Tremulaciones Mandibulares Neonatales: Qué Son y Cuándo Preocuparse

Para los padres, especialmente los primerizos, la llegada de un bebé es siempre motivo de preocupación y dudas. Es natural preguntarse si duerme bien, si come lo suficiente o si está cómodo. Sin embargo, conviene saber relativizar y preocuparse solo por lo que es de verdad importante, ya que muchas reacciones en los recién nacidos, que a primera vista podrían alarmar, son en realidad fenómenos naturales y parte de su desarrollo.

Temblores en la Barbilla y Mandíbula del Recién Nacido

Una de las observaciones que puede generar inquietud es la presencia de temblores en la barbilla o mandíbula del bebé. Es común que surja la pregunta: "¿Por qué le tiembla la mandíbula a mi bebé?".

Si le tiembla la barbilla cuando come o en cualquier otra circunstancia, en general no tienes que preocuparte. Lo más frecuente es que responda a un acto reflejo, causado por la inmadurez del sistema nervioso y que desaparecerán en tres o cuatro meses. Estas son conocidas como tremulaciones del recién nacido, que pueden manifestarse en las extremidades o en el mentón y, característicamente, ceden al sujetar la extremidad o la zona afectada.

Cuando los temblores acompañan al llanto, pueden ser señal de que el niño está sufriendo alguna molestia. Pero, por lo demás, no indican enfermedad alguna. Si estos temblores persisten pasados cuatro meses, o si se notan otros problemas asociados, es importante consultar con el pediatra para que valore la situación y descarte patologías.

Bebé recién nacido durmiendo con ligeros temblores en la barbilla

Trastornos Paroxísticos No Epilépticos (TPNE) en la Infancia

Las tremulaciones mandibulares se enmarcan dentro de los trastornos paroxísticos no epilépticos (TPNE). Estos son alteraciones episódicas que se presentan con una normalidad entre las crisis. Pueden ser epilépticos y no epilépticos, y habitualmente se acompañan de movimientos anómalos. El estudio de los trastornos paroxísticos, que en gran parte constituyen el diagnóstico diferencial de la epilepsia, es uno de los capítulos más amplios de la neuropediatría debido a la variedad de problemas y la trascendencia de muchos de ellos.

Diagnóstico Diferencial de los TPNE

El diagnóstico de los TPNE a menudo se basa en una minuciosa anamnesis de los episodios, es decir, una recopilación detallada de la historia clínica y las características de los eventos, o mediante la visualización en vídeo de los mismos. Es crucial indagar sobre la historia familiar y cualquier fármaco que se esté administrando.

Cuando el diagnóstico de TPNE es claro, no siempre es necesaria la realización de exámenes complementarios. Sin embargo, en algunos casos, pueden estar indicadas analíticas para descartar causas de crisis sintomáticas u otros trastornos del movimiento, como la tetania hipocalcémica. En muchos casos, es aconsejable la realización de un electroencefalograma (EEG). La neuroimagen, especialmente la resonancia magnética cerebral, se utiliza en el estudio de la epilepsia y para descartar otras patologías en ciertos TPNE, como las disquinesias paroxísticas.

Trastornos del NEURODESARROLLO. [Claves para padres, educadores y profesionales sanitarios]

Diferenciación con Convulsiones Neonatales

Es fundamental distinguir las tremulaciones fisiológicas o los TPNE de las convulsiones. Las convulsiones en el período neonatal constituyen la expresión clínica por excelencia de la disfunción del Sistema Nervioso Central.

Se manifiestan por una alteración en la función neurológica, ya sea motora, de la conducta, autonómica o una combinación de ellas. No siempre es fácil identificarlas, pudiendo pasar desapercibidas, especialmente en recién nacidos pretérmino. En ocasiones, pueden confundirse con cuadros paroxísticos no comiciales como:

  • Temblores exagerados
  • Clonus mandibular
  • Mioclonus del sueño
  • Estados de crispación
  • Reflejo de Moro exagerado

Una clave para diferenciarlos es que los episodios de TPNE suelen aumentar con estímulos y ceder rápidamente al suprimirlos o al cambiar la posición del niño, y no se acompañan de trastornos autonómicos significativos. Las convulsiones, en cambio, tienden a ser más persistentes, no ceden fácilmente con el cambio de posición y pueden ir acompañadas de otros signos autonómicos.

Gráfico comparativo de convulsiones y temblores benignos en neonatos

Micrognacia: Una Condición Estructural de la Mandíbula

Aunque las tremulaciones son movimientos, es importante no confundirlas con problemas estructurales de la mandíbula como la micrognacia. La micrognacia es una condición en la que el bebé nace con una mandíbula inferior más pequeña de lo normal.

Esta anomalía puede presentarse de forma aislada o como parte de diversas afecciones craneofaciales o síndromes. La micrognacia puede interferir en la alimentación y la respiración del niño, requiriendo en algunos casos tetinas o boquillas especiales y posiciones específicas para alimentarse correctamente. Los resultados para los niños con micrognacia son generalmente buenos, pero varían según la gravedad de la afección.

Micrognacia en el contexto del Síndrome de Pierre Robin

Una mandíbula pequeña se considera con frecuencia parte de la secuencia de Pierre Robin, que afecta aproximadamente a uno de cada 8500 recién nacidos vivos. Esta "secuencia" ocurre durante el desarrollo fetal cuando la mandíbula inferior no crece lo suficiente, lo que provoca que la lengua sea empujada hacia atrás y que los huesos del paladar permanezcan separados.

Los bebés con Pierre Robin pueden experimentar dificultades para respirar, alimentarse o dormir, con una severidad que varía de leve a muy grave. Los casos leves suelen requerir un seguimiento estricto para monitorear la obstrucción parcial de las vías respiratorias asociada a la apnea obstructiva del sueño, así como problemas de alimentación y reflujo gastrointestinal.

En casos más graves, los bebés pueden necesitar medidas de soporte respiratorio adicionales tras el nacimiento, como un tubo para respirar conectado a un respirador temporalmente, y a veces se considera el tratamiento quirúrgico para las vías respiratorias como una emergencia.

Tratamiento de la Micrognacia

El diagnóstico precoz y un control permanente, con un equipo multidisciplinario que puede incluir otorrinolaringólogos pediátricos, cirujanos plásticos craneofaciales, genetistas pediátricos y neumólogos pediátricos, son cruciales para determinar el mejor momento para una intervención médica o quirúrgica.

En algunos casos, se puede realizar un estudio del sueño para evaluar el grado de obstrucción de las vías respiratorias. Si los resultados son graves, una evaluación formal de las vías respiratorias en quirófano puede ser necesaria.

La osteogénesis por distracción mandibular (MDO) es un procedimiento quirúrgico que agranda la mandíbula inferior mediante un lento alargamiento del hueso, mejorando la respiración y alimentación. Este procedimiento implica la colocación de dispositivos que mueven la mandíbula hacia adelante, permitiendo la formación de hueso nuevo en unas seis semanas.

Después de 6 semanas, se forma el hueso nuevo y se retiran los dispositivos, permitiendo al niño regresar a casa durante este período de formación ósea. Los beneficios adicionales de la MDO incluyen una mejor alimentación, la disminución del reflujo y la prevención de la necesidad de una traqueotomía permanente.

Independientemente de la intervención, el control continuo del crecimiento de la mandíbula, el desarrollo dental, la sensibilidad del labio inferior y la salud de las vías respiratorias es fundamental. Muchos niños con micrognacia necesitarán asistencia ortodóncica y, en algunos casos, cirugía correctiva de mandíbula una vez completado el crecimiento en la adolescencia.

Es importante recordar que la información contenida en este artículo no debe usarse como sustituto del consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar, basado en hechos y circunstancias individuales de cada caso.

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