El término "Artemisa parteras urbanas" evoca una profunda conexión entre la sabiduría ancestral de la diosa griega de los partos y la práctica moderna de la partería en entornos citadinos. Este concepto resalta no solo la labor fundamental de acompañar a las mujeres en uno de los momentos más trascendentales de sus vidas, sino también la resiliencia y la conexión con lo natural que caracterizan tanto a la deidad como a las profesionales que ejercen esta noble profesión en la actualidad.
Artemisa: Símbolo de Vida, Caza y Naturaleza Salvaje
Artemisa es la diosa griega de la caza, los partos y de la naturaleza salvaje. Estos conceptos tan aparentemente inconexos muestran la dualidad que Artemisa simboliza: ella caza y es cazada (ya que representa la naturaleza salvaje y a menudo se la representaba como un animal); a su vez, da vida (como diosa del parto) pero también la quita (como diosa de la caza). Esta figura mitológica encarna la fuerza, la autonomía y la protección, cualidades que a menudo se asocian con la esencia de la partera.

El Legado Histórico de la Partería: La "Obstetrix" Romana
Orígenes y Significado de la "Obstetrix"
La figura de la partera ha existido siempre en todas las civilizaciones y culturas, aunque con diferentes nombres. La etimología de la palabra latina obstetrix no parece estar muy clara, pero la mayoría de los diccionarios la derivan del verbo obstare, que traduce “estar al lado” o “delante de” y del sufijo de agente femenino -trix. Esto subraya la esencia de su rol: estar presente y apoyar a la mujer durante el parto.
En la Antigua Roma, el trabajo de traer niños al mundo lo llevaban a cabo las parteras. Fue Sorano de Éfeso, médico griego del siglo II d.C. que ejerció en Roma y Alejandría, quien escribió el primer tratado de ginecología, titulado “Libro de las Enfermedades de las mujeres” (Gynaikeia).
Cualidades y Prácticas de las Parteras Romanas
Las parteras de la antigüedad, al igual que las modernas, poseían un conjunto de habilidades y características esenciales. La obstetrix debía presentar las siguientes cualidades:
- Ser disciplinada.
- Tranquila.
- No ser codiciosa de ganancias deshonestas.
- Respetable.
- Capaz de prescribir normas de higiene.
- Observar y dar consejos.
- Ser tranquilizadora.
- Mantener las manos suaves (no realizar trabajos duros y usar ungüentos).
- Tener los dedos largos y delgados con uñas cortas para no molestar en las exploraciones durante el parto.
En la preparación al parto, se aconsejaba a las mujeres bañarse en vino y agua dulce para calmar su mente antes del parto. El parto era asistido en la casa de la parturienta, un precursor del parto domiciliario moderno.
El principal instrumento de las comadronas era la silla de parir, con respaldo, brazos, y un asiento con un entrante en forma de media luna, por donde pasaba el niño. Entre el asiento y el suelo había tableros a los dos lados, pero no delante ni detrás, para que la matrona se manejara.

Las Cesáreas en la Antigüedad
Las cesáreas en la antigua Roma eran casi inexistentes. Solo se realizaban una vez la madre había muerto, pues en vida había mucho peligro de muerte por riesgo de infecciones y hemorragias severas. Una leyenda urbana dice que la palabra “cesárea” vendría de Julio César, pero sabemos que su madre Aurelia vivió muchos años tras el nacimiento de su hijo, así que esta no pudo ser la forma en que vino al mundo. La Lex Caesarea decía que una mujer que muriese durante el embarazo tardío debía ser sometida a esta intervención con la finalidad de salvar la vida del feto.
Las Parteras Urbanas en el Siglo XXI: Realidades y Desafíos
En la actualidad, las parteras urbanas continúan el legado de sus predecesoras, a menudo enfrentándose a desafíos en un sistema de salud dominado por la medicalización del parto. Su labor es crucial para ofrecer alternativas y apoyo a las mujeres que buscan una experiencia de parto más humanizada y natural.
El Contexto Actual y la Documentación de su Labor
El rol de las parteras es especialmente relevante en contextos donde las tasas de intervención médica son altas. Hasta enero de 2020, México ocupaba el cuarto lugar mundial en nacimientos por cesárea sin indicación médica, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. Esto resalta la necesidad de modelos de atención alternativos.
La fotógrafa Greta Rico ha documentado la labor de las parteras en la Ciudad de México, así como la resistencia de las mujeres durante el parto, a través de 58 fotografías en blanco y negro. La exposición, disponible en la Galería Abierta de las rejas del Bosque de Chapultepec, muestra distintas realidades de la partería con obras como “Falta poco”, “RCP neonatal” o “Parto con acompañantes”.

La Seguridad del Parto en Casa y el Acompañamiento Profesional
Diversos estudios internacionales demuestran que los partos en casa o en casas de partería son seguros para mujeres sanas si son acompañadas por profesionales capacitadas. Un ejemplo de esto es la experiencia de Brenda, quien, a pesar de seguir sus chequeos recurrentes en un hospital de salud pública para obtener su incapacidad, recurrió a las parteras.
En su caso, las parteras la monitorearon de manera más constante, asegurando que no hubiera ningún peligro y confirmando que era una perfecta candidata para un parto en casa. Este tipo de acompañamiento personalizado y continuo es un pilar fundamental de la partería.
Discriminación y Persistencia
A pesar de la evidencia de seguridad y los beneficios de su práctica, las parteras urbanas siguen enfrentándose a discriminación y persecución constante en muchos lugares. Un ejemplo de esto es la reciente publicación de la NOM-020-SSA-2025 en México, que puede generar nuevos desafíos para su reconocimiento y ejercicio.
El espíritu de Artemisa, la diosa protectora y dadora de vida, inspira a estas parteras a seguir adelante, ofreciendo un modelo de atención que valora la autonomía de la mujer y la fuerza intrínseca del proceso de nacimiento.