La salud del bebé, especialmente la de su microbiota intestinal, está profundamente ligada a la salud de la madre y a factores como el parto y la lactancia. La presencia de bacterias resistentes a los antibióticos en los bebés es una preocupación creciente, y estudios recientes han arrojado luz sobre cómo estas bacterias pueden transmitirse de la madre al hijo.
La Resistencia a los Antibióticos y su Impacto en la Salud Infantil
La ONU ha advertido que la resistencia a los antibióticos podría convertirse en la principal causa de muerte a nivel mundial para el año 2050. Se estima que 200.000 recién nacidos mueren cada año por infecciones causadas por estas bacterias resistentes. Según la microbióloga Katariina Pärnänen de la Universidad de Helsinki, el número de bacterias resistentes a los antibióticos en el intestino de los bebés es "preocupante", lo que los hace vulnerables a diversas enfermedades.
Un estudio publicado en Nature Communications reveló que estas bacterias resistentes pueden provenir de la madre, no solo a través del parto (vaginal o por cesárea), sino también de la lactancia materna. Los antibióticos administrados a la madre durante el parto, para prevenir o tratar infecciones, pueden aumentar el número de bacterias resistentes a los antibióticos en los bebés. La hipótesis de los investigadores finlandeses sugiere que, si bien los antibióticos eliminan bacterias peligrosas como los estreptococos, no afectan a las resistentes, las cuales pueden pasar al bebé durante el parto.
La Leche Materna: Un Escudo Protector para la Microbiota del Bebé
La lactancia materna es fundamental para la salud infantil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y prolongar su uso hasta al menos los dos años de edad. La leche materna no solo nutre, sino que también aporta microbios beneficiosos que contribuyen a formar el microbioma intestinal del lactante.

Un estudio de la Universidad de Chicago detalló cómo las cepas bacterianas de la leche materna se transmiten a los bebés. Otra investigación liderada por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del CSIC, demostró que la lactancia materna exclusiva durante el primer mes de vida ofrece un efecto protector frente a la aparición de bacterias con genes de resistencia a los antibióticos. Este efecto se debe al impacto de la lactancia en la composición de la microbiota intestinal infantil y la presencia de bifidobacterias, asociadas a una menor carga de genes de resistencia y patógenos.
La investigadora Mª Carmen Collado del IATA-CSIC destaca que una alta presencia de bifidobacterias en el intestino infantil se asocia con un "resistoma" (conjunto de genes del microbioma que confieren resistencia a los antimicrobianos) menos diverso y con menor carga de genes de resistencia. El crecimiento de bifidobacterias asociado a la lactancia materna exclusiva también puede paliar los efectos adversos del nacimiento por cesárea, que interfiere en la transferencia natural de bacterias beneficiosas y puede favorecer la aparición de bacterias resistentes. En contraste, la interrupción de la lactancia antes de los seis meses se asocia con un aumento sostenido de genes relacionados con la resistencia a los antibióticos.
Probióticos y su Rol en la Salud Materna e Infantil
El microbiólogo ruso Iliá Ilich Méchnikov ya a principios del siglo XX observó los beneficios de las bacterias ácido-lácticas. Hoy en día, el uso de probióticos se ha popularizado, aunque es crucial entender su aplicación específica.
Probióticos y Mastitis durante la Lactancia
Aunque la investigación sobre el uso de probióticos para problemas de lactancia está en aumento, la Dra. Laia Aguilar, experta en lactancia materna, señala que no se puede afirmar que sirvan para evitar todos los problemas. Sin embargo, "una vez instaurada una mastitis o cuando hay signos de desequilibrio de la flora bacteriana, si se ha corregido la causa de ello, como por ejemplo el agarre, la toma de probióticos puede mejorar la situación".
Existe una "ruta enteromamaria" que conecta la microbiota del intestino con la glándula mamaria. La administración de probióticos específicos puede ayudar a reducir la cantidad de bacterias que han crecido de forma desmesurada en el pecho, restableciendo el equilibrio y siendo útil en el tratamiento de ciertos casos de mastitis, siempre que se corrija la causa subyacente. La toma de estos probióticos, en principio, no tiene contraindicaciones, salvo alergia a los componentes.
Probióticos en el Embarazo y el Parto
La colonización microbiana inicial es fundamental para el desarrollo del microbioma adulto del bebé. La exposición a microorganismos maternos durante la gestación depende del estado nutricional, metabólico e inmunológico de la madre. Las bacterias beneficiosas transferidas pueden equilibrar la respuesta inmune, suprimir la hipersensibilidad y reducir reacciones alérgicas y eccema en el niño.
Durante un parto vaginal, el recién nacido adquiere la microflora bacteriana vaginal de la madre. En cambio, en la cesárea, esta transferencia no ocurre, lo que se ha asociado con un mayor riesgo de alergias, incluida la dermatitis atópica, en bebés nacidos por cesárea. Por ello, se considera conveniente suplementar a estos niños con probióticos.

Probióticos para Problemas Específicos en Bebés
- Cólico del lactante: Afecta a entre el 10% y el 30% de los recién nacidos. Se ha observado que los bebés con cólico tienen recuentos más bajos de lactobacilos intestinales. Estudios sugieren que la ingesta diaria de L. Reuteri (solo o en combinación con L. Rhamnosus) puede acortar la duración del llanto y la molestia. Se cree que la malabsorción de lactosa es una causa principal de los cólicos, y los lactobacilos producen lactasa, enzima necesaria para digerir la lactosa.
- Autoinmunidad: Un estudio con 8.676 niños mostró que la suplementación temprana con probióticos (0-27 días de edad) se asocia con una disminución significativa del riesgo de autoinmunidad, lo que podría prevenir enfermedades como la diabetes tipo 1 en el futuro.
- Dermatitis atópica (DA): Afecta al 15-20% de los niños occidentales. Aunque las causas no son completamente conocidas, se relacionan con el deterioro de la barrera mucosa y la disbiosis. Algunos estudios indican que los pacientes con DA tienen un sistema inmunitario desequilibrado. La "hipótesis de la higiene" sugiere que la disminución de infecciones en países occidentales aumenta la incidencia de enfermedades autoinmunes y alérgicas.
- Infecciones por rotavirus: Causantes del 70% de los casos de diarrea en lactantes. Estudios en Dinamarca han demostrado que una combinación de L. Reuteri y L. Rhamnosus reduce significativamente la diarrea inducida por el virus.
Otro efecto positivo de los probióticos es la prevención y reducción de síntomas de diarrea en pacientes en tratamiento con antibióticos. Se estima que la diarrea por antibióticos afecta al 20% de los pacientes tratados.
Los PROBIÓTICOS mejoran o no la SALUD INTESTINAL | Salud intestinal infantil | Nutrición infantil
Probióticos, Antibióticos y la Micobiota Fúngica
Es bien sabido que los tratamientos con antibióticos afectan a las bacterias intestinales, pero también pueden impactar a otros microorganismos, como los hongos. Investigaciones han demostrado asociaciones entre la disbiosis de la microbiota fúngica (micobiota) y afecciones como enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, enfermedad celíaca o cáncer colorrectal.
Un estudio que siguió a 37 lactantes tratados con antibióticos (amoxicilina, macrólidos) por infecciones respiratorias, reveló que uno o dos días después de iniciar el tratamiento, la abundancia de Candida aumentó considerablemente, en detrimento de Saccharomyces. Los antibióticos, que disminuyen la diversidad de la microbiota bacteriana, se asociaron con una mayor riqueza y diversidad de la micobiota, efectos que persistieron más de seis semanas.
Esto sugiere que las bacterias intestinales regulan constantemente la micobiota. Los antibióticos podrían alterar esta función reguladora, favoreciendo el desarrollo de ciertos hongos, especialmente Candida.
Consideraciones sobre Probióticos Específicos y Suplementación
Es importante destacar que no todos los probióticos son iguales ni sirven para todo. Se deben utilizar cepas específicas que hayan demostrado su utilidad mediante estudios para los efectos deseados. Laia Aguilar subraya que, ante situaciones de dolor o posible infección, es crucial la valoración de un profesional experto en lactancia.
Las últimas investigaciones demuestran que la leche materna contiene más de 700 especies de bacterias, incluyendo Weissella, Leuconostoc, Staphylococcus, Streptococcus y Lactococcus. Probióticos como Lactobacillus acidophilus y Bifidobacterium lactis contribuyen a regular el tránsito intestinal y restaurar la microbiota.
Investigaciones recientes han demostrado que el consumo de probióticos por parte de la madre durante el tercer trimestre del embarazo y la lactancia puede modificar de forma beneficiosa tanto la microbiota de la leche materna como la del propio bebé. La evidencia científica actual indica que el consumo de probióticos es seguro durante el embarazo y la lactancia, siempre eligiendo productos de calidad que cumplan con los estándares de seguridad y regulación.
La Combinación de Probióticos y Omega-3
La combinación de bacterias beneficiosas como Bifidobacterium lactis, Lactobacillus reuteri y Lactobacillus rhamnosus con ácidos omega-3 (DHA y EPA) es relevante para el embarazo y la lactancia. El DHA es esencial para el desarrollo del cerebro y la retina del feto. Estos ácidos grasos omega-3 deben ser ingeridos a través de la dieta o suplementos, ya que el organismo no los sintetiza. La suplementación con omega-3 durante el embarazo se asocia con un mejor desarrollo neurológico en el niño y juega un papel importante en la prevención de la preeclampsia y la depresión posparto.
Los probióticos, especialmente los lactobacilos, son clave para la salud de la embarazada y el niño. La transferencia de bacterias beneficiosas de la madre al niño durante el embarazo, el parto y la lactancia puede equilibrar la respuesta inmune y reducir reacciones alérgicas y eccema.
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