El cuento "Un Niño" de Juan Bosch es una obra que, por su alto grado de verosimilitud, se considera un retrato fiel de la realidad sociocultural de muchos campos dominicanos. Esta historia forma parte del libro Más Cuentos Escritos en el Exilio, una colección de obras escritas por Juan Bosch durante su exilio (1938-1961).
Publicado por primera vez en Santo Domingo en 1962, y alcanzando su vigésima edición en 2003, "Un Niño" sitúa al lector en un contexto real a través de una historia ficticia, facilitando la comprensión de su mensaje y la interpretación de sus personajes. El objetivo de este trabajo es abordar, desde una fenomenología de la imaginación, la dialéctica de la miniatura en este relato, considerando la aplicación del método fenomenológico como determinante para la concepción del símbolo en la cuentística de Juan Bosch. En el eje de una filosofía que acepta la imaginación como facultad básica, puede decirse al modo schopenhaueriano: el mundo es mi representación.
Juan Bosch: Autor y Su Obra
Datos Biográficos
Juan Emilio Bosch y Gaviño (La Vega, 30 de junio de 1909 - Santo Domingo, 1 de noviembre de 2001) fue una figura central en la historia dominicana. Hijo de José Bosch Subirats y Ángela Gaviño Costales, vivió sus primeros años en una pequeña comunidad rural llamada Río Verde. Fue un ensayista, cuentista, novelista y político dominicano, recordado como un político honesto y uno de los más importantes. Fue el primer Presidente Constitucional de la República Dominicana elegido democráticamente luego de la muerte del dictador Rafael Trujillo en 1961. Bosch fundó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1939 y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en 1973.
Inicios Literarios
Desde temprana edad, Juan Bosch se inició en la vida literaria y laboral. Aunque comenzó publicando poemas y romances, su primer texto narrativo, el libro de cuentos Camino Real (1933), fue toda una revelación. En 1936, publicó La Mañosa, una obra que criticaba las malas costumbres arraigadas en el pueblo dominicano. En su narrativa, es constante la presencia de niños, cuyos rasgos más comunes de estos seres desdichados que, bajo el filo de la pobreza que rasga e indigna, asoman enfermos de fiebre, flacos, huérfanos, hambrientos, analfabetas e inermes; esta condición inhumana y de la injusticia social refleja la realidad de América Latina.
"Un Niño": Análisis Profundo del Cuento
Sinopsis del Relato
La anécdota de "Un Niño" es muy simple pero profunda. La historia se desarrolla en un lugar apartado de la ciudad, un sitio polvoriento y de escasas viviendas. Un grupo de cuatro personas viaja en un vehículo que sufre una avería en una de las ruedas justo frente a un bohío que por sus características físicas, grita necesidad y pobreza. Este lugar, todo lo que expresaba era miseria, calor y soledad. Uno de los hombres, al escuchar una débil tos, se asoma al bohío casi cayéndose de viejo en aquel lugar desolado. Allí descubre a un niño solo, huérfano de madre y enfermo de fiebre, pues su padre ha salido a trabajar al campo desde muy temprano y no regresará hasta la noche. El hombre, conmovido por la gran pena que sentía por él, le ofrece ayuda y desea llevarlo a la ciudad para que lo curen. El niño, sin embargo, se niega porque allí sufrió un accidente automovilístico que lo dejó paralítico. La imposibilidad de establecer una diferenciación entre lo bárbaro/lo civilizado, por la ambigüedad que supone, hay que entenderlo, desde la mirada de Bosch, dentro de un código de incomunicación. Esta revelación conmociona al hombre, quien lo siente liviano como un muñeco de paja.

El Lenguaje y el Macro-acto de Habla
El lenguaje utilizado por el autor en "Un Niño" combina formas cultas y coloquiales. Los diálogos vienen dados de forma culta cuando el narrador plantea los hechos, por ejemplo, "el niño se arrebujó en su saco de pita", y en algunos de los personajes, por ejemplo, los camioneros en "no veo la hora de llegar". Pero el niño utiliza, con la poca educación que ha tenido, la forma coloquial, como en su expresión: "Unq unq, yo la vide ya y no vuelvo, horita me curo y me levanto".
El macro-acto de habla se da en el caso del mensaje que el escritor deja a su lector, presentando una estructuración fragmentaria que se construye a modo de un "collage informativo". Los hechos son fragmentos que se yuxtaponen, siguiendo un ritmo mental más realizado que está sucediendo en el cuento o la lectura. Funcionan como conectores a nivel de superficie los protagonistas, la naturaleza de los diálogos de los muchachos; por ejemplo: "crees que alguien puede no odiar esto, tan solo, tan triste, tan abatido, sin alegría…" mientras que el otro dice: "que no es solo por eso, sino porque en la ciudad hay civilización, cine, radio, luz eléctricas…", lo que asegura la coherencia global en el macro-acto de habla que atraviesa todo el cuento: comunica, "hacer saber", con estado de ánimo o de conciencia colectiva de los que actúan dentro y fuera del cuento. Este circuito del mensaje entre los personajes del cuento establece descripciones para la comunicación donde es necesario que se efectúe el circuito del habla y recepción. Por ejemplo: "la cumbres azules de las cordilleras".
Temas Centrales y Simbolismo
La Miseria y la Inmovilidad
La miseria es el eje nodal del relato, inmovilizando y marginando a nuestro pequeño personaje. En "Un Niño", el nudo en la garganta del personaje de segundo plano, es el mismo que provoca al lector. No menos, crujir de dientes y de estómago tras encontrarlo tembloroso y en condiciones infrahumanas. Evidentemente, el cuento refleja la desgracia de la miseria de aquel niño. Esta situación se repite en el cuento de estilo realista "Un Niño", el cual refleja la injusticia social y la lucha por la supervivencia o la muerte misma. La desmedida sensibilidad social y humana de Juan Bosch, innegablemente, es como la de su personaje, el hombre de ceño áspero que de pronto se ve encantado por la dulzura y la sonrisa de aquel niño enfermo hecho casi huesos, el "negrito Melodía", pero no de José Luis González, sino de Juan Bosch. En el hombre, en extraña expresión, la dureza de su rostro ha sido suavizada. El niño lo ha conmocionado, petrificado en hondo dolor. Mientras que la indiferencia de uno de los viajeros, descansa en la conquista del imperialismo yanqui: "fumaba un cigarrillo americano".
La Soledad y el Rincón
En "Un Niño", el bohío, que estaba justamente en el más alto de aquellos chatos cerros, es una aldea perdida en lo inhóspito de la geografía cibaeña. Uno de los viajeros corrió la vista hacia las remotas manchas verdes que se esparcían por los declives de los cerros. En la fenomenología de la imagen miniaturizada, el bohío no es otra cosa que la inmensa soledad del niño enfermo. Su madre ha muerto desde que él era muy pequeño. "¡Qué lección de soledad!" para aquellos hombres, los viajeros quienes se han quedado varados por un instante frente aquel bohío y sienten odiar la soledad de ese lugar. A renglón seguido se lee: "¿Crees que alguien pueda no odiar esto, tan solo, tan abatido, sin alegría, sin música, sin mujeres?" ¡Qué paradoja! El lugar llamado Matahambre no ocupa la geografía en la que los hombres deseen vivir, más bien lo aborrecen, mientras que el niño siente lo mismo por la ciudad. Los viajeros no pueden adaptarse a la soledad del campo al igual que el niño no puede adaptarse a la vida de la ciudad.
La choza estaba dividida en dos habitaciones, su tierra, disparejo y cuarteado, daba la impresión de la miseria aguda. Había una mugrosa mesa en un rincón, con un viejo sombrero de fibras encima. El hombre vio un bulto en un rincón. Allí, sobre sacos viejos, cubierto hasta los hombros, un niño temblaba. De él solo sobresalían los huesos. En el rincón, ese rincón de sacos viejos donde tiembla el niño, es su pobre refugio que, según Bachelard, "nos asegura su primer valor del ser: la inmovilidad [...] La conciencia de estar en paz en su rincón", esa inmovilidad donde las sombras se convierten, en la dialéctica de la imagen, en muros, un mueble, en una barrera. En síntesis, el espacio de la inmovilidad se convierte en el espacio del ser: Je suis l´espace oú je suis (Yo soy el espacio donde estoy).

El Contraste Campo y Ciudad
Lo interesante en el cuento es el contraste ciudad (modernidad, civilización, progreso) versus campo (desolación, atraso y abandono), presentado en esta antología únicamente en este cuento. Esa exposición de contrastes recuerda que la modernidad crea una visión engañosa de la realidad al querer presentar el progreso como algo global y uniforme mientras se oculta la cara de la pobreza y la miseria. Al final de esta historia aparece como punto de vista del narrador una reflexión: la civilización, además de ser cine, periódicos, luz, autos… también es dolor. El binarismo civilización y barbarie vuelve al escenario boschiano en este cuento, así como el paisajismo ctónico y hostil que evoca el relato "La mujer". Pero más allá del inhóspito del lugar de "Un Niño", está el bohío viejo y doblegado que, por sí mismo, "hace daño a la vista"; más allá, en su interior, en un rincón, sobre sacos viejos hay un negrito, bajo la imagen de la miseria que vuelca la mirada al cuento de José Luis González, "En el fondo del caño hay un negrito", silencioso, en un rincón, "chupándose un dedo porque tiene hambre".
La Fenomenología de la Miniatura
En el universo textual de "Un Niño", Juan Bosch esboza, bajo la dialéctica de la soledad, el arquetipo de la miniatura. La fenomenología de la miniatura, no solo parece obedecer a los cuentos de hadas, por ejemplo, estamos pensando en "Pulgarcito", sino también a los realistas (psicosocial), como es el caso del relato "Un Niño". Aquí, el problema fenomenológico de la miniatura parece responder al contexto sociopolítico de la República Dominicana del siglo XX. Así, pues, en el cuento, será necesario escudriñar ya sea el carácter objetivo, ya el subjetivo, para demostrar que en la imagen de la miniatura se esconden realidades dolorosas cargadas de lamentos humanos. En la dialéctica de lo miniaturizado, la imagen del bohío que se halla en lo más alto de los cerros, aquí encontraría, quizá, su mejor expresión, pues según Bachelard: "en las miniaturas de lo lejano vienen a componerse las cosas dispares".
Para el llamado "filósofo de la imaginación", Bachelard, todo rincón de una casa, de un cuarto o el espacio reducido donde nos gusta acurrucarnos, agazaparnos sobre nosotros mismos es, en la dialéctica de la soledad, el origen de un cuarto, de una casa. Así, pues, en muchos aspectos el rincón "vivido" se niega a la vida. El rincón es una negación del universo. En el rincón no se habla consigo mismo, sino con el silencio de voces, el silencio de los pensamientos. La choza, ese párvulo lugar descrito a pedazos, donde el sol entra por los agujeros del techo, donde "irradia la inmovilidad". Ese nido de polvo donde el niño está literalmente inmovilizado, olvidado en la nostalgia del rincón tal si fuera un muñeco de paja; ese estremecimiento del hombre extraño ante la condición inerme y deshumana del niño, no es más que, "el gran vacío de la eternidad". Empero, en "Un Niño", "¿cómo decir mejor que el rincón es el casillero del ser?". En la dialéctica de la soledad encerrada del niño, la fenomenología de la imagen miniaturizada, no solo niega al mundo, sino que anula la individuación.
Personajes y Estructura Narrativa
A juzgar por la estructura narrativa, "Un Niño" es un cuento más de descripción que de narración. Es una imagen pictórica de la miniatura. En el relato, llama, poderosamente, la atención que ningún personaje tiene nombre, todos son referidos por sus rasgos físicos. Viven en la anonimia. Por lo demás, Juan Bosch, con dimensión artística de quien sabe contar historias, nos presenta, en una serie de contrastes y paralelismos, el tejido narrativo de este relato cargado de dramatismo. De suyo que, Rodrigo Carazo se refiera al autor como ¡el Dostoievski dominicano!
En la diégesis, la unidad de acción inicia, precisamente, con el paso estridente de un auto: "Pasó un automóvil con horrible estrépito y levantando nubes de polvo". En la secuencia de acción: "el conductor del averiado vehículo sudaba y se mordía los labios". En el cuento, la rueda averiada del auto de los viajeros, ocurre, justamente, frente al bohío donde habita el niño. Juan Bosch, con este extraordinario recurso narrativo, marca una precisión de acciones en el presente continuo y, a la vez, evoca la imagen del golpe recibido del niño por el auto, la desgracia (la doble) que lo deja inmovilizado. Se oían los golpes que daba el conductor afuera. La conversación entre el hombre y el niño revela su tragedia:
- "-¿Qué pasó?- preguntó la criatura."
- "-Un goma que se reventó, pero están arreglándola. Así que hay que arreglarte a ti también. Hay que curarte. ¿Qué te parece si te llevo a la Capital para que te sanes? ¿Dónde está tu papá? ¿Lejos?"
- "Estaba levantando al enfermito y le sorprendió sentirlo tan liviano, como si fuera un muñeco de paja. El niño le miró con ojos de terror, que se abrían más, mucho más de lo posible. Entonces cayó al suelo el saco de pita que lo cubría. El hombre se heló, materialmente se heló."
- "-¿Y cómo fue eso? -atinó a preguntar."
- "-Allá- explicó la criatura mientras señalaba con un gesto hacia la distante ciudad-. Allá… un auto."
Justamente en ese momento sonó la bocina. Alguien llamaba al hombre y él puso al niño de nuevo en el suelo, sobre los sacos que servían de cama, y salió como un autómata aturdido. El niño en el espacio del ser, en el arquetipo de la miniatura, es visto "como si fuera un muñeco de paja", un bulto, una cosa, un saco más. Para colmo de males, el niño no sabe leer ni escribir, menos tiene idea qué significan esas palabras. Está reducido a la espera del oscuro destino: "Pensó en la noche: llegaría con sus sombras, y ese niño enfermo, con fiebre, tal vez señalado por la muerte, estaría ahí solo, esperando al padre, sin hablar palabra, sin oír música, sin ver gentes".
La Sensibilidad Social de Juan Bosch
Juan Bosch es una persona muy importante en la historia de la República Dominicana. Tuvo una experiencia en su niñez la cual le hizo un tremendo impacto en su carácter. En Juan Bosch, la desmedida sensibilidad social y humana es innegable, similar a la de sus personajes. Este estado de piedad que experimenta el hombre que entra a la casa del niño ("La civilización es dolor también. No lo olvides"), es a partir de cómo el lector capta el mensaje del cuento y puede transmitirlo a los demás. El autor, a través de la situación paupérrima en que vivía el niño, despierta una profunda tristeza, pues esta situación es un reflejo de cómo pueden vivir muchas personas, y sobre todo niños, en la actualidad. Se debe plantear que el personaje actuó de forma adecuada y comisiva ante la situación. Bosch aborda la injusticia social y la lucha por la libertad y el bienestar, señalando que un dominicano que tenga coraje para luchar por su independencia tendrá que desafiar el hambre, la suya y la de sus familiares; y si la desafía y se niega a someterse al amo de la empresa nacional, tendrá que enfrentar las leyes de gobierno, instrumento de la empresa, y esas leyes son hechas y rehechas cada día, a la medida de las necesidades de la empresa, para que nadie pueda rebelarse contra el amo.
Reflexiones y Valoración del Cuento
El cuento "Un Niño" deja entrever la sensibilidad del escritor y la forma de cómo deja en suspenso algunas acciones del cuento. La tristeza, el dolor y el abandono se funden para formar el tema de esta obra, dejando un mensaje profundo sobre la situación de vida de los personajes, unos añoran algo y otros son lastimados por eso, que otros añoran. La valoración y actitud de la persona que visita al niño es muy positiva, ya que se compadeció de la situación en que vivía ese niño. El cuento encierra un mensaje positivo para la colectividad que lo puede leer y forjar un análisis profundo sobre la realidad planteada en el cuento. El cuadro descriptivo de la miniatura de "Un Niño" esboza la redondez literaria de este maravilloso cuento, pero también doloroso. Juan Bosch sabe dar el salto asesino y herir al lector más adusto.

Referencias Bibliográficas
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