La alegría del recién nacido: sonrisas y desarrollo emocional

Acabas de estrenarte en la maternidad y ya estás totalmente enamorada de la sonrisa de tu bebé desde casi el primer día. Sí, hay recién nacidos que ya esbozan su primera sonrisa apenas poco después de llegar al mundo, algo que inevitablemente provoca suspiros de felicidad en sus padres y asombra a muchos. Si tú ya has descubierto a tu pequeño sonriendo del modo más cándido y tierno en la cuna, seguro que, tras la emoción inicial, te has preguntado cuál es el motivo de esa primera sonrisa del recién nacido. Es normal que te intrigue saberlo, al igual que te asombraste al descubrir las curiosidades del embarazo.

La sonrisa del recién nacido: reflejo o emoción

Hasta la segunda mitad del siglo XX se pensaba que el comportamiento de los recién nacidos era sobre todo reflejos. Incluso se creía que los recién nacidos no podían sentir dolor de la misma manera que los adultos, lo que significaba que a veces eran sometidos a procedimientos quirúrgicos sin anestesia.

Durante los últimos 50 años se han ido acumulando datos que sugieren que los recién nacidos no solamente actúan por reflejos y que son lo suficientemente competentes como para regular de forma activa sus propios estados de ánimo. Por ejemplo, los bebés pueden dormirse para evitar distracciones estresantes o rabiar y llorar si necesitan estimulación y más interacción. Sin embargo, cuando se trata de sentimientos como la felicidad y la alegría, seguimos preguntándonos hasta qué punto los recién nacidos pueden ser seres competentes a nivel social.

Hasta los primeros años del siglo XXI, se pensaba que los recién nacidos solamente respondían como respuesta a espasmos musculares, erecciones de pene, movimientos intestinales o de vejiga o por ninguna razón en concreto. Y había datos que lo demostraban. En 1872 Charles Darwin opinaba que las expresiones emocionales eran universales e innatas, documentando las primeras sonrisas reales de su propio hijo cuando contaba con 45 días de vida.

La sonrisa reflexiva o "sonrisa angelical"

Bebé durmiendo plácidamente con una leve sonrisa

En las primeras semanas de vida del pequeño es totalmente normal verle esbozar una sonrisa en distintas ocasiones, como después de terminar de comer, en medio de una siesta o simplemente cuando está siendo acunado en tus brazos. Estas primeras sonrisas del recién nacido son un gesto totalmente involuntario e inconsciente; se trata de un acto reflejo, una contracción de los músculos faciales que permiten sonreír al ser humano. Esta reacción refleja del recién nacido suele sorprender mucho a los padres, que buscan provocarla en su hijo también cuando está despierto, sin conseguirlo.

La primera sonrisa del bebé es la llamada sonrisa angelical. Se trata de un acto reflejo que aparece involuntariamente, es decir, no está provocado por ningún estímulo externo. Por esta razón, hay bebés que sonríen mientras están durmiendo puesto que se encuentran tranquilos y relajados. Sin embargo, es posible también detectar la sonrisa angelical en el bebé durante la gestación, especialmente en los últimos meses de embarazo a través de una ecografía 4D. A veces, únicamente tocando sus mejillas, el bebé puede sonreír. Pese a ello, hay que tener en cuenta que el bebé no está respondido a este estímulo de manera consciente.

Lo bonito es descubrir que la sonrisa del recién nacido está motivada por sensaciones placenteras como un recuerdo ensoñado de cuando estuvo en el útero, la sensación de tener el pañal limpio, el regusto de la leche que ha mamado. Hay quienes denominan a este delicioso gesto “la sonrisa a los ángeles”, puesto que no va dirigida a nadie, ni la despiertan los padres con su presencia, ni tiene una intención comunicativa.

Los bebés, desde su nacimiento, tienen la capacidad de hacer movimientos faciales que, aunque a veces parecen sonrisas, no son intencionales. Esta "sonrisa reflexiva" suele aparecer entre las primeras 6 y 8 semanas de vida. Durante este tiempo, los bebés pueden sonreír mientras sueñan o como respuesta a estímulos físicos, pero no necesariamente como respuesta a un estímulo social. Es una forma primitiva de interacción con su entorno.

Los investigadores han observado que las sonrisas en los primeros días de vida se producen durante el sueño, por lo que no están relacionadas con el mundo social. De hecho, hasta los fetos observados en el vientre materno con tecnología de ultrasonido 4D sonríen desde por lo menos la 23ª semana de embarazo. Pero otros estudios muestran que los recién nacidos sonríen en ocasiones especiales y como mucho una vez cada cuatro minutos en el caso de los bebés de un día.

Hace mucho tiempo que existen señales de que las sonrisas de los recién nacidos podrían indicar hasta cierto punto emociones positivas. Se ha notado que se producen sonrisas durante los primeros días de vida como respuesta a caricias en la mejilla o la barriga. Los recién nacidos también sonríen en respuesta a sabores dulces y a ciertos aromas. Desde entonces cada vez hay más estudios que sugieren que los recién nacidos sonríen cuando están despiertos y que dichas sonrisas se asemejan a las sonrisas sociales.

Además, cuando los recién nacidos se encuentran en un estado de interacción y despiertos sonríen el doble de veces en comparación a cuando duermen, lo que evidencia de que los factores sociales podrían estar involucrados. No solo eso, sino que los bebés suelen comenzar moviendo sus mejillas y sus cejas antes de sonreír como si centraran su atención en la cara de la persona que les está cuidando.

El desarrollo emocional

La sonrisa social: el hito del desarrollo

Padres sonriendo a su bebé, quien les devuelve la sonrisa

Poco a poco esta sonrisa involuntaria dará lugar a una sonrisa más consciente. Esto sucede alrededor de la cuarta o sexta semana de vida del bebé y, en este caso, la sonrisa sí que se produce como una interacción social en respuesta a otra persona, generalmente a la madre o el padre. A medida que tu bebé crece, alrededor de los 2 a 3 meses, verás una diferencia clara: comienza a sonreír no solo por reflejos, sino como respuesta a la interacción contigo y los miembros de la familia. Este tipo de sonrisa es conocida como "sonrisa social".

La sonrisa social aparece cuando el bebé está despierto y alerta, no mientras duerme. Aunque tu hijo haga muecas durante el primer mes, especialmente como respuesta a otras sonrisas, no será hasta el segundo mes cuando mostrará sonrisas auténticas que indican placer y amabilidad. Este será un momento memorable en vuestra vida como padres y una recompensa a todo el trabajo diario, ya que implica que el niño está feliz.

La sonrisa angelical y social se diferencian porque el bebé empieza a fijar la mirada y a reconocer los rostros familiares. De esta forma, comienza la socialización del bebé con el mundo. La aparición de la sonrisa social es un hito muy importante para la relación madre-hijo. La construcción del vínculo en el posparto es muy intensa y esta respuesta cariñosa del recién nacido alegra mucho y reconforta a la madre.

Estas primeras sonrisas del bebé también son un hito del desarrollo clave, que se dará cuenta de que reír llamará tu atención y la de los demás. A medida que creéis más vínculo e interactúe más con otros adultos y niños, su desarrollo cerebral avanzará. Esto también puede ayudarle a distraerse más de las sensaciones internas cotidianas (por ejemplo, el hambre, los gases o el cansancio). Alrededor de los tres o cuatro meses de edad, socializará con casi todas las personas que vea e imitará sus movimientos faciales. Sin embargo, tú y las personas que más lo veáis seguiréis siendo sus favoritos. Cuanto más interactúe, más apreciará estas nuevas experiencias. Esta forma temprana de socialización es muy importante para su desarrollo social y emocional.

Es un signo claro de que tu bebé está desarrollando la capacidad de reconocer y responder a las emociones de las personas que lo rodean. Esta sonrisa es más intencional, y tu bebé comienza a usarla para comunicar alegría, emoción y conexión. La sonrisa social es un hito mucho más significativo. Surge como respuesta a un estímulo emocional. También demuestra que el infante empieza a identificar y a responder ante las personas a su alrededor. Este tipo de gesto indica madurez mental, mostrando que ya puede reconocer rostros familiares y reaccionar a ellos positivamente.

Sonrisa con intención comunicativa

A partir de la semana ocho o nueve de vida, la sonrisa del bebé ya sí es un acto voluntario. A partir de los dos meses, tu hijo sonreirá también cuando está despierto y en compañía, no únicamente cuando está a solas. Además, para entonces el bebé ya responde al estímulo visual de los padres y de las personas más cercanas cuando acercan su rostro sonriente al del pequeño. Y pronto se confirma que cuanto más sonríe ese rostro, más positivamente responde el bebé.

Al igual que el bebé ha aprendido a llorar para demostrar que se siente hambriento, triste o que está incómodo, por ejemplo a causa de los gases, a partir de los ocho meses de edad, también aprende a utilizar la sonrisa y la risa de forma intencionada. Esto quiere decir que aprenderá a utilizar el recurso de la risa para conseguir los objetivos que se propongan, ya sabe identificar los sentimientos que genera en los adultos verle feliz y aprovechará ese conocimiento para utilizarlo a su favor.

Aunque hasta el primer año de vida no empieza a desarrollar la empatía, sí que va a saber utilizar la risa para crear vínculos afectivos con sus padres, o desarrollar una relación más estrecha con otros niños o con familiares a los que quizá no ve tanto. De hecho, los papás se darán cuenta de que si reaccionan con risas o sonrisas a las muestras de cariño por parte del bebé, este hará mucho más para que ese efecto se alargue en el tiempo. Así será un bebé feliz en una familia feliz.

A medida que el niño vaya creciendo sus sonrisas serán más selectivas y comenzará a determinar los motivos y las sensaciones que le provocan una sonrisa. La última etapa de la sonrisa corresponde a los 9 meses de vida. El bebé ya es capaz de expresar muchas más cosas a través de su sonrisa. Por ejemplo, si el bebé encuentra un juguete con un elemento nuevo, se reirá y compartirá la sonrisa con la madre. En este momento comienza la formación de su sentido del humor. Además se irán desarrollando sus habilidades sociales.

Ya es a partir de los 6 meses cuando la sonrisa de un bebé, así como también sus risas, comienzan a aparecer ante las interacciones sociales con personas de su entorno familiar (padres, hermanos, abuelos, tíos, etc.). Además, durante esta etapa del desarrollo es cuando la sonrisa de un bebé comienza a diversificarse un poco, de forma que ya es capaz de mostrar diversos tipos de sonrisa con el fin de expresar diversas cosas. La última etapa significativa en el desarrollo de la sonrisa de un bebé transcurre cuando tiene entre 10 y 12 meses de edad, siendo ya una sonrisa aún más diversificada que en la etapa anterior. Además, suelen reírse cuando están jugando e interaccionando con un familiar. También a esta edad el bebé puede llegar a sonreír cuando ha conseguido algo o se ríe cuando ocurre ante él algo inesperado, sorpresivo, incongruente o divertido.

La importancia de sonreír al bebé

Madre e hijo riendo juntos

Sonreír a tu bebé es el modo perfecto de iniciar un diálogo de comunicación afectiva entre los padres y su hijo, estrechar sus lazos amorosos y despierta el interés del pequeño por explorar y conocer su entorno. En los siguientes meses, gracias a la repetición cotidiana de esta experiencia, el niño adquirirá un gran sentido del humor, que le hará sonreír y después reír a carcajadas ante las cosas que le sorprenden y le parecen divertidas.

Estas bromas que compartís hacen que el bebé se sienta aceptado y querido, además de ofrecerle un buen punto de partida para desarrollar una personalidad alegre y optimista. Así que ya lo sabes: sonríe a tu bebé a menudo, no cuesta nada y vale mucho. Los bebés aprenden temprano sobre el poder de las sonrisas. Aunque sus cuidadores suelen sonreír a los recién nacidos, este comportamiento dependerá del estado del bebé (es menos probable que sonrían cuando el bebé está llorando).

No resulta sorprendente que los estudios realizados en madres muestren que les afectan mucho las sonrisas de sus bebés, incluso a nivel neurofisiológico. Un estudio midió la actividad cerebral en madres utilizando escáneres RMFI y cuando las madres veían sonreír a su propio bebé se mostraba actividad en áreas del cerebro involucradas en el procesamiento de emociones (incluyendo la amígdala cerebral y el sistema límbico). Aunque hagan falta más estudios, parece plausible que estas sonrisas prematuras tengan un componente social.

Por otro lado, las expresiones de alegría pueden ser un indicador del bienestar general. Si un niño sonríe con frecuencia, es probable que esté cómodo y feliz en su entorno. Saber cuándo empiezan a sonreír los bebés nos permite apreciar mejor estas etapas tan significativas en su vida. Ahora tienes en tus manos la posibilidad de crear un ambiente amoroso y fortalecer ese vínculo tan especial entre ustedes.

Consejos para fomentar la sonrisa y la alegría del bebé

Cuidar la sonrisa del bebé es una tarea fundamental. Para hacer que el bebé sonría con más frecuencia, se pueden aplicar los siguientes consejos:

  • Brindar atención y afecto: Los niños disfrutan del contacto visual y suelen responder con gestos cuando se sienten seguros y amados. Mirarlos directamente ayuda a que reconozcan tu rostro y sientan confianza.
  • Jugar y estimular con juguetes: Utiliza juguetes llamativos; los colores brillantes y los sonidos suaves consiguen captar su atención. También es una excelente forma de mantenerlo entretenido y a la vez estimular el desarrollo cognitivo.
  • Devolver la sonrisa: Reforzando así la conexión emocional. Sonríe habitualmente; cuanto más sonrías a tu peque, más te devolverá la sonrisa. Este tipo de interacción se conoce como «hablar con sonrisas» y suele comenzar a los tres meses. Al responder a las sonrisas del bebé y relacionarte, fomentarás su desarrollo. Responderle le hace saber que es importante, que puede confiar en ti y que tiene algo de control.
  • Cubrir las necesidades básicas: Como la alimentación y el descanso. Los bebés, al igual que los adultos, sonríen cuando están cómodos o felices, por eso es importante mantenerles alimentados, tranquilos y con una higiene adecuada.
  • Hacer caras divertidas: Los bebés disfrutan de las expresiones faciales y de los sonidos juguetones.
  • Cantar y hablar suavemente: Las canciones y los tonos suaves generan una reacción emocional positiva. Además, el ritmo de una melodía puede ser tan cautivador, hasta el punto de provocar una manifestación de felicidad o hacer que se exprese con un aplauso.
  • Seguirle la corriente: Tu bebé puede esbozar una gran sonrisa para llamar la atención. A veces, esperará a que le sonrías tú primero; esta es su forma de imitarte. Su cuerpo también podría reflejar esta alegría (por ejemplo, al estirar los brazos y mover las piernas). Aunque te parezca que está jugando contigo, la imitación es un paso importante para su desarrollo social y emocional. Juega con él siempre que puedas.
  • Hacer contacto visual: Intenta no interrumpir o apartar la mirada de tu bebé cuando le hablas sonriendo. Así sabrá que estás interesada en él y que valoras su opinión. Estas interacciones mejoran la autoestima y las habilidades de comunicación, y le enseñan cómo funciona el lenguaje corporal.

De esta forma, el bebé irá desarrollando su habilidad para comunicarse con su entorno. Por supuesto, estos momentos de risa o diversión no tienen que estar reñidos con la educación que queremos darle a nuestro hijo, por eso es importante medir nuestras reacciones y saber valorar sus sentimientos y emociones.

Desarrollo emocional del bebé

Bebé mostrando diferentes expresiones faciales

Por muy pequeños que sean, ya nacen siendo seres emocionales, son capaces de sentir sus propias emociones y las de su madre, con quién conecta desde su minuto uno de vida. En el momento en el que el recién nacido llega al mundo, ya se está enfrentando con su primera situación estresante. Pensad que durante 9 meses vive bajo una protección absoluta, a una temperatura óptima, fuera de ruidos fuertes, conectado al corazón de su madre que le transmite paz y tranquilidad, y de repente se tiene que enfrentar a la luz, a los sonidos, a los cambios de temperatura, etc.

Durante los primeros días de vida, el bebé tiene que poner en marcha determinadas capacidades para alcanzar el equilibrio con el mundo que le rodea, con el fin de poder adaptarse. Normalmente utilizan el llanto como respuesta refleja a un estado de malestar, o de dolor con la aparición de un llanto muy fuerte, sin quejas previas.

Las emociones del bebé experimentan una progresión desde lo simple a lo complejo, influenciadas por cambios fisiológicos y estímulos. Las emociones iniciales en el recién nacido son interés, aflicción y satisfacción, evolucionando hacia una variedad más amplia a los 6 meses. Alrededor de los 9-10 meses, los bebés demuestran rápidamente una amplia gama de emociones debido a un nuevo desarrollo cerebral. El desarrollo emocional continúa, incorporando emociones autoconscientes a los 15-24 meses y comprensión de normas aproximadamente a los 3 años.

El crecimiento y manifestación emocional de tu bebé sigue un patrón organizado que avanza desde emociones básicas hacia estados emocionales más complejos con los que todos estamos familiarizados. Según las investigaciones del doctor Michael Lewis, los recién nacidos pueden exhibir tres emociones fundamentales: interés, angustia y satisfacción. Estas reacciones surgen en respuesta a procesos internos, cambios en la fisiología o estímulos sensoriales. A medida que tu bebé madura, sus respuestas emocionales se tornan más elaboradas. Durante los próximos seis meses, estas respuestas básicas se transforman en alegría, sorpresa, tristeza, asco, ira y miedo. Estas emociones, similares a las iniciales, se desarrollan en paralelo con el crecimiento neurológico y cognitivo del bebé.

Hacia los 9-10 meses, tu bebé experimentará una nueva fase de desarrollo cerebral que facilitará la expresión eficiente de una amplia variedad de emociones. Es posible que observes cómo pasa rápidamente de la frustración al enojo o la tristeza, y de vuelta a la alegría en cuestión de segundos. Esta rápida alternancia de emociones es normal y esperada. Durante estos momentos intensos, recuerda respirar y ser un "contenedor" para ayudar a tu bebé a regular sus emociones.

A medida que tu pequeño sigue creciendo, su repertorio emocional se vuelve más complejo. Entre los 15 y 24 meses de edad, los niños comienzan a desarrollar conciencia de sí mismos. Este logro cognitivo les permite separarse del entorno y reconocerse como individuos. Gracias a esta nueva capacidad, experimentarán emociones autoconscientes como vergüenza, empatía y envidia. Junto con estas nuevas emociones, durante su segundo año de vida, notarás que tu bebé mejora significativamente en la regulación emocional debido a su autoconocimiento y habilidades físicas mejoradas.

Finalmente, alrededor de los 3 años, tu bebé experimentará otra etapa de importantes cambios cognitivos y hormonales, coincidiendo con la adquisición de un segundo conjunto de emociones autoconscientes: orgullo, vergüenza y culpa. Tu pequeño ahora será capaz de comprender reglas, estándares y normas sociales. Esta comprensión le permitirá planificar sus acciones y deseos de acuerdo con las expectativas sociales. Las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente son parte de la experiencia humana. Por lo tanto, como padres, tenemos la responsabilidad de acompañar a nuestros hijos mientras navegan por su mundo emocional, demostrándoles que los aceptamos incondicionalmente. Las emociones son transitorias y, aunque a veces pueden desencadenar reacciones en nosotros, como adultos, debemos aprender a controlar nuestras respuestas para enseñar a nuestros hijos a regular sus emociones y manejar una amplia gama de sentimientos.

¿Tengo que preocuparme si mi bebé no sonríe?

La primera sonrisa del bebé es lo que se conoce como sonrisa angelical y es un reflejo involuntario que no responde a estímulos sociales ni externos. Por ello, hay veces que los bebés sonríen pese a estar dormidos. Poco a poco el bebé irá desarrollando vínculos afectivos y aparecerá la sonrisa social para comunicarse con el entorno. Sin embargo, si el bebé no sonríe pasados 6-8 meses de vida, lo mejor sería consultarlo con un especialista.

Es importante recordar que cada bebé se desarrolla a su propio ritmo. Algunos bebés pueden tardar más en sonreír, y esto no significa que haya un problema. Sin embargo, si notas que tu bebé no sonríe después de los 3 meses o muestra otros signos de malestar, puede ser útil consultar a un pediatra para asegurarte de que todo esté en orden. Aunque cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, si tu peque no comienza a sonreír a otras personas a los tres meses, consulta al pediatra.

¿Qué caracteriza a la sonrisa de los niños con autismo?

Normalmente, la sonrisa de los niños y niñas que padecen un trastorno del espectro autista suele ser de manera esporádica y bastante discreta. Sin embargo, no todas las personas con este tipo de sonrisa van a padecer autismo, ya que cada persona sonríe de una forma diferente. No. Si pasados tres meses, el bebé no ha mostrado ninguna sonrisa social a algún estímulo, es posible que pueda haber un trastorno del espectro autista.

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