La llegada al mundo de un bebé antes de las 37 semanas de gestación, conocido como bebé prematuro o pretérmino, supone un reto importante para las familias. Debido a la inmadurez de sus órganos y sistemas, estos pequeños requieren una atención especializada que difiere significativamente de la brindada a un bebé nacido a término.

Definición y clasificación de la prematuridad
Se considera un parto a término aquel que ocurre entre las semanas 37 y 42. Cuando el nacimiento sucede antes de la semana 37, hablamos de prematuridad, la cual se clasifica según la edad gestacional:
- Prematuro extremo: Nacido antes de las 28 semanas.
- Recién nacido muy prematuro: Entre las 29 y 31,6 semanas.
- Prematuro moderado: Entre las 32 y 34,6 semanas.
- Prematuro tardío: Entre las 35 y 36,6 semanas.
Apariencia y características físicas
El bebé prematuro suele tener menos grasa corporal, lo que hace que su piel sea más delgada y, a veces, transparente. Es frecuente observar la presencia de lanugo (vello fino) en la espalda y hombros. Dado que carecen de la capa protectora (vérnix caseosa), su temperatura debe ser regulada estrictamente mediante incubadoras o dispositivos de calentamiento.

Cuidados médicos esenciales en la UCIN
La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) es el entorno donde el bebé recibe soporte vital. Los Cuidados Centrados en el Desarrollo (CCD) buscan minimizar estímulos estresantes como el ruido o la luz excesiva.
Entre las funciones críticas monitorizadas se encuentran:
- Función respiratoria: Uso de monitores cardiorrespiratorios y, en ocasiones, apoyo con oxígeno, respiradores o CPAP.
- Termorregulación: Ajuste de la temperatura ambiente para evitar el enfriamiento.
- Nutrición: Dado que la succión, deglución y respiración no suelen coordinarse hasta la semana 34-36, se utilizan sondas nasogástricas, gastrostomía o nutrición parenteral.
El papel de los padres: contacto piel a piel
El método canguro es fundamental para el desarrollo emocional y físico del bebé. Consiste en colocar al bebé sobre el pecho de la madre o el padre en contacto directo, lo cual ayuda a estabilizar sus signos vitales y alivia el estrés tanto del menor como de los progenitores.
Cuidados en el hogar tras el alta médica
Una vez en casa, el seguimiento debe ser estricto para asegurar un crecimiento adecuado:
- Revisiones médicas: Visitas regulares al pediatra y especialistas (neurólogos, oftalmólogos y fisioterapeutas) para controlar la vista, el oído, el habla y las habilidades motrices.
- Prevención de infecciones: Lavado de manos constante, limitar las visitas y las salidas a lugares públicos, especialmente durante la temporada de virus sincitial respiratorio.
- Alimentación: Seguir el plan a medida indicado, que a menudo incluye calorías adicionales para recuperar el crecimiento.
- Posición al dormir: Siempre boca arriba para reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
Contacto piel a piel
Bienestar emocional de los padres
Es común que los padres se sientan sobrepasados por la situación, experimentando estrés o depresión postparto. Para sobrellevar esta etapa se recomienda:
- Aceptar el apoyo de amigos y familiares en tareas domésticas.
- Buscar ayuda profesional si la carga emocional afecta el bienestar mental.
- Participar activamente en los cuidados del bebé, siempre que el equipo médico lo permita.
Hitos del desarrollo y edad corregida
Para medir el progreso, se utiliza la edad corregida (la fecha en la que el bebé debería haber nacido). Es normal que el desarrollo psicomotor sea más lento al principio. Algunos hitos, como la sonrisa social (2-4 meses), el volteo (6-9 meses) o la coordinación ojo-mano, llegarán progresivamente. La clave es la estimulación constante, como el uso de tarjetas de contraste en blanco y negro o el tiempo boca abajo.