La historia del apellido Lantigua y su legado en Gran Canaria

El apellido Lantigua tiene un origen devocional, ligado al fervor religioso que en siglos pasados despertaba la Virgen de la Antigua. Esta advocación mariana contaba con su capilla en la Catedral de Santa Ana de Gran Canaria, y a principios del siglo XVII era una de las que más devoción atraía entre los feligreses de la isla. La devoción era tal que, en ocasiones, su nombre se imponía a los recién nacidos como segunda filiación, un fenómeno común en Canarias donde muchos apellidos surgieron como reflejo de devociones marianas locales, como Socorro, del Pino, Rosario, Nieves, Guadalupe, Expósito y Santa Ana (Santana).

El caso de Santana es un claro ejemplo: si bien muchos niños expósitos recibían este nombre al ser entregados en el torno de la Catedral de Santa Ana, no todos los 'Santaneros' provienen de esta casa cuna. Un descendiente de indígena canario, Benito Santana, vecino de Tejeda, fue bautizado como Santana y poseía tierras que dieron nombre a la Hoya de Santana, según consta en el Libro de Repartimientos de Gran Canaria.

A mediados del siglo XVII, con el creciente fervor por la Virgen de la Antigua, el nombre La Antigua (Lantigua) se popularizó entre algunos esclavos de Gran Canaria. Por ejemplo, la esclava María de la Antigua bautizó a sus hijos José Ventura en 1680 e Isidro en 1682. De igual modo, la esclava Tomasa de La Antigua llevó a bautizar a su hija Margarita María en 1682. Este sobrenombre también se aplicaba a hijos naturales, nacidos fuera del matrimonio. Un caso es el de María de la Antigua, bautizada en 1733, quien resultó ser hija natural de Francisco de Cubas y Ángela Padrón. Fue rescatada de la casa cuna al cumplir un año y criada en Teror, casando a los 22 años con Francisco González.

No era raro que el 'Lantigua' se aplicara a niños de padres desconocidos. José Lantigua, por ejemplo, contrajo matrimonio dos veces en la parroquia de Santa Brígida: primero con Beatriz Suárez en 1715, y luego con Catalina Rivero en 1724, teniendo descendencia en Santa Brígida.

Mapa de Gran Canaria con la ubicación de Santa Brígida y Telde

El apellido Lantigua en Fuerteventura y su expansión a Gran Canaria

Otra rama del apellido Lantigua surgió en la isla de Fuerteventura en el siglo XVII, también por la advocación de la Virgen de la Antigua, que contaba con una ermita desde el siglo XVI. La familia majorera de Juan de la Antigua y Margarita Toledo tuvo un hijo, Juan La Antigua Toledo, quien se asentó en Gran Canaria. Allí, en la capital, contrajo matrimonio el 27 de julio de 1710 con Isabel Alonso, hija de Matías Bayón e Isabel Lorenzo.

Los descendientes de Juan La Antigua Toledo adoptarían su segundo nombre, La Antigua, como apellido. No obstante, esta no fue la única línea majorera que se estableció en Gran Canaria. María de la Antigua, viuda de Domingo Gómez y vecina de Fuerteventura, contrajo nuevas nupcias en la parroquia de Santa Brígida en 1707 con Domingo Alonso Robaina, quien también había enviudado de Lucía de Troya.

De La Oliva, Fuerteventura, era también Julián Cabrera Bethencourt, capitán de caballos. Otorgó testamento en 1730 indicando haber casado en primeras nupcias con María de Antigua, sin hijos. Tras enviudar, casó de nuevo con María Francesa de León y Cabrera, con la que tuvo a Bernardo de Cabrera Bethencourt y Ana de Cabrera. Julián fue suegro del coronel Melchor de Cabrera y abuelo de Agustín José Cabrera Bethencort, figuras relevantes en la historia majorera.

La llegada del apellido Lantigua desde Portugal a Gran Canaria

Una importante línea del apellido Lantigua llegó a Gran Canaria desde Portugal. Se trata de Marcos de la Antigua Marrero, quien se estableció en la isla y casó en la capital grancanaria el 21 de noviembre de 1650 con Margarita Lorenzo, natural y vecina del repartimiento de Firgas. Margarita era nieta de Bartolomé Marrero y María Lorenzo, vecinos de Firgas.

Marcos de la Antigua Marrero era hermano de Tomás de Fleitas, quien fue cura párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria en Río de Janeiro, Brasil. Marcos falleció en Firgas en 1704, tras haber realizado testamento en 1698. Margarita Lorenzo falleció alrededor de abril de 1698.

Retrato antiguo de un marino portugués

Los hijos de Marcos y Margarita adoptaron el apellido Lantigua y se asentaron en Gran Canaria, diversificando el linaje en la isla:

  • Sebastián de Lantigua (Sebastián González Lantigua), nacido en Firgas, fue bautizado en 1652 y casó en 1682 con Catalina Rivero. En 1726, Sebastián y sus hermanos otorgaron poder para cobrar los bienes de su tío paterno, el cura Tomás de Fleitas, fallecido en Brasil. En ese mismo año, Sebastián realizó un documento para aclarar el origen de su estirpe. Tuvieron como hija a Úrsula Rivero, quien casó con Lázaro Gil Marrero, con descendencia en Arucas. Entre sus descendientes se encuentra Sebastián Marrero de la Antigua, vecino de Firgas, quien casó con Polonia Talavera y tuvo cuatro hijos: Tomás, Ana Antonia, Pedro y Úrsula.
  • María Lorenzo de Lantigua (María Lantigua), nacida en Firgas en 1656, casó en 1687 con Miguel González (Miguel Suárez Navarro), con descendencia.
  • Leonor de Lantigua (Leonor Lorenzo Lantigua o Leonor Marrero), nacida en Firgas en 1670, casó en 1696 con Miguel de Acosta Navarro.
  • Catalina Lorenzo, bautizada en 1666, casó en 1705 con Antonio Guerra.
  • Juan de la Antigua, casó en Teror en 1705 con María de Quintana, con descendencia.

Estos linajes demuestran que los 'Lantigua' de Gran Canaria proceden de distintos troncos familiares, que se han expandido a lo largo de los siglos. Para rastrear el origen exacto de un linaje, es fundamental desentrañar la genealogía, ya que, a pesar de compartir apellido, las raíces pueden ser diversas.

El legado comercial de la familia Lantigua en Gran Canaria

El apellido Lantigua también está asociado a un importante legado comercial en Gran Canaria, especialmente a través de la tienda "Hermanos Lantigua e Hijos". Fundada por Miguel Lantigua González, este negocio familiar ha operado durante casi un siglo, adaptándose a los tiempos y manteniendo su esencia.

Miguel Lantigua comenzó su aventura comercial en la plaza de Vegueta, vendiendo productos desde una tabla. En 1933, fundó la tienda en Lentini, implicando a su mujer y a sus hijos en el negocio. Su esposa, María Luisa Lantigua Barrera, y su hijo Jesús Colina Lantigua, junto con su nuera Raquel Quesada, han sido fundamentales en la continuidad del comercio.

La tienda, que ha pasado por varios locales, se ha destacado por su amplia oferta, que incluye mercería, papelería, juguetes, perfumería y artículos de limpieza. Sin embargo, su punto fuerte siempre ha sido la mercería. La tienda ha mantenido productos de toda la vida, algunos de los cuales son difíciles de encontrar en otros establecimientos, como desodorantes Old Spice, hojillas Astra, Bella Aurora Skin Solution, jabón Lagarto, colonia 1916, jaboncillos Heno de Pravia y Rhun Quinquina.

Interior de una tienda antigua con estanterías llenas de productos diversos

El negocio ha sido testigo de cuatro generaciones de clientes, algunos de los cuales acuden desde diferentes puntos de la isla. La familia Lantigua ha vivido de este comercio, y a pesar de los desafíos como la competencia de las grandes superficies y la pandemia, han logrado mantenerlo a flote.

Actualmente, Jesús Colina Lantigua es el responsable de la tienda, la cual ha tenido que mudarse recientemente debido a un desahucio. A pesar de los cambios y la pérdida de los mostradores centenarios, el espíritu de "Hermanos Lantigua e Hijos" se mantiene vivo, con la promesa de seguir ofreciendo sus productos característicos a la clientela.

El legado de Miguel Lantigua se extiende también a la fundación de empresas y al fomento de la actividad comercial en la isla. Su visión y esfuerzo sentaron las bases para un negocio que ha perdurado a través de generaciones, demostrando la fortaleza y resiliencia de la familia Lantigua.

Reconocimiento empresarial en Teror

En el municipio de Teror, el Ayuntamiento ha propuesto el reconocimiento público póstumo a varios empresarios que fomentaron la actividad comercial y empresarial en la segunda mitad del siglo XX. Entre ellos se encuentra Carlos Acosta Lantigua, fundador de Gofio La Piña. Este homenaje reconoce la labor de emprendedores que, en momentos difíciles, crearon proyectos innovadores que perduran en la actualidad, generando empleo.

Carlos Acosta Lantigua, vinculado a la agricultura y la venta de leche, demostró un gran afán emprendedor a lo largo de su vida. Tras aprobar oposiciones en Madrid, regresó a Teror para organizar Sindicatos Verticales. Posteriormente, obtuvo la explotación de Aguas de Teror, estabilizando la entidad y generando empleo. También incursionó en la construcción y la hostelería, y fue Presidente de EIDETESA.

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