La Urea y la Fertilización en los Cultivos de Andalucía: Retos y Estrategias

La agricultura española se enfrenta a un complejo escenario marcado por la crisis de los fertilizantes, que ha impactado significativamente en los costes de producción y la rentabilidad de las explotaciones. Aunque la situación de los agricultores es diversa, como norma general, las estrecheces actuales obligan a la cautela en gastos e inversiones no urgentes.

Foto de cultivos de secano en Andalucía

El Panorama de la Crisis de Fertilizantes en España

La crisis de los fertilizantes, agravada por el cierre del estrecho de Ormuz, ha convertido un asunto agronómico en una cuestión de alta geopolítica. Los fertilizantes representan ya entre el 15% y el 30% del coste total de la producción en las explotaciones españolas de muchos cultivos. Esta crisis refleja la vulnerabilidad del modelo agrario mundial, que depende de fertilizantes sintéticos derivados del gas natural, como el amoníaco y la urea. Del Golfo Pérsico sale una tercera parte de los fertilizantes nitrogenados que se comercializan en todo el mundo. Países como Irán o Arabia Saudí, grandes productores de gas natural, exportan el 43% de la urea mundial, el 44% del azufre y el 23% del amoníaco, ingredientes básicos para estos impulsores agrícolas de los que dependen la mitad de las cosechas globales. Sin ellos, la producción global de alimentos caería un 50%, y uno de cada dos habitantes del planeta sufriría inseguridad alimentaria, según la FAO.

Infografía: Cadena de suministro de fertilizantes a nivel mundial

Impacto en los Costes de Producción Agrícola

En plena campaña de abonado en España, la tonelada de urea, uno de los fertilizantes más usados, ha pasado de costar unos 450 euros en diciembre a superar los 650 euros en la actualidad, es decir, unos 200 euros más por tonelada. Esta subida, que ASAJA califica de "especulativa" en algunos casos, llega en plena campaña de abonado de cobertera, entre finales de invierno y primavera, uno de los momentos del año en los que más fertilizantes se utilizan en los cultivos, lo que multiplica el impacto económico sobre las explotaciones agrarias. Los cálculos realizados por ASAJA estiman que la subida de los fertilizantes supone ya un sobrecoste de 22 millones de euros semanales, lo que representa aproximadamente 3,1 millones de euros diarios. La situación se agrava porque las subidas se trasladan al agricultor de forma inmediata, mientras que las bajadas tardan mucho más en reflejarse, sin llegar a volver a sus precios anteriores.

Los sectores más afectados incluyen:

  • Cereales: Como el trigo, la cebada y el maíz, donde los fertilizantes han incrementado el coste total de estas cosechas entre un 20% y un 30%. Un cerealista medio con explotaciones de secano de alrededor de 150 hectáreas, ya se enfrenta a sobrecostes anuales cercanos a los 10.000 euros sumando el aumento de combustible y fertilizantes. Algunos productores calculan que «ese incremento equivale a más de 1.000 kilos de grano por hectárea, lo que empuja rápidamente las cuentas hacia pérdidas».
  • Olivar: En el olivar tradicional, el fertilizante ha aumentado los costes un 8% y 16%, mientras que alcanzan hasta un 20% en el olivar superintensivo. El olivar es el cultivo con mayor superficie en España, lo que lo convierte en uno de los mayores consumidores absolutos de fertilizante. Además, el olivar superintensivo en regadío en Andalucía y Extremadura tiene una demanda de fertilizante NPK muy superior al tradicional de secano.
  • Viñedo: El precio de los fertilizantes ha incrementado los costes de este cultivo entre un 6% y un 12%. No obstante, en viticultura española, el fertilizante pesa menos que en otros cultivos porque la vid es menos exigente en nitrógeno y la mano de obra domina la estructura de costes. Sin embargo, en zonas de producción intensiva (La Mancha, Ribera del Duero, Rioja en regadío), el uso de fertilizantes foliares y fertirrigación eleva este porcentaje, aseguran desde COAG.
  • Hortalizas: Para cultivos como tomates, pimientos y lechuga, los fertilizantes han aumentado el coste total entre un 8% y un 15%. En la horticultura intensiva, que se lleva a cabo en Almería, Murcia y Canarias, el fertilizante se aplica vía fertirrigación con altísima precisión. Por tanto, la Comunidad Valenciana y Murcia concentran la mayor parte del consumo de fertilizantes en este segmento.
  • Girasol y Colza: Estos cultivos son muy sensibles a los precios del nitrógeno y del azufre, que ya incrementan los costes entre un 14% y un 22%. Se trata de cultivos en expansión en España, especialmente la colza en Castilla y León y Aragón, que es particularmente exigente en azufre, cuyo precio también se ha disparado.
Gráfico comparativo del aumento de costes por cultivo debido a fertilizantes

La Urea como Fertilizante Clave

Con un contenido en nitrógeno del 46%, la urea tiene la mayor concentración de nutrientes de los fertilizantes nitrogenados. El nitrógeno está presente en forma de urea y, a través de procesos de transformación en el suelo, se convierte primero en amonio en los primeros días, y luego, en un segundo proceso de transformación, se convierte en nitrato.

La verdad sobre la UREA y su impacto en el suelo (hidrólisis y nitrificación)

Estrategias para una Fertilización Nitrogenada Eficiente

El nitrógeno es un nutriente muy móvil y propenso a perderse del sistema con mucha más facilidad que otros. Si bien su movilidad es una ventaja para la absorción por parte del cultivo, también implica un gran inconveniente: se puede perder en grandes cantidades disuelto en el agua o en forma gaseosa si no se maneja cuidadosamente. Dado su poder contaminante y su alto precio actual, se hace más importante que nunca optimizar cada gramo de fertilizante aplicado, multiplicando su eficiencia.

Para ello, se recomienda:

  • Añadir al balance datos de análisis del nitrógeno mineral del suelo previo a la siembra, corrigiendo de esta forma el fertilizante a aplicar en función de la disponibilidad real.
  • Ajustar las aplicaciones a los momentos en los que la planta realmente necesita los nutrientes, evitando tener el nutriente en el suelo más tiempo del necesario. Se deberían reducir los grandes abonados con nitrógeno de fondo, ya que las plantas son pequeñas y no requieren tanto nitrógeno aún, tendiendo hacia un mayor número de coberteras.
  • En casos donde no sean posibles tantas coberteras, se puede recurrir a fertilizantes de liberación lenta o inhibidores de la nitrificación, que permitirían reducir el número de aplicaciones ya que el nitrógeno no estaría tan rápidamente disponible, mejorando el acople demanda/aporte pese a reducir la frecuencia de las aplicaciones.
  • En parcelas regadas, ajustar el riego a la demanda del cultivo, ya que el exceso de agua en el suelo puede producir un lavado del nitrógeno disuelto a profundidades donde la planta no puede aprovecharlo.
  • En la fertirrigación, utilizada en todo tipo de cultivos, las dosis recomendadas oscilan entre 100-300 kg por hectárea, sin sobrepasar la concentración en el agua de riego por encima de 0,5 gr/litro. Las cantidades específicas dependen del cultivo, estado fenológico y tipo de suelo.

La Ganadería como Alternativa Sostenible a los Fertilizantes Sintéticos

La escasez de fertilizantes y su precio disparado convierte los excrementos ganaderos en la alternativa más competitiva para abonar cultivos. España, como potencia ganadera, puede convertir un desecho costoso en una fuente de ingresos para muchas explotaciones. El sector agrario español importa el 60% de los fertilizantes que utiliza, y esta crisis ya le supone un sobrecoste estimado de unos 3 millones de euros por cada día que permanece cerrado el estrecho de Ormuz.

El inmenso volumen de purines -deyecciones- que generan los 34 millones de cerdos, junto al estiércol producido por los 7 millones de vacas, los 17 millones de ovejas y cabras, contienen grandes cantidades de nitrógeno, fósforo y potasio, equivalentes a los fertilizantes sintéticos que escasean. Precisamente, esos tres nutrientes primarios (N-P-K) son el alimento básico de las plantas, y podrían compensar el déficit actual de fertilizantes nitrogenados, aplicando fertilizantes orgánicos con estiércol y purines compactados con restos de poda que sirven de estructurante, según COAG.

Desafíos y Oportunidades en la Gestión de Fertilizantes Orgánicos

Hasta ahora, el purín porcino era considerado un desecho ganadero que supone un coste de retirada y gestión de 2,5 euros por metro cúbico. Según el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), el valor agronómico de esas deyecciones porcinas podría oscilar entre los 5 y los 7 euros por metro cúbico, lo que convertiría un gasto en un beneficio. Una explotación intensiva media en España, con unos 2.000 cerdos, genera unos 3.500 metros cúbicos de purín al año, lo que equivale a unos 32.000 kilos de urea. Números que, traducidos a euros, suponen en el mercado de fertilizantes un valor económico que ronda los 25.000 euros que, descontando los gastos de gestión, podrían suponer una inyección de ingresos para el ganadero cercana a los 15.000 euros al año. A nivel nacional, el beneficio anual para el sector porcino español superaría los 250 millones de euros. Valores similares se calculan para el estiércol, especialmente el de ovejas y cabras por su alto contenido en nutrientes, o el de vacuno y aves (gallinaza), ricos en nitrógeno, en función de la dieta del animal.

Además de fertilizar, el valor principal de los estiércoles ganaderos es su aporte de materia orgánica al suelo que mejora su aireación y la retención de agua en los cultivos. La reincorporación de materia orgánica al suelo es una asignatura pendiente y urgente en la agenda agraria española, ya que el 43% del territorio muestra signos de degradación, según el CSIC. Aplicar fertilizantes orgánicos a la superficie arable es la vía más eficaz para restaurar la capacidad de secuestro de carbono y la productividad de la tierra, es decir, la fertilidad.

Esquema: Ciclo de nutrientes y uso de purines en la agricultura

Sin embargo, según la normativa europea, existe un límite de aplicación. Solo se puede aplicar fertilizante orgánico hasta las 170 unidades de nitrógeno por hectárea, cuando muchos cultivos como el maíz, la alfalfa, el trigo y algunas hortalizas necesitan entre 200 y 250 unidades. Hasta ahora ese diferencial lo aportan los fertilizantes minerales (sintéticos) que ahora escasean y se han encarecido cerca de un 50% por el conflicto en Oriente Medio. Para COAG, es necesario que el Ministerio de Agricultura flexibilice ese tope de aplicación al menos un 40%, hasta los 230 o incluso 250 unidades por hectárea, como han hecho otros países europeos como Irlanda, Dinamarca, Austria, Alemania o Países Bajos. Esta medida no solo produciría fertilizantes con materia prima local, sino que la gestión de esos recursos serviría para producir biogás y biometano, alternativas al gas natural.

Investigación y Normativa sobre Nitratos en Andalucía

En Andalucía, la gestión de la fertilización, especialmente en lo que respecta a los nitratos, ha sido objeto de regulación y estudio. Históricamente, la Junta de Andalucía, a través de sus Consejerías de Medio Ambiente y de Agricultura y Pesca, aprobó la "ORDEN de 27 de junio de 2001, por la que se aprueba el Programa de Actuación aplicable en las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias designadas en Andalucía". Aunque esta orden fue derogada, sienta un precedente de la preocupación regional por la contaminación por nitratos.

Actualmente, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), dependiente de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, está investigando diferentes metodologías de fertilización alternativas al uso de la urea. Entre estas, destaca el uso de inhibidores de nitrificación y ureasa. Los resultados de estas investigaciones se han presentado en relación a los beneficios agronómicos (cosecha, N en grano, etc.) y medioambientales (reducción de lixiviación de nitratos y de emisiones de N02).

La verdad sobre la UREA y su impacto en el suelo (hidrólisis y nitrificación)

Repercusiones Económicas y Demandas del Sector Agrario

La subida de precios de los fertilizantes, junto con el del gasóleo, ha creado una situación crítica para los agricultores. Las cotizaciones de los cereales, por ejemplo, se han hundido hasta llegar a un punto históricamente bajo, con la cebada a 182 euros por tonelada, el trigo a 203 y el maíz a 219 euros por tonelada. Los cultivos de regadío, especialmente el maíz y el arroz, son los más afectados debido a los bajos precios y la gran incertidumbre sobre su rentabilidad. UPA ha realizado simulaciones que muestran que un agricultor medio de maíz pasaría de un beneficio de 247 euros/hectárea a unas pérdidas de 346 euros/hectárea, considerando los precios actuales y los costes de carburante y fertilizante, incluso con ayudas. Para cubrir los costes de producción, el precio del maíz debería estar a un mínimo de 251 euros/tonelada, y el de la cebada a 243 euros/tonelada.

Ante esta situación, organizaciones agrarias como UPA reclaman sensatez y responsabilidad a los agentes del sector que intermedian en la compra de productos agrícolas. Denuncian que hay operadores que influyen en la conformación de precios anormalmente bajos para materias primas como el maíz, trigo, cebada y arroz, especulando con las cotizaciones. El sector exige que la industria de los piensos pague un precio que cubra los costes de producción de los agricultores españoles. Se considera inadmisible que, por culpa de la especulación y la falta de previsión política, el sector vuelva a perder, y se subraya la necesidad de actuar para asegurar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria y una rentabilidad adecuada que permita sacar adelante las cosechas.

La pérdida de un millón de hectáreas de cereales en España en los últimos diez años, que han pasado a leñosos, debilita al país en su soberanía alimentaria y en el suministro para su industria, cooperativas y ganadería. Es fundamental que todos los actores de la cadena alimentaria y los responsables políticos se alarmen y actúen para proteger el medio de vida de miles de hombres y mujeres que invierten sus esfuerzos y economías en alimentar a todos, cobrando por ello un precio justo.

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