Información Detallada sobre el Trauma del Aborto

El término trauma post-aborto se refiere a las reacciones emocionales, psicológicas y fisiológicas que algunas mujeres pueden experimentar después de un aborto inducido. Es importante señalar que su existencia con un diagnóstico médico específico es objeto de controversia en algunos ámbitos.

Numerosos trabajos han estudiado las posibles secuelas que la práctica del aborto provocado puede ocasionar en las mujeres. Estas secuelas no deben considerarse un síndrome, ya que este término se usa para describir un conjunto de signos y síntomas que indican una enfermedad o trastorno específico. En el caso del aborto, las distintas secuelas no aparecen conjuntamente en todos los casos, por lo que es más preciso hablar de trauma post-aborto.

Todo trauma proviene de un shock emocional. En psicología, el shock emocional es el resultado de un evento traumático que obnubila la facultad de un individuo para hacer frente a las emociones. Este tipo de shock tiene mucha relación con el que se produce ante un embarazo imprevisto y durante el proceso de decisión de un aborto voluntario, y puede causar secuelas permanentes a corto y largo plazo. Se sabe que el choque emocional es uno de los factores que contribuyen al inicio de la depresión.

Cambios Biológicos y Emocionales Durante el Embarazo

Los cambios a nivel biológico, emocional y mental de una mujer embarazada son muy importantes, pues toda mujer gestante experimenta un auténtico tsunami emocional. Durante el embarazo, el cerebro de la mujer reduce su volumen en un 7%, lo que constituye una reestructuración cerebral similar a la que ocurre durante la pubertad. Se trata de una poda sináptica asociada a una intensa crisis vital. También experimenta un aumento del tamaño de la glándula pineal y de la sustancia gris en las áreas cerebrales relacionadas con las conductas maternales. Estos cambios pueden comprobarse mediante resonancia magnética cerebral.

Esquema de los cambios cerebrales en el embarazo (poda sináptica, aumento de glándula pineal y sustancia gris)

Investigaciones Cuantitativas sobre las Secuelas del Aborto

Diversos estudios cualitativos y experimentales han investigado el impacto del aborto. A continuación, se presentan algunos de los hallazgos más relevantes en el ámbito europeo e iberoamericano.

Estudio de Fergusson (Nueva Zelanda)

Un trabajo de Fergusson incluyó una muestra de 534 mujeres con 1.265 niños en una región urbana de Nueva Zelanda, a quienes se siguió desde el nacimiento hasta los 30 años (Fergusson, Horwood y Boden, 2008). Las conclusiones fueron las siguientes:

  • En las mujeres que han abortado voluntariamente, el riesgo de tener problemas de salud mental aumenta en un 30% en relación con las que no lo han hecho.
  • Los trastornos de salud mental atribuibles al aborto inducido representan entre el 1,5% y el 5,5% de la totalidad de los trastornos mentales de las mujeres.

Estudios de Coleman (Internacional y EE. UU.)

En otro trabajo de Coleman, se evaluaron todos los artículos publicados en inglés entre 1995 y 2009, incluyendo un total de 877.181 mujeres distribuidas en tres grupos. Los autores llegaron a las siguientes conclusiones para las mujeres que abortaron voluntariamente:

  • Un 81% más de probabilidades de padecer enfermedades mentales.
  • Un 34% mayor probabilidad de sufrir problemas de ansiedad.
  • Un 37% mayor probabilidad de sufrir depresión.
  • Un 110% mayor probabilidad de caer en el alcoholismo.
  • Un 220% mayor probabilidad de consumir marihuana.

Un equipo liderado por el mismo autor publicó otro estudio en 2017 que incluyó a 987 mujeres estadounidenses que respondieron a una encuesta psicológica después de haberse sometido a un aborto voluntario (Coleman, Boswell, Etzkorn & Turnwald, 2017). Se planteó la cuestión de cuáles son los aspectos negativos más importantes derivados de la decisión de abortar. Las respuestas aportaron las siguientes conclusiones:

  • El 23% reconoció que el aborto había terminado con una vida humana.
  • El 14,4% sufrieron depresión.
  • El 14% sufrió culpabilidad y remordimiento.
  • El 14,4% experimentó odio a sí misma.
  • El 10,9% sufrió vergüenza.
  • El 9% cayó en el alcoholismo y las drogas.
  • El 9,3% se arrepintió.
  • El 7,7% se autocastigó y cayó en la promiscuidad.
  • El 7,6% sufrió baja autoestima.
  • El 7% sufrió ansiedad y miedo.
  • El 7,2% sufrió pensamientos suicidas.
Gráfico de barras mostrando porcentajes de consecuencias psicológicas negativas tras el aborto (según estudio Coleman 2017)

Vivencias Post-Aborto: Estudios Cualitativos

En el ámbito iberoamericano, destaca el informe ‘Vivencias Post-Aborto’ de Cristián Rodríguez R. de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes, que analiza estudios de Europa y América. Este informe recopila evidencia existente en la literatura especializada sobre las experiencias de mujeres que han abortado, a través de un análisis de 16 estudios cualitativos y entrevistas a 197 mujeres de diversas situaciones culturales, sociales y personales.

Vivencias Próximas al Aborto Reciente

En el período inmediatamente posterior al aborto inducido o quirúrgico, la vivencia individual de las mujeres se caracteriza por la ambivalencia. Por un lado, existe una sensación de alivio ante la ansiedad y el miedo generados por el embarazo no deseado, la presión social o la falta de apoyo. La maternidad proyectada era una experiencia vista como imposible de llevar a cabo, por lo que su terminación abrupta implica un alivio.

No obstante, los estudios también muestran que las mujeres padecen un episodio de sufrimiento agudo con distintos significados. La experiencia del aborto puede ser tremendamente distópica, especialmente en el caso del aborto inducido químicamente (misotrol), donde la afección corporal (malestar general, vómitos, mareos) es significativa y a menudo descrita como muy desagradable. El contexto médico del aborto quirúrgico no siempre implica una mayor contención.

En países donde el aborto es ilegal, la clandestinidad incide en el carácter traumático del episodio. La vivencia próxima al aborto suele estar marcada por una desorientación vital. La constelación emocional más recurrente en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad.

Son minoritarios los estudios donde se ha podido entrevistar a mujeres con una experiencia de aborto libre de sentimientos negativos, y estas situaciones suelen considerarse puntuales, no halladas fuera de contextos europeos o norteamericanos. Estas emociones negativas pueden estar mediadas por el grado de conciencia respecto a la vida humana en gestación, influenciado cultural y socialmente, así como por el grado de certeza y convicción sobre el aborto como la única solución.

Consecuencias psicológicas tras el aborto

Vivencias Remotas del Post-Aborto: Narrativa Biográfica Personal

Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas informan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente en sus vidas. Algunos autores califican esta presencia constante como pensamientos intrusivos, incluso verbalizaciones y sueños recurrentes con el hijo ausente.

La gran mayoría de las mujeres que han abortado, según los estudios, aseguran que no tenían otra alternativa y estaban convencidas de que abortar era la única salida a su situación. Otros estudios reportan que regularmente experimentan sensaciones y pensamientos relacionados con el posible hijo que no tuvieron, imaginando cómo habría sido el embarazo o la infancia de ese niño, y cómo su vida y la de su familia habrían sido distintas.

Además, se informa de situaciones ansiógenas relacionadas con la maternidad -embarazos siguientes- así como en el trato con niños pequeños (sobrinos, alumnos, pacientes), que evocan al hijo perdido. En algunos estudios, los sentimientos negativos persistentes se informan como la vivencia de una pérdida, teniendo la estructura de un duelo (negación, negociación, reconciliación). Otros estudios muestran que no hay un patrón común en la dinámica post-aborto; pueden presentarse dinámicas tipo “caja de pandora” (negación y estallido emocional años después), estrategias de desviación de la atención, situaciones de dolor insuperable, reparación simbólica o proyección de la culpa en el entorno social.

Para prácticamente todas las mujeres estudiadas, el aborto constituye un secreto íntimo y un dolor profundo que no puede ser abiertamente liberado y compartido, tanto por la vergüenza como por el estigma o la ilegalidad en algunos países. La ambivalencia que informan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado, las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo -temporal- a la propia maternidad. Este conflicto “cabeza-corazón” suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta.

Si bien la historia personal de cada mujer puede haber evolucionado para mejor o peor después del aborto, su persistencia es patente en la vida psíquica, ya sea como una medida necesaria o como un error. Existe evidencia de procesos terapéuticos en los que esta persistencia puede ser mejor asimilada e integrada en la biografía, mediante el reconocimiento pleno de la personalidad del hijo y de la pérdida, y la paciente pueda perdonarse a sí misma. Es importante considerar que estas características psicológicas del proceso suelen ser independientes de las posiciones morales y políticas de las mujeres sobre la legalización o despenalización del aborto.

Consecuencias Psicológicas Específicas del Aborto

Toda mujer queda marcada tras pasar por un aborto. No es una experiencia agradable, independientemente de si se trata de un aborto inducido o un aborto natural. No solo hay consecuencias físicas y emocionales que afectarán de forma importante a la mujer, sino que además influirán significativamente en su mente. Las consecuencias psicológicas del aborto pueden llevar desde una depresión a conductas autodestructivas. Un aborto es una pérdida importante y dolorosa.

Hasta un 15% de los embarazos confirmados terminan en aborto antes de finalizar el primer trimestre. Las mujeres que han pasado por un aborto inducido a menudo reportan que es mucho más doloroso y sufren más que en un aborto natural, debido a que en este último el factor sorpresa es importante y no se espera. Sin embargo, en el aborto inducido, la mujer es consciente de lo que está ocurriendo, lo que puede potenciar las consecuencias psicológicas.

Algunas de las consecuencias psicológicas específicas incluyen:

  1. Culpabilidad: A pesar de que el aborto esté totalmente justificado, la mujer puede pensar que ha sido culpa suya. Frases como “quizás debería haber tenido más cuidado” o “no me he preocupado por mi bebé” pueden persistir. Incluso en casos de aborto inducido por peligro para la salud, el sentimiento de culpabilidad puede aflorar, ya que la mujer sentía la responsabilidad de cuidar a su bebé.
  2. Sensación de pérdida: Similar a la muerte de un familiar o el abandono de un ser querido, la sensación de pérdida tras un aborto es difícil de superar. Saber que ha perdido al bebé y que no lo recuperará puede dejar a la mujer con una sensación de vacío que puede durar mucho tiempo, incluso años.
  3. Pérdida de confianza: Una mujer que sufre un aborto puede perder la confianza en sí misma para volver a tener otro hijo, pensando que no será capaz de llevarlo a término. Esto puede generar baja autoestima y pensamientos negativos como “eres inútil” o “no sirves para nada”. Es natural sentirse insegura, y se necesita tiempo para superar la culpabilidad y recuperar la confianza.
  4. Intenso interés por los bebés: Tras un aborto, la mujer puede desarrollar un interés excesivo por los bebés, que puede llegar a la obsesión e incluso a la idea de adquirir un muñeco para tratarlo como real. Esta situación puede requerir ayuda profesional para que la mujer pueda retomar una vida normal.
  5. Apetito sexual disminuido: Como resultado de la culpabilidad y la pérdida de confianza, el temor a un nuevo embarazo no deseado o frustrado puede llevar a un alejamiento del contacto sexual, afectando la intimidad en la pareja y, en muchos casos, causando su ruptura.

Otros síntomas que pueden perseguir a la mujer que ha sufrido un aborto incluyen miedo a la muerte, frustración, ira, rabia, sentimiento de luto y pesadillas. La situación puede tornarse insostenible y provocar problemas difíciles de solucionar, por lo que es importante saber detectarlos y buscar ayuda.

Ilustración de una mujer experimentando diversas emociones como tristeza, culpa y confusión

La Polémica en torno a las Consecuencias del Aborto Inducido

En la literatura científica y académica, existen concepciones contradictorias acerca del afrontamiento de la mujer después de la interrupción voluntaria del embarazo. Por un lado, están las investigaciones que afirman que el aborto implica necesariamente la aparición de sentimientos negativos, como culpa, depresión profunda y otros daños emocionales. Por otro lado, hay especialistas que defienden que las mujeres que han decidido abortar presentan alivio, bajos niveles de ansiedad y menos arrepentimiento, en comparación con aquellas que decidieron continuar con un embarazo no deseado.

No toda la literatura se sitúa en los extremos. La Dra. Marta B. Rondón, en su trabajo sobre las consecuencias emocionales y psicológicas del aborto inducido, analiza diversas investigaciones y concluye que el afrontamiento, tanto negativo como positivo, de las mujeres que se han practicado un aborto depende de múltiples factores no siempre considerados en los estudios. Entre ellos destacan:

  • Antecedentes psiquiátricos de las mujeres.
  • Apoyo por parte de la sociedad.
  • Legalización del aborto.
  • Creencias religiosas.

Informes de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) señalan que el 60% de las mujeres que han decidido abortar experimentaron sentimientos de alivio o liberación, y el 55% de confianza. Si bien algunas pueden verse afectadas por emociones negativas, estas suelen ser provocadas por el peso del estigma social, la incidencia negativa del entorno, la situación legal del aborto, la facilidad de acceso, posibles desplazamientos, la coyuntura vital o económica de la mujer, la frustración ante un embarazo deseado con patología fetal o dolencias psicológicas/psiquiátricas previas.

Un estudio realizado en EE. UU. y publicado en la revista Social Science and Medicine reveló que, cinco años después de haber abortado, el 84% de las mujeres experimentaba emociones positivas o neutras respecto a su decisión. El 46% aseguró que no había sido una decisión difícil, y el 27% la calificó como “algo difícil”. Esto sugiere una diversidad de experiencias que no se ajustan a un único relato de trauma inevitable.

Superando la Pérdida y Buscando Apoyo

El aborto es un tema incómodo y a menudo silenciado. Hay muchos elementos a nivel social y/o personal que justifican esto: potentes emociones, ideologías, posturas familiares, ética médica, derechos fundamentales, etc. El embarazo no solo se gesta en el cuerpo, sino también en la mente de la mujer, por lo que es importante considerar lo que supone tanto estar embarazada como dejar de estarlo. La intensidad y duración de los efectos psicológicos varían en cada caso.

Dos síntomas psicológicos comunes son la ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico) y, si el embarazo fue deseado, la necesidad de entender el aborto como un duelo, un proyecto truncado. Dado que socialmente a menudo no se reconoce esta pérdida, es importante visibilizar este hecho y abordarlo en toda su profundidad. En casos de embarazo no deseado, las reacciones psicológicas también son múltiples y variadas.

En el proceso de recuperación, es más adecuado hablar de reconciliación que de recuperación, ya que recuperar implica “recibir algo que fue quitado”. Este proceso puede tardar meses o años, pero es posible. Es fundamental no evitar las emociones negativas ni apresurarse a “pasar página”.

El impacto emocional tras una pérdida de embarazo (incluyendo el aborto espontáneo, que afecta a un 10% de las mujeres a lo largo de su vida) puede tomar más tiempo para sanar que el impacto físico. Las mujeres pueden experimentar una montaña rusa de emociones como entumecimiento, incredulidad, enojo, culpa, tristeza, depresión y dificultad para concentrarse. Incluso si el embarazo terminó muy pronto, el sentido de unión entre una madre y su bebé puede ser fuerte. Algunas mujeres experimentan síntomas físicos de su angustia emocional, como fatiga, dificultad para dormir, dificultad para concentrarse, pérdida de apetito y frecuentes episodios de llanto.

La curación no significa olvidar o trivializar los recuerdos. Conocer los hechos sobre lo sucedido y sus implicaciones futuras es importante. Se recomienda tomar decisiones sobre objetos relacionados con el embarazo, protegerse evitando situaciones difíciles y establecer metas realistas. Es fundamental tomarse tiempo para llorar y sanar, y recibir apoyo. Aunque la tristeza es normal, la clave es no dejar que controle la vida. Muchos han superado su dolor, y con tiempo, es posible. Hacer cosas divertidas y recordar al bebé (quizás poniéndole un nombre, plantando un árbol o donando a una organización benéfica) pueden ser formas de encontrar consuelo y avanzar.

Fotografía de una mujer recibiendo apoyo de un profesional de la salud mental o de una persona cercana

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