La evolución de las papillas: de lo muy fino a texturas más gruesas

Hace unos años, comenzar con la alimentación complementaria parecía relativamente fácil. Solo había que seguir una hoja de recomendaciones sobre el orden de introducción de alimentos y, obviamente, solo se contemplaba dar triturados. Hoy en día, la situación ha cambiado. No solo la hoja con el orden de introducción se ha reducido considerablemente, sino que cada vez son más los que optan por hacer menos transiciones en cuanto a la consistencia de los alimentos, y dejar que los bebés comiencen comiendo trozos, mediante el Baby Led Weaning. Sin embargo, hay quienes prefieren continuar con las tradiciones e ir paso a paso.

infografía sobre la evolución de las texturas en la alimentación complementaria del bebé

Transición de texturas: un proceso gradual

Lo ideal sería comenzar combinando purés espesos más finos con otros que presenten ya algunos grumos. La idea es potenciar que los bebés no rechacen determinadas texturas y darles la posibilidad de desarrollar sus habilidades motoras, al tener que hacer más movimientos con su boca, lengua y/o mandíbula.

Si se ha comenzado ya con purés muy líquidos, es importante intentar no demorar demasiado el paso a purés finos. Entre los 7 y los 8 meses, ya deberíamos incorporar los alimentos semi sólidos, con una consistencia blandita y con una forma y tamaño adecuados a las capacidades del bebé. Básicamente, se trata de evitar que se atragante y facilitar que pueda cogerlo él mismo con las manos.

Tampoco se debe dejar que los miedos impidan avanzar. Todos los niños pueden atragantarse, hagan Baby Led Weaning o coman triturados. ¡Incluso con la leche! Tomando las medidas de seguridad adecuadas, como no dejarlo solo comiendo, no meterle la cuchara a la fuerza, ofreciéndole los alimentos con el tamaño y forma correctos, no tiene por qué suceder nada. En todo caso, es fundamental informarse de cómo distinguir la arcada del atragantamiento y cómo hacer una maniobra de Heimlich, sea cual sea el método utilizado.

Inicio de la Alimentación Complementaria: cuándo y cómo

Ser madre ha dado otra perspectiva de la vida, ha sido como volver a nacer, como volver a aprenderlo todo, pero en familia. Parece que fue ayer cuando se recibió al pequeño con todo el amor y ya ha crecido lo suficiente como para vivir uno de los grandes acontecimientos del primer año de vida: tomar su primera papilla.

El pediatra es quien informará de que el hijo ya puede comenzar con la alimentación complementaria (AC). Según las últimas recomendaciones de la OMS, se aconseja que el bebé se alimente de leche de manera exclusiva en sus primeros 6 meses de vida. Es importante comenzar con la alimentación complementaria a partir de los 6 meses porque es cuando su organismo está preparado para digerir alimentos.

A esta edad, el bebé ha perdido el reflejo de extrusión, que le hace expulsar de la boca cualquier alimento que no sea líquido. Ya ha desarrollado la habilidad de coger comida con la mano y llevarla a la boca. Teniendo en cuenta lo delicado que es su sistema digestivo, acostumbrado a tomar únicamente leche hasta el momento, se recomienda empezar con alimentos fáciles de digerir.

Primeros alimentos y texturas

Alimentos básicos como el calabacín, la patata, la zanahoria o el pollo son los ingredientes más utilizados para elaborar las primeras papillas saladas. Poco a poco se puede ir ampliando el tipo de verduras y hortalizas, evitando las de hoja verde como las espinacas o las acelgas por su alto contenido en nitratos, y también añadiendo carne y pescado blanco. Esto dependerá de cada niño, pero es importante recordar que la leche sigue siendo su fuente de alimento principal, por lo que es probable que al principio no coma grandes cantidades.

Tras la primera toma de contacto con la cuchara y la papilla, se irá viendo el interés del pequeño por la comida y si necesita más o menos cantidad, al igual que se observará qué alimentos le gustan más y cuáles le llaman menos la atención. Como orientación, de media, un bebé puede tomar entre 200 y 250 g de puré.

Para elaborar las papillas saladas se incluyen las verduras y hortalizas que se consideren, y no más de 30 g de proteína. En cuanto a las papillas de frutas, solamente hay que pelar y lavar bien la fruta y triturarla. La textura de las papillas dependerá también de los gustos del pequeño; pues algunos bebés las prefieren muy finas, mientras que otros prefieren notarlas más gruesas, e incluso simplemente los alimentos machacados.

tabla comparativa de alimentos recomendados para papillas y purés por edad

Horario de papillas y progresión hacia sólidos

Aunque es necesario siempre personalizar según cada niño y en consenso con el pediatra, el horario de papillas de un bebé de 7-8 meses es aproximadamente el siguiente:

  • 8-9 horas: Papilla de leche materna o de continuación con cereales.
  • 12-13 horas: Puré de verduras con pollo o ternera.
  • 16-17 horas: Papilla de frutas (manzana, plátano, pera, naranja) o Papilla de leche materna o de continuación con cereales.
  • 20-21 horas: Papilla de leche materna o de continuación con cereales o Puré de verduras con pescado blanco (merluza, lenguado, gallo, rape…) 3-4 veces semanales.
  • Toma nocturna opcional (24-6 horas): biberón de leche materna o de continuación.

Esta pauta o una similar permitirá pasar de las papillas durante la época de lactante a la alimentación diversificada pasados los 12 meses, que conducen a conseguir que el niño se integre en la alimentación familiar.

Variedad en papillas de frutas y diversificación

A partir de los 8-12 meses, coincidiendo con la diversificación de la alimentación y dependiendo del proceso de maduración de la masticación, los bebés inician progresivamente el contacto con alimentos de una textura más gruesa hasta llegar a los alimentos sólidos. Un paso previo es el de los alimentos chafados con un tenedor. Poco a poco se puede ir introduciendo alimentos fáciles de masticar (pescado, tortilla a la francesa, miga de pan, hamburguesa, etc.). Si en un primer momento son rechazados, se puede intentar de nuevo unas semanas después.

😋🍎 PAPILLAS para BEBÉS de 6 MESES (Primeros alimentos)

Superando la resistencia a la masticación

Con el inicio de la dentición se completa la necesidad de la masticación en la mayoría de niños. A algunos niños se les hace difícil el paso de papillas bien trituradas a trocitos, pues al notar algo más consistente en la faringe tienen sensación de asco y pueden llegar a vomitar. Consecuentemente, se niegan a tomar todo lo que no sea triturado y homogéneo.

Para acostumbrar al niño a masticar los alimentos, se debe ofrecerle papillas algo menos refinadas. Primero, empezar con las comidas que más le gustan y aumentar paulatinamente la textura. El siguiente paso es ofrecer un triturado más o menos grueso o simplemente el alimento bien chafado con un tenedor. Un plátano chafado puede ser una buena alternativa para empezar.

Si seguimos insistiendo sin éxito, no debemos preocuparnos, ya que poco a poco, en reuniones sociales y familiares donde haya otros niños, irá acostumbrándose a masticar. La guardería puede representar un avance en este aspecto, ya que al comer con otros niños crean un mecanismo de competición para acabar los primeros, lo que puede de manera involuntaria ayudar a que se acostumbre fácilmente.

No representa un problema importante y seguro que el hijo acabará comiendo normal. De todas maneras, algunos niños no completan su aprendizaje de la masticación hasta los 4-5 años, pero siempre ante la duda se puede consultar con el pediatra.

¿Es conveniente evitar la carne de ternera?

Las carnes se clasifican desde el punto de vista culinario en carnes “blancas” (pollo, pavo, conejo, cordero o cerdo) y carnes “rojas” (ternera y buey), dependiendo de la cantidad de mioglobina que contenga en los músculos. La mioglobina es un pigmento que le da el color rojo o rosa característico que, al cocinarse por acción del calor, se transforma en pardo-grisáceo.

La ternera (7-8 meses), junto al pollo (6-7 meses), son las dos primeras carnes que se introducen por su aporte nutricional y escaso poder alergénico. Son carnes de excelente calidad biológica, ya que contienen todos los aminoácidos esenciales, agradable sabor y suelen ser bien aceptadas por el bebé.

No existe ningún fundamento en evitar la ternera a menos que el niño tenga una alergia o intolerancia a las proteínas vacunas, en cuyo caso no toleraría la fórmula infantil (inicio o continuación) propia de la edad, ya que el origen es también vacuno, con lo que comparten el mismo tipo de proteínas.

tags: #papillas #de #muy #finas #a #mas