Aborto, Nasciturus y la Filosofía del Ser Vivo

En los últimos años, el debate sobre el aborto ha sido objeto de intensas discusiones, especialmente en el ámbito de la filosofía y la ciencia. Las cuestiones morales sobre la interrupción del embarazo, habitualmente incisivas, han sido abordadas por filósofos analíticos, siguiendo la obra del último John Rawls. Uno de los puntos centrales de esta controversia es el estatus moral del feto, es decir, si el embrión o feto es un ser humano con derecho a la vida.

La Permisibilidad Moral del Aborto: Un Análisis Filosófico

David Boonin, en su obra "A Defense of Abortion" (2003), centra su interés principal en la cuestión de si el aborto es moralmente permisible. ¿Qué significa exactamente que el aborto es moralmente permisible? Boonin distingue entre la permisibilidad en el sentido de "permiso o derecho a elegir" y la permisibilidad en el sentido de "no tener razones concluyentes para no hacerlo". La primera es cualitativamente más potente que la última, ya que alguien podría equivocarse al hacer lo que es moralmente permisible en el segundo sentido.

La discusión se desarrolla en dos fases. La primera aborda si el feto tiene un derecho a la vida y si ese derecho, si es que existe, es violado por el aborto. La segunda fase se enfoca en si existen razones para no abortar que sean concluyentes, incluso si el aborto fuera moralmente permisible en el sentido de "permiso o derecho a elegir".

Argumentos Basados en Derechos del Feto

Los defensores de la postura antiabortista argumentan que los fetos tienen un derecho prima facie a la vida, basándose en lo que Boonin denomina "argumentos basados en derechos". Boonin analiza diez argumentos a favor de que el feto tiene derecho a la vida, concluyendo que todos son fallidos.

El Criterio de la Concepción

El argumento más común es que el derecho a la vida comienza desde el momento mismo de la concepción, es decir, en el instante en que un nuevo ser humano llega a existir. Este proceso ocurre cuando los cromosomas paternos se entrecruzan y forman un juego diploide en el ovocito.

No obstante, la fertilización no es un evento instantáneo y único, sino un proceso gradual. La singamia, la fusión de los pronúcleos masculino y femenino, marca una conclusión definitiva. Sin embargo, la respuesta de que el individuo surge en la concepción es insatisfactoria, ya que en los primeros estadios de la fertilización, aún no se ha formado ningún nuevo ser humano individual, lo que va en contra de la postura antiabortista. Si negamos el derecho a la vida del cigoto, estaríamos negando nuestro propio derecho a la vida, lo que lleva a un argumento de "pendiente resbaladiza" sumamente convincente.

Kuhse afirma que "la fertilización no es un evento instantáneo, único", lo que plantea una dificultad para quienes defienden que el embrión tiene derecho a la vida desde la concepción. Pero, en palabras de Robert E. Joyce, el proceso "tiene una conclusión definitiva. Ese momento se ha llamado el de la concepción" (1981).

Si el derecho a la vida comienza en la concepción, ¿por qué no antes, en la pre-concepción, cuando los gametos existen con el potencial de un nuevo "individuo humano"? Esta asunción es completamente falsa a la luz de la ciencia biológica, que muestra la gradualidad del proceso.

Continuidad Biológica y la Evolución

La biología moderna derrumba la idea de un "instante mágico" en que un ser vivo se convierte en un titular de derechos humanos. El biólogo Richard Dawkins, en su obra "Evolución", explica que el ser humano pasa de una célula unicelular hasta nuestra actual especie Homo sapiens de una manera continua y gradual. La evolución demuestra que no existe una frontera definida entre una especie y sus especies adyacentes, lo que aplica también a la constitución del embrión individual en la embriología humana. Esto desafía el criterio de la concepción como el punto de inicio del derecho a la vida.

El Argumento del "Futuro-como-el-nuestro"

Don Marquis propone que el aborto es moralmente incorrecto porque priva a un individuo de un "futuro-como-el-nuestro", es decir, un futuro que el individuo valora o llegará a valorar. Sin embargo, este argumento se basa en la existencia de deseos reales, y un feto, al carecer de experiencia consciente, no puede tenerlos. Esta postura es insostenible por varias razones, ya que requiere precisar qué se entiende por "ser humano" y cuándo un ser humano "es moralmente relevante en sí mismo".

Joseph Raz (2001) distingue entre la moralidad de la especie humana y la capacidad de funcionar como persona. Si ser miembro de la especie Homo sapiens asegura por sí mismo el derecho a la vida, de aquí se seguiría que todo embrión/feto tiene derecho a la vida, lo cual es tautológico.

Debate acerca del derecho a la vida

El Criterio de la Viabilidad y la Sintencia

Para muchos, la vida humana con derecho a la vida se inicia cuando el feto se vuelve por primera vez sintiente y viable. Baruch Spinoza considera el "deseo" como la esencia misma de la realidad humana. Si no podemos hablar de "deseo", no podemos hablar de "derechos" (y, según Spinoza, ni siquiera de "ser humano").

Un ser vivo no puede tener ningún tipo de deseo consciente sin la corteza cerebral. La formación de la placa neural, los rudimentos iniciales del cerebro, ocurre entre los 22 y 25 días después de la fertilización. Sin embargo, esto no implica un desarrollo moralmente importante en términos de conciencia.

La actividad eléctrica organizada en la corteza cerebral, que es la base de la conciencia, comienza alrededor de las 6 semanas de gestación. No obstante, esta actividad es desorganizada y no permite concluir que el feto tenga estados mentales conscientes. La actividad eléctrica organizada se observa a partir de la semana 25 de gestación, y es entonces cuando el cerebro se considera funcional. No obstante, el número de sinapsis sigue aumentando hasta los 7 meses, y la capacidad de acción voluntaria y aprendizaje inteligente se desarrolla entre las semanas 30 y 35.

Los autores Morowitz y Trefil (1992) se preguntan "¿cuándo adquiere el feto humanidad?" y qué propiedades les distinguen de los demás seres vivos, una pregunta que debe ser respondida por la ciencia.

Gráfico del desarrollo cerebral del feto

Deseos Actuales e Ideales

Boonin establece una importante distinción entre deseos actuales e ideales. Un deseo ideal es aquel que una persona tendría si considerara las circunstancias de forma racional y sin errores. Por ejemplo, el deseo ideal de una persona de vivir puede tener más peso que su deseo actual de saciar su sed, especialmente en situaciones de gran dolor y estrés. El feto carece de deseos reales, lo que le impide tener un "futuro-como-el-nuestro". La concepción de una persona como un ser que comienza a tener al menos algunos deseos reales es, a este respecto, moralmente relevante.

Argumentos No Basados en Derechos

En la segunda fase de su argumentación, Boonin explora argumentos no basados en derechos, buscando razones concluyentes para no abortar. Aquí utiliza la conocida analogía de Judith Jarvis Thomson: una mujer, sin su consentimiento, es conectada intravenosamente a un famoso violinista que padece una enfermedad renal. La mujer debe permanecer conectada durante nueve meses para que el violinista sobreviva. La analogía plantea si desconectarse del violinista, aunque cause su muerte, viola su derecho a la vida. Boonin sostiene que no, y que, por extensión, si el aborto no viola el derecho del feto a la vida, es moralmente permisible.

Las objeciones a la analogía de Thomson son numerosas: la objeción de la responsabilidad, la objeción de matar vs. dejar morir, la objeción de la intención vs. la previsión, entre otras. Boonin aborda cada una de estas objeciones.

La Objeción de la Responsabilidad Parental

La objeción de la responsabilidad parental argumenta que una mujer embarazada sí es responsable de su feto, a diferencia de la persona en el ejemplo del violinista. Boonin distingue entre la responsabilidad de la "necesidad de la persona necesitada" y la responsabilidad de la "existencia de la persona necesitada". Aunque una mujer pueda ser responsable de la existencia del feto, esto no implica una obligación de mantener al feto en su útero una vez que existe. Si la mujer no es responsable de la necesidad del feto, no se viola su derecho si es abortado.

Los críticos argumentan que una mujer embarazada sí tendría una obligación parental inexcusable con el feto. Sin embargo, esta obligación parental se cumpliría de modo efectivo después del nacimiento del niño, y no necesariamente durante el embarazo. Si los padres pueden recurrir a la adopción o a la ayuda del Estado para sus hijos ya nacidos, ¿por qué no debería aplicarse un razonamiento similar a los fetos?

La Perspectiva Provida: Ciencia, Filosofía y Ética

Desde la perspectiva provida, la pregunta sobre cuándo comienza la vida humana debe ser respondida por la ciencia. El licenciado en matemáticas, filosofía y teología Matthieu Lavagna, en su libro "La razón es provida", analiza el aborto desde una perspectiva científica, filosófica y ética, defendiendo la protección de la vida humana desde su concepción.

El Estatus Moral del Feto: ¿Ser Humano o Conjunto de Células?

El debate gira en torno al estatus moral del feto. Como Gregory Koukl resume: "Si el feto no es un ser humano, no hay necesidad de justificar la legalización del aborto". Si el feto es solo un conjunto de células, abortar no sería más inmoral que cortarse las uñas. Pero si el feto es un ser humano, y todos los seres humanos tienen derecho a la vida, el aborto sería inmoral y debería prohibirse.

La ciencia biológica afirma que el feto es un ser humano biológicamente, un organismo vivo perteneciente a la especie Homo sapiens. El desarrollo humano comienza con la fecundación, cuando un gameto masculino se une a uno femenino para formar un cigoto. Este organismo genéticamente distinto se desarrolla de manera continua hasta alcanzar la madurez. Desde la concepción, posee todo su patrimonio genético que lo caracteriza como individuo.

Los comités científicos, como el Judicial del Senado estadounidense en los años 80, han reconocido que "los médicos, biólogos y demás científicos están de acuerdo en que la concepción es el inicio de la vida de un ser humano -un ser vivo, miembro de la especie humana". Por ello, los defensores serios del derecho al aborto, informados científicamente, admiten que el feto es un ser humano. Un embrión tiene todas sus partes coordinadas, formando un todo organizado y autónomo, no un simple "conjunto de células".

Foto microscópica de un embrión temprano

La Distinción entre "Ser Humano" y "Persona"

Muchos defensores del aborto sostienen que, aunque el feto es biológicamente humano, no es una persona, redefiniendo el concepto de persona para excluirlo. Sin embargo, estas definiciones a menudo excluyen también a los recién nacidos, llevando a algunos a concluir que el infanticidio puede ser moralmente aceptable.

Los italianos Giubilini y Minerva propusieron definir persona como "un individuo capaz de atribuir cierto valor a su propia existencia". Según esta definición, "el feto y el recién nacido no son personas en el sentido de sujetos con derecho a la vida". Peter Singer llega más lejos, afirmando que "la vida de un recién nacido tiene menos valor que la de un cerdo, un perro o un chimpancé", una conclusión que, aunque extrema, es coherente con su lógica, ya que los animales mencionados poseen más capacidades cognitivas que un recién nacido. Esta postura proaborto coherente termina defendiendo el infanticidio, lo que es ampliamente rechazado.

El argumento de que el feto no es una persona se basa en el principio de que la personalidad, y por tanto la titularidad de derechos, surge después del ser humano. La capacidad de elegir, la conciencia, la autonomía moral del individuo son consideradas características definitorias de la persona. Sin embargo, esto plantea una "pendiente resbaladiza": ¿qué pasa con los recién nacidos, los niños pequeños, los enfermos psíquicos, los comatosos, los parapléjicos o los dormidos? ¿Conservaríamos el derecho a la vida mientras dormimos, por ejemplo, cuando no estamos ejerciendo nuestra capacidad racional?

La capacidad racional del ser humano, aunque su desarrollo es variable, es una capacidad latente constante que está presente en el adulto y en el abuelo, y que constituye una sustancia que siempre está presente. Por lo tanto, desde el cigoto unicelular, estaríamos ante un individuo con derechos, ya sea en su fase embrionaria o en todo el proceso uterino.

La Noción de Dignidad Humana

La noción de "dignidad humana" es central en el debate. Augusto Klappenbach, filósofo, destaca que la argumentación antiabortista da por supuesto que un embrión goza de la misma dignidad que un padre de familia. Él argumenta que es necesario diferenciar entre realidades cualitativamente distintas. Klappenbach señala que la ciencia puede caracterizar la vida, pero no definir la vida humana en el sentido antropológico y ético, que es fruto de un consenso social. El hecho de que el embrión tenga el código genético que dirigirá el desarrollo futuro del organismo no significa que pueda ostentar la condición humana.

La deconstrucción de la dignidad moral, influenciada por el postestructuralismo, ha transformado su significado. Antes, representaba el valor intrínseco de la persona humana considerada esencialmente. Ahora, se ha vuelto difusa, encarnando una figura del movimiento y la transitoriedad. Esta liquidez de la dignidad se manifiesta en la justificación de acciones contrarias a ella, ya que la idea de "persona" se ha hecho débil, lo que puede llevar a invocarla como causal de justificación de acciones directas y positivas orientadas a producir la muerte de un niño que todavía no ha nacido.

La Dignidad de la Madre frente a la del Nonato

Una posición común es que el niño es persona (es decir, posee dignidad moral), pero al enfrentarse, prima la dignidad de la madre. Esta idea contemporánea, ajena al concepto occidental tradicional, se emparenta con conclusiones modernas (el hombre como ente abstracto y separado) y postestructuralistas (la actividad hermenéutica es infinita). Los argumentos directos son fundamentalmente feministas, sosteniendo que el embarazo es un fenómeno biológico exclusivo de la mujer, y por tanto, solo ella tiene la capacidad para decidir sobre la interrupción del embarazo. En esta tesis, el aborto resulta necesario para la igualdad de "género", para que la mujer pueda tener "la misma dignidad que el varón".

Sin embargo, la concepción de la dignidad moral como un atributo asociado a la naturaleza humana hace imposible la descodificación de la dialéctica entre madre e hijo como un enfrentamiento. Más bien, es una síntesis del cuidado y la unidad, donde la madre es garante de la seguridad de la pequeña vida que late en su interior. La relación sexual, y por ende el embarazo, es vista desde una perspectiva feminista como un factor de dominación y violencia ejercida por estructuras masculinas, por lo que el aborto aparece como una cuestión de justicia moral para la mujer.

Autonomía y Límites del Cuerpo

El eslogan feminista "Mi cuerpo, mi decisión" es conocido, pero la idea de que somos totalmente libres de hacer lo que queramos con nuestro cuerpo es falsa. No podemos usar nuestro cuerpo para robar, matar o torturar. Incluso filósofos proaborto como Nathan Nobis y Kristina Grob reconocen que "la autonomía es importante, pero tiene límites: no justifica usar tu cuerpo para matar a una persona inocente".

La Perspectiva Religiosa y los Argumentos Provida

Muchos creen que la postura provida es religiosa, pero el hecho de que la Iglesia condene el aborto no significa que sea una cuestión religiosa. No hace falta ser creyente para aceptar que "es inmoral matar deliberadamente a un ser humano inocente". De hecho, existen activistas ateos provida, como Terrisa Bukovinac, quien afirma que "el asesinato injusto de los niños no nacidos viola nuestros valores progresistas de igualdad, no violencia y no discriminación".

La teología católica afirma que Dios infunde un alma inmortal al embrión en el momento de la concepción, lo que implica que todo aborto es un asesinato. Sin embargo, este argumento se basa en creencias indemostrables. Klappenbach señala que la oposición a la ley de plazos por parte de los sectores que pretenden convertir todo aborto en el asesinato de un niño no se ocupan de rebatir ideas, sino que dan por supuesto que desde el embarazo se está en presencia de un ser humano que goza en plenitud de todos los derechos. La ciencia no tiene instrumentos para definir la vida humana en el sentido antropológico y ético de la expresión.

Conclusiones y Referencias

La controversia del aborto es compleja y multifacética, con argumentos arraigados en la ciencia, la filosofía y la ética. La cuestión de cuándo comienza la vida humana y, con ella, los derechos inherentes, sigue siendo un punto central de desacuerdo.

Referencias

  • Boonin, David, 2003. A Defense of Abortion. Cambridge University Press.
  • Burgess, J, A., y S. A. Tawia. 1996. «When Did You First Begin to Feel It? - Locating the Beginning of Human Consciousness». Bioethics, Vol. 10, No. 1, pp. 1-26.
  • Dworkin, Ronald, 1998. El Dominio de la Vida. Una Discusión acerca del Aborto, la Eutanasia y la Libertad Individual. Barcelona. Ariel.
  • Joyce, Robert E. «When Does a Person Begin?» En Thomas W. Hilgers, Dennis J. Horan y David Mall, eds. New Perspectives on Human Abortion. 1981.
  • Kuhse, Helga. 1988. «A Report from Australia: When a Human Life Has Not Yet Begun - According to the Law» . Bioethics. Vol. 2, No. 4, pp. 334-42.
  • Morowitz, Harold J., y James S. Trefil. 1992. The Facts of Life: Science and the Abortion Controversy. Oxford: Oxford University Press. (La verdad sobre el aborto. ¿Cuándo empieza la vida humana?).
  • Raz, Joseph. 2001. La Ética en el Ámbito Público. Barcelona. Gedisa.
  • Schwarz, Stephen, 1990. The Moral Question of Abortion. Chicago: Loyola University Press.
  • Spinoza, Baruch. 1984. Ética Demostrada según el Orden Geométrico (introducción, traducción y notas de Vidal Peña). Madrid.
  • Trevarthen, Colwyn. 1987. «Brain Development». En Richard Gregory, ed. The Oxford Companion to the Mind. Oxford: Oxford University Press, pp.

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