El agua es vital para nuestro cuerpo, y para los niños lo es aún más. Representa el 70 por ciento del peso del niño, siendo esencial no solo para su desarrollo, sino también para su capacidad de concentración y aprendizaje. Por ello, es recomendable que los niños tengan siempre a mano la posibilidad de hidratarse cuando lo necesiten.
A menudo, se habla de la hidratación de los adultos, pero se tiende a hablar menos de la de los niños, especialmente en entornos escolares donde pueden tener pocas oportunidades de beber aparte de la hora del almuerzo. La hidratación es imprescindible para todos, y las recomendaciones para la ingesta diaria de agua varían según la edad. Nutricionistas como Julio Basulto señalan la vital importancia de beber en función de la sed, ya que en ocasiones podríamos estar tomando más agua de la necesaria.
¿Qué es el Agua Carbonatada o Agua con Gas?
El agua carbonatada, también conocida como agua con gas o agua con burbujas, es esencialmente agua con dióxido de carbono (CO₂) disuelto a presión. Este proceso da como resultado la formación de pequeñas burbujas que proporcionan una ligera sensación de hormigueo y una leve anestesia en la lengua, junto con un sabor ligeramente agrio.

Rocío Mateo Gallego, dietista-nutricionista y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, la define como "agua mineral natural o de manantial con ácido carbónico (H2CO3) o dióxido de carbono (CO2)". Estas aguas pueden contener otros minerales como sodio, calcio, magnesio, cloro y nitrógeno, dependiendo del suelo de origen. El CO₂ puede estar presente de forma natural en el manantial o ser añadido durante el embotellado.
Dependiendo de la marca y el tipo, las aguas carbonatadas pueden tener más o menos efervescencia y pueden ser naturales o contener saborizantes, sodio u otros minerales añadidos. Algunas variantes, como el agua tónica, incluso pueden incluir quinina, que le da un sabor amargo. Aunque las aguas carbonatadas se promocionan como una alternativa más saludable, algunas también pueden contener cafeína o sustancias similares.
Agua con Gas para Niños: ¿Es una Opción Adecuada?
Aun cuando las botellas de agua carbonatada están ampliamente disponibles y son consumidas habitualmente por adultos, muchos padres se preguntan si es una opción adecuada para los más pequeños, especialmente cuando desean probarla. La principal preocupación de algunos padres es que la carbonatación pueda afectar la digestión, los dientes o la nutrición de sus hijos. Otros, sin embargo, ven en ella una opción de bebida burbujeante sin el azúcar, la cafeína y los químicos presentes en la mayoría de los refrescos.
Como alternativa a las bebidas azucaradas, el agua con gas puede formar parte de una dieta saludable para los niños, pero su idoneidad y frecuencia de consumo requieren una evaluación cuidadosa.

Ventajas Potenciales
Una de las principales ventajas del agua con gas es que no es una bebida azucarada, a diferencia de los refrescos o los jugos de frutas que contribuyen a la epidemia de obesidad infantil. Ofrece una textura efervescente similar a la de un refresco, pero sin las calorías y azúcares habituales. Reemplazar bebidas azucaradas con agua con gas sin azúcar puede ser una excelente opción para reducir la ingesta de azúcares.
En el caso de los adultos, el agua con gas, al ser mineralizada y rica en bicarbonato de sodio, puede ayudar a facilitar la digestión. Sin embargo, para los niños, estas propiedades deben considerarse con mayor cautela.
Consideraciones por Edad
No existe una recomendación oficial unificada sobre la edad mínima para el consumo de agua con gas en niños, y las opiniones de los expertos pueden variar. Sin embargo, hay pautas claras según la edad:
Bebés (Menores de 6 Meses)
Los bebés menores de 6 meses deben beber exclusivamente leche materna o leche de fórmula, ya que estas les proporcionan toda el agua que necesitan, incluso en climas cálidos (el 85% de la leche materna y de fórmula es agua). Dar agua a un bebé pequeño puede ser peligroso, causando una condición conocida como intoxicación por agua, donde un exceso de agua en el organismo provoca una gran pérdida de sodio en los riñones.
Bebés (A partir de 6 Meses)
A partir de los 6 meses, se pueden ofrecer pequeñas cantidades de agua simple (sin gas). Sin embargo, el agua no aporta nutrientes ni calorías, por lo que no debe sustituir a la leche materna o de fórmula, que son fundamentales para el desarrollo del bebé. El agua natural es siempre preferible al agua con gas, ya que esta última contiene minerales como sodio y calcio, cuya composición exacta es difícil de conocer y que los riñones inmaduros del bebé pueden tener dificultades para procesar. No existen estándares de seguridad en la composición del agua mineral importada para bebés, y algunos tipos pueden contener un exceso de minerales.
Niños Pequeños (1-2 Años)
Las bebidas carbonatadas, incluida el agua con gas, no son generalmente una buena idea para los niños pequeños. La carbonatación puede provocar exceso de saliva, eructos, dolor abdominal y malestar. Aunque no hay un consenso absoluto, muchos pediatras sugieren evitar las bebidas carbonatadas antes de los 7 años, aunque otros mencionan que después de los dos años, un consumo ocasional no hará daño. Es crucial priorizar el agua sin gas.
Niños (A partir de 2 Años)
Después de su segundo cumpleaños, los riñones de un niño están más maduros y pueden procesar mejor los minerales presentes en el agua con gas. Un consumo ocasional de agua con gas sin azúcar no debería ser perjudicial. No obstante, no ofrece ventajas nutricionales adicionales respecto al agua sin gas, a pesar de las afirmaciones comerciales sobre "minerales valiosos". Lo ideal es que los padres incentiven el consumo de agua sin gas y, si es fluorada, mejor para la protección contra las caries, reservando el agua con gas para ocasiones especiales.
Impacto del Agua Carbonatada en la Salud Infantil
Salud Dental
El agua con gas es más ácida que el agua sin gas. Contiene dióxido de carbono que, al mezclarse con la saliva, se convierte en ácido carbónico, reduciendo el nivel de pH en la boca. Las bebidas con un pH más bajo pueden ser erosivas para los dientes, aumentando su susceptibilidad a las caries. Sin embargo, el agua carbonatada sin azúcar es mucho menos erosiva que las bebidas gaseosas o los jugos de frutas, según un estudio de 2016 del Journal of the American Dental Association. Cuando se trata solo de agua y CO₂, la acidez se considera "poco erosiva", pero un mayor contenido de CO₂ la hace más ácida, lo que puede desmineralizar los dientes.

Algunas marcas de agua carbonatada saborizada o la adición de rodajas de limón o lima pueden incrementar el nivel de acidez debido al ácido cítrico. Investigaciones han demostrado que el efecto de las aguas con gas de sabores puede ser similar o incluso mayor que el del jugo de naranja en el reblandecimiento del esmalte dental.
Para minimizar el riesgo dental, se recomienda pensar en el agua con gas como un gusto ocasional. Si se consume con las comidas, la mayor producción de saliva puede ayudar a neutralizar los ácidos. Si se bebe sola, usar una pajita o popote puede ayudar a que el líquido pase con menos contacto con los dientes. Es aconsejable no beberla a sorbos durante más de una hora para evitar una exposición prolongada a la acidez. Además, cepillarse los dientes con pasta dental fluorada al menos 30 minutos después de beber agua con gas puede ayudar a la remineralización del esmalte.
El agua del grifo fluorada, donde esté disponible, ofrece el beneficio adicional del flúor para prevenir la caries dental.
Problemas Digestivos (Gases e Hinchazón)
Las bebidas carbonatadas suelen provocar gases, eructos e hinchazón, tanto en niños como en adultos, aunque el grado varía entre individuos. Esto puede causar malestar estomacal y dolor abdominal en niños pequeños. La carbonatación puede empeorar el reflujo ácido y generar una sensación de llenura debido a la distensión abdominal.
Aunque un estudio en adultos (no en niños) mostró que el agua carbonatada puede aliviar la indigestión y el estreñimiento, en niños pequeños el consumo excesivo puede generar incomodidades.
Nutrición y Saciedad
Desde el punto de vista nutricional, el agua carbonatada sin azúcar es una opción saludable que no aporta calorías adicionales. Sin embargo, las aguas tónicas suelen contener azúcar añadido. El exceso de gases puede provocar una sensación artificial de saciedad en los niños, lo que podría reducir su apetito por alimentos más nutritivos si se consume antes de las comidas. Por ello, se sugiere darla entre comidas si es para refrescar, pero no como un sustituto de la merienda.
Riesgos de Sustitución de Hábitos Saludables
Una preocupación importante es que el consumo de agua con gas pueda llevar a los niños a acostumbrarse a las bebidas efervescentes, lo que podría facilitar la transición hacia refrescos azucarados con altos niveles de sodio, azúcar y químicos perjudiciales. También existe el riesgo de que el agua con gas sustituya a alimentos saludables como la leche, extractos de almendras, jugos naturales, frutas enteras o yogur. Es fundamental que el consumo de agua con gas sea eventual y no forme parte de los hábitos alimenticios regulares del niño, priorizando siempre el agua pura.
Huesos
Se ha investigado la relación entre las bebidas carbonatadas y la salud ósea. La evidencia sugiere que el agua con gas por sí sola no debilita los huesos. Estudios han indicado que los adolescentes que consumen muchas bebidas carbonatadas (no específicamente agua con gas) pueden tener menos calcio en sus cuerpos. Sin embargo, esta correlación a menudo se atribuye al reemplazo de leche por estas bebidas. Investigaciones, como el estudio Framingham, han señalado que las mujeres que consumían bebidas gaseosas con sabor a cola tres veces por semana tenían una menor densidad mineral ósea en la cadera, pero no encontraron el mismo efecto con otras bebidas carbonatadas. Esto sugiere que el ácido fosfórico y la cafeína presentes en las colas, y no la carbonatación en sí, podrían ser los factores responsables de este efecto, los cuales no están presentes en el agua con gas simple.
NXNS EC – HIDRATACIÓN EN LOS NIÑOS
Recomendaciones y Alternativas
El agua carbonatada puede ser una alternativa a las gaseosas azucaradas para los niños, siempre que se consuma con discreción y se elijan las opciones más simples, sin aditivos ni azúcares añadidos. Sin embargo, es crucial recordar que nunca debe reemplazar el agua pura, que sigue siendo la bebida preferida para la hidratación de los niños.
La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños de 1 a 3 años tomen 2 vasos de agua al día; los de 4 a 8 años, 5 vasos; y los niños mayores, entre 7 y 8 vasos. Estas cantidades incluyen otras bebidas saludables como la leche, jugos caseros de frutas o verduras, o extractos de almendras.
Para inculcar hábitos saludables, es preferible el agua natural. Si se opta por agua con gas, se aconseja tomarla entre comidas para evitar la saciedad que producen los gases y para proteger la salud dental. Utilizar agua del grifo fluorada para preparar agua con gas en casa es una buena práctica. La clave está en pensar en el agua con gas como un "regalo" ocasional, no como una fuente principal de hidratación.