La duración de la lactancia materna en los humanos, a lo largo de los siglos y hasta hace menos de cien años, era de tres a cuatro años, una práctica similar a la de algunas sociedades actuales. En muchas culturas, la lactancia materna más allá del primer año de edad del bebé es algo habitual y cotidiano. Sin embargo, en los países occidentales, amamantar a un bebé por encima del año de vida es relativamente poco frecuente.
A pesar de las recomendaciones de las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales, las cuales apoyan la lactancia prolongada, las madres que deciden seguir amamantando a niños mayores encuentran en ocasiones barreras o rechazo en la sociedad, entre los profesionales sanitarios e incluso dentro de su propia familia, a menudo basadas en mitos o creencias personales.

Es importante estar bien informada y empoderada para no caer en un destete prematuro a consecuencia de presiones sociales o desinformación. La leche materna no se degrada ni pierde propiedades con el tiempo, sino que mantiene las mismas ventajas. Además, los beneficios de la lactancia se mantienen en el tiempo, reflejándose incluso en la edad adulta.
Con la intención de informar al público general, a los profesionales sanitarios y no sanitarios y, muy especialmente, a las familias con hijos lactantes, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) difunde estas consideraciones sobre la lactancia en niños mayores, también conocida como “prolongada”.
¿Qué se entiende por "Lactancia Materna Prolongada"?
El término “lactancia materna prolongada”, aunque muy extendido, puede llevar a confusión. Prolongar significa hacer que algo dure más tiempo de lo normal o establecido. El empleo de este término puede hacer pensar que la lactancia en niños mayores de un año se considera como algo que está “más allá de las recomendaciones”, cuando en realidad es un objetivo en salud materno-infantil.
Por este motivo, algunos autores propugnan hablar simplemente de “lactancia materna”, sin más adjetivos, con el objetivo de normalizar este hecho biológico. La lactancia que se mantiene más allá del año de vida del bebé se considera prolongada.
Recomendaciones Científicas Actuales
Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, la Asociación Española de Pediatría (AEP), la American Academy of Pediatrics (AAP), Australian Breastfeeding Association (ABA), Canadian Pediatric Association (CPS), American Association of Family Physicians (AAFP), American Dietetic Association (ADA), National Association of Pediatric Nurse (NAPNAP) y American Public Health Association (APHA), recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad.
A partir de los 6 meses, se recomienda complementarla con otros alimentos, al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. No hay establecido un límite superior para finalizar la lactancia.

Se aconseja que, a partir de los 6 meses, además del pecho, se ofrezca a los lactantes una dieta variada y rica en hierro. No son necesarias otras fuentes de lácteos si se realizan al menos 4 tomas de pecho diarias.
Los riesgos de la lactancia artificial son mucho mayores en países en desarrollo, pero los riesgos de un destete prematuro en países desarrollados también son muy importantes, tanto para los niños como para sus madres. Por ello, mejorar la tasa de lactancia al año de vida es un objetivo de salud pública también en países desarrollados.
Perspectiva Histórico-Antropológica
A lo largo de los siglos y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido la norma hasta los 2-3 años de edad. No es sino hasta comienzos del siglo XX en los países industrializados cuando, a raíz de la aparición y extensión del uso de los sucedáneos de leche materna y los cambios sociales, se generaliza el destete prematuro de los bebés.
Desde el punto de vista evolutivo, la lactancia materna es una clave fundamental en el desarrollo de nuestra especie. Su interrelación con la fertilidad de las mujeres y con la supervivencia de los niños hacen de la lactancia un elemento de estudio primordial en la historia del género humano. Diversos trabajos en paleofisiología y antropología establecen que la edad del destete espontáneo en Homo sapiens sapiens ocurre entre los 2,5 y los 7 años.

El desarrollo psicomotor y físico sugiere que la lactancia prolongada es la norma biológica. El niño pequeño continúa, a lo largo de varios años, necesitando el calor y el contacto del cuerpo materno, por lo que muchos de ellos buscan el pecho cuando necesitan el contacto con la madre o tras su ausencia. El amamantamiento les da seguridad y les conforta.
Ventajas y Beneficios de la Lactancia Materna Prolongada
La lactancia materna es una fuente de salud presente y futura. Cuanto mayor es su duración, mayor es su beneficio potencial. No hay consenso ni evidencia científica que demuestre que, a partir de un momento dado, la lactancia materna tiene inconvenientes o pierde propiedades.
Beneficios para el Niño
- La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo, y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca.
- Un bebé mayor de un año que toma pecho obtiene aproximadamente un tercio de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante períodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.
- Los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos no amamantados. El sistema inmunitario del niño tarda entre 2 y 6 años en desarrollarse completamente.
- Se constata una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil), de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1).
- Mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años e incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta.
- Mejor desarrollo emocional y psicosocial: a mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado y una mejor salud mental en la vida adulta. También se han observado beneficios emocionales en niños adoptados provenientes de un entorno difícil en los que se realizó lactancia inducida.
- Menor riesgo de sobrealimentación y desarrollo de obesidad en el futuro.
- Protección de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
- Facilita un desarrollo mandibular y dental adecuado, con una mejor oclusión, masticación y dientes más alineados.
- Ventajas en el desarrollo psicomotor (habilidades motoras, lenguaje y agudeza visual).
- Favorece el apego del niño a su madre, esa relación cálida e íntima, que influye positivamente en el desarrollo de la autoestima y en la futura independencia del niño. Las madres que amamantan a estas edades expresan a menudo cómo su hijo calma sus temores y miedos al pecho.
Beneficios para la Madre
- A más tiempo total de lactancia, menor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión, infarto de miocardio y osteoporosis con sus fracturas asociadas, y artritis reumatoide.
- Es una medida ecológica, ya que no precisa preparación ni genera residuos, y económica, al no tener que comprar leche artificial.
- Disminuye el absentismo laboral de los padres y el uso de recursos sanitarios al disminuir el número de infecciones en el niño.
Mitos y Ausencia de Riesgos
No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. No se ha evidenciado la relación entre lactancia materna prolongada y malnutrición en países en desarrollo, ni tampoco está demostrada su relación con la caries infantil. De hecho, permite una mejor oclusión y masticación.
Tampoco existe evidencia de que la lactancia prolongada cause enfermedad física o psíquica ni al hijo ni a la madre, por lo que no hay razones médicas para recomendar ni imponer el destete por motivos de edad.
Lactancia Materna Durante el Embarazo y en Tándem
Si es el deseo de la madre, no hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque hay que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales.
Amamantar a ambos hermanos tras el nacimiento del nuevo bebé es posible, ya que la producción de leche se adapta según la demanda. Esto se conoce como lactancia en tándem y es similar a amamantar a gemelos, pero de distinta edad. Se debe dar prioridad al recién nacido para asegurar que recibe toda la leche que necesita. Parece que la lactancia en tándem ayuda al hijo mayor a aceptar la llegada del hermano y reduce los celos. El principal problema de la lactancia en tándem puede ser la sobrecarga materna ante las demandas de ambos niños y los sentimientos encontrados que le puede producir amamantar al mayor.
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El Destete: Cuándo y Cómo
El destete es el periodo que se inicia con la introducción de alimentos diferentes a la leche materna y finaliza con el abandono completo de la lactancia. Se recomienda mantener la lactancia tanto tiempo como madre e hijo deseen. La edad natural del destete en los seres humanos, según diversos estudios antropológicos, está entre los 2,5 y los 7 años.
Cuando una mujer cree que ha llegado el momento de destetar, se aconseja no hacerlo bruscamente ni con engaños. La mejor estrategia es la del destete gradual, sin ofrecer ni negar el pecho, pudiendo negociar las condiciones con el niño (por ejemplo, solo pecho en ciertos lugares o situaciones, o con una duración limitada de la toma).
Durante la etapa del destete es importante ofrecer alternativas a la necesidad de contacto del niño, ya que la relación que se establece a través de la lactancia es un vínculo muy estrecho que debe ir reorientándose paulatinamente.
Si la decisión del destete es de la madre, se debe aconsejar que lo haga de una forma gradual, eliminando una toma cada 3 o 4 días. También puede recomendarse acortar la duración de las tomas, distraer al niño anticipándose a los momentos o situaciones en los que, habitualmente, reclama el pecho, dar de comer de forma más frecuente para evitar que el hambre le lleve a pedir el pecho o aplazar las tomas de forma progresiva.
El "Plan Padre" para el Destete Nocturno
El Plan Padre es un sistema respetuoso para retirar el pecho en los despertares nocturnos. Consiste en colocar al bebé junto al padre al dormir, para que no huela a la madre. Si se despierta, el papá intentará calmarle con algo que le relaje (cantar una nana, chupete, masaje, caricias, etc.). Si llora y no se calma, la madre acude y le da el pecho. Poco a poco se van obteniendo resultados y se retira la lactancia materna durante la noche.
Apoyo a la Madre que Desea una Lactancia Prolongada
La principal dificultad a la que se enfrentan las madres de lactantes mayores es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual. Por ello, es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas. Si es su deseo continuar con la lactancia, el deber de los profesionales es apoyarles en su decisión y darles herramientas para superar las dificultades que puedan surgir.
Es importante asegurar a la madre y a sus familiares que:
- No existe evidencia alguna para afirmar que la leche materna no continúa teniendo todas sus propiedades benéficas, aún después de meses o años de amamantamiento.
- El amamantamiento requiere paciencia y amor, como el resto de las labores de crianza de los hijos, pero dar de mamar las facilita.
- La lactancia materna es cosa de tres: el padre tiene un papel muy importante en el desarrollo físico, intelectual y afectivo de su hijo. La actitud que tome el padre durante el periodo de lactancia puede influir en su éxito o también en su fracaso.
La asistencia a un grupo de apoyo a la lactancia y la relación con otras madres lactantes de niños mayores con las que compartir experiencias pueden ser una estrategia útil para apoyar y fortalecer la decisión de amamantar por encima de los 12-24 meses. Los talleres de lactancia materna que se llevan a cabo en los centros de salud juegan un importante papel en la instauración y el mantenimiento de la lactancia materna, conjugando el protagonismo de las madres que amamantan con el respaldo de los profesionales.
Todas las madres tienen derecho a que sus sentimientos y decisiones sobre la crianza sean respetados, sobre todo si su comportamiento solo puede proporcionar beneficios al hijo, a ellas mismas y a la sociedad. El destete siempre se acaba produciendo, y la lactancia es "la prerrogativa prodigiosa de una época radiante de la vida de la mujer, que decide ofrecer a su hijo el alimento que inicia con mayor garantía una vida nueva de salud y de felicidad".
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