma que, aunque las redes a través de las cuales se procesa el dolor, como las rutas neuronales y las respuestas hormonales, aparecen a las 26 semanas de gestación, el factor determinante lo constituye el nacimiento en sí.

"El dolor es algo que surge de nuestras experiencias, se desarrolla por la estimulación y la interacción humana y comprende conceptos como la ubicación, los sentimientos desagradables y tener la sensación de dolor", explicó. La investigación determina que el feto está realmente dormido en el útero a consecuencia de los estímulos químicos de la placenta. Al nacer es cuando se abre el mundo de los estímulos y las rutas del dolor. "Es posible sentir dolor como resultado de un desarrollo psicológico que comienza en el nacimiento, cuando el recién nacido se separa de la atmósfera protegida del útero y despierta iniciando una actividad de alerta", declaró el Dr. Derbyshire, quien ha estado vinculado a grupos "pro-elección". Según su investigación, "evitar una polémica sobre el dolor que pueda sentir el feto en mujeres que solicitan abortar no es algo equivocado, sino una postura sensata basada en pruebas favorables que afirman que los fetos no pueden experimentar dolor". Esta investigación también apunta a que los fármacos contra el dolor, que a veces se suministran a los fetos a través de la placenta, pueden poner innecesariamente en riesgo al feto.

El sufrimiento fetal

Implicaciones Médicas y Éticas de la Percepción Fetal del Dolor

La definición de dolor de la International Association for the Study of Pain (IASP) lo describe como "una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño tisular real o potencial". Además, este es siempre subjetivo y supeditado a la experiencia. Esta redefinición de la capacidad de percepción del estímulo doloroso afecta a numerosas intervenciones médicas.

Necesidad de Anestesia y Analgesia

En cuanto a las intervenciones quirúrgicas fetales o de diagnóstico prenatal, debería evaluarse la necesidad de aplicar anestesia para tratar de paliar el sufrimiento al que puede ser sometido el feto. Actualmente, los neonatólogos y anestesistas administran medicamentos analgésicos a los fetos o recién nacidos durante la cirugía. El planteamiento de si el feto puede o no experimentar dolor, que es muy difícil de resolver, no puede obviar la necesidad de actuar prudentemente en cualquier intervención sobre él que pudiera causarle sufrimiento.

En Estados Unidos, se debate una legislación para que el aborto sea ilegal basándose en el dolor que causa al feto y para obligar a que se les suministren analgésicos a los fetos de más de 22 semanas. Por ejemplo, el código 76-7-308.5 de Utah requiere que cualquier médico que realice un aborto en un feto de al menos 20 semanas de edad gestacional administre un anestésico o analgésico para eliminar el dolor del feto. Los medicamentos para disminuir o eliminar el dolor se pueden administrar al feto de dos maneras: inyectando un analgésico o un anestésico directamente al feto a través de una aguja. Estos medicamentos son efectivos para controlar o eliminar el dolor en niños y adultos, aunque siempre existen algunos riesgos para la mujer al tomar este tipo de medicamentos.

El Debate del Aborto y la Moralidad

La cuestión de si el feto siente dolor reaviva el debate sobre el aborto. A las mujeres que abortan generalmente se les dice que el feto no siente dolor, pero esta afirmación ha sido puesta en entredicho por los defensores del derecho a la vida del no nacido. Los grupos provida contrarios al aborto afirman que el feto no nacido puede sentir dolor y que el aborto, en cualquier caso, debería estar prohibido por razones morales. En ecografías realizadas se ha visto que el feto, en el primer trimestre de embarazo, tiene sentido de supervivencia y evade los instrumentos quirúrgicos que lo dañan durante el aborto.

Tratar de utilizar el argumento de que el feto no experimenta dolor hasta bien avanzado el embarazo para restar dramatismo a la práctica del aborto, constituye una manipulación. El Dr. Derbyshire aclaró que su investigación no altera los argumentos morales a favor o en contra, o sobre la legalidad de los abortos. Sin embargo, "si el no nacido puede sentir dolor, como sugiere otra investigación, entonces el aborto se convierte en algo horrendo". Hay quien defiende que matar sin dolor es más humano, menos reprobable, más compasivo, sea en la eutanasia, la pena de muerte o el aborto provocado. No obstante, atentar contra la vida siempre es reprobable, independientemente de que se haga con analgesia o no.

Desde una perspectiva más amplia, "es un error reducir al ser humano a su capacidad de sentir. No somos solamente seres sintientes, nuestra definición más profunda es lo que somos: personas, y esto desde el inicio".

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