La baja reserva ovárica es un término cada vez más frecuente en consultas de ginecología y reproducción asistida. Hace referencia a una disminución en la cantidad y, en muchos casos, en la calidad de los óvulos disponibles en los ovarios de una mujer. Esta condición puede afectar significativamente la fertilidad y es una de las principales causas de dificultad para lograr un embarazo, especialmente a partir de los 35 años.
En este artículo te explicamos en profundidad en qué consiste, cuáles son sus causas, cómo se diagnostica, qué síntomas presenta y qué opciones existen para conseguir el embarazo. Además, te orientamos sobre cuándo acudir a un especialista en reproducción asistida.
¿Qué es la Reserva Ovárica?
La reserva ovárica hace referencia al número total de óvulos que tiene una mujer en sus ovarios en un momento determinado. A diferencia de los hombres, que producen espermatozoides durante toda su vida, las mujeres nacen con un número limitado de óvulos.
- Al nacer: entre 1 y 2 millones de ovocitos.
- En la pubertad: alrededor de 300.000.
- A los 35 años: la cantidad disminuye considerablemente.
- A partir de los 40 años: la reducción es mucho más acelerada.
Además de la cantidad, también influye la calidad ovocitaria, que disminuye progresivamente con la edad.

¿Qué es la Baja Reserva Ovárica?
La baja reserva ovárica se produce cuando el número de óvulos disponibles en los ovarios es inferior al esperado para la edad de la mujer. Esto no siempre significa que no sea posible un embarazo, pero sí puede dificultarlo.
Es importante diferenciar entre:
- Baja reserva ovárica acorde a la edad: natural a partir de los 35-37 años.
- Baja reserva ovárica prematura: cuando ocurre antes de los 35 años.
En muchos casos, la mujer no presenta síntomas evidentes hasta que intenta quedarse embarazada y no lo consigue tras varios meses.
Causas de la Baja Reserva Ovárica
La disminución de la reserva ovárica puede deberse a múltiples factores:
- Edad avanzada: Es la causa más frecuente. A medida que pasan los años, el número y la calidad de los óvulos disminuyen de forma natural.
- Factores genéticos: Algunas mujeres presentan una predisposición genética a una disminución temprana de la reserva ovárica.
- Cirugías ováricas: Intervenciones previas en los ovarios (quistes, endometriosis, etc.) pueden reducir el tejido ovárico funcional.
- Tratamientos oncológicos: La quimioterapia y la radioterapia pueden afectar gravemente la función ovárica.
- Endometriosis: La presencia de endometriosis puede dañar el tejido ovárico y afectar la cantidad de ovocitos.
- Enfermedades autoinmunes: Algunas patologías pueden atacar el tejido ovárico.
- Estilo de vida: Factores como el tabaquismo, el estrés crónico, una mala alimentación, la obesidad o el sedentarismo pueden influir negativamente en la reserva ovárica.
La mujer utiliza decenas de ovocitos para ovular habitualmente sólo uno de ellos. Esta es la razón por la cual, a lo largo de la vida de una mujer, no se producen millones de ovulaciones. Sino que, de forma variable, a una edad cercana a los 50 años aparece la menopausia.
El número de ovocitos que una mujer tiene en un momento dado es básicamente la resta entre el número de óvulos que la mujer consiguió generar antes de su nacimiento (variable en cada persona) y el número de ovocitos que la mujer ha utilizado a lo largo de su vida para ovular.
La reserva ovárica no puede aumentar nunca (hasta donde hoy sabemos). Los aumentos que en ocasiones vemos en los marcadores bioquímicos de reserva ovárica no se corresponden a aumentos reales de la misma, sino a variaciones de estos parámetros y a cuestiones técnicas de los laboratorios.
La reserva ovárica disminuirá con el tiempo de forma inevitable, dado que la mujer ovula a lo largo de su vida, gastando decenas de ovocitos cada mes.
Determinados agentes externos pueden disminuir el número de ovocitos de una paciente (cirugías en las que resecamos una parte del ovario, infecciones sobre el ovario, quimioterapia o radioterapia, etc.). En general, todo aquello que químicamente o mecánicamente dañe los ovarios tendrá como efecto la disminución de la reserva ovárica.
El proceso por el que los ovocitos se seleccionan para competir en el proceso de ovulación es irreversible. Si el ovocito no es ovulado, éste muere y sufre lo que se conoce como atresia.
Además, la selección ovocitaria es independiente de las hormonas femeninas clásicas. Esto quiere decir que este proceso no se detiene en el embarazo o con la toma de anticonceptivos. Incluso se produce en las niñas antes de la pubertad.
Dicho de otra forma, tratamientos hormonales como los anticonceptivos, la fecundación in vitro o la donación de ovocitos sólo influyen sobre el crecimiento de los ovocitos, pero no sobre la activación de los mismos y, por tanto, no influyen sobre la reserva ovárica.
De qué depende una reserva ovárica baja y cómo se mide | Fertilidad de la mujer | Quedar embarazada
Síntomas de la Baja Reserva Ovárica
Uno de los mayores problemas de la disminución de la reserva ovárica es que no suele presentar síntomas claros. Sin embargo, algunas señales pueden alertar:
- Dificultad para lograr el embarazo.
- Ciclos menstruales más cortos.
- Alteraciones menstruales.
- Antecedentes familiares de menopausia precoz.
En casos más avanzados, puede evolucionar hacia una insuficiencia ovárica prematura, donde los ovarios dejan de funcionar antes de los 40 años.
En el caso de las mujeres jóvenes con poca reserva ovárica, cabe destacar que la calidad ovocitaria no tiene por qué estar afectada, por lo que estas mujeres tendrán más posibilidades de conseguir un embarazo con sus propios óvulos gracias a los tratamientos de reproducción asistida.
¿Cómo se Diagnostica la Reserva Ovárica Baja?
El diagnóstico se realiza mediante pruebas específicas que valoran la función ovárica:
- Hormona Antimülleriana (AMH): Es el marcador más utilizado. Se mide con un análisis de sangre y refleja la cantidad aproximada de folículos disponibles. Valores bajos indican una reserva reducida. Puede realizarse en cualquier momento del ciclo menstrual.
- Recuento de folículos antrales (RFA): Se realiza mediante ecografía transvaginal. Permite contar los pequeños folículos presentes en los ovarios al inicio del ciclo.
- Hormona FSH: Se mide en los primeros días del ciclo menstrual. Valores elevados pueden indicar disminución de la reserva ovárica.
- Estradiol: Se analiza junto con la FSH para obtener una visión más completa.
La mejor forma de conocer el estado de la reserva ovárica es acudiendo a un especialista en fertilidad y sometiéndose a un estudio que incluya una ecografía y una analítica de sangre. Ecográficamente, el especialista podrá llevar a cabo un recuento de folículos antrales (RFA). Además, mediante la analítica de sangre, se determinará los valores en sangre de diferentes hormonas como la hormona antimulleriana (AMH), la FSH, la inhibina B, el estradiol, la LH, etc. Este análisis se aconseja realizar los primeros días de menstruación, ya que así las hormonas estarán en condiciones basales.

¿Se Puede Quedar Embarazada con una Reserva Ovárica Disminuida?
Sí, es posible, pero dependerá de varios factores:
- Edad de la mujer.
- Calidad de los óvulos.
- Estado del semen de la pareja.
- Salud reproductiva general.
Una reserva ovárica disminuida no significa infertilidad absoluta, pero sí reduce las probabilidades de embarazo natural y puede afectar negativamente en la respuesta a los tratamientos de estimulación ovárica.
En la mayoría de casos, la mujer no descubre que tiene una reserva ovárica reducida hasta el momento de buscar un embarazo. Después de estar un tiempo con relaciones sexuales desprotegidas y no conseguir la gestación, llega la hora de hacerse un estudio de esterilidad y ahí puede llegar el diagnóstico de baja reserva de óvulos. En ese caso, y teniendo en cuenta todos los factores de la pareja, se pueden llevar a cabo varias estrategias o tratamientos de fertilidad para que la mujer pueda ser madre.
Opciones de Tratamiento
El tratamiento dependerá de cada caso y debe ser individualizado.
1. Búsqueda activa de embarazo
En mujeres jóvenes con baja reserva leve, puede recomendarse intentar embarazo de forma inmediata sin demoras.
2. Estimulación ovárica personalizada
En tratamientos de reproducción asistida como la FIV (Fecundación in Vitro), se emplean protocolos específicos para optimizar la respuesta ovárica.
La fecundación in vitro (FIV) es la técnica indicada para todas aquellas mujeres con una reserva ovárica comprometida. Gracias a la estimulación ovárica, es posible evitar el proceso de selección ovocitaria que tiene lugar todos los meses y rescatar los ovocitos condenados a morir. De esta manera, la mujer puede desarrollar varios folículos ováricos durante el ciclo y, a continuación, recuperar los óvulos maduros mediante la punción folicular. Si la reserva ovárica está muy al límite, es posible que sea necesario realizar varios ciclos de acumulación de óvulos para aumentar las posibilidades de éxito.
3. FIV con óvulos propios
En algunos casos, aunque la reserva sea baja, se pueden obtener óvulos viables mediante estimulación.
4. Ovodonación
Cuando la calidad ovocitaria está muy comprometida, la ovodonación ofrece altas tasas de éxito.
En casos más graves, con una reserva ovárica prácticamente agotada y una edad materna avanzada, el tratamiento indicado sería el de FIV con donación de óvulos. Resulta muy duro tener que aceptar renunciar a la carga genética, pero hoy en día la ovodonación ha permitido a miles de mujeres poder ser madres. Además, las tasas de éxito de la ovodonación son de las más elevadas, pues se trata de óvulos jóvenes y de gran calidad. Esto hace que el desgaste emocional con este tratamiento sea mucho menor que con la FIV.
5. Preservación de la fertilidad
En mujeres que aún no desean embarazo pero presentan baja reserva, puede valorarse la vitrificación de óvulos.
Las campañas de concientización sobre la fertilidad femenina y el retraso de la maternidad llevadas a cabo por multitud de clínicas recientemente han logrado que muchas mujeres se interesen por el estado de su reserva ovárica. Gracias a ello, está siendo posible identificar casos de reserva ovárica disminuida en mujeres jóvenes de entre 20 y 35 años. Sin embargo, es común que estas mujeres no estén interesadas en ser madres todavía, por lo que es recomendable hacer una preservación de la fertilidad antes de que la reserva ovárica disminuya más drásticamente. El tratamiento consiste en hacer una estimulación ovárica para obtener multitud de ovocitos maduros y congelarlos en nitrógeno líquido durante un tiempo ilimitado, hasta que la mujer decida utilizarlos para tener un hijo.
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Baja Reserva Ovárica y Menopausia Precoz
Aunque están relacionadas, no son lo mismo.
- Baja reserva ovárica: disminución del número de óvulos.
- Menopausia precoz o insuficiencia ovárica prematura: cese definitivo de la función ovárica antes de los 40 años.
Detectarla a tiempo puede permitir tomar decisiones reproductivas antes de que la función ovárica se deteriore por completo.
Impacto Emocional
Recibir un diagnóstico de baja reserva ovárica puede generar:
- Ansiedad.
- Miedo.
- Sensación de urgencia.
- Estrés en la pareja.
El acompañamiento psicológico en reproducción asistida es fundamental para afrontar este proceso de forma saludable.
¿Cuándo Acudir a un Especialista?
Se recomienda consultar con un especialista en reproducción si:
- Tienes más de 35 años y llevas 6 meses intentando embarazo sin éxito.
- Tienes menos de 35 años y llevas 12 meses intentándolo.
- Tienes antecedentes de cirugías ováricas o endometriosis.
- Hay antecedentes familiares de menopausia precoz.
Un diagnóstico precoz permite actuar con mayor margen y aumentar las posibilidades de éxito.