Las alergias en bebés son reacciones del sistema inmunitario a sustancias que, para la mayoría de las personas, son inofensivas. Estas reacciones, que pueden ser motivo de preocupación para padres y cuidadores, pueden manifestarse al contacto con ciertos alimentos, sustancias ambientales o incluso componentes en productos de uso diario. En los últimos años, las alergias infantiles han experimentado un aumento significativo. Se estima que las alergias afectan a un 35% de los niños, y este número crece un 2% cada año según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica.
La piel del bebé, al ser más sensible y fina que la del adulto, puede irritarse fácilmente por factores como el calor, el tipo de tejido o algunos componentes químicos en cremas o champús, por lo que se recomienda el uso de productos hipoalergénicos especiales para bebés.

¿Qué son las Alergias Alimentarias?
Una alergia es una respuesta alterada del sistema inmune ante una sustancia denominada alérgeno, que por sí misma es inofensiva. El sistema inmunológico, cuya función es defender nuestro organismo, reacciona ante una sustancia inocua como si fuera dañina y actúa para eliminarla. En el caso de las alergias alimentarias, estos alérgenos son alimentos, de manera que la reacción alérgica se produce cuando la persona ingiere el alimento frente al que presenta sensibilidad. Generalmente, el mecanismo por el que se produce la reacción alérgica es la producción de anticuerpos tipo IgE. Estos anticuerpos provocan una reacción en el organismo que desencadena los síntomas relacionados con la reacción alérgica o anafiláctica. Estos síntomas suelen ser inmediatos y su gravedad está relacionada con la cantidad de alimento ingerido.
No todos los componentes de los alimentos son potenciales alérgenos; generalmente son proteínas que forman parte de un alimento concreto. En las alergias alimentarias puede darse la llamada reactividad cruzada, que ocurre cuando el sistema inmunológico reacciona no solo contra el alérgeno original, sino también contra otros parecidos, como alimentos de la misma familia (ej. diferentes mariscos o frutos secos). Por este motivo, cuando se sospecha de alergia a un determinado alimento, se analizan otros alimentos que suelen estar relacionados.
Incidencia de las Alergias Alimentarias en Bebés
Las alergias alimentarias en bebés, principalmente en países occidentales, han aumentado en los últimos años. De acuerdo con un trabajo publicado por la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica, las visitas a urgencias por alergias aumentaron un 214% entre 2005 y 2014, principalmente en bebés y niños pequeños (entre los 0 y los 2 años). Se cree que este aumento puede deberse a varios motivos, entre los que se encuentran los cambios alimenticios o la combinación atmosférica. Los alimentos que más alergias causaron fueron los frutos secos.
Síntomas de Alergias en Bebés
Identificar una posible alergia en un bebé puede ser difícil porque no siempre puede expresar cómo se siente. Los síntomas de una alergia en bebés suelen manifestarse de forma inmediata tras el consumo del alimento, y siempre dentro de las dos primeras horas tras su ingesta. Hay grados de sensibilidad, por lo que algunos pacientes pueden tolerar trazas del alérgeno en su alimentación y otros reaccionan al mínimo contacto. Algunos de los síntomas leves son:
- Erupciones, urticaria, picor en el paladar.
- Hinchazón o inflamación.
- Trastornos digestivos como náuseas, vómitos, diarrea o cólicos.
- Lagrimeo, enrojecimiento ocular, irritación nasal.
- Tos o dificultad respiratoria.
La congestión nasal crónica, estornudos frecuentes, tos, pitidos o dificultad respiratoria son signos frecuentes de hipersensibilidad respiratoria.

Anafilaxia: una Reacción Alérgica Grave
En los casos donde el bebé presente inflamación en los labios o lengua, dificultad para respirar, pulso débil, sibilancias, urticaria en todo el cuerpo, latidos cardíacos rápidos, irritabilidad, letargo o hinchazón de los labios, boca, garganta o lengua, se debe pedir ayuda médica urgente, ya que el bebé puede estar sufriendo una reacción alérgica grave llamada anafilaxia. El shock anafiláctico es una reacción alérgica grave que se produce generalmente cuando se ve afectado más de un sistema corporal (dos o más órganos). Se inicia y progresa rápidamente, pudiendo poner en peligro la vida de la persona. Los síntomas más comunes de un shock anafiláctico son:
- Picor en palmas, plantas de los pies, malestar general.
- Bajada grave de la tensión arterial.
- Estrechamiento de vías respiratorias, tos seca.
- Debilidad extrema.
- Pérdida de conocimiento.
Un shock anafiláctico puede poner en riesgo la vida, por eso es imprescindible buscar atención médica de forma urgente. Siempre se debe llamar al 911 de inmediato ante la sospecha de anafilaxia.
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Tipos Comunes de Alergias en Bebés
Alergias Alimentarias Comunes
Las alergias alimentarias normalmente comienzan antes de los dos primeros años de vida. A partir de entonces, van disminuyendo y pueden llegar a desaparecer. Los alimentos que suelen ser responsables de la mayoría de las alergias alimentarias infantiles son:
- Leche de vaca
- Huevo
- Trigo
- Soya
- Sésamo
- Frutos secos
- Maní
- Pescado
- Marisco
Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV)
Esta alergia es una de las más comunes en la primera infancia y se produce al comenzar la administración de leche de fórmula a base de leche de vaca. Del 3% de los bebés que desarrollan al menos una alergia alimentaria antes de cumplir un año, más de la mitad son alérgicos a una proteína que se encuentra en la leche de vaca. Cuando un niño padece APLV, no es posible darle otros tipos de leche como la de cabra u oveja, ya que son muy similares a la de vaca y puede producirse una reactividad cruzada. Los bebés también pueden parecer alérgicos a la leche materna si la madre consume productos lácteos.
Los signos de una alergia a las proteínas de la leche en bebés pueden incluir:
- Sangre o moco en las heces.
- Erupción con picazón o urticaria en el cuerpo del bebé o cerca de su boca.
- Eccema.
- Hinchazón en la cara, como los labios.
- Secreción nasal o congestión nasal.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Pobre crecimiento.
- Letargo (somnolencia extrema, cansancio o baja actividad).
Es muy importante no confundir la alergia a la proteína de leche de vaca con la intolerancia a la lactosa en bebés, ya que esta tiene un origen y un manejo diferente. La intolerancia a los productos lácteos se caracteriza por la dificultad del cuerpo para digerir la leche, con síntomas como heces sueltas o líquidas, sangre en las heces, gases y bajo apetito. Un pediatra o alergólogo puede ayudar a determinar el diagnóstico correcto.
Alergia al Huevo
Esta alergia suele manifestarse en bebés en el momento en que se introduce el huevo en su dieta, habitualmente entre los 8 o 9 meses de vida. Dentro de la alimentación complementaria del niño, se comienza con la yema y normalmente la tolerancia es buena. Una vez tolerada la yema, se introduce la clara, y es en ese momento cuando generalmente aparece la alergia, ya que contiene más proteínas. Las personas con alergia al huevo de gallina suelen presentar reactividad cruzada con huevos de otras aves como pato o codorniz.
Alergia al Trigo
Hay que aclarar que la alergia al trigo no es lo mismo que la intolerancia al gluten o celiaquía. En la alergia al trigo, no intervienen anticuerpos tipo IgE. La diferencia principal a nivel alimenticio es que un niño con alergia al trigo puede comer otro tipo de cereales (como cebada, centeno o avena), mientras que si es celíaco, no puede ingerir ningún alimento que contenga gluten.
Alergia a los Cacahuetes y a los Frutos Secos
Estas alergias surgen cuando, alrededor de los dos años de edad, se introducen en la dieta los cacahuetes (clasificados como un tipo de legumbre) o los frutos secos. Es fundamental revisar las etiquetas de los alimentos, ya que muchos productos procesados pueden contener frutos secos o cacahuetes, o trazas de ellos. Dependiendo del nivel de sensibilidad, algunos niños toleran trazas y otros necesitan una exclusión total de estos alimentos en su dieta.
Alergia al Pescado y al Marisco
La alergia al pescado puede presentarse frente a ciertas especies. En el caso del marisco, se puede tener alergia a una familia de alimentos como los crustáceos (gambas) o los moluscos (almejas). Este tipo de alergia puede aparecer en la infancia o en la edad adulta, y cuando aparece en esta última es más difícil que desaparezca. Las personas alérgicas pueden manifestar síntomas al ingerir estos alimentos, y algunas también al tocarlos o al inhalar el vapor de su cocinado. Es necesario tener precaución, ya que estos alérgenos pueden encontrarse en medicamentos, gelatinas o bebidas.
Alergias Estacionales (Fiebre del Heno)
Las alergias estacionales en bebés, como una alergia al polen, pueden ocurrir, pero son bastante raras. Esto se debe a que los recién nacidos generalmente no pasan mucho tiempo al aire libre cerca de polen, ambrosía y otros alérgenos, por lo que sus sistemas inmunológicos no tienen la oportunidad de reaccionar. Por lo general, no es hasta las edades de 3 a 6 años cuando los niños comienzan a desarrollar alergias estacionales, también llamadas fiebre del heno o rinitis alérgica. Los síntomas a menudo incluyen ojos con picazón y secreción nasal.
En el caso del polen, su concentración en el aire depende de factores meteorológicos y de los períodos de reproducción de las plantas. Las reacciones más comunes se manifiestan con lo que se llama síntomas de alergia primaveral: secreción nasal abundante con congestión nasal, picor en la garganta, estornudos y ardor en los ojos con lagrimeo.

Alergias vs. Resfriado en Bebés
Algunos síntomas, como secreción nasal, congestión nasal o estornudos, son comunes tanto en alergias como en resfriados. Sin embargo, la fiebre es un signo claro de una infección, por lo que si el bebé tiene fiebre, es más probable que se trate de un resfriado o una infección respiratoria, y no de una alergia estacional.
Alergias Ambientales, a Medicamentos e Insectos
Los bebés también pueden tener alergias a lo largo del año a elementos en el ambiente como mascotas, ácaros del polvo y moho. También pueden ser alérgicos a algunos medicamentos y algunos tipos de insectos.
Alergias a Mascotas
El pelo y la caspa de los animales, así como la saliva o la orina, también son desencadenantes frecuentes de alergias respiratorias o cutáneas en la infancia. Si esto sucede, vale la pena sopesar la conveniencia de tener una mascota en casa.
Alergias a Medicamentos
Las alergias a medicamentos, a veces llamadas hipersensibilidades, suelen ser causadas por:
- Antibióticos como la penicilina.
- Medicamentos anticonvulsivos como la carbamazepina.
- Acetaminofén (Tylenol).
- AINEs como el ibuprofeno (Motrin, Advil).
Las reacciones en la piel como la urticaria y los síntomas relacionados con el estómago como náuseas, vómitos y diarrea son los síntomas más comunes de alergias a medicamentos en niños. En raras ocasiones, las vacunas también pueden desencadenar alergias, generalmente debido a otros ingredientes presentes para mantener la vacuna estable, como conservantes, látex o proteínas de huevo. Si se sospecha una alergia a la vacuna, es importante discutirlo con el pediatra lo antes posible.
Alergias a Picaduras de Insectos
Las picaduras de insectos son responsables del 7% de todos los casos de anafilaxia en niños. Las picaduras de abejas, avispas y hormigas son las más propensas a causar anafilaxia.
Alergias Cutáneas Comunes en Bebés
La piel del bebé es muy frágil y delicada, por lo que es importante protegerla de las alergias infantiles en la piel. Es común que a esta edad aparezcan sarpullidos y otras afecciones de la piel. En la mayoría de los casos, los sarpullidos se pueden controlar prestando especial atención al baño, las cremas hidratantes y el entorno del bebé. Algunas de las alergias infantiles en la piel más comunes incluyen sarpullidos, granitos de alergia o urticarias.

Tipos de Erupciones Cutáneas Comunes
Costra Láctea
La costra láctea aparece como una escama que puede ser roja en la piel blanca o una mancha más clara en pieles más oscuras. En algunos bebés, se ve como caspa, o bien puede ser una mancha con una costra que parece gruesa u aceitosa. Estas manchas son comunes desde el nacimiento hasta unos pocos meses después y, normalmente, desaparecen sin tratamientos especiales. Para el cuidado, se puede lavar el cabello del bebé con champú suave y aflojar las escamas con un cepillo pequeño y de cerdas suaves. En casos de escamas difíciles, se pueden frotar algunas gotas de aceite mineral en el cuero cabelludo, esperar unos minutos y luego cepillar suavemente y lavar el cabello con champú.
Milia
Muchos bebés nacen con unas protuberancias blancas diminutas que suelen aparecer en la nariz, el mentón o las mejillas. Estas protuberancias se conocen como milia y normalmente desaparecen por sí solas. Lavar la cara del bebé una vez al día con un jabón suave puede ayudar a eliminar la milia.
Acné del Bebé
El acné del bebé se manifiesta como protuberancias rojas o blancas en la parte superior del cuerpo del bebé, comúnmente en las mejillas y la frente, y puede incluir espinillas en la espalda o el pecho. Estos granitos suelen aparecer durante el primer mes después del nacimiento y generalmente desaparecen por sí solos después de un par de meses, sin dejar cicatrices. Para ayudar a que el acné desaparezca, lave la cara del bebé una vez al día con agua y un jabón suave.
Miliaria (Sarpullido por Calor)
Cuando la temperatura del bebé aumenta mucho, por ejemplo, debido al clima o a la fiebre, es posible que note un sarpullido en la parte superior de su cuerpo. Este sarpullido puede aparecer rápidamente y manifestarse como protuberancias claras o rojas y elevadas en la piel del bebé. Cuando la temperatura del bebé baja, normalmente el sarpullido desaparece solo. Para evitar el sarpullido por calor, vista al bebé con prendas frescas y livianas en climas cálidos, y con capas en climas fríos para poder quitarle prendas a medida que la temperatura aumenta.
Eccema en Bebés (Dermatitis Atópica)
Las manchas de piel seca, escamosa, con picazón, de color rojo o violáceo, según el color de la piel, pueden ser un eccema o dermatitis atópica. Es muy común durante la lactancia e infancia, provocando enrojecimiento de la piel y picores molestos. Para tratar el eccema, evite que la piel se seque, así como todo lo que la irrite. Al bañarlo, utilice un jabón suave y seque la piel con palmaditas. Luego del baño, y de forma regular, use productos humectantes para pieles sensibles. Evite sustancias químicas o telas irritantes y mantenga fresca la habitación del bebé con buen flujo de aire. Aproximadamente 3 de cada 10 bebés con eccema severo también tienen una alergia alimentaria.
Dermatitis del Pañal
La dermatitis del pañal aparece en el área cubierta por el pañal y donde este se asienta sobre los muslos del bebé. El sarpullido es generalmente rojo o violáceo y puede causar dolor o picazón. A menudo, aparece cuando la piel del bebé está en contacto con orina o heces por mucho tiempo, o debido a una infección fúngica en los pliegues de la piel. Para tratarla, airee la parte inferior del bebé, lave la zona con agua tibia y un paño suave, y seque con palmaditas. Se pueden utilizar cremas o ungüentos protectores después de cada cambio de pañal, aplicando una capa gruesa. Para prevenir irritaciones, evite productos con fragancias o ingredientes que puedan causar una reacción alérgica.
Diagnóstico de Alergias en Bebés
Si se sospecha que el niño puede presentar alergia, es fundamental confirmar el diagnóstico para identificar con seguridad el alérgeno y detectar posibles reacciones cruzadas. La importancia del diagnóstico en las alergias alimentarias es crucial para asegurarse de que no se trata de una reacción adversa a alimentos.
En la consulta del alergólogo se suelen seguir los siguientes pasos:
- Elaboración de la historia clínica: mediante preguntas específicas (anamnesis) y exploración física, el alergólogo puede determinar las posibles causas de la alergia.
- Realización de pruebas cutáneas de provocación: para determinar cuál es el alérgeno específico que causa la reacción. Se hace un pequeño raspado en la piel del niño y se añade el alérgeno sospechoso. Se espera para ver si se produce reacción cutánea. Generalmente se incluyen otros alérgenos que suelen presentar reactividad cruzada.
- Pruebas de provocación a un determinado alimento: en caso de dudas, estas pruebas se realizan en un entorno hospitalario que permita una intervención rápida en caso de reacción alérgica.
- Análisis de sangre de IgE total o IgE específica: para un diagnóstico preciso.
Es importante acudir al pediatra cuando no se logra identificar la causa de la alergia en el bebé y los síntomas son persistentes. Siempre deben realizarse las pruebas bajo supervisión médica para evitar riesgos innecesarios.
Prevención y Tratamiento de Alergias en Bebés

Estrategias de Prevención
La única forma de prevenir una alergia alimentaria es evitar exponerse al alimento que la provoca, ya sea evitando la ingesta, el tacto o la inhalación. En ocasiones, es complicado evitar la exposición a alérgenos, ya que algunos se encuentran en muchos alimentos procesados. Introducir alérgenos alimentarios comunes desde una etapa temprana, alrededor del momento en que el pequeño comienza a comer sólidos, es una forma comprobada de reducir su riesgo de desarrollar una alergia alimentaria. Es mejor introducir los alérgenos alimentarios comunes temprano en el día, ya que las reacciones alérgicas pueden ocurrir justo después de la exposición o incluso horas después.
La lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida disminuye considerablemente el riesgo de desarrollar alergias en el bebé. Además, ofrecer una alimentación variada y comenzar sólidos de forma gradual, según recomendación pediátrica, ayuda a detectar rápidamente cualquier intolerancia o alergia potencial.
Tratamiento de las Reacciones Alérgicas
Si se produce un episodio de reacción alérgica, generalmente se siguen protocolos específicos. Este tipo de tratamientos los pauta el alergólogo y ante cualquier duda debemos consultarle. Los medicamentos que se suelen utilizar en caso de reacción alérgica son:
- Antihistamínicos: bloquean el efecto de la histamina, molécula que se libera en caso de reacción alérgica y causa inflamación. Se utilizan para síntomas leves, como los cutáneos.
- Corticoides: fármacos de acción antiinflamatoria e inmunosupresora que también se utilizan para el tratamiento de las reacciones alérgicas.
- Adrenalina (epinefrina): se utiliza en los casos de shock anafiláctico cuando haya al menos dos sistemas afectados y se administra por vía intramuscular. A los padres de niños con ciertos tipos de alergias se les puede prescribir epinefrina en forma de un Epi-Pen en caso de anafilaxia.
Para las alergias alimentarias, se intenta la desensibilización mediante inmunoterapia oral para conseguir la tolerancia parcial o total del alimento. Consiste en administrar progresivamente cantidades crecientes del alérgeno de forma controlada a nivel hospitalario con la finalidad de mitigar los síntomas frente a su exposición natural. En el caso de las alergias respiratorias, las vacunas antialérgicas administradas por el pediatra o el alergólogo pueden disminuir de forma significativa los síntomas, llegando incluso a desaparecer.
Siempre es fundamental identificar el alimento que desencadena los síntomas. Se deben cortar bien las uñas del hijo para evitar que se lastime si se rasca y aplicar cremas y bálsamos para calmar el picor. La ropa siempre debe lavarse con productos hipoalergénicos, y la piel del bebé debe mantenerse limpia usando productos con pH neutro.
¿Las Alergias Alimentarias Pueden Desaparecer con el Tiempo?
Afortunadamente, muchas de las alergias alimentarias que aparecen antes de los dos primeros años de vida van disminuyendo hasta desaparecer con el paso del tiempo. Este proceso se llama desarrollo de tolerancia, y en él influyen factores individuales y el tipo de alimento que produce la alergia. Por ejemplo, en el caso de las alergias a la proteína de leche de vaca, al huevo, a la soja y al trigo, suele haber desarrollo de tolerancia y desaparecen alrededor de los cinco años de edad, mientras que las alergias al cacahuete o al pescado son más persistentes.
En todo caso, si tu bebé ha sido diagnosticado con alguna alergia alimentaria, el pediatra le realizará periódicamente pruebas para determinar si están remitiendo.