Historias de Mujeres Valientes y Resilientes

Este artículo narra las inspiradoras experiencias de varias mujeres, destacando su coraje, fortaleza y capacidad de superación ante las adversidades de la vida. Se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha que conmemora la lucha histórica de las mujeres por sus derechos y la igualdad.

El Legado de Guayafanta y la Evolución del Lenguaje

La historia cuenta que las mujeres de La Palma eran tan guerreras y valientes como los hombres. Cuentan que el nombre de una de las más aguerridas, Guayafanta, tenía el significado de «la que es alta» y que su fortaleza era descomunal. La Real Academia Española (RAE) define el término "sexo débil" como el "conjunto de las mujeres", atribuyendo al "conjunto de los hombres" el significado de sexo fuerte. Por suerte, aunque la Lengua muchas veces tarde en adaptarse o corregirse, el Lenguaje no es atemporal y «sabe poner muchas cosas en su sitio».

Ilustración de una mujer guerrera con el nombre Guayafanta

El Grito de Libertad: El 8 de Marzo de 1857

Fue un 8 de marzo de 1857 cuando, cansadas de una situación insostenible, un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Este evento marcó un hito en la historia de los derechos laborales y de las mujeres.

Historias de Superación Personal

Desde nuestro CEPA, hoy queremos compartir la historia de algunas de nuestras mujeres. Ellas, con el coraje de una auténtica Guayafanta, han sabido salir adelante de pruebas ciertamente duras que les ha puesto la vida.

La Fortaleza de Mª del Rocío Cabrera González

Yo soy Mª del Rocío Cabrera González. Nací el 21 de septiembre de 1978 en Santa Cruz de La Palma coincidiendo con la fecha de nacimiento de mi padre. Mi infancia, a pesar de disfrutar poco de mis padres (Javier e Isabel), fue feliz. Mi madre se dedicaba a limpiar casas y nos dejaba en el colegio de las Dominicas a las siete y media de la mañana y salíamos a las seis de la tarde. Mi padre era conductor de guaguas, madrugaba mucho y llegaba tarde a casa, pero es un padre excepcional al igual que mi madre. Estuve en este colegio diez años y tengo muy buenos recuerdos. La verdad es que al salir de ahí, los estudios ya no eran lo mío. Hice 1º BUP dos veces, para nada. Dos años también en la escuela de Artes y Oficios mal aprovechados. Dejé los estudios pero hice dos años de carpintería en una escuela taller. Con lo poquito que me pagaban cubría mis gastos del coche y personales y les dí un respiro a mis padres. Después estuve un mes en el SPAR pero no seguí. Con la misma trabajé once meses de chófer de cultura y deportes en el Ayuntamiento de Puntallana. Ya en mayo de 2004 entré a trabajar en mi gran pasión: las guaguas.

Llevaba con el padre de mi hijo desde el 2001 y me separé en el 2012. En el 2008 tomamos la decisión de tener un hijo pero teniendo cinco meses de embarazo llegó ese fatídico aborto, uno de los peores días de mi vida. A los tres meses lo intentamos de nuevo y aquella maravillosa prueba de embarazo dio positiva. Se aproximaba un gran cambio en mi vida. Los nueve meses no fueron fáciles, pero nació mi gran tesoro: Aitor.

Fotografía de una mujer sonriente con su hijo.

Cuando fui a la revisión del año les conté al pediatra y al enfermero lo que yo veía pero se miraron y se callaron. De los doce a los dieciocho meses vi muchos movimientos repetitivos, siempre el mismo juguete y ya el colmo; aleteaba los brazos, aparte de ser no verbal. En cuanto a no hablar me decían que no me preocupara pero en cuanto a lo demás me dieron una de las peores noticias que podía esperar. Me dijeron de esperar a los dos años para empezar a buscar un diagnóstico, ¡pero no! Busqué información y me fui a Tenerife, a APANATE, para hacer valoración y diagnóstico. Salí de allí con un diagnóstico en la mano y un informe muy amplio para trabajar con mi tesoro. He de decir que no me considero ni mejor ni peor madre. Al principio llegué a pensar… ¿qué he hecho mal?, ¿por qué no lo he sabido estimular? Cuesta pensar que no es culpa de nadie sino que el destino quiso darme el nombre de mamá guerrera. Empieza una guerra con terapeutas, colegios, mis padres y su padre para que lo aceptaran. En fin, convivir con el autismo es muy difícil y te preguntas muchas veces por qué a mí. Pero ¿saben qué?, no lo cambio por nada. Mis días son de 15 horas de mucho trabajo y sacrificio y a las 8 de la tarde a casa a empezar una rutina hasta conseguir que se duerma. Planeo, como mínimo, las cosas con tres o cuatro días de antelación, se lo tengo que planificar todo. Los niños con autismo son felices, a su modo, pero inmensamente felices. Yo sería feliz, si todas las mamis que reciben la misma noticia que yo, tienen el valor de aceptar la prueba que les pone Dios.

Una Infancia Marcada por el Sacrificio

Nací en Santa Cruz de La Palma, en una familia muy pobre. Comencé a trabajar con ocho añitos en los veranos cuidando niños, ancianos, limpiando, etc. Algunos veranos me mandaban a trabajar a Las Palmas de Gran Canaria y recuerdo cuánto lloraba porque me encontraba muy sola. La primera vez que fui me mandaron a unos invernaderos de tomates. En la casa que me quedaba me levantaban muy temprano para ir a trabajar y pasé mucha hambre porque apenas me daban de comer. Recuerdo que una vecina me preguntaba si había comido y me daba un vaso de leche.

Ilustración representando una escena de trabajo infantil en un invernadero.

Los siguientes veranos seguí trabajando haciendo limpiezas. Todo lo que ganaba, que no sé lo que sería, se lo quedaban mis padres y nunca me dieron nada. Según fui creciendo no sé qué hablaron con mis padres que me volvieron a mandar para Las Palmas pero esta vez para quedarme en casa de unas personas de muy buena familia. Mi trabajo consistía en llevar a los niños al colegio, limpiar, recogerlos y cuidar de ellos todo el día. Ellos eran muy buenos conmigo pero yo extrañaba mucho a mis hermanos. Todos los día lloraba hasta que el señor me preguntó y le dije que yo me quería ir. Él me dijo que sí, que hablaría con mis padres, y así fue. Recuerdo, cuando tenía doce o trece años, subir por el barranco para que no me vieran mis amigos e ir a pedir de comer para mi casa a las hermanitas de la Cruz que están en la Encarnación.

Me casé con tan solo quince años, una niña, ¿verdad? Tuve mi primer hijo con diecisiete años, las circunstancias de la vida. Seguí trabajando… Después nació mi segundo hijo cuando yo tenía veintiún años y me fui a trabajar a Fuerteventura. Apenas los veía, los dejaba desde la mañana a uno en clase y a otro con una señora y los recogía mi marido o yo, quien llegara antes. La mayoría de los días cuando llegaba a casa ya estaban dormidos y decía para mis adentros: “cuánto os quiero y qué poco os puedo disfrutar”. A los treinta años tuve a mi tercer hijo, un niño con sus problemas, pero muy feliz. En definitiva, mi vida ha sido muy dura, más de lo que podéis pensar pero hoy en día doy gracias a Dios porque me dio un marido ejemplar y tres hijos maravillosos a los que adoro con toda mi alma.

Teresa Antonioli: La Lucha Contra el Cáncer

“Un buen día dije: Yo no estoy muerta. Hola Teresa, eres italiana y alumna de FBI en el CEPA Guayafanta en la…” (ella interrumpe mi presentación para añadir) “Sí, y aquí y en La Palma en general, me siento muy bien. ¡Soy muy feliz!”. Orgulloso por su comentario, continúo. “Me alegro mucho. Como sabes, el 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y, desde el centro, queremos contar historias de superación que sirvan como ejemplo a otras personas, fundamentalmente a otras mujeres. Yo sé que tú has pasado por una dura enfermedad, (un cáncer de pecho), y quiero que nos cuentes tu experiencia”.

“Inicialmente, cuando me dijeron que tenía un tumor, mi pensamiento fue el de no querer luchar, no tenía fuerza. Ella nos cuenta que lo descubrió por casualidad. Estaba descansando en su casa cuando uno de sus gatos se subió sobre su seno. En ese momento, ella sintió una especie de nódulo y…a los tres días ya estaba operada. “Tuve mucha suerte, ya que yo trabajaba en el hospital”.

Fotografía de una mujer sonriente, con un pañuelo en la cabeza, transmitiendo serenidad.

Sigue relatándonos que su mayor miedo fue pensar en qué pasaría ahora con su reciente matrimonio. Con la gracia que le caracteriza, Teresa Antonioli nos cuenta cómo Paris, su marido, tenía pavor a la sangre, las heridas… Sin embargo, desde que ella enfermó, siempre estuvo a su lado para hacerle las curas necesarias, darle la medicación… Y no solo para propiciarle los cuidados propios requeridos por su enfermedad, sino para hacerla sentir lo que es: una gran mujer. Sin embargo, una de las claves para comenzar a remontar la situación fue que, desde que ella se sintió mínimamente bien, retomó su actividad laboral y social. “Tuve mucha suerte. Para su total recuperación, nuestra luchadora da mucha importancia a la rehabilitación casi gimnástica que realizó desde un principio. Su marido (de quien, una vez más, habla con el rostro iluminado por una sincera y bonita emoción) le ayudó mucho con una serie de ejercicios con los que ha conseguido que su seno haya vuelto a ser “casi normal”. Con una leve sonrisa nerviosa y la voz quebrada comenta: “Esto me ha ayudado mucho porque, cada vez que me ponía en frente del espejo, me sentía…muy mal”. A renglón seguido se rehace y dispara un contundente “Pero el carácter me ha ayudado mucho. Yo iba con mis amigos a bailar, a cantar, al campo, a disfrutar de la naturaleza…”. Por último, Teresa nos cuenta cómo, cada vez que el pánico se apoderaba de ella, Paris la sacaba de casa inmediatamente. “Íbamos a pasear en el coche, a ver la naturaleza, a cenar fuera…”. Igualmente, con una sonrisa muy pura y divertida, también admite que Paris le confirma repetidamente que, sin ella, tampoco podría vivir.

La Resiliencia de una Joven Frente a la Adversidad

Nací el doce de diciembre de 1998 a las once y media de la mañana, medí 45 cm, pesé 2 kilos y 3 g y ahí empezó mi vida. Con tres meses de edad me detectaron un problema de corazón, una tetralogía de Falott, mis venas del corazón hacia el pulmón no iban del todo bien. A los dos años me operaron después de muchas vueltas y papeleos pero aún quedaban muchas operaciones más hasta los 9 años. Mi infancia transcurrió en el materno. Yo era feliz aún con todo lo que tenía a cuestas, era feliz con mis perros, mi tío y mis padres. Mis estudios iban perfectamente, era una niña de diez hasta que llegué al instituto. Al principio todo iba bien, hasta que mis padres se separaron y yo pegué un bajón en los estudios y personalmente. Mi madre por esa época empezó a pasar de mí, se lió con un hombre que le daba lo que quería y se olvidó de todo.

Ilustración de un corazón con un estetoscopio, simbolizando problemas cardíacos.

Cumplí los catorce y todo se descuadró en mi vida. Las amigas que tenía, si se pueden llamar amigas, querían que les pegara a niños más pequeños que yo en el instituto sin que hubieran hecho nada. Me negué rotundamente y se enfadaron tanto que todo lo que le hacían a los demás me lo hacían a mí, me acosaban, me encerraban en el baño, me insultaban, se reían de mí por el pasillo, gritaban mis intimidades en el pabellón delante de todo el mundo, en fin, un infierno. Mi padre siempre había sido un despegado hacia mí y siempre me decía que lo comprendiera, que él me quería a su manera. Un día fui a clase porque no podía faltar más y gracias a ese día conocí a la que, a día de hoy, es mi mejor amiga. Con ella no he tenido momentos malos, todo lo contrario, todos han sido buenos. Ella, aunque no lo sepa, me ayudó a salir del paso como pudo; es la mejor y no lo sabe.

En junio de 2014 conocí al que hoy es mi novio y gracias a él maduré de forma brutal, casi de un día para otro, para mejor. En agosto de 2015 me llamaron del hospital a las diez de la noche porque mi padre había sufrido un infarto y yo sin pensarlo dos veces cogí las cosas y pasé todos los días con él mientras estuvo hospitalizado. El 15 de noviembre de 2015 me llamaron a las once y media de la noche para decirme que mi padre había sufrido otro infarto y que esta vez no había aguantado. Dejé los estudios que había remontado, no quería salir, no quería ni ver a mi familia; me llevaron al médico y resulta que estaba sufriendo un cuadro de ansiedad pero que no me podía medicar por mi corazón. He retomado los estudios, apruebo todo, estoy en clase con mi mejor amiga y he conocido personas que me han contado sus historias y las respeto por todo lo que han pasado.

Legado Familiar y Superación de Dificultades

Mi madre cuando era chica perdió a su madre, mi abuela y con seis años tuvo que salir sola adelante con sus hermanas pues era la mayor. El padre las dejó solas con su hermano y se fue a Venezuela. Al cabo de cuatro años nació la otra mujer de mi vida, mi hermana, aunque yo la mortificaba mucho cuando era pequeño. Mi madre dejó de dormir en la cama en la que dormía con mi padre. En la medida de lo posible mi hermana me ayuda en todo y yo a ella.

Fotografía de tres generaciones de mujeres, abuela, madre e hija.

Pioneras y Líderes en la Historia

La historia está llena de mujeres que han roto barreras y han dejado huella. Algunas de ellas son:

  • Fátima al-Fihri: Es la mujer que crea la primera universidad, la Qarawiyyin, establecida en Fez en 859. Es la universidad más antigua del mundo.
  • Hind Bahai: Es directora general en la bolsa de Casablanca.
  • Nawal El Moutawakel: Es la primera heroína olímpica árabe, musulmana y africana. Consiguió la Medalla de Oro de 400m vallas en los JJOO de Los Ángeles (1984) y se convirtió en Jefa de Inspectores del COI.

Una Vida de Adaptación y Resiliencia

Como toda niña tuve una infancia feliz hasta que empecé a tomar conciencia de la vida, de la importancia de los padres y de todo lo que sucede en una familia y no percibes en la tuya. Surgieron problemas y hubo una separación, golpes duros que da la vida. Empiezo mi etapa de adolescencia y surge el amor verdadero, el que te mueve tu mundo. La tristeza invade mi corazón y al cabo de un tiempo me encuentro perdida hasta que alguien llega por casualidad a mi vida. Como dice la canción Flor Pálida esa persona me hizo volver a creer en las cosas bonitas de la vida.

Aquí empiezan las tristezas, mientras mi marido iba a trabajar yo cuidaba de dos niños pequeños que traíamos. Yo tenía que adaptarme a todo y así fue. Pasaron los meses y llegó la familia de mi esposo ¡qué alegría! La adaptación fue muy lenta. En ese momento surge algo inesperado, una amiga le consiguió un trabajo a mi marido en la Capital y durante el primer mes solo nos pudimos ver un día. Con ese primer sueldo y una ayudita nos fuimos a vivir todos juntos de nuevo. Una bendición, logramos vivir todos apretaditos pero felices.

Ilustración de una familia viviendo junta en un espacio reducido pero con alegría.

Con el paso del tiempo y de la mano de nuestros hijos aprendimos a valorar la convivencia fuera de nuestro país. Porque fue así, nosotros de la mano de ellos, no ellos de la mano nuestra. Tanto es así que ya somos unos canarios más. Aprendimos costumbres, cultura y hasta logramos entonar alguna canción típica canaria con alegría y entusiasmo. Duramente sé lo que significa ser emigrante, siento que no soy ni de un lugar ni de otro, soy de los dos.

Expresiones y Giros Lingüísticos

A continuación, se presentan algunos giros y expresiones que enriquecen el lenguaje:

  • Giro: Palabra o conjunto de palabras con que se expresa oralmente un concepto cabal.
  • Frase hecha: La que es de uso común y expresa una sentencia a modo de proverbio. Ejemplos: "En el medio está la virtud", "Nunca segundas partes fueron buenas". También puede ser una frase que, en sentido figurado y con forma inalterable, es de uso común y no incluye sentencia alguna, como "¡Aquí fue Troya!".
  • Frase proverbial: Se refiere a un idiotismo o giro y expresión propio de una lengua que no se ajusta a las reglas gramaticales.
  • Refrán: Dicho popular que expresa un consejo o enseñanza.
  • Salga el sol por Antequera... (expresión idiomática).

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