En noviembre de 1997, el mundo fue testigo de un acontecimiento sin precedentes: el nacimiento de los primeros septillizos en lograr sobrevivir por completo durante todo el embarazo. La historia de Kenny y Bobbi McCaughey, una pareja de Iowa, Estados Unidos, se convirtió en un símbolo de resiliencia frente a los pronósticos médicos más desalentadores.

El camino hacia el embarazo múltiple
Kenny y Bobbi McCaughey eran un matrimonio joven que ya contaba con una hija, Mikayla. Con el deseo de ampliar la familia, decidieron someterse a un tratamiento de fertilidad. Durante el proceso, se le advirtió a Bobbi sobre la posibilidad de un embarazo múltiple, por lo que ella se preparó mentalmente para recibir, a lo sumo, dos hijos más.
Sin embargo, la ecografía reveló una cifra inesperada: siete fetos. Bobbi confiesa que aquel día no hubo espacio para la alegría inmediata, sino para muchas interrogantes. Los científicos llegaron a estimar que las probabilidades de que Bobbi desarrollara a siete fetos y diera a luz con éxito eran menores que las de morir a causa de la caída de un asteroide.
Desafíos médicos y pronósticos reservados
Ante la situación, los médicos insistieron en la reducción selectiva de varios fetos para aumentar las posibilidades de supervivencia de los demás. Incluso en embarazos de trillizos, los expertos consideraban que las probabilidades de dar a luz a un bebé sano, sin patologías neurológicas o físicas, eran apenas del 50%.
A pesar de la presión y el escepticismo médico, el parto tuvo lugar en el Centro Médico de Iowa mediante cesárea. Los niños nacieron 9 semanas antes de la fecha prevista, pero, contra todo pronóstico, los 4 niños y 3 niñas sobrevivieron. Dos de los bebés nacieron con parálisis cerebral, pero gracias a una serie de operaciones a lo largo de su vida, lograron caminar sin ayuda.

La vida cotidiana de una familia numerosa
Tras el alta hospitalaria, la logística familiar se volvió un reto monumental. Diariamente, los niños requerían 42 biberones y 52 pañales. La familia recibió apoyo inicial de voluntarios, familiares y filántropos, quienes donaron suministros, una casa grande y becas universitarias. No obstante, no todo fue apoyo; la pareja también enfrentó críticas de personas que los acusaban de explotar a los niños o de malgastar recursos.
A medida que crecían, la rutina se volvió una parte esencial de su convivencia:
- Alimentación: Cuando los niños tenían 10 años, el consumo semanal era de 4 panes, 11 litros de leche y 6 cajas de cereales.
- Equipamiento: La casa cuenta con 2 hornos, 2 microondas, 2 lavavajillas y múltiples lavadoras y secadoras.
- Responsabilidades: Los niños crecieron acostumbrados a las labores domésticas, desde cocinar y lavar el auto hasta cuidar el jardín.
El presente de los primeros septillizos
Los septillizos McCaughey -Joel, Natalie, Alexis, Kelsey, Nathan, Kenneth y Brandon- celebraron su mayoría de edad en noviembre de 2018. Todos demostraron un excelente desempeño académico y deportivo durante su etapa escolar.
| Nombre | Especialidad / Carrera |
|---|---|
| Kelsey | Relaciones Públicas |
| Alexis | Educación preescolar |
| Natalie | Deporte |
| Joel y Nathan | Sistemas de información computarizados |
| Kenneth | Construcción |
| Brandon | Carrera militar |
Hoy en día, la expectativa mediática se ha disipado, permitiendo que la familia viva con mayor tranquilidad. Bobbi McCaughey reflexiona sobre esta etapa: “Ahora ya no les decimos lo que tienen que hacer a no ser que pidan nuestra opinión”. Esta pareja valiente logró, contra toda lógica médica, criar a ocho hijos y verlos convertirse en adultos independientes.
La Familia | Cortometraje
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