La fecundación in vitro (FIV) es un tratamiento de reproducción asistida que ha permitido el nacimiento de miles de niños. A pesar de su éxito, las mujeres que se someten a una FIV pueden tener un mayor riesgo de sufrir algunas complicaciones durante el proceso o una vez conseguido el embarazo. En concreto, los principales problemas asociados a la FIV se deben a la estimulación ovárica hormonal y a la transferencia intrauterina de embriones.
Estimulación Ovárica Controlada y sus Riesgos
La estimulación ovárica controlada consiste en la administración de fármacos hormonales para provocar un desarrollo folicular múltiple en los ovarios de la mujer. Si en un ciclo menstrual normal se desarrolla un folículo que da lugar a un óvulo maduro, con la medicación hormonal se pretende obtener varios óvulos para aumentar la probabilidad de embarazo.
Sin embargo, tanto la administración de hormonas como la intervención para extraer los óvulos maduros (punción folicular) conllevan ciertos riesgos que la mujer debe conocer antes de iniciar una FIV.
Síndrome de Hiperestimulación Ovárica (SHO)
El síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO) es una respuesta muy elevada de los ovarios a la medicación hormonal. Se desarrollan muchos folículos, los ovarios crecen en exceso y, después de la ovulación, el líquido contenido en los folículos puede pasar a la cavidad abdominal. Los síntomas de un SHO leve incluyen dolor, hinchazón abdominal, molestias, náuseas, diarrea y aumento de peso. El SHO leve es relativamente común y afecta al 33 % de las mujeres que se someten a fecundación in vitro, según el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists.

En los casos más graves, que afectan a poco más del 1 % de las mujeres, puede aparecer ascitis, taquicardia y dificultad para respirar, sed extrema y signos de deshidratación como orina oscura. El SHO grave es poco común, pero puede ser potencialmente mortal.
Causas del SHO
La causa del síndrome de hiperestimulación ovárica no se comprende completamente. Sin embargo, la introducción en el organismo de un alto nivel de gonadotropina coriónica humana (hCG), una hormona que se produce durante el embarazo, tiene un papel importante. Los vasos sanguíneos ováricos reaccionan anormalmente a la hCG y comienzan a gotear líquido. Este líquido hace que se hinchen los ovarios y, a veces, grandes cantidades pasan hacia el abdomen.
Durante los tratamientos para la fertilidad, la hCG puede administrarse como un "disparador" para que un folículo maduro libere su óvulo. El SHO generalmente ocurre dentro de una semana después de recibir una inyección de hCG. Si la mujer queda embarazada durante un ciclo de tratamiento, el SHO puede empeorar a medida que el cuerpo comienza a producir su propia hCG en respuesta al embarazo. Los medicamentos inyectables para la fertilidad tienen más probabilidades de causar el SHO que el tratamiento con clomifeno. Ocasionalmente, el SHO ocurre espontáneamente, sin estar relacionado con los tratamientos para la fertilidad.
Prevención y Manejo del SHO
Para disminuir las probabilidades de sufrir el síndrome de hiperestimulación ovárica, se necesita un plan individualizado para los medicamentos para la fertilidad:
- Adaptar los medicamentos: El proveedor de atención médica utiliza la dosis más baja posible de gonadotropinas para estimular los ovarios y desencadenar la ovulación.
- Agregar medicamentos: Algunos medicamentos, como aspirina en dosis bajas, agonistas de la dopamina (cabergolina o quinogloide) e infusiones de calcio, pueden reducir el riesgo de SHO sin afectar las probabilidades de embarazo. La administración de metformina a mujeres con síndrome de ovario poliquístico durante la estimulación ovárica también puede ayudar a prevenir la hiperestimulación.
- Inhibición de gonadotropinas: Si el nivel de estrógeno es alto o hay un gran número de folículos desarrollados, el proveedor de atención médica puede indicar suspender los medicamentos inyectables y esperar unos días antes de administrar hCG para desencadenar la ovulación.
- Evitar el uso de una inyección desencadenante de hCG: Se han desarrollado alternativas a la hCG, como el uso de agonistas de Hormona liberadora de gonadotropinas (Gn-RH), para prevenir o limitar el SHO.
- Congelar embriones: Si se está en un tratamiento de fertilización in vitro, todos los folículos (maduros e inmaduros) se pueden extirpar de los ovarios para reducir la probabilidad de SHO. Se fertilizan y congelan los folículos maduros para que los ovarios puedan descansar.
Riesgos de la Extracción de Óvulos (Punción Ovárica)
La punción ovárica es una intervención quirúrgica sencilla que se realiza con sedación. Los posibles efectos secundarios de la anestesia son un pequeño malestar, mareos o bajada de presión, pero nada más serio. Sin embargo, una complicación que puede surgir durante la punción es el daño a los órganos de la pelvis, lo que puede causar hemorragias o una infección. La presencia de dolor es un síntoma habitual que suele ceder con el reposo y la analgesia indicada. El sangrado abdominal tras la punción ovárica también puede ocasionarse con relativa frecuencia y debe confirmarse, si se produjera, que es autolimitado por control ecográfico antes del alta de la paciente.
¿Existen riesgos o efectos secundarios en la mini-FIV?
La torsión ovárica, facilitada por el aumento del tamaño del ovario en las hiperestimulaciones, puede presentarse de forma brusca tras la punción, cursando con irritación peritoneal, náuseas y vómitos. La exploración ecográfica es altamente dolorosa al dirigir la sonda al ovario afecto, que estará aumentado de tamaño y con flujo vascular disminuido o ausente. La laparoscopia exploradora permitirá confirmar el diagnóstico y su detorsión en los casos que sea posible.
Experiencias como la de Desi, una paciente que experimentó intenso dolor y desmayos durante punciones ováricas, resaltan la necesidad de una información exhaustiva y un acompañamiento adecuado. En un caso documentado en Nueva Delhi, India, una mujer joven y saludable murió tras un procedimiento de recuperación de óvulos, lo que subraya la gravedad de las complicaciones potenciales, aunque infrecuentes.
Riesgos Asociados a la Transferencia de Embriones y el Embarazo
Una vez hecha la fecundación de los óvulos en el laboratorio, se realiza la transferencia de embriones para que puedan implantar en el útero materno. La Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida solamente permite la transferencia de un máximo de 3 embriones, aunque cada vez más centros optan por la transferencia de un único embrión para reducir el riesgo de gestación múltiple.
Embarazo Múltiple
Las técnicas de reproducción asistida han aumentado la tasa de embarazo gemelar e incluso de embarazo triple. Este hecho, sumado a la edad de la mayoría de las pacientes que recurren a la FIV, hace que los riesgos del embarazo sean mayores tanto para la madre como para los bebés. Por ejemplo, puede haber un parto prematuro, cesárea, muerte fetal o preeclampsia. La explicación de este riesgo aumentado es que los pacientes suelen optar por transferir dos embriones en lugar de uno para aumentar las posibilidades de éxito de la fecundación in vitro. Sin embargo, la tendencia actual de la mayoría de centros de reproducción asistida es transferir un único embrión de elevada calidad para evitar los posibles riesgos que puede desencadenar un embarazo múltiple.
Aborto Natural
La pérdida del embarazo en las primeras semanas ocurre en aproximadamente el 20% de los casos. Con la FIV, se detectan muchos más abortos bioquímicos que cuando éstos suceden en un embarazo natural, ya que pueden confundirse con una simple menstruación.
Embarazo Ectópico
Consiste en la implantación del embrión fuera del útero, por ejemplo, en las trompas de Falopio. El riesgo de que esto suceda después de una FIV es del 2-5%, mientras que en un embarazo natural es solo del 1%. Esta diferencia podría relacionarse con la posibilidad de que las contracciones uterinas tras la transferencia embrionaria provocaran el desplazamiento del embrión fuera del útero. Según el Dr. Óscar Oviedo, por ser una transferencia embrionaria no aumenta directamente el riesgo, pero sí se puede presentar, aunque no hay una mayor frecuencia comparada con la población general, a no ser que tenga patología previa tubárica.
Otros Posibles Riesgos de la FIV
Además de los riesgos físicos y obstétricos, cualquier tratamiento de fertilidad conlleva un impacto emocional y económico significativo.
Estrés y Ansiedad
La opción reproductiva de la FIV puede causar estrés emocional y físico, pero también a nivel económico. La probabilidad de embarazo en el primer intento no está asegurada, y a veces es necesario repetir varios ciclos, lo que supone una gran inversión económica y puede generar estrés. El pasar por un tratamiento de reproducción asistida puede generar una mezcla de emociones que puede ser difícil de gestionar para los pacientes, lo que puede llevar a la aparición de estrés y ansiedad, especialmente en momentos complicados como la betaespera o cuando se comunica una beta negativa. Por este motivo, muchas clínicas de reproducción asistida cuentan actualmente con servicio de psicología para acompañar a los pacientes que lo requieran.
Cancelación del Tratamiento
Existe la posibilidad de tener que cancelar el tratamiento de FIV si no se responde adecuadamente a la medicación o si no se consiguen embriones viables para transferir. Los centros de fertilidad deberían informar a los pacientes del posible riesgo de cancelación antes de comenzar el tratamiento.
Riesgos para el Bebé
Algunos estudios han relacionado las técnicas de reproducción asistida como la FIV con algunos defectos congénitos, pero los resultados son controvertidos y no hay una evidencia clara. Es importante diferenciar si estos posibles riesgos están causados por el tratamiento de FIV o si están más relacionados con el problema de fertilidad que ha llevado a requerir este tratamiento reproductivo.
Consideraciones Éticas de la FIV
La FIV es una técnica muy empleada, pero aún hoy en día se cuestiona su ética, ya que supone la creación de embriones en un laboratorio y descartar algunos de ellos por no ser viables. Además, el debate ético es aún mayor cuando se emplean técnicas como el PGT (test genético preimplantacional) a los embriones obtenidos por FIV, ya que permite seleccionar embriones tras un análisis genético.
En cualquier caso, lo más importante es optimizar los tratamientos de reproducción asistida para reducir al máximo la posibilidad de efectos secundarios y complicaciones. Además, es fundamental seguir las instrucciones médicas para limitar cualquier riesgo de la FIV.