La trágica muerte de mujeres a quienes se les negó la posibilidad de un aborto legal en países como Irlanda y Polonia, debido a complicaciones médicas o malformaciones fetales, ha puesto de relieve la urgente necesidad de revisar y armonizar las leyes de aborto. Estos casos, marcados por la pérdida de vidas y la vulneración de derechos humanos, exigen una acción gubernamental decidida para garantizar el acceso a servicios de salud reproductiva seguros y legales.
El Caso de Irlanda: Obligaciones Internacionales Incumplidas
En 2012, la muerte de una mujer en Irlanda, a quien se le negó un aborto legal, sirvió como un doloroso recordatorio de la deuda que el gobierno irlandés tenía con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. A pesar de que la Corte Suprema de Irlanda había determinado en 1992 que las mujeres podían obtener legalmente un aborto cuando su vida estuviera en peligro, los gobiernos posteriores no habían implementado las medidas legislativas necesarias para permitir la práctica en las circunstancias contempladas por la ley.
Un informe de Human Rights Watch de 2010, titulado “A State of Isolation”, ya había documentado cómo las políticas de aborto en Irlanda vulneraban sus obligaciones internacionales. El informe señalaba la ausencia de casos de abortos lícitos practicados en el país y cómo las mujeres se veían obligadas a viajar para acceder a procedimientos médicos básicos, o a recurrir a abortos ilegales si no podían viajar.
Aisling Reidy, asesora legal sénior de Human Rights Watch, enfatizó que el gobierno irlandés conocía las acciones necesarias para cumplir con sus obligaciones, pero optó por eludir su responsabilidad. Las restrictivas leyes sobre aborto en Irlanda, según Reidy, podían negar el acceso a atención médica, información veraz y asesoramiento objetivo a mujeres en situaciones de crisis o con graves riesgos para su salud.
El gobierno irlandés, en su aspiración a un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, había expresado su compromiso con la promoción de los derechos humanos. Sin embargo, comités de la ONU, como el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer y el Comité de Derechos Humanos, reiteraron su preocupación por las restrictivas leyes de aborto en Irlanda y la falta de avances para evitar que las mujeres fueran obligadas a llevar a término embarazos no deseados.

El Caso de Polonia: Restricciones Legales y Consecuencias Fatales
En Polonia, la muerte de mujeres embarazadas a causa de la estricta prohibición del aborto, incluso en casos de malformaciones fetales, ha generado protestas y un intenso debate público. Un caso emblemático fue el de Izabela, una mujer de 30 años que falleció por shock séptico en la semana 22 de embarazo. Los médicos, temerosos de represalias legales bajo la nueva restricción que eliminó la malformación fetal como causa legal para abortar, se negaron a realizar un aborto de un feto aún vivo, a pesar de que carecía de líquido amniótico y no tenía posibilidad de sobrevivir.
El líder de la oposición, Donald Tusk, criticó al gobierno ultracatólico, calificándolo de "secta de fanáticos" que antepone la ideología a la vida humana. Tusk afirmó que bajo el régimen actual, los médicos temen ir a la cárcel si intentan salvar la vida de la mujer, y que es el fiscal quien "cuida del embarazo de la mujer".
Activistas de derechos reproductivos denunciaron que la muerte de Izabela fue la primera víctima de la reciente restricción de la ley de aborto en Polonia. Antes de esta restricción, el aborto solo era posible en tres casos: embarazo resultado de un delito, riesgo para la vida de la mujer, o deformidades fetales graves. Sin embargo, el Tribunal Constitucional eliminó las deformidades fetales como causal legal.
El hospital donde murió Izabela emitió un comunicado lamentando su fallecimiento y asegurando que su personal hizo todo lo posible para salvarla a ella y al feto, y que las decisiones médicas se tomaron teniendo en cuenta las disposiciones legales vigentes.
Otro caso similar ocurrió con Agnieszka, una mujer de 37 años que falleció tras perder uno de los gemelos que esperaba. La fiscalía inició una investigación para determinar si la decisión médica de esperar a que el segundo feto muriera de forma natural, en lugar de realizar un aborto, la expuso a riesgos innecesarios o fue determinante en su muerte. La familia denunció que las quejas de Agnieszka fueron ignoradas y que no se permitió la extracción del feto muerto porque la ley polaca lo prohíbe estrictamente.

Métodos de Aborto y sus Implicaciones
El aborto, definido como la interrupción abrupta de un embarazo con la muerte del embrión o feto, puede realizarse mediante métodos químicos o quirúrgicos. Los métodos químicos, utilizados hasta la séptima semana de gestación, incluyen píldoras como la "EllaOne" y la RU-486, que actúan bloqueando hormonas o provocando la expulsión del embrión. Las complicaciones pueden incluir hemorragias intensas.
Los métodos quirúrgicos, empleados a partir de la quinta o octava semana de gestación, incluyen:
- Succión: Utilizado en el primer trimestre, implica la dilatación del cuello uterino y la aspiración del feto mediante un tubo conectado a un aspirador. Las complicaciones pueden ser infecciones, perforaciones uterinas o esterilidad.
- Dilatación y Curetaje (D y C): Empleado a finales del primer trimestre o principios del segundo, utiliza una cureta para desprender el saco gestacional. Este método presenta más complicaciones que la succión.
- Dilatación y Evacuación (D y E): Utilizado en el segundo o tercer trimestre, implica la dilatación cervical y la extracción fetal, a veces con pinzas. Puede ser peligroso si no se extrae la cabeza del feto, requiriendo fracturarla y aumentando el riesgo de lesiones.
- Inyección Salina: Usado después de las 16 semanas, consiste en inyectar una solución salina concentrada en el líquido amniótico, provocando la muerte del feto por envenenamiento. Posteriormente, la madre inicia un parto prematuro. Las complicaciones incluyen ruptura uterina y embolismo pulmonar.
- "D y X" o Parto Parcial: Realizado en el segundo o tercer trimestre, implica la extracción parcial del feto, la succión de su cerebro y la extracción del resto del cuerpo.
- Histerectomía u Operación Cesárea: Empleado en los últimos tres meses, consiste en una cesárea para extraer al feto, que en ocasiones nace vivo y tarda en morir.
El dolor asociado al aborto varía según el método y la anestesia utilizada. Los abortos quirúrgicos pueden realizarse con anestesia total, eliminando el dolor durante el procedimiento pero dejando molestias posteriores. En casos de anestesia local, el dolor puede ser considerable, especialmente durante la dilatación del cuello uterino.
España: Avances y Asignaturas Pendientes
España ha dado pasos adelante en materia de derechos de las mujeres con la aprobación de una nueva ley del aborto. Sin embargo, persisten desafíos importantes, especialmente en relación con las muertes perinatales. La legislación actual solo permite una baja de quince días a las madres que han perdido a sus hijos a partir de los seis meses de embarazo, a pesar de que la mayoría de los abortos espontáneos ocurren en las primeras trece semanas de gestación.
Además, el otro progenitor no tiene derecho a baja alguna, debiendo reincorporarse al trabajo al día siguiente de la pérdida. No existe un protocolo hospitalario unificado para atender a las mujeres que han perdido a sus hijos, y las familias demandan asistencia psicológica, mayor formación para el personal sanitario, cambios legislativos para el reconocimiento de los niños fallecidos y espacios de memoria.