La viruela símica (monkeypox), también conocida como viruela del mono, es una enfermedad causada por la infección con el virus de la viruela símica, parte de la misma familia del virus que causa la viruela. Se trata de una enfermedad zoonótica, lo que significa que puede propagarse entre animales y personas, y es endémica o se encuentra regularmente en partes de África Central y Occidental.
El virus que causa la viruela símica fue descubierto en 1958, cuando ocurrieron dos brotes de una enfermedad parecida a la viruela en colonias de monos destinados a la investigación. A pesar de que originalmente se le llamó "viruela símica", la fuente de la enfermedad sigue sin conocerse. El primer caso humano de viruela del mono se registró en 1970, en lo que ahora es la República Democrática del Congo. En 2022, la viruela del mono se propagó por todo el mundo, llevando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a cambiar el nombre de la enfermedad para seguir las directrices modernas para nombrar enfermedades.
Tipos de Virus y Gravedad de la Infección
Existen dos tipos principales de virus de la viruela símica, conocidos como clado I y clado II:
- El clado I es endémico del centro de África (incluyendo la República Democrática del Congo) y es responsable del aumento actual de casos en África Central y Oriental. Históricamente, este clado ha causado un mayor número de enfermedades graves, con una tasa de mortalidad reportada de hasta el 10%.
- El clado II es endémico en África occidental y fue el tipo que causó el brote global que comenzó en 2022. Las infecciones de viruela símica por clado II son menos graves, con más del 99.9% de las personas sobreviviendo.
Se sabe que ambos clados y todos los subclados de viruela símica pueden propagarse, tratarse y prevenirse de la misma manera, aunque los factores de riesgo y los lugares de transmisión sostenida pueden variar considerablemente.
Epidemiología de la Viruela del Mono en Niños
La viruela del mono se diagnosticó por primera vez en niños en la República Democrática del Congo en 1970. Raramente se habían evidenciado casos fuera de África Occidental y Central hasta la epidemia global en mayo de 2022. Dos meses después, la OMS declaró la enfermedad como una Emergencia de Salud Pública de Interés Internacional, el nivel de alerta global más alto.
La epidemiología de la enfermedad en los países africanos endémicos ha cambiado; antes afectaba a niños por debajo de 10 años de forma más común, mientras que ahora predomina en adultos jóvenes entre 20 y 40 años. Este cambio también se observó en el resto de países afectados durante la epidemia global, donde los varones entre 18 y 44 años que tenían sexo con varones fueron afectados de forma desproporcionada.
En España, hasta julio de 2022, se documentaron más de 2,000 casos. De los 6,283 contagios registrados, 16 fueron menores de 18 años (10 hombres y 6 mujeres). Estos pacientes se dividieron en dos grupos de edad: cuatro eran niños menores de 4 años y 12 eran adolescentes de 13 a 17 años.

Caso Pediátrico Notificado en España
El 17 de junio de 2022, se registró el primer caso pediátrico de viruela del mono en España. Se trató de una niña de 3 años de edad que consultó por la observación de lesiones cutáneas, sin fiebre, prurito ni otros síntomas. La exploración física reveló lesiones cutáneas polimorfas localizadas en los glúteos, con elementos papulares, vesiculares y pustulosos umbilicados de 3mm de diámetro máximo. No había evidencia de lesiones orales, perianales ni genitales, ni adenopatías significativas ni visceromegalias. El padre de la niña había obtenido confirmación de infección por el virus de la viruela del mono (MPXV) pocas horas antes. La niña no tenía antecedentes de viajes ni contacto con animales. Se realizó un frotis de líquido vesicular de las lesiones, que resultó positivo para MPXV (técnica PCR en tiempo real). Se indicó aislamiento de contacto y secreciones respiratorias en el domicilio hasta la curación completa de las lesiones cutáneas (a los 10 días de evolución). No hubo complicaciones ni nuevas lesiones en el seguimiento a dos meses, y tampoco se detectaron nuevos casos en contactos del centro escolar.
Síntomas y Manifestaciones Clínicas en Niños
Las personas con viruela del mono suelen presentar un sarpullido, además de otros síntomas. El sarpullido pasará por varias etapas, que incluyen la formación de costras, antes de sanar. El periodo de incubación es de 3 a 17 días, o puede oscilar entre 5 y 21 días. Los síntomas usualmente aparecen dentro de 1 a 3 semanas después de la exposición al virus.
La sintomatología inicial suele incluir un periodo con fiebre, dolor de cabeza, mialgias (dolores musculares), astenia (fatiga) y linfadenopatías (ganglios linfáticos inflamados). Entre 1 y 5 días después de los primeros síntomas, o entre 1 y 4 días después de la aparición de los síntomas similares a los de la gripe, puede aparecer una erupción cutánea. El sarpullido de la viruela del mono suele aparecer primero en la cara, las manos o los pies y, luego, se disemina a otras partes del cuerpo, incluidas las palmas de las manos y las plantas de los pies. La erupción también puede aparecer en la zona genital, perianal, peribucal, boca o garganta.
El sarpullido evoluciona de la siguiente manera: las manchas planas se convierten en ampollas. Después, las ampollas se llenan de pus, forman una costra y se caen en un periodo de 2 a 4 semanas. Durante este brote, y dado el patrón de transmisión, las lesiones se localizan con frecuencia en la zona genital, perianal y peribucal, con un área de hiperpigmentación en torno a las lesiones.
En los casos pediátricos confirmados en España, se detectaron los siguientes síntomas:
- Linfadenopatía: en el 31% de todos los pacientes pediátricos y en el 42% de los menores de 13 a 17 años.
- Astenia: afectó al 13% de la población pediátrica y al 17% de los menores de 13 a 17 años.
- Mialgia: afectó al 6% de los niños y al 8% de los menores de 13 a 17 años.
Desde que comienzan los síntomas hasta que sana el sarpullido y las costras, la persona puede contagiar la viruela a otros.
Transmisión de la Viruela del Mono en Niños
El virus que causa la viruela del mono puede contagiarse de animales a seres humanos o de persona a persona. La principal fuente de transmisión es el contacto directo o indirecto con roedores o primates vivos o muertos. La transmisión de persona a persona se produce a través de gotas respiratorias, por contacto directo con lesiones cutáneas, fluidos corporales o con objetos contaminados utilizados por personas infectadas. También se puede dar la transmisión en mujeres embarazadas a través de la placenta al feto.
En los brotes actuales, el mecanismo de transmisión mayoritario en adultos ha sido el contacto sexual. Sin embargo, en niños, el contacto doméstico es la vía de transmisión más común. En el grupo de menor edad en España, la vía de transmisión en tres de los cuatro pacientes fue el contacto doméstico con sus padres, y en uno era desconocida.
En países no endémicos, la transmisión en niños pequeños en entornos distintos del hogar es infrecuente. La existencia de casos sin una vía de transmisión identificada, como el paciente pediátrico en los Países Bajos, refuerza la idea de que podría estar produciéndose una transmisión comunitaria desconocida (por ejemplo, a través de pacientes no diagnosticados o portadores asintomáticos), y la magnitud de este brote podría ser mayor que la estimada actualmente.
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Grupos de Riesgo y Gravedad en la Población Pediátrica
La infección por MPXV suele ser una enfermedad leve y autolimitada que dura de 2 a 4 semanas, precisando únicamente tratamiento sintomático. No obstante, en algunos casos puede desarrollarse una enfermedad grave. Ciertas personas están en riesgo de una enfermedad más severa y pueden necesitar hospitalización y atención de apoyo. Los niños pequeños, los lactantes, los niños inmunocomprometidos, las mujeres embarazadas, y las personas que tienen eccema grave corren un mayor riesgo de enfermarse gravemente si contraen la viruela del mono. Especialmente los niños menores de 8 años se consideran un grupo de riesgo.
La gravedad de la infección dependerá de la presencia de comorbilidades y la edad, con un 15% de casos fatales reportados y mayor riesgo en niños pequeños en regiones endémicas del África subsahariana. Aunque la gravedad en los países no endémicos parece ser menor que la notificada en los países endémicos, durante el brote de 2003 en EE. UU., los dos pacientes con viruela del mono grave fueron niños (uno complicado con encefalitis y otro con absceso retrofaríngeo). Hasta que haya más pruebas, los niños, los neonatos y las mujeres embarazadas deben considerarse un grupo de riesgo de complicaciones y mortalidad, y es necesario mantener un alto nivel de alerta.
Las complicaciones pueden incluir:
- Infecciones cutáneas bacterianas secundarias.
- Bronconeumonía.
- Sepsis.
- Encefalitis.
- Queratitis (úlceras corneales con la consiguiente pérdida de visión).
En España, solo uno (6%) de los 16 pacientes pediátricos desarrolló una complicación aguda (sobreinfección bacteriana que requirió el drenaje de un absceso), pero ningún paciente requirió ingreso hospitalario y todos fueron objeto de seguimiento ambulatorio.
Diagnóstico y Tratamiento
Diagnóstico
El diagnóstico de la viruela del mono se lleva a cabo a través de una prueba específica de detección del virus, generalmente mediante una PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) de una muestra tomada de las lesiones cutáneas. Es probable que el profesional de atención médica también solicite información sobre posibles exposiciones al virus y realice un examen físico detallado del sarpullido.
Tratamiento
No existe ningún tratamiento específico para la viruela del mono. El tipo de tratamiento dependerá de qué tan enferma esté la persona o de si tiene probabilidad de enfermarse gravemente. Para la mayoría de las personas, el tratamiento es sintomático y busca aliviar las molestias.
Los cuidados en casa para la viruela del mono pueden ayudar a prevenir la propagación y mantener al paciente más cómodo:
- Mantener una buena higiene de las zonas afectadas, lavándolas con frecuencia con jabón o incluso con antisépticos tópicos.
- No pinchar ni rascar las lesiones y evitar rasurar el área para no propagar el virus a otras partes del cuerpo.
- Cubrir las lesiones con vendajes o gasas para ayudar a evitar la propagación del virus.
- Usar productos tópicos de venta libre como benzocaína/lidocaína para el dolor, y loción de calamina o vaselina para la picazón.
- Los antihistamínicos orales de venta libre también pueden ayudar con la picazón.
- Un baño de avena puede aliviar la picazón. Un baño de asiento o sentarse en la bañera en agua poco profunda puede ayudar con las lesiones en los genitales.
Los tratamientos antivirales específicos, como brincidofovir y tecovirimat, se reservan para complicaciones graves y deben administrarse bajo hospitalización. El tecovirimat es el único antiviral autorizado actualmente. En el caso de sobreinfección bacteriana de las lesiones, puede valorarse la aplicación de antibióticos tópicos o sistémicos. En presencia de inflamación severa, puede considerarse la administración de corticoides.
Están indicadas las medidas de aislamiento de contacto y respiratorio (aéreo y gotas) hasta la completa curación de las lesiones cutáneas y la desaparición de todos los síntomas.
Prevención y Vacunación en Edad Pediátrica
Prevención General
Al igual que con muchos gérmenes, lavarse las manos a conciencia y con frecuencia (sobre todo después de tener cualquier tipo de contacto con una persona o un animal infectados), usar mascarillas y evitar el contacto con personas y animales enfermos puede ayudar a protegernos de la enfermedad. Es crucial que si alguien en la familia desarrolla una nueva erupción con granos o ampollas, o presenta otros posibles síntomas de viruela del mono, se llame al médico para determinar la causa.
Vacunación
Existe una vacuna disponible contra la viruela del mono, comercializada con el nombre de Jynneos. Contiene un virus modificado para que no pueda crecer en el cuerpo humano, producir la enfermedad ni propagarse. Cuando se administra, el sistema inmunitario produce anticuerpos que ayudan a proteger contra el virus. La pauta de vacunación completa consta de dos dosis de vacuna separadas por un mínimo de 28 días, y la mayoría de las personas desarrollan anticuerpos, lo que se espera que aporte un buen nivel de protección.
Actualmente, en España, la administración de la vacuna se recomienda a personas que:
- Mantengan prácticas sexuales, principal pero no exclusivamente, homosexuales, bisexuales y en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (GBHSH).
- Sean contactos de personas con viruela del mono confirmada y presenten riesgo elevado de sufrir complicaciones, como menores de 18 años, mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas.
La inmunoprofilaxis postexposición al MPXV, en forma de inmunoglobulina intravenosa o vacuna antivariólica, no está aprobada en edad pediátrica y su uso debería ser compasivo. Debido a la limitación en la disponibilidad de dosis, a veces se ofrece una dosis única para ayudar a modificar o reducir los síntomas, aunque la respuesta con una sola dosis es inferior y no es inmediata (se consigue aproximadamente a las 4 semanas).
Como todos los medicamentos, esta vacuna puede provocar efectos secundarios, aunque no todo el mundo los sufre. Los más frecuentes incluyen dolor y picor en el lugar de la inyección, dolor de cabeza, dolor muscular, enfermedad y cansancio. Aproximadamente 1 de cada 10 personas tendrá escalofríos y fiebre, pero no deberían durar más de unos cuantos días.