El bienestar y la seguridad durante el embarazo son primordiales, especialmente cuando se considera viajar, incluso en las etapas finales de la gestación. Si bien la mayoría de los embarazos transcurren sin complicaciones, es crucial estar informada y tomar precauciones adecuadas, particularmente en el octavo mes de embarazo, cuando el cuerpo experimenta cambios significativos y el parto se acerca.
Consideraciones Generales para Viajar Embarazada
En general, si el embarazo se desarrolla con normalidad, sin complicaciones como hemorragias, sangrados vaginales, amenaza de aborto o si la fecha del parto está próxima (a partir de la semana 38), viajar suele ser posible. Sin embargo, es fundamental una planificación cuidadosa para garantizar que la experiencia sea segura, cómoda y libre de riesgos.
La planificación previa al viaje es esencial para que la experiencia sea satisfactoria y cómoda. Los trayectos excesivamente largos pueden ser una fuente de estrés. Es importante considerar que el embarazo no es una enfermedad en sí, pero puede implicar ciertos riesgos para la salud que deben ser gestionados.
Viajar es una forma maravillosa de romper con la rutina, cambiar de aires y vivir experiencias nuevas y enriquecedoras. El embarazo es una etapa única, cargada de emociones, y puede ser la razón por la que muchas mujeres posponen sus vacaciones. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. Siempre que el embarazo sea normal, la salud sea buena y la fecha del parto esté lejana, viajar puede ser una excelente manera de descubrir nuevos horizontes mientras se espera la llegada del nuevo miembro de la familia.
Un aspecto importante a recordar al viajar embarazada es contar con un seguro de viaje que cubra cualquier imprevisto y evite que arruine un viaje soñado. Antes de planificar ese viaje, se recomienda tener en cuenta una serie de recomendaciones.

Mejor Momento para Viajar Durante el Embarazo
El trimestre en el que se encuentra la futura madre es un factor decisivo a la hora de iniciar un viaje. Por norma general, no se aconseja viajar durante el primer trimestre, ya que es el periodo en el que se realizan un mayor número de controles médicos imprescindibles para asegurar el buen desarrollo del feto. Durante este periodo, es posible que las náuseas matutinas y el cansancio reduzcan el ánimo para viajar.
Sin lugar a dudas, el segundo trimestre es el mejor momento para disfrutar de un viaje. Durante este periodo, todas las pruebas importantes ya se han realizado, se conoce si existen riesgos en el embarazo o si este se desarrolla con normalidad, un factor importantísimo antes de hacer las maletas. En estas semanas de gestación, el abdomen de la futura mamá no suele ser demasiado grande y puede moverse con facilidad. La posibilidad de que el parto se adelante es baja, y los síntomas más incómodos del primer trimestre ya han desaparecido. La gran mayoría de las mujeres tendrán más ganas de viajar en el segundo trimestre, que además es el momento más seguro, porque el riesgo de aborto espontáneo es bajo, los niveles de energía están altos y la fecha de parto aún queda lejos.
El periodo perfecto para viajar es el segundo trimestre, aproximadamente entre la semana 14 y la semana 30 de embarazo. En el cuarto, quinto y sexto mes las molestias han disminuido, el tamaño de la tripa todavía permite disfrutar de paseos, excursiones y baños, y el riesgo de parto prematuro es mínimo.
El Tercer Trimestre y el Viaje
A partir de la semana 28, en las últimas semanas de gestación, también se puede viajar, aunque la gestante se encontrará más pesada y necesitará descansar con más frecuencia. A partir de la semana 30 de gestación resulta menos aconsejable viajar. Es a partir de la semana 34 en la que se recomienda reducir los viajes. En el tercer trimestre, aunque sin náuseas, tampoco se tendrán demasiadas ganas de viajar. Tu barriga ya estará enorme y en este estado tan avanzado de la gestación puede resultar incómodo viajar.
La semana 36 de embarazo es el equivalente a nueve meses y es el límite que imponen la mayoría de compañías aéreas para poder volar. Esto se debe a que, cuando el embarazo está tan avanzado, moverse resulta bastante complicado y el peso del abdomen es considerable. Estar sentada está bien, pero a ratos cortos, ya que la incomodidad se hace patente debido al peso del bebé. Es por ello que durante este periodo se suele recomendar el reposo, ya que transportar al bebé es mucho más sencillo en esa posición.
Los desplazamientos largos cuando el embarazo está tan avanzado no son muy recomendables, no solo por el riesgo que puedan correr la propia embarazada y el bebé, sino porque este tipo de viajes suelen ser muy incómodos para la mujer.
Precauciones y Consejos por Medio de Transporte
Es fundamental consultar con el profesional sanitario antes de iniciar cualquier viaje, para verificar que la aventura no supondrá ningún riesgo para el bebé.
Avión
Viajar en avión antes de las 36 semanas de embarazo se considera seguro para personas sin complicaciones. Sin embargo, el proveedor de atención médica puede sugerir no volar si existen complicaciones que puedan empeorar con el viaje o requerir atención médica de urgencia, como antecedentes de aborto espontáneo, sangrado vaginal, anemia grave, hipertensión arterial o diabetes mal controlada. Si se ha padecido preeclampsia, puede no ser aconsejable volar.
La duración del vuelo es un factor a considerar. Algunas compañías aéreas pueden tener restricciones y no permitir el embarque de embarazadas en vuelos internacionales o después de ciertas semanas de gestación. Después de las 36 semanas de embarazo, el proveedor de atención médica puede aconsejar no volar, y muchas aerolíneas no lo permiten.
Es recomendable informarse sobre las políticas de la compañía aérea antes de comprar los billetes. Algunas exigen un informe médico que confirme que el embarazo no es de riesgo, incluyendo la fecha prevista del parto y las semanas de gestación, y que indique que es muy improbable que el parto se produzca en las siguientes 72 horas tras el vuelo.
A bordo del avión, es mejor sentarse en un asiento cercano al baño y, preferiblemente, en el pasillo para poder estirar las piernas cuando sea necesario. Abróchate el cinturón de seguridad. Bebe mucho líquido y evita alimentos y bebidas con gas antes del vuelo, ya que los gases se expanden y pueden causar incomodidad. Mover las piernas y caminar por el pasillo cada hora ayuda a prevenir coágulos de sangre (trombosis venosa), un riesgo mayor para embarazadas. Evita la ropa ajustada que pueda dificultar el flujo sanguíneo.
La exposición a la radiación relacionada con el viaje aéreo en altitud no se considera un problema para la mayoría de las embarazadas, pero pilotos y tripulación pueden estar expuestos a niveles preocupantes.

Tren
El tren es una excelente opción para viajar durante el embarazo. Permite caminar por los vagones, ir al baño con facilidad y estirar las articulaciones cuando se está cansada. No es necesario llevar cinturón de seguridad y se puede caminar por los pasillos siempre que se desee.
El tren de alta velocidad se considera el medio de transporte más seguro para embarazadas, pero no siempre es factible para todos los trayectos. El tren permite levantarse y moverse con facilidad, lo cual es beneficioso para la circulación sanguínea, evitando el riesgo de problemas circulatorios como episodios de tromboembolismos.
Coche
El coche es el medio más utilizado. Es clave beber agua durante el trayecto y al parar. Se recomienda parar cada dos horas para estirar las piernas y evitar la hinchazón por acumulación de líquidos. Es importante llevar un cinturón de seguridad específico para embarazadas para mayor comodidad y seguridad del bebé en caso de frenazo.
Durante el primer trimestre, el feto está en periodo de formación, por lo que un accidente de tráfico puede causarle traumatismos o contusiones. En los últimos meses de gestación, el volumen del abdomen puede hacer incómodo viajar en coche, requiriendo reajustar la posición del asiento. Si se siente cualquier dolor o incomodidad, es mejor viajar en el asiento trasero, con el cinturón de seguridad colocado debajo del vientre.
El uso del cinturón de seguridad es obligatorio para mujeres embarazadas. Debe colocarse de forma específica, con ambas bandas bien ajustadas al cuerpo sin holguras. Se desaconseja el uso de pinzas, cojines o rellenos.
Barco
Viajar en barco puede resultar cómodo, pero el movimiento puede causar mareos, especialmente si se combinan con las náuseas típicas del embarazo. Se recomiendan barcos grandes, que son más estables. Sin embargo, los viajes en barco no suelen estar recomendados, ya que se está lejos de cualquier centro de atención hospitalaria en caso de necesidad.
Muchas navieras tienen sus propias normas y no suelen estar preparadas para asistir un parto. Algunas no permiten viajar a embarazadas durante los últimos tres meses, e incluso no aceptan viajeras de más de 24 semanas de gestación. En barcos con más de 100 pasajeros y travesías de más de tres días, suele haber un médico y un enfermero a bordo.
Autobús
El autobús no es el medio de transporte más recomendable, sobre todo para trayectos largos. Suele carecer de baño o este es muy pequeño e incómodo. Los movimientos son limitados, no se puede caminar y las paradas son escasas.
Salud y Bienestar Durante el Viaje
Alimentación e Hidratación
Lleva a cabo una buena alimentación y bebe mucha agua. Evita las comidas pesadas y las grasas, e intenta respetar los horarios. Bebe agua durante todo el día (aproximadamente 2.5 litros) y recurre a alimentos refrescantes y con alto contenido de agua como sopas frías, sandía, piña, pepino o tomate. Si viajas a otros países, bebe solo agua embotellada. Es importante evitar golpes de calor o deshidratación.
Cuida tu alimentación: evita las grasas, las comidas demasiado pesadas, controla las calorías y opta por frutas y verduras. Elige comida fresca y recién preparada, y evita cualquier alimento que sospeches que pueda estar en mal estado, ya que en verano aumentan las posibilidades de intoxicación alimentaria. Come de forma ligera 5 veces al día.
Se deben evitar las bebidas con hielo y comer en establecimientos que sirvan comida preparada con antelación, pues la cadena de frío puede haberse roto. Siempre consume alimentos cocinados y solo comida cruda con moderación en lugares de total confianza.

Higiene y Ropa
Sé más estricta con tu higiene personal. Viste prendas ligeras, amplias y cómodas. Usa ropa cómoda y de tejidos transpirables como el algodón y el lino, de colores claros y no ajustada. Usa calzado que no sea ni demasiado bajo ni demasiado alto, y que quizás sea un poco más grande que tu talla habitual para evitar presión.
Exposición al Sol
El sol es necesario para la vitamina D y la fijación del calcio. Sí, se puede tomar el sol, pero con la protección adecuada y precaución. Utiliza protección solar a diario, renúevala cada dos horas y después del baño. Utiliza sombreros y realiza exposiciones cortas, evitando las horas de máxima radiación. Procura ir a la playa a primera hora de la mañana o última de la tarde.
Protección contra Insectos y Enfermedades
Sé más estricta con tu higiene. Usa medidas barrera antimosquitos y contra otros insectos que puedan transmitir enfermedades. Evita exponerse a los insectos en la medida de lo posible. El embarazo reduce la eficacia del sistema inmunitario y aumenta el riesgo de infecciones. Mantente alerta ante la posibilidad de parásitos en la comida o el agua del destino.
Las vacunas para viajeros no están indicadas durante el embarazo, salvo las que contengan virus inactivos, polisacáridos o toxoides, y solo si son necesarias y administradas durante el segundo o tercer trimestre. Consulta con un profesional sanitario para evaluar los riesgos y ventajas de cada vacuna.
Evita destinos donde la malaria es frecuente, ya que los fármacos profilácticos están prohibidos en el embarazo. También es recomendable evitar destinos donde sea posible contraer hepatitis E, una infección vírica del hígado que puede ocasionar abortos espontáneos, insuficiencia hepática e incluso la muerte.
Infórmate sobre países donde se desaconseja viajar por el virus Zika. Evita destinos donde no tengas acceso a asistencia médica adecuada.
Riesgos Específicos y Contraindicaciones
Existen ciertas situaciones en las que es mejor no viajar: embarazo múltiple, riesgo de trombosis, problemas en la llegada de oxígeno a la placenta, lesiones en el feto o si el parto es inminente.
La exposición a la radiación de los vuelos no se considera peligrosa, ya que la cantidad recibida es escasa. Pasar por el arco de seguridad tampoco pone en peligro el embarazo.
No se recomienda viajar a sitios de más de 3.000 metros de altura, ni a zonas con riesgo de contraer malaria, fiebre amarilla o enfermedades endémicas como cólera, dengue, paludismo, etc. Tampoco se recomiendan destinos que requieran vacunas que puedan suponer un riesgo.

Documentación y Asistencia Médica
Es recomendable llevar contigo toda la documentación sobre la evolución del embarazo: ecografías, informes, análisis, pruebas médicas, etc. Consulta siempre a tu médico antes de salir de viaje por si necesitas medicación o un certificado.
Si no quieres tener que preocuparte por nada, especialmente estando embarazada, contrata un seguro de viaje. Estarás cubierta en todo momento. El seguro de cancelación de viaje te permitirá recuperar gastos si te ves obligada a anularlo. La vida está llena de imprevistos, y disponer de un seguro que te respalde puede ser un gran alivio.
Piensa en la atención médica: planifica cómo recibirás atención obstétrica durante el viaje si la necesitas. Asegúrate de llevar un seguro médico adecuado que cubra cualquier incidencia relacionada con la gestación y/o parto.
Mitos Comunes sobre Viajar Embarazada
Existen algunos mitos sobre viajar embarazada. Por ejemplo, la radiación de los vuelos puede ser peligrosa: nada más lejos de la realidad. La radiación aumenta con la altitud, pero la cantidad recibida durante el vuelo es tan escasa que no puede causar daño. Si vuelas con frecuencia, consulta con un profesional sanitario.
Pasar por el arco de seguridad puede poner en peligro tu embarazo: como hemos comentado, el periodo perfecto para viajar es el segundo trimestre. Los arcos de seguridad modernos emiten niveles de radiación muy bajos.
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