En el occidente europeo existen numerosos lugares vinculados con mitos y rituales de carácter arcaico que configuran un “paisaje sagrado”. Estas son las sacra saxa, o peñas sagradas, dotadas a lo largo de la historia de un carácter mágico o sobrenatural por su asociación con diversas leyendas, ritos y creencias. Se manifiestan como altares rupestres, santuarios y ermitas, abrigos y cuevas, y conjuntos rocosos con formas peculiares.

El Legado Ancestral y el Paisaje Rupestre
A lo largo de los últimos siglos, y quizás milenios, grandes poderes fácticos han silenciado, ocultado y, lo que es peor, sincretizado en beneficio propio conocimientos ancestrales. El mero hecho de esta acción ya nos puede dar una idea de la importancia de estos conocimientos para el desarrollo de la humanidad a lo largo de los tiempos, pero que preferían cercenarlos, guardándolos para sí, no fuera que al pueblo le diera por pensar.
La negación de lo que no se conoce es uno de los grandes defectos del ser humano, en lugar de adoptar la humildad de considerar, escuchar, asimilar, contrastar y debatir. Este fenómeno ocurre en muchos ámbitos, y las piedras, que forman parte de la geología y del territorio donde han vivido distintas civilizaciones, son uno de ellos.
Afortunadamente, en medio de esta oscuridad, surgen personas inquietas que no se conforman con los descubrimientos científicos, por necesarios que sean para desentrañar los enigmas de la historia. Estas personas van más allá, cruzando las fronteras de la ciencia y los preceptos consolidados, estableciendo hipótesis y paralelismos, y ampliando el campo de visión. Relacionan ramas del saber como la geología, la paleontología, la climatología, la botánica y la historia, todo ello cimentado con la lógica y el esfuerzo mental para entender las circunstancias de cada momento histórico.
José Miguel Navarro, Pablo Vallés e Irene Marina, de Huesca Naturaleza, han desvelado algunos de los secretos que las piedras esconden en emplazamientos tremendamente sugerentes, que claman por un trabajo arqueológico para sacar a la luz elementos que ayuden a comprender el conjunto.
Los Celtas 1 - Documental
Tipologías de Fenómenos Rupestres en Huesca
En la provincia de Huesca se distinguen principalmente dos tipos de fenómenos rupestres:
- Rocas manipuladas en superficie: Aquellas que aluden explícitamente a la fertilidad.
- Cuevas practicadas en profundidad: Agujeros realizados en la piedra, accesibles por estrechas galerías, que a menudo también tienen un simbolismo ritualístico.
Las Piedras de la Fecundidad: Lugares de Rito y Misterio
Peña Mujer (Velillas)
La Peña Mujer, situada cerca de Velillas, es una gran piedra de marcado carácter fecundante. Se trata de un mimetolito de arenisca sobre un zócalo de lutitas, que sorprende por su morfología, pudiendo apreciarse en él una forma fálica, de un pecho femenino o incluso del vientre horizontal de una mujer embarazada. Se aprecian de forma tímida unos escalones, y en su cima también hay un par de cazoletas.
Esta piedra está situada bajo el cerro de San Bartolomé, sobre el que se alzan los restos de la ermita homónima y los de un poblado íbero. En el marco del sincretismo llevado a cabo por la religión dominante, no es casualidad la advocación de este lugar a uno de los apóstoles de Jesús que se negó a adorar a los ídolos paganos, muriendo martirizado. Esto le hace ser representado en alguna pintura o estatua con una piel en la mano, lo que puede relacionarse con la serpiente y su muda de piel, y el protagonismo de este reptil en el "pecado original".
La Peña Mujer está íntimamente ligada con la mujer rural y con la extendida leyenda de que el olor de la leche de los pechos atrae a las serpientes mientras amamantan. Sin embargo, antes de eso, las mujeres debían quedarse embarazadas y, si por motivos naturales no lo lograban, existían estos recursos de las piedras fertilizantes. Se conservan testimonios de varias personas de los alrededores que cuentan que las mujeres que no conseguían quedarse embarazadas venían a Peña Mujer a realizar un rito. Este consistía en dar varias vueltas a la piedra, rezando unas oraciones y finalizando rozándose el vientre con ella. Tomando la secuencia lógica de rito de fecundidad, embarazo, lactancia y serpiente, se llega por sincretismo a San Bartolomé.

Piedra de los Moros (Ayera): Un Santuario de la Procreación
Cerca de Ayera se encuentra la Piedra de los Moros, un verdadero santuario fecundante, por los elementos que la madre naturaleza ha reunido y que los seres humanos han acondicionado desde la prehistoria para ayudar a las mujeres que no conseguían fecundar de forma natural, sirviendo, en definitiva, para la perpetuidad de la especie. La vida siempre se abre paso, un principio que, como se suele decir, ha sido establecido por la Inteligencia cósmica.
El camino hasta este lugar está revestido de un halo mágico, compuesto por las carrascas que cubren el paso, formando una isla en un océano de campos de cereal y vid, elementos históricamente mágicos presentes en el ofertorio del rito católico de la eucaristía. Es digno de mencionar el color de cada uno de ellos, blanco y rojo, que representan los principios masculino y femenino, básicos e indispensables en la procreación y fecundación.
En una explanada despejada, se hace presente un gran falo de unos dos metros de altura. Muy próximo, a su derecha, una gran roca corrida destaca por varios elementos. En primer lugar, un hueco diseñado para la estancia de una mujer en cuclillas, con la vulva desnuda bien cerca de la tierra, en busca de la fertilidad como una de las propiedades telúricas. A ambos lados, en el exterior, hay dos pequeños salientes que bien pudieron haber servido para el apoyo de algún elemento que garantizara la intimidad. Existen otros elementos significativos, como hornacinas y cías. Esta gran roca presenta un vaciado artificial, interpretado por algunos como la morada de la supuesta chamana que dirigía los ritos de fecundidad. Hacia poniente, se encuentra una enorme roca con escalones tallados en su fachada sureste para superarla.

Posible Piedra Fecundante en la Ruta a la Ermita de Salillas de Junzano
Partiendo de Angüés, una ruta se dirige a la Ermita de Salillas de Junzano (siglo XII), un lugar donde existió un asentamiento medieval abandonado en 1518 debido a la peste. De este asentamiento solo quedan la llamada "ermita de los Moros" del siglo XII en ruinas y una necrópolis con 67 tumbas excavadas en la piedra.
El recorrido es dificultoso, requiriendo paciencia y tiempo. El camino, que transcurre por los antiguos huertos de Angüés y desciende al barranco Labanera, cuenta con una posible piedra fecundante durante el trayecto al barranco. Esta piedra exhibe sugerentes formas con escaleras y cazoletas talladas en ella. Fuera del recorrido principal, a mano derecha, se observa una caseta pastoril redonda con una falsa cúpula de piedra.
Pasado el barranco, se asciende a una zona de grandes rocas areniscas surcadas de diversas maneras, cuyo máximo exponente se halla en el acantilado junto al barranco del Regatillo. Este punto es conocido como "El laberinto" debido a la dificultad para encontrar la traza adecuada.
Cuevas con Simbolismo de Fertilidad y Transición
El Complejo de Cuevas de Sesa
El municipio de Sesa alberga un conjunto de cinco cuevas con importantes connotaciones rituales y de fertilidad, a menudo denominadas popularmente como "cuevas rituales" o "fecundantes". Estas se distribuyen en dos sectores: dos cuevas al sur de la localidad y otras tres al noreste.
Cueva Abierta de Castó (o de la Vulva)
Esta cueva, conocida popularmente como la "Cueva de la Vulva", se encuentra en un enorme promontorio de piedra. Al acercarse, un gran agujero en el frontal salta a la vista. Al rodearla por la derecha, antes de llegar a la abertura superior, se pasa por túmulos, una zona de piedras desordenadas, restos de algo por descubrir. También se aprecian cazoletas de diversos tamaños con guías para conducir el agua. La penetración en su abertura permite sentirse acogido por las influencias telúricas, propias de lugares que han encandilado a moradores y peregrinos desde hace miles de años.
Cueva de Castó
Muy próxima a la anterior, en el camino viejo de Huesca, se encuentra la Cueva de Castó. A su boca de entrada se accede en alto por unas escaleras de madera, y hay que entrar bien agachado. A través de un corto tránsito en forma de codo se llega a un nivel algo superior, a una cámara final semiesférica, con la única luz de un incipiente agujero en la pared. En el pórtico de entrada está tallado “AÑO 1964”. Junto con la Cueva Abierta de Castó, forma parte del conjunto de cinco cuevas en Sesa.
Cueva Tolosa
Ubicada en el camino de Sesa, la Cueva Tolosa presenta la pared exterior desgajada, lo que ha transformado su característica de "escondite" y permite al visitante acceder sin tener que arrastrarse por un túnel. En el roquedo superior se observa la presencia de una cazoleta. Es relevante consignar el topónimo "Tolosa", ya que en todo el Alto Aragón está relacionado como un lugar donde se desarrollaban conventículos de brujas.
Cueva Pinós
También situada en Sesa, la Cueva Pinós parece desgajada, le falta la embocadura o la parte estrecha de la entrada, facilitando la observación de su cámara grande.
Cueva Ratona
La Cueva Ratona, al noreste de la población y en la orilla izquierda del río Guatizalema, está señalizada y completa en su estructura. Presenta la tipología típica de galería de acceso con un giro (en este caso a la izquierda), embocadura y cámara en el mismo plano. Su visita requiere una linterna potente y arrastrarse hasta el interior. Se intuye claramente que solo entrarían dos personas, probablemente de distinto sexo, destacando su propósito. La presencia de entalladuras sugiere su uso para colocar algún tipo de elemento de iluminación.
Cueva Castó I y Castó II
Otras cuevas en la zona de Castó en Sesa incluyen la Cueva Castó I, con acceso por una escalera algo deteriorada, que requiere arrastrarse con una linterna. La cavidad es "perfecta" y cuenta con una pequeña ventanita. La Cueva Castó II es la más grande de todas, pero su acceso se realiza por la parte superior, dado que una gran escalera sería necesaria para hacerlo por la boca. La cámara es enorme y está abierta por encima, ofreciendo un gran potencial fotográfico.

Peña Lucía (Tramaced): El Ciclo de Vida y Muerte
En Tramaced se encuentra la Peña Lucía, considerada uno de los conjuntos mágicos más importantes de la región. En una de sus rocas se halla la mejor cueva fertilizadora, descrita como la más completa y trabajada. Junto a esta roca, se encuentra una piedra con forma fálica, que recuerda a la de Ayera, aunque esta última es más nítida.
La entrada a la cueva está en alto y se accede mediante estribos. Justo en la entrada se encuentra una cazoleta de mediano tamaño. El acceso es un pequeño túnel que gira a la derecha, luego hay un pequeño giro hacia la izquierda, y de esa pequeñísima cámara sale la abertura hacia la cámara superior. Es curioso porque esta cámara está tallada justo encima de la galería de acceso, probablemente por el poco volumen de la roca, y está abierta al exterior en su parte superior, permaneciendo iluminada durante el día por la luz que entra por las dos aberturas.
El gesto necesario para pasar del primer túnel al segundo evoca la rotación que tiene que hacer el bebé al salir de la madre, girando la cabeza para encauzarse en el canal vaginal y nacer; es el mismo gesto que se debe realizar para acceder a la cámara superior. Manuel Benito, en su artículo, señala que entre ambas rocas se podía encontrar tallada una especie de huella de un pene con los testículos, este petroglifo se ubica al pie de la roca que acoge las tumbas antropomorfas. Benito indica que en el caso de Tramaced, "en una piedra se nace y en la otra se muere, es como si el ciclo del alma se pudiera hacer completo en este complejo funerario y fertilizador. La creencia de que el nacer y morir es un ciclo y como tal debe darse en círculo."
Otros Vestigios Históricos y Paisajísticos en la Ruta
La exploración de estos parajes revela también otros elementos de gran interés histórico y antropológico, que contextualizan la presencia humana y su interacción con el entorno a lo largo de los siglos.
Aljibe Árabe (Albero Alto)
En Albero Alto, junto a la carretera A-131, se encuentra un aljibe árabe medieval, construido a base de sillares de arenisca y rodeado de otros vestigios medievales. Su impresionante acceso y su estado actual, en momentos de escasez de agua, evidencian la importancia histórica de la gestión hídrica en la región. La geología, junto con el clima, ha conformado el paisaje a lo largo de la historia de la formación de los Pirineos, siendo las calizas de la sierra de Guara un ejemplo de cómo filtran el agua de lluvia, generando cauces freáticos que fueron aprovechados por construcciones como este aljibe.
Pozo de Hielo (Salillas)
Continuando hacia el sureste desde Sesa, en la entrada de Salillas, se visita un pozo de hielo. Este enorme habitáculo de origen morisco, construido con piedras de sillería y coronado por una peculiar bóveda sustentada por arcos entrecruzados, llama la atención por su tamaño. Este tipo de construcciones fueron frecuentes en los somontanos a partir de los siglos XV y XVI, durante la llamada Pequeña Edad de Hielo, y servían para almacenar nieve o hielo en capas alternadas con paja. Se cree que en este caso los bloques de hielo se extraían del río próximo. Los estudios climáticos demuestran que ha habido alternancia de ciclos de clima cálido con otros más fríos a lo largo de la historia, debido a la variación en la inclinación del eje del planeta, no pudiendo ser achacados al ser humano esos cambios climáticos, salvo el actual, que se puede decir que comenzó con la era industrial a mitad del siglo XIX.

Pasadizo Subterráneo (Pertusa)
En las proximidades de Pertusa, entre los kilómetros 25 y 26 de la A-1217, se encuentra un curioso pasadizo subterráneo excavado en la tierra, cuyo origen y utilidad se desconocen. Por él hay que circular agachados; en el suelo arenoso se encuentran huellas de corzo, y en el techo, algunos murciélagos. La estrecha galería sugiere un uso defensivo, de escondite o de almacenamiento de algún tipo de material.
Horno de Cal (Bespén)
Cerca de Bespén, en un desvío de la A-2203, se localiza un horno de cal. Su ubicación en tierras de areniscas y lutitas, aparentemente desubicado para la cal, se explica por la proximidad del río, que antaño arrastraba cantos rodados calizos en grandes avenidas. Está en bastante buen estado en cuanto a su estructura, enmarcado en un curioso telón de fondo con materiales blandos muy frágiles a la erosión. En los alrededores, se observan los elementos necesarios para la evolución de las especies vegetales, desde los líquenes hasta árboles, un proceso que lleva miles de años en suceder.
Ermita de San Esteban (Ayera)
En Ayera, en un cerro entre carrascas, se encuentran las ruinas de la ermita de San Esteban. Lo primero que llama la atención son los grandes bloques de piedra desprendidos que dejan al descubierto silos de grano con sus pequeñas aberturas superiores. Es probable que este emplazamiento haya estado ocupado desde la antigüedad, y la ermita se asentó aquí para borrar huellas de civilizaciones anteriores. En el lugar se encuentran también gran cantidad de tumbas antropomorfas, que se cree son de época cristianizada. La ermita, de planta rectangular y levantada con mampostería, carece hoy de techumbre, que se asentaba en arcos apuntados. Desde su fachada norte, se disfrutan vistas de la sierra de Guara, con Santa Eulalia la Mayor y la torre del castillo, y el Fragineto, con el río Guatizalema (aguas tranquilas) fluyendo entre ellos.
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