El dolor abdominal o de estómago es común en los niños, especialmente durante el primer año de vida. Aunque un bebé aún no puede expresar con palabras su malestar, hay signos de incomodidad que los padres pueden notar. Por ejemplo, los bebés pueden ponerse muy quisquillosos, retorcerse o mostrar cambios en sus patrones de defecación, sueño o alimentación.
¿Qué es el Abdomen Distendido en Recién Nacidos?
Es muy habitual que los bebés tengan la barriga hinchada, y en algunos casos, esto puede llamar la atención y ser motivo de consulta pediátrica. Generalmente, hasta los dos años es normal que un bebé tenga la tripa hinchada sin que sea motivo de preocupación, siempre y cuando el bebé esté tranquilo, coma, aumente de peso y crezca adecuadamente.
Varios factores contribuyen a esta condición normal en los bebés:
- Grasa abdominal: Los bebés acumulan grasa parda en la zona del abdomen.
- Ausencia de músculos abdominales: Al nacer, los músculos abdominales no están completamente desarrollados ni tienen tono muscular. A medida que el bebé crece, el tono muscular se adquiere progresivamente.
Sin embargo, un abdomen distendido también puede ser un síntoma de condiciones subyacentes que requieren atención médica.
Causas Comunes de Distensión Abdominal y Dolor en Recién Nacidos
Exceso de Gases
Todos los seres humanos producen gases, incluidos los recién nacidos. Los gases pueden ser especialmente incómodos para los bebés, quienes todavía se están acostumbrando a las sensaciones y aprendiendo a expulsarlos. La acumulación de gases causa molestias, pero no es peligrosa. El dolor por gases suele alcanzar su punto máximo entre las 6 y 8 semanas de vida y mejora drásticamente alrededor de los 3 meses.
Cómo ayudar a los bebés con gases:
- Evitar alimentar al bebé cuando tenga demasiada hambre, ya que podría tragar más aire si se alimenta frenéticamente.
- Si el bebé usa biberón, considerar cambiar a un biberón anticólicos para reducir la ingesta de aire.
- Hacer eructar al bebé antes, durante y después de comer.
- Mantener al bebé erguido después de comer puede ayudar a que su estómago se vacíe.
- Sostener a los bebés boca abajo y aumentar el tiempo boca abajo puede ayudar a mover los gases a través de los intestinos.
- Mover las piernas del bebé como si pedaleara en bicicleta y realizar masajes abdominales suaves también pueden ser útiles.
- Las gotas para los gases y los probióticos pueden ser opciones, siempre consultando primero con el pediatra.

Cólicos
Los cólicos afectan aproximadamente a uno de cada cinco bebés y se definen como un aumento de la irritabilidad o el llanto que dura al menos tres horas, tres veces por semana. Generalmente, los cólicos comienzan unas pocas semanas después del nacimiento y desaparecen alrededor de los tres meses de edad.
Además de los episodios de llanto, los bebés con cólicos están sanos y no deben presentar otros síntomas como somnolencia excesiva, pérdida de peso, mala alimentación, vómitos o deshidratación. Si hay preocupación por cólicos, es fundamental que un pediatra evalúe al bebé para descartar otras causas de irritabilidad e incomodidad.
Cómo aliviar los cólicos de un bebé:
La causa de los cólicos no es clara y no existe un tratamiento específico. Es posible que valga la pena probar probióticos, Gripe Water (agua de anís) o gotas para los gases, siempre bajo consulta pediátrica. Otras formas de consolar a un bebé con cólicos incluyen:
- Envolverlo en una manta.
- Usar un dispositivo de sonido (ruido blanco).
- Balancearlo, mecerlo o caminar con él.
- Atenuar las luces.
- Darle un baño tibio o dejar correr agua tibia sobre su cabeza mientras está envuelto.
Los cólicos pueden ser muy frustrantes. Si los cuidadores se sienten abrumados, es importante tomar un descanso, por ejemplo, acostando al bebé en su cuna por unos minutos o pidiendo ayuda a otro adulto.
Estreñimiento Infantil
Si un bebé presenta heces duras, poco frecuentes y, en ocasiones, dolorosas, es posible que esté estreñido. Además del dolor abdominal, los síntomas pueden incluir vómitos o sangre de color rojo brillante en las heces o al limpiarlo. Siempre que se encuentre sangre en las heces del bebé, se debe informar al pediatra.
El estreñimiento puede ser provocado por enfermedades, deshidratación, cambios en la dieta, falta de agua (si tiene más de 6 meses) y cambios en la rutina. Es importante abordar el estreñimiento tempranamente, ya que el problema puede empeorar, especialmente si el bebé retiene las deposiciones.
Qué hacer para ayudar a un bebé con estreñimiento:
- Asegurarse de que el bebé reciba suficiente leche materna o fórmula, y otras bebidas saludables si es mayor.
- Una vez que el bebé esté listo para alimentos sólidos, proporcionarle una buena fuente de fibra. Ejemplos incluyen ciruelas pasas, piña, peras, melocotones, kiwi, aguacate, semillas de chía, semillas de lino, lentejas, garbanzos y otros frijoles.
Consultar al pediatra si el estreñimiento dura más de una semana o si se observa sangre en las heces.
Alergia a la Proteína de la Leche (y otras intolerancias a proteínas de la dieta)
La intolerancia a la proteína de la leche de vaca (también conocida como alergia a la proteína de la leche) es una respuesta anormal del sistema inmunitario del cuerpo a una proteína que se encuentra en la leche de vaca. Es muy común en los bebés. Los bebés con esta afección también podrían tener intolerancia a otras proteínas en la dieta, incluida la soya.
No existen pruebas específicas para la alergia a la proteína de la leche; se diagnostica basándose en los síntomas del bebé. Estos pueden incluir dolor al comer (arqueamiento de la espalda, irritabilidad), vómitos, sangre o mucosidad en las heces y pérdida o escaso aumento de peso.
Qué hacer si un bebé tiene alergia a la proteína de la leche:
El tratamiento a menudo comienza con la eliminación de la proteína de la leche (caseína y suero) y la soya de la dieta del bebé. Si el bebé es amamantado, la madre debe eliminar los lácteos y la soya de su propia dieta. Puede tomar hasta 2-3 semanas para que la proteína abandone la leche materna después de la eliminación.
Algunas familias optan por utilizar fórmulas especiales con proteínas predigeridas. La mayoría de los bebés superan la alergia a la leche de vaca al año de edad. Los lácteos y la soya se pueden reintroducir lentamente después del primer año, bajo la orientación del pediatra.
Reflujo y Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE)
El reflujo es el movimiento del contenido del estómago hacia el esófago y, a veces, hacia la boca. Los síntomas son más pronunciados en los bebés porque el músculo entre el estómago y el esófago (esfínter esofágico inferior) no está completamente formado. Este músculo se fortalece durante la infancia y se desarrolla por completo a los 2 años.
A los bebés con reflujo a veces se les llama "escupidores felices" cuando el reflujo no les causa molestias y no presentan otros signos de enfermedad (como pérdida de peso). Los síntomas de reflujo alcanzan su punto máximo alrededor de los 4 a 6 meses de edad y luego mejoran durante los siguientes 6 meses, resolviéndose generalmente antes del año, aunque a veces pueden continuar hasta los 18 o 24 meses.
La Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE) ocurre cuando el reflujo del estómago causa irritación del revestimiento del estómago o del esófago. Esto puede resultar en tomas dolorosas, arqueamiento de la espalda, rechazo del pecho durante la alimentación y deseo de comer en exceso.
Cómo ayudar a un bebé con reflujo o ERGE:
- Ofrecer comidas más pequeñas y frecuentes.
- Mantener al bebé erguido durante 15 a 20 minutos después de cada comida.
El reflujo normal del bebé no causará problemas de aumento de peso, sangre en las heces o dolor al comer. Si el bebé experimenta estos síntomas, se debe buscar atención médica para una evaluación adicional. Algunos bebés con ERGE requieren medicamentos antiácidos para reducir el ácido y prevenir lesiones, siempre bajo consulta pediátrica.
Infecciones Gastrointestinales (GI)
Muchos tipos de infecciones pueden causar dolor abdominal en los bebés, acompañados de vómitos, diarrea, fiebre e incluso sangre en las heces. La causa de las infecciones estomacales suele ser viral, pero también pueden ser bacterianas. Las infecciones virales se curan con el tiempo, y los antibióticos no acortan la duración de los síntomas. Se recomienda atención de apoyo, incluyendo hidratación y tratamiento de la fiebre y el dolor con acetaminofén.
Tratamiento de infecciones gastrointestinales bacterianas y virales:
Las infecciones bacterianas del intestino son menos comunes. Sin embargo, las infecciones bacterianas del tracto urinario y las neumonías también pueden causar dolor abdominal y vómitos. Las infecciones bacterianas suelen requerir antibióticos. Se debe llevar al niño al pediatra ante cualquier síntoma preocupante, como fiebre, deposiciones con sangre, síntomas al orinar, somnolencia excesiva o problemas respiratorios.
Urgencias Abdominales en Recién Nacidos que Cursan con Distensión
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Obstrucción Intestinal Neonatal
La obstrucción intestinal es la urgencia abdominal más frecuente en el periodo neonatal. Un retraso en su diagnóstico puede dar lugar a complicaciones graves, como aspiración, sepsis e incluso infarto y necrosis intestinal, lo que incrementa la morbilidad y mortalidad. El diagnóstico y manejo de estos niños suponen un desafío tanto para el clínico como para el radiólogo.
Los vómitos, la distensión abdominal y el retraso en la eliminación del meconio son síntomas sospechosos de obstrucción, pero no son específicos y un problema funcional puede ser difícil de diferenciar de una obstrucción anatómica. Condiciones como la sepsis, la enterocolitis necrosante y los trastornos hidroelectrolíticos pueden presentar una sintomatología similar. Además, la obstrucción puede ocurrir en cualquier nivel del tracto gastrointestinal, con causas muy diversas, y el tratamiento puede ser quirúrgico (incluso de forma emergente) o conservador.
Diagnóstico de Obstrucción Intestinal
En un recién nacido con vómitos, distensión abdominal o retraso en la eliminación del meconio, el diagnóstico de obstrucción intestinal se basa en los hallazgos de imagen: dilatación de asas proximales al bloqueo y colapso de asas distales. Un abdomen distendido en un recién nacido es un problema común con un diagnóstico diferencial variado.
- Radiografía simple de abdomen: Es la técnica más útil para demostrar la obstrucción. El aire progresa a través del tracto gastrointestinal hasta la obstrucción. La radiografía mostrará las asas intestinales proximales dilatadas y llenas de aire, con ausencia de gas distal.
- Ecografía: Desempeña un papel diagnóstico importante, especialmente cuando hay escasa aireación intestinal. La semiología de la obstrucción en la ecografía es similar: asas proximales dilatadas llenas de líquido y asas distales colapsadas. Su principal ventaja es que no es necesario esperar a que las asas se llenen de aire, lo que permite un diagnóstico más precoz.

Localización de la Obstrucción
Una vez establecida la existencia de una obstrucción, el radiólogo debe indicar su localización. La obstrucción intestinal del recién nacido se divide clásicamente en obstrucción intestinal alta o proximal (ocurre proximal al íleon medio) y baja o distal (afecta el íleon distal y el colon).
Existen hallazgos clínicos que pueden orientar sobre el nivel de la obstrucción, como el predominio de vómitos en las obstrucciones altas o la distensión abdominal y el retraso en la eliminación de meconio en las bajas. Radiológicamente, se considera que una obstrucción es alta si hay tres o menos asas dilatadas en la radiografía, y baja si hay más de tres. La obstrucción intestinal alta puede ser completa (sin gas distal) o incompleta/parcial (algunas burbujas de aire distales a la obstrucción).
En la obstrucción intestinal baja, los hallazgos radiográficos son menos específicos. Para diferenciarlas, se realiza un enema opaco. Un microcolon, un colon estrecho y no distensible, indica que la obstrucción se encuentra en el íleon distal.
Etiología de la Obstrucción Intestinal
El radiólogo, apoyándose en los estudios intestinales con contraste y la ecografía, intenta llegar al diagnóstico etiológico.
- Obstrucción intestinal alta completa: El diagnóstico etiológico no siempre es necesario, ya que el tratamiento suele ser quirúrgico. La radiografía de abdomen suele mostrar imágenes características:
- Signo de la doble burbuja en la atresia duodenal (causa más frecuente).
- Signo de la burbuja única en la atresia gástrica.
- Signo de la triple burbuja en la atresia de yeyuno.
- Obstrucción intestinal alta parcial: Las causas más frecuentes son las estenosis y membranas duodenales, la malrotación intestinal con bandas de Ladd y el vólvulo de intestino medio. Es fundamental identificar precozmente una malrotación intestinal con vólvulo de intestino medio, ya que su tratamiento es una emergencia quirúrgica.
Malrotación intestinal con vólvulo de intestino medio
La malrotación se refiere a anomalías en el proceso de rotación y fijación del intestino medio durante el desarrollo embrionario. Esto hace que la raíz del mesenterio sea estrecha, favoreciendo el retorcimiento del intestino alrededor de la arteria mesentérica superior (vólvulo). Esto causa obstrucción intestinal y del flujo vascular, que si no se trata a tiempo, puede llevar a una necrosis intestinal extensa. Las bandas de Ladd también pueden causar obstrucción del duodeno.
El vólvulo de intestino medio debe sospecharse en un recién nacido, de pocos días o semanas, que presenta vómitos biliosos. La radiografía a menudo muestra un patrón de obstrucción alta parcial, aunque a veces puede presentarse como obstrucción alta completa, baja o incluso con una radiografía normal.
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Estenosis Pilórica
La estenosis pilórica ocurre cuando el músculo entre el estómago y el intestino delgado (el píloro) se engrosa, creando un bloqueo que impide que los alimentos salgan del estómago. Los síntomas comunes incluyen vómitos enérgicos y como "proyectiles" poco después de alimentarse, además de poco aumento de peso, deshidratación, irritabilidad y una menor cantidad de deposiciones. El bebé también podría parecer hambriento incluso después de comer. La estenosis pilórica se observa con mayor frecuencia en bebés recién nacidos de sexo masculino entre las 2 y las 8 semanas de vida, aunque puede ocurrir en bebés de sexo femenino.
Diagnóstico y tratamiento de la estenosis pilórica:
Se utiliza una ecografía para diagnosticar la estenosis pilórica. La afección generalmente se repara quirúrgicamente.
Intususcepción
La intususcepción sucede cuando el intestino se "encoge" o se desliza sobre sí mismo y queda atrapado, creando un bloqueo doloroso. Aunque es una afección poco común, es la emergencia abdominal más común en niños menores de 2 años, ocurriendo generalmente entre los 6 y los 12 meses de edad. Los síntomas incluyen períodos de intenso dolor abdominal en los que el niño llora de repente y lleva las piernas al pecho. Es posible que vomite, tenga el vientre hinchado y presente heces oscuras, llenas de mucosidad y con sangre.
Tratamiento de la intususcepción:
Si su bebé presenta estos síntomas, se debe buscar atención médica de inmediato. El médico podría ordenar una ecografía o un tipo de radiografía llamada contraste de aire o enema de bario, que puede confirmar el diagnóstico y a menudo desbloquear el intestino. Si el enema no resuelve el bloqueo, puede ser necesaria una cirugía inmediata.
Enterocolitis Necrosante (ECN)
La enterocolitis necrosante es la enfermedad intestinal más frecuente y grave entre los bebés prematuros, aunque también puede afectar a bebés a término con problemas de salud subyacentes. Ocurre cuando el tejido del intestino delgado o grueso está lesionado o inflamado, lo que puede llevar a que el intestino deje de retener el material de desecho. Las bacterias pueden pasar al torrente sanguíneo y causar una infección de riesgo vital, y los productos de desecho pueden pasar a la cavidad abdominal del bebé, causando una enfermedad grave.
Los síntomas de la enterocolitis necrosante pueden variar y se parecen a los de otros problemas digestivos. Generalmente aparecen en la segunda o tercera semana de vida.
Causas de la Enterocolitis Necrosante:
No hay una causa aislada; en la mayoría de los casos, no se encuentra una causa específica. A veces se observa en "brotes" en las salas de recién nacidos, y se han detectado ocasionalmente algunos virus y bacterias. La mayoría de los casos ocurren en bebés nacidos antes de las 32 semanas de gestación, pero bebés a término con anomalías cardíacas también pueden desarrollarla.
Diagnóstico de la ECN:
En bebés con síntomas de ECN, el diagnóstico se confirma si una radiografía revela una distribución anormal de los gases en la cavidad abdominal. En casos graves, el aire se escapa del intestino y se ve en las grandes venas del hígado o en la cavidad abdominal. Puede insertarse una aguja en el vientre del bebé para extraer líquido y detectar una perforación intestinal.
Tratamiento de la Enterocolitis Necrosante:
El tratamiento debe iniciarse de inmediato ante la sospecha o el diagnóstico. Se observan las heces del bebé en busca de sangre y se controla el tamaño del vientre. Una perforación intestinal o una infección en la cavidad abdominal causarán hinchazón. Si el vientre está tan hinchado que dificulta la respiración, se administrará oxígeno o se conectará a un respirador.
El ayuno debe iniciarse de inmediato, interrumpiendo la leche materna y de fórmula. La nutrición parenteral total (NPT) se administra directamente a través de una vena, proporcionando todos los nutrientes esenciales y permitiendo que el intestino repose. Después de responder al tratamiento, el bebé podrá volver a alimentarse de forma habitual en una o dos semanas. La leche materna es lo más recomendable. Si la madre no puede amamantar, se puede usar leche materna pasteurizada de un banco de leche o una fórmula especial.
Algunos bebés necesitan cirugía si su estado empeora. El cirujano buscará un agujero en el intestino y extraerá tejido intestinal muerto. Las partes sanas del intestino pueden unirse de nuevo. En algunos casos, se realiza una ostomía, donde una parte del intestino se saca por una abertura en el abdomen para la eliminación segura de heces.
La mayoría de los bebés se recuperan completamente. Sin embargo, en algunos casos, se forman cicatrices, el intestino se estrecha o se obstruye. La malabsorción puede ser un problema duradero, especialmente en bebés a quienes se les ha extirpado una parte del intestino.
Consejos para Aliviar el Malestar Abdominal y Prevenir la Distensión
Aunque un abdomen un poco distendido es normal en bebés, existen prácticas que pueden ayudar a aliviar el malestar asociado y prevenir la distensión excesiva:
- Expulsar gases: Los bebés tragan aire con las tomas (biberón o pecho). Es importante ayudarles a expulsar los gases después de cada toma, e incluso a mitad de la toma si el bebé come rápido. Hay que insistir hasta que eructe.
- Masajes abdominales: Realizar masajes suaves en la barriga del bebé con movimientos circulares en sentido de las agujas del reloj, sin presionar demasiado.
- Alimentación: No esperar a que el bebé llore de hambre para alimentarlo, ya que la toma ansiosa provoca que trague una gran cantidad de aire, que se acumulará en el estómago y le causará malestar.
Cuándo Consultar al Pediatra
Es importante buscar el consejo médico de un pediatra si se tienen inquietudes sobre la salud del bebé. Se debe consultar si el bebé presenta:
- Signos de incomodidad persistente o dolor abdominal.
- Cambios significativos en los patrones de defecación, sueño o alimentación.
- Somnolencia excesiva, pérdida de peso o mala alimentación.
- Vómitos frecuentes o "en proyectil".
- Sangre o mucosidad en las heces.
- Fiebre o signos de deshidratación.
- Barriga hinchada acompañada de dificultad para respirar.
- Estreñimiento que dura más de una semana.
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