El vínculo entre una madre y su bebé es profundo, no solo a nivel emocional sino también fisiológico. Este lazo se extiende más allá de lo que se podría imaginar, gracias a un fenómeno conocido como microquimerismo fetal. Este proceso, que implica el intercambio de células entre la madre y el feto, ha captado la atención de la ciencia debido a sus complejas implicaciones en la salud materna y fetal, y su relevancia en situaciones como el aborto.
¿Qué es el Microquimerismo Fetal?
El término "quimera" proviene de la mitología griega, donde hacía referencia a criaturas híbridas con partes de diferentes animales, como un león, una cabra y un dragón. En biología, una quimera es un organismo con tejidos genéticamente distintos, procedentes de diferentes seres. El microquimerismo fetal se refiere a la presencia de una pequeña cantidad de células derivadas del embrión o feto en el cuerpo de la madre, y viceversa, la coexistencia de dos poblaciones celulares de diferente tipo originadas en un individuo genéticamente distinto.
La Dra. Fernanda Paz, especialista en Ginecología y Obstetricia del Instituto Dra. Gómez Roig en la Clínica Corachan de Barcelona, explica que el microquimerismo fetal consiste en la presencia de células fetales en tejidos maternos y viceversa. Este fenómeno se da por un intercambio bidireccional de células feto-maternas, desmintiendo la idea previa de que la placenta era una barrera absoluta.
Inicio y Persistencia del Intercambio Celular
El proceso de microquimerismo materno-fetal comienza muy temprano en el embarazo, alrededor de la sexta o séptima semana de gestación, o a partir de las cuatro semanas tras la fecundación, una vez que se forma el trofoblasto. Continúa hasta el final del embarazo, a lo largo de los nueve meses. Una de las características más sorprendentes de este fenómeno es la capacidad de estas células para persistir en el organismo receptor durante mucho tiempo, incluso décadas o toda la vida. Investigaciones científicas de la década de los 90 comprobaron que las células del bebé pueden permanecer en el cuerpo de la madre hasta 30 años después de la gestación.
El Dr. Carlos Camilo Silva Méndez, de la FES Zaragoza, subraya que este fenómeno ocurre en todos los embarazos, sin importar si es el primero o el décimo, siempre que haya formación del trofoblasto e implantación del embrión. Esto implica que una mujer que ha tenido múltiples embarazos podría tener en su cuerpo células provenientes de varios hijos distintos.

Migración y Especialización de las Células Feto-Maternas
Las células fetales, una vez que atraviesan la placenta, no permanecen inactivas. Viajan a través del torrente sanguíneo de la madre y pueden alojarse en diversos órganos como el corazón, el cerebro, el hígado o los pulmones. Curiosamente, las células fetales que terminan en el corazón pasan a formar parte del tejido cardíaco de la madre y, por su capacidad de autoinducirse indefinidamente, se convierten en parte de las células del corazón de la mujer y laten al unísono, una junto a la otra, según J. Lee Nelson, experta en microquimerismo del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson de Seattle.
Además, estas células fetales pueden especializarse en la sección concreta del cuerpo en la que se asientan, actuando como células madre para mejorar la función de diversos sistemas del organismo materno. Un estudio demostró que estas células superaban el trabajo regenerativo que las propias células de la madre realizaban en sus tejidos.
Las células transferidas al feto a través del cordón umbilical y la placenta se han identificado principalmente como células inmunitarias, indicando que uno de los propósitos y beneficios del microquimerismo materno-fetal es el fortalecimiento y establecimiento del sistema inmunitario del niño.
Beneficios del Microquimerismo Fetal para la Madre y el Hijo
El microquimerismo fetal no solo es un proceso fisiológico fascinante, sino que también ofrece potenciales beneficios. Para la madre, estas células fetales actúan como células madre, mejorando la función de diversos sistemas orgánicos. Se ha demostrado que estas "células madre" fetales mejoran la cicatrización de heridas en la madre y reducen los efectos del envejecimiento. Además, se ha encontrado que ayudan en la producción de leche materna, uniéndose al estroma mamario.
Para la descendencia, el microquimerismo materno-fetal es crucial para el fortalecimiento y establecimiento de su sistema inmunitario. También puede tener ciertos beneficios a nivel psicológico, y es un fenómeno relevante en casos de ovodonación, ya que el intercambio de células se produce entre el feto y la madre gestante, independientemente de la carga genética del óvulo.
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Microquimerismo Fetal y Aborto
Un aspecto notable del microquimerismo fetal es su persistencia incluso en embarazos que finalizan en una pérdida gestacional, como un aborto espontáneo, una interrupción voluntaria del embarazo o un embarazo ectópico. Esto significa que, para quienes han sufrido abortos espontáneos o provocados, puede ser un consuelo saber que las células fetales permanecen en su cuerpo después de cada embarazo, incluso en los abortos muy tempranos.
La permanencia de estas células tiene implicaciones emocionales y psicológicas. Algunas investigaciones sugieren que la pérdida de un hijo puede generar un duelo insuperable en la madre, y la presencia de estas células fetales, incluso en el corazón de la mujer, podría explicar en parte la intensidad de este vínculo inquebrantable. Además, se ha observado que la mayoría de las mujeres que abortan voluntariamente experimentan reacciones psicológicas negativas, lo que podría estar relacionado con la imposibilidad de eliminar completamente la huella celular de la criatura que anidaban.
Riesgos y Complicaciones Potenciales
Aunque el microquimerismo materno-fetal tiene beneficios, también puede presentar riesgos. Dado que las células fetales son un agente externo al cuerpo materno, el organismo de la madre puede reconocerlas como extrañas. Esto podría relacionarse con el desarrollo o el empeoramiento de ciertas enfermedades inmunológicas.
Algunas madres sufren enfermedades autoinmunes durante el embarazo o después de dar a luz, siendo una de las complicaciones posparto que pueden surgir durante el primer año. La introducción de células fetales en el cuerpo de la madre es una de las teorías que los investigadores barajan como posible causa de un mayor riesgo de desarrollar afecciones tiroideas y enfermedades autoinmunes después del parto, como la esclerosis sistémica y el lupus eritematoso.
A pesar de los avances, los científicos aún no comprenden del todo la finalidad del microquimerismo materno-fetal ni todos sus beneficios y riesgos. Una mayor investigación en este campo puede tener implicaciones importantes para nuestra comprensión de la salud y la patología de diversas enfermedades, incluyendo la ciencia de la lactancia, las enfermedades tiroideas, las enfermedades autoinmunes, el cáncer e incluso la salud emocional y psicológica de la madre tras el parto.
Microquimerismo en el Cerebro Materno

El hallazgo de células microquiméricas en el cerebro materno ha abierto una atractiva línea de investigación sobre su implicación en el bienestar físico y psicológico de las madres. Para llegar allí, las células fetales traspasan la placenta durante el embarazo y atraviesan la barrera hematoencefálica, una estructura altamente selectiva que regula el paso de sustancias entre la sangre y el cerebro.
Un estudio español reciente ha detectado células de varón (XY) en el epitelio olfatorio de madres (XX), lo que podría contribuir a generar un vínculo materno-filial mediante señales olfativas. También asocian una menor presencia de estas células con padecer depresión, lo que sugiere su posible utilidad como biomarcadores de trastornos psicológicos. El primer estudio que reveló microquimerismo en el cerebro humano también ha ofrecido resultados interesantes, mostrando que las células fetales pueden migrar al cerebro materno, persistir durante períodos prolongados (incluso décadas) y diferenciarse en neuronas funcionales.
Microquimerismo entre Hermanos
Además del microquimerismo materno-fetal, existe un fenómeno denominado microquimerismo secundario que se produce cuando hay una transferencia de células entre gemelos. Se ha observado este tipo de microquimerismo en embarazos gemelares donde uno de los fetos es abortado. También está descrito el paso de células procedentes de un embarazo previo, lo que significa que los hermanos y hermanas menores también podrían obtener células de sus hermanos y hermanas mayores. Esta área, aún en estudio, abre el debate para futuras investigaciones sobre sus beneficios, no solo en enfermedades sino también en el apego de la madre al hijo y entre hermanos.
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