El Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca ha dado un paso fundamental en la humanización de la asistencia sanitaria al implementar un nuevo protocolo en el Servicio de Anestesia Pediátrica. Esta iniciativa permite que los padres o cuidadores principales acompañen a los menores al interior del quirófano durante el proceso de inducción anestésica, permaneciendo con ellos hasta que quedan dormidos.

Un cambio necesario en la atención al menor
Hasta hace poco, los niños que debían ser intervenidos se enfrentaban a la soledad en el quirófano, rodeados de maquinaria compleja y personal con mascarillas, lo que generaba un miedo natural ante lo desconocido. Con este nuevo procedimiento, el centro busca reducir significativamente el estrés y la ansiedad en la población infantil, minimizando el impacto emocional que conlleva la separación de los progenitores en el acceso al área quirúrgica.
Este protocolo, que ahora se generaliza para todos los pacientes pediátricos, se basa en la experiencia previa desarrollada durante años con niños diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA) o déficit de atención e hiperactividad. Según el doctor Luis Falcón Araña, jefe de sección de Anestesia Pediátrica, el objetivo es situar a los niños y a sus familias en el centro de la atención.
Protocolo y preparación para el acompañamiento
Para facilitar esta integración, la dirección del hospital ha habilitado un área de vestuario específica donde los padres reciben nociones básicas sobre el comportamiento y la higiene necesarios en la «zona verde». Para diferenciarse del personal sanitario (que viste de verde), los familiares utilizan un pijama de color azul, permitiendo una identificación visual rápida y efectiva por parte del equipo médico.
Beneficios clínicos del acompañamiento
- Reducción de fármacos: La presencia de los padres disminuye la necesidad de administrar sedantes preoperatorios y sus efectos secundarios.
- Estabilidad hemodinámica: Se logra un estado más estable durante el proceso anestésico.
- Despertar más tranquilo: El anestesista Fernando Sanz Yagüez destaca que la presencia de los padres reduce la incidencia de cuadros de agitación o delirios postoperatorios.
- Mejora en la experiencia: Se reduce el trauma emocional, especialmente beneficioso en niños que requieren procedimientos repetitivos.

Atención personalizada: El caso de los pacientes con TEA
Más allá del protocolo general, la Arrixaca mantiene un enfoque altamente especializado para niños con trastornos del espectro autista. La doctora María Dolores Cárceles, jefa de sección, explica que se realiza una "anestesia a la carta", donde se utilizan historias con pictogramas para que los niños comprendan el proceso desde casa. Este enfoque colaborativo entre padres, profesores y sanitarios evita situaciones de ansiedad grave y mejora la seguridad del paciente, adaptándose a las necesidades individuales de cada niño.
Integración de terapias complementarias
La humanización en la Arrixaca se complementa con iniciativas como la presencia de los payasos de hospital de Pupaclown. Estos profesionales llevan 27 años acompañando a los niños en los «pupaquirófanos» y durante procesos dolorosos, aportando un apoyo emocional indispensable para hacer más llevadera la estancia hospitalaria.
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