Varicela en el Embarazo: Riesgos, Diagnóstico y Prevención

La varicela es una infección viral altamente contagiosa, causada por el virus varicela-zóster (VVZ), perteneciente a la familia Herpesviridae. Generalmente, la mayoría de las personas la contraen durante la infancia, desarrollando inmunidad. Sin embargo, si una mujer embarazada se contagia, existe el riesgo de transmitirla a su bebé, principalmente a través de la placenta. La varicela puede tener consecuencias más serias cuando se contrae durante el embarazo, comprometiendo la salud tanto de la madre como del feto.

Esquema de la transmisión de la varicela de madre a feto

¿Qué es la Varicela y Cómo se Transmite?

La varicela se propaga con mucha facilidad, principalmente por contacto directo o por el aire, así como a través de la saliva y mucosidades. Una persona infectada es contagiosa desde 1 o 2 días antes de que aparezca el sarpullido y permanece así hasta que todas las lesiones se han convertido en costras. El periodo de incubación, es decir, el tiempo desde la exposición al virus hasta el desarrollo de los síntomas, oscila entre 10 y 21 días. Una vez que se contrae la varicela, el virus permanece en el cuerpo en estado latente y la persona desarrolla anticuerpos que suelen conferir inmunidad duradera.

Síntomas de la Varicela

La manifestación de la varicela en una persona embarazada es similar a la de cualquier otra persona. Los síntomas suelen notarse entre 10 y 21 días después de la exposición al virus. Al principio, pueden presentarse síntomas leves parecidos a los de una gripe, como fiebre, falta de energía, dolores musculares y sensación de mucho cansancio. Posteriormente, aparece una erupción cutánea característica, inicialmente en forma de máculas (manchas planas y decoloradas) y pápulas, que luego se convierten en vesículas (pequeñas ampollas con líquido) con predominio en la cara, tronco, brazos y piernas. Estas vesículas se secan finalmente, cubriéndose con una costra.

La Varicela Durante la Gestación: Riesgos para Madre y Bebé

Aunque la varicela suele ser una infección leve, en mujeres embarazadas que no han pasado la enfermedad previamente o no están vacunadas, pueden surgir complicaciones. Estas complicaciones pueden poner en peligro tanto la salud de la madre como la del feto.

Riesgos para la Madre

Las personas embarazadas que contraen varicela corren un mayor riesgo de sufrir diversos problemas de salud. La complicación más común es la neumonía varicelosa, que puede ser más grave durante el embarazo. Esta se presenta como un cuadro de tos seca, fiebre y dificultad respiratoria. Se estima que la neumonía varicelosa ocurre entre el 10% y el 20% de las gestantes infectadas, con mayor probabilidad si la mujer es fumadora o si presenta más de 100 lesiones cutáneas.

Riesgos para el Bebé según el Momento de la Infección

La transmisión vertical del virus de la varicela de la madre al feto ocurre entre un 8% y un 25% de los casos. Los riesgos específicos para el feto dependen del momento del embarazo en que se produce la infección.

Primer y Segundo Trimestre: Síndrome de Varicela Congénita (SVC)

Si la madre contrae varicela durante las primeras 20 semanas de gestación, existe un pequeño riesgo de que el feto desarrolle el síndrome de varicela congénita (SVC), también conocido como síndrome de varicela fetal. El riesgo es de aproximadamente un 0,4% si la infección ocurre antes de las 13 semanas y aumenta a alrededor del 2% si la infección se produce entre las semanas 13 y 20 de gestación. Es raro que el SVC se presente si la infección materna ocurre después de las 20 semanas.

El SVC se produce por una reactivación intrauterina del virus y se caracteriza por una serie de defectos de nacimiento, entre los más comunes se incluyen:

  • Cicatrices cutáneas que siguen dermatomas.
  • Malformaciones de las extremidades.
  • Microcefalia (cabeza anormalmente pequeña).
  • Lesiones oculares, como problemas de visión.
  • Problemas neurológicos, como convulsiones, discapacidades del desarrollo mental o motriz, y lesiones cerebrales.
  • Trastornos en la columna lumbo-sacra.
  • Alteraciones de los esfínteres genitourinarios y digestivos.

Un bebé con SVC puede sufrir un crecimiento lento en el útero. La afectación fetal conlleva un 30% de mortalidad en los primeros meses de vida, un 4% de herpes zóster en los dos primeros años y una alta mortalidad infantil debido a complicaciones como reflujo gastroesofágico intratable, neumonía aspirativa y fallo respiratorio.

Infografía sobre los efectos del síndrome de varicela congénita en el feto

Tercer Trimestre y Periodo Periparto: Varicela Neonatal

Si la infección de la madre ocurre al inicio del tercer trimestre, el bebé no suele correr peligro significativo. En este caso, la madre tiene tiempo de fabricar anticuerpos contra el virus y transmitírselos al bebé a través de la placenta, ofreciéndole protección.

Sin embargo, si la varicela aparece en un margen de dos semanas antes o después del parto, el bebé puede contraer la varicela, pero generalmente de forma leve. El momento más peligroso para el contagio del bebé es cuando la infección por el VVZ se produce de manera inmediata (cinco días o menos) antes del parto o en los dos días posteriores a este. En esta situación, no hay suficiente tiempo para que la madre produzca y transmita una cantidad adecuada de anticuerpos al bebé antes del nacimiento, lo que expone al recién nacido a un sistema inmunológico débil sin protección.

En este escenario, el recién nacido puede desarrollar varicela neonatal, que es una forma grave y potencialmente mortal si no se trata rápidamente. Se estima que existe hasta un 30% de posibilidades de que el bebé padezca esta afección. En raras ocasiones, la exposición a la varicela durante el embarazo también podría provocar un desarrollo temprano de herpes zóster en el bebé más adelante en la infancia.

Diagnóstico de Varicela en Gestantes y Feto

Cuando una mujer embarazada ha estado expuesta al virus de la varicela, es crucial determinar su estado inmune y, si está infectada, evaluar la posible afectación fetal.

Diagnóstico Materno

El diagnóstico de varicela activa en la madre se puede realizar mediante un análisis de sangre para detectar anticuerpos IgM e IgG específicos contra el VVZ. También se pueden realizar pruebas para confirmar si la mujer ya ha tenido varicela en el pasado y es inmune.

Diagnóstico Fetal

Tras la confirmación de varicela en la mujer embarazada, se pueden realizar las siguientes pruebas para descartar o confirmar la infección y afectación en el feto:

  • Amniocentesis: Es una prueba prenatal en la que se toma una muestra de líquido amniótico para detectar la presencia del ADN del virus (mediante técnicas de PCR). La detección del ADN viral en líquido amniótico, junto con la presencia de marcadores ecográficos de afectación fetal, hace el diagnóstico de infección fetal altamente probable.
  • Ecografía: Es la única forma de saber si el feto, además de estar infectado, también está afectado. Permite visualizar marcadores ecográficos de posibles anomalías. Es difícil que el recién nacido presente SVC si durante la gestación no se han identificado estos marcadores.
  • Resonancia Magnética Fetal (RMN): Se solicita en los casos en que la ecografía haya visualizado alteraciones en la cabeza u otros órganos del feto, proporcionando imágenes más detalladas.

Si estos marcadores ecográficos están presentes junto con la detección del ADN del virus en líquido amniótico, el diagnóstico de infección fetal es altamente probable, y así debe informarse a los padres, ya que hasta un 20% de los recién nacidos infectados presentarán secuelas.

Prevención de la Varicela en el Embarazo

La prevención es fundamental para evitar las graves consecuencias de la varicela durante la gestación. Es recomendable que toda mujer que planea un embarazo se realice un chequeo para confirmar si está inmunizada contra la varicela.

Vacunación y Pruebas de Inmunidad

  • Vacunación previa: Es muy importante que las mujeres que no han pasado la enfermedad se vacunen contra el VVZ si desean quedarse embarazadas. Esta vacuna es segura para adultos.
  • Pruebas de sangre: En caso de duda sobre la inmunidad, se puede realizar un análisis de sangre para detectar anticuerpos. Si el resultado es positivo (hay inmunidad), no es necesario vacunarse. Si es negativo, lo ideal es vacunarse y esperar al menos un mes antes de intentar un embarazo, ya que la vacuna contra la varicela no se puede administrar durante el embarazo, pero sí durante la lactancia.

Profilaxis Post-Exposición (PPE)

Si una mujer embarazada susceptible (sin inmunidad) ha estado expuesta a alguien con varicela, debe comunicarse de inmediato con su profesional de atención médica. La profilaxis post-exposición (PPE) se recomienda para reducir el riesgo de infección grave.

  • Inmunoglobulina contra la varicela-zóster (VZIG): En el pasado, se utilizaba la inmunoglobulina específica anti-VVZ (VZIG) en las primeras 96 horas tras la exposición para mitigar los síntomas en la madre. Sin embargo, su disponibilidad es limitada en algunos países y su eficacia para prevenir la viremia fetal no ha mostrado resultados concluyentes en todos los estudios, aunque se sigue recomendando para casos específicos o cuando los antivirales están contraindicados. La inmunización pasiva con VZIG representa una estrategia activa para prevenir las consecuencias del SVC si una gestante no inmune se expone antes de la semana 20 de gestación.
  • Antivirales: Actualmente, los antivirales orales como aciclovir o valaciclovir son la primera opción de PPE para todas las mujeres embarazadas susceptibles, en cualquier fase del embarazo. Se deben administrar desde el día 7 hasta el día 14 después de la exposición, tras una evaluación de la susceptibilidad. Si la paciente se presenta después del séptimo día de exposición, puede iniciarse un tratamiento antiviral de 7 días.

Tratamiento de la Varicela Durante el Embarazo

Si una mujer embarazada contrae varicela, es fundamental informar al médico lo antes posible. La intervención temprana puede reducir significativamente los riesgos.

  • Tratamiento materno: El tratamiento de la varicela en la madre consiste generalmente en la administración de antivirales como Aciclovir (500 mg cada 8 horas durante 5 a 10 días) o valaciclovir, que son considerados seguros durante el embarazo. Estos medicamentos pueden acelerar la recuperación de la madre y hacer que la infección sea más leve.
  • Tratamiento del recién nacido: Si la madre presenta síntomas de varicela inmediatamente antes o después del parto, al recién nacido se le administrará una inyección de inmunoglobulina contra la varicela poco después de nacer. Este medicamento, que contiene anticuerpos contra el virus, ayuda a inmunizar al bebé y a prevenir o mitigar la varicela neonatal, que puede ser grave.

En cualquier caso, está totalmente desaconsejada la toma de medicamentos sin indicación médica previa. Además, algunos profesionales recomiendan ecografías seriadas para valorar el posible daño fetal y actuar consecuentemente.

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