La Lactancia Materna: Desafíos, Apoyo y Tradiciones

Los Primeros Obstáculos: El Caso de Elisa Albert

Elisa Albert, novelista de Nueva York, experimentó una maternidad desafiante desde el inicio. Poco después de tener a su hijo hace seis años, se encontró con dificultades inesperadas en la lactancia. Durante las primeras dos semanas, su hijo continuaba bajando de peso, lo que la llevó a consultar a varios médicos y enfrentarse a un mar de contradicciones y confusión.

"Un médico me dijo que tenía un problema en la forma que la boca de mi niño se acomodaba a mi pezón. Otro me dijo que mi leche no era nutritiva y otro me sugirió que un problema anatómico al amamantar causaba mi falta de suministro de leche nutritiva. No sabía a quién creerle”, relató Albert. Mientras tanto, ella continuaba sacando leche de su pecho para evitar que su hijo muriera por inanición.

Ante esta situación, tanto su madre, quien nunca había amamantado, como uno de los doctores que había visitado, le sugirieron la leche de fórmula para bebés. Sin embargo, Elisa se mantuvo firme en su deseo de alimentar a su hijo con leche materna: "Me gusta creer que soy una revolucionaria que quería alimentar a su hijo con leche materna, de mi pecho. Le dije que no. Que no quería alimentar a mi hijo de otro modo".

Madre amamantando a su bebé con dificultades

La Solidaridad y la Antigüedad de las Nodrizas

En medio de estas dificultades, la amiga cercana de Elisa, Miranda Beverly, quien había tenido un bebé con pocos días de diferencia y amamantaba con normalidad, se ofreció a ayudar. Miranda le contó a BBC Mundo que su madre recordaba cómo en algunas comunidades de África las mujeres compartían a los hijos de sus amigas para alimentarlos.

“Y al ver cómo el niño estaba sufriendo por hambre, me pareció que lo correcto era ofrecerle que yo podía alimentarlo. Me sobraba leche y podía hacerlo”, explicó Beverly. La reacción inicial de Albert fue de cautela: "Ya me habían ofrecido ir a un banco de leche materna que había en Nueva York, pero me pareció que no estábamos tan desesperados como para llegar a eso. Lo mismo me pasó con la oferta de Miranda y la de otra amiga. Eso me tomó por sorpresa. Dije que no casi por instinto", recuerda Albert.

Ilustración histórica de una nodriza

Existe un dicho africano que afirma: "Se necesita todo un pueblo para criar a un bebé”. Las nodrizas, mujeres encargadas de amamantar a hijos de otras mujeres, fueron habituales en las sociedades de todo el mundo hasta la primera parte del siglo XX. Sin embargo, la popularización de la leche maternizada o de fórmula hizo que esa tradición se perdiera, especialmente en muchos países occidentales. Solo en 2003, con la declaración de la UNICEF sobre lactancia materna, esta práctica comenzó a recuperar algo del terreno perdido.

Un Momento Crucial y la Importancia del Apoyo

Una noche, después de varios días de mal sueño e inútiles esfuerzos para que su hijo se alimentara correctamente, el niño no podía dormirse y solo lloraba. "Mi esposo y yo teníamos claro que era porque estaba con mucha hambre. No había manera de calmarlo y estábamos realmente agotados”, recordó Albert. Fue su esposo quien, con calma y sentida urgencia, le sugirió: "Llama a Miranda”.

"Recuerdo que la llamé y con el poco aliento que tenía le pedí que me ayudara. Su respuesta fue simple: 'ven para acá'", dijo. Por primera vez en los dos meses de maternidad, Albert sintió que estaba en paz, tranquila y serena, sin estrés. Su hijo se alimentó del pezón de su amiga como tenía que hacerlo, y a los diez minutos de tomar, su bebé cayó dormido.

Miranda Beverly, por su parte, se mostró sorprendida por la reacción de algunas personas, pero para ella, aunque tuviera los pezones un poco hinchados por no estar acostumbrada, "fue normal, algo que podía hacer por una amiga que estaba en dificultades". A pesar de la ayuda, Albert no se rindió y consultó a otro especialista, encontrando una respuesta práctica a su problema: tenía que combinar leche maternizada con la lactancia hasta que su cuerpo produjera la suficiente cantidad para el bebé. Le tomó tres meses, pero finalmente pudo amamantar a su hijo.

"Además de la ayuda de mi esposo en esta crisis, lo que más me ayudó fue ese círculo de amigas que se acercaron a darme una mano. Cuando se es madre primeriza, se pasa por muchas cosas difíciles. Es importante estar rodeada de personas que estén pendientes de ti", concluyó Albert. Este evento no solo resolvió una crisis, sino que convirtió a Elisa y Miranda en amigas aún más cercanas, cuyos hijos tienen actualmente seis años. Albert expresa su gratitud a Miranda no solo por su generosidad, sino por su fortaleza, serenidad y capacidad para manejar ese momento cuando ella se estaba quebrando.

La Lactancia Prolongada: El Ejemplo de Beccy Ashe

El debate sobre la duración de la lactancia materna ha cobrado una especial relevancia. Beccy Ashe, una mujer de 35 años de Liverpool, Inglaterra, amamanta a su hijo Tobías, de cuatro años, dos veces al día, por la mañana y por la noche. Este ejemplo de lactancia llama la atención y es cuestionado por el factor de la edad del niño. "Me importa un bledo lo que piensen los demás, todas deberían hacerlo", confiesa contundente. Ella atribuye a la presión social la única razón por la que más mujeres no hacen lo mismo.

Ashe cuenta que no es la primera vez que lleva a cabo esta práctica durante tanto tiempo, ya que hizo lo mismo con su hija Daisy hasta que cumplió los cinco y estuvo en la escuela. Explica que la cercanía extrema y ese mágico vínculo emocional que pueden traer la lactancia materna, así como el valor nutricional agregado y los beneficios para la salud, la llevaron a continuar amamantando mucho tiempo después de que la mayoría de las mujeres. "Mi hijo Tobías está bastante deprimido por la mañana y por la noche desde que comenzó la guardería hace seis meses", explica. "Es una excelente manera de vincularse y reconectarse al final del día. Resulta un gran consuelo, es nutritivo, alivia el dolor. Es más que simplemente darles de comer".

Madre amamantando a un niño mayor

Los beneficios no son solo para el niño; para la madre, Ashe señala que "si más tiempo amamantas, también se reduce el riesgo de algunos cánceres".

Frecuencia y Autonomía Corporal en la Lactancia Prolongada

A medida que los dos hijos de Beccy crecieron, ella gradualmente comenzó a dejar de amamantar. Ahora no lo hace con tanta frecuencia, no es a pedido ahora que Tobías es mayor. "Pide más que a la mañana y a la noche, pero yo le digo que no. Esa es una lección para él en la enseñanza de la autonomía del cuerpo en el sentido de que este es mi cuerpo y puedo decir lo que le sucede", señala la mujer, negando sus solicitudes de más para enseñar "autonomía corporal".

Justamente durante el Mes de Concientización sobre la Lactancia Materna, Ashe contó su experiencia que refleja Mirror. Y aclara que el Servicio Nacional de Salud en Reino Unido (NHS) no especifica en el que las mujeres deban dejar de dar leche materna a sus hijos. Ella se muestra interesada en educar a otras mamás sobre los beneficios de la lactancia materna y alentarlas a hacer lo que sea mejor para ellas y para su hijo. "En realidad, nunca me he enfrentado a ninguna negatividad o juicio y, honestamente, me importa un bledo lo que los demás piensen de mí, no es mi problema", destacó. "Siempre abogaré por que las mujeres amamanten todo el tiempo que quieran", añadió.

Dificultades y Apoyo en el Inicio de la Lactancia

A pesar de defender los beneficios de la lactancia materna, Beccy dijo que reconoce algunas de las dificultades que otras mamás pueden tener cuando comienzan a amamantar a sus hijos. "Te dicen 'aquí está tu bebé', te lo pones en el pecho, pero la gente no se da cuenta de que es un viaje de aprendizaje para mamá y la criatura", opina. "Tienes un bebé y ellos todo deben aprenderlo. Pasa a la hora de caminar, claro, pero lo mismo ocurre con la lactancia materna. Cómo prenderse correctamente y alimentarse de manera eficiente", dijo en una entrevista tiempo atrás.

"Cuando escucho que médicos y parteras obligan a mujeres a dejar de amamantar y que les den fórmula a sus hijos, me rompe el corazón", expresa sobre este momento clave. Para ella, el poder ayudar a otras mamás y compartir historias similares es increíble. "La gente no se da cuenta de que incluso si tiene dificultades para amamantar, no significa que tenga que dejar de usar leche de fórmula, y mucho menos si ello implica rendirse", destaca.

La Lactancia en Público y la Percepción Social

La lactancia materna es la primera, más básica y más pura forma de alimentarse. Sin embargo, la lactancia en público ha sido últimamente fuertemente criticada y rechazada por parte de la sociedad y ciertos medios de comunicación. Muchos consideran esta actitud un disparate, una palmaria muestra de hipocresía, ya que la lactancia es un acto tan natural como bello.

Ivette Ivens, fotógrafa lituana afincada en Chicago, busca recordar que la lactancia materna es un acto tan natural como bello. Es por esto que hizo una serie de imágenes muy estilizadas de madres amamantando a sus hijos. "Los bebés saben cuándo tienen hambre, y es en ese preciso instante cuando hay que alimentarles, cuando hay que darles el pecho. Ya sea en el tren, en la calle o en casa", afirma.

Madre amamantando a su bebé en público de forma discreta

¿Cómo funciona la lactancia materna?

Consejos para el Destete: Métodos y Estrategias

El destete es un proceso natural y personal que puede abordarse de dos maneras principales: gradual o abrupta. Es importante recordar que esta información no reemplaza el consejo de un médico.

Destete Gradual

El destete gradual tiene lugar a lo largo del tiempo y le da a su hijo pequeño más control sobre cuándo dejar de mamar. Una manera de dejar que un niño pequeño controle el destete es por medio del método "no ofrecer, no negar". Esto significa que usted nunca ofrece darle de mamar a su hijo, pero no se lo niega cuando su hijo pide o muestra deseos de tomar el pecho. Este puede ser un proceso lento, pero cuando usted tiene la resolución de destetar a su hijo y lo alienta a hacerlo, este puede destetarse con éxito y sin quejarse.

Otras estrategias para el destete gradual incluyen:

  • Tener los senos (mamas) menos listos para la lactancia: Deje de usar ropa de lactancia como sostenes y camisas con aberturas. Use más capas de ropa o vestimenta que sea menos práctica para amamantar. Es posible que el niño pequeño le pida menos tomar el pecho por la falta de fácil acceso. Esta técnica suele combinarse con otras estrategias.
  • Acortar cada sesión de amamantamiento antes de interrumpirlo completamente: Un niño pequeño podría necesitar solo un minuto o dos prendido al pecho, más por mimos que por alimento. Cuando el niño pequeño haya tomado por un minuto o dos, inste al niño a que pare y despiértele el interés en alguna otra cosa.
  • Postergue las sesiones de amamantamiento: Dígale a su hijo pequeño que le dará el pecho más tarde, como después de que usted termine de preparar la cena. Esto espaciará las sesiones hasta que finalmente pueda postergar una sesión completa de amamantamiento hasta la próxima. Esto también puede permitir que su hijo se distraiga antes de que comience la sesión de amamantamiento, si es que tiene lugar.
  • Reemplace darle el pecho con alimentos, bebidas o mimos: Si su hijo todavía toma el pecho como modo principal de satisfacer el hambre o la sed, tenga disponibles otros alimentos y bebidas antes de que su hijo le pida tomar el pecho. (Dar leche o agua es mejor que ofrecer jugo debido al alto contenido de azúcar del jugo). Si su hijo pequeño no tiene hambre ni sed, aliéntelo a usar un objeto reconfortante, como un animal de peluche, una manta o un muñeco. Ofrézcalo a menudo. También acurrúquese con su hijo pero sin amamantarlo. Un niño podría temer que el destete significa perder el sentido reconfortante de estar abrazado.
  • Distraiga a su hijo pequeño: Haga la vida tan interesante y activa que su hijo pequeño se olvide de pedirle tomar el pecho. Léale un libro a su hijo pequeño mientras lo tiene en su regazo (lo cual brinda contacto cercano). O sugiérale una caminata, un paseo en triciclo o ir a jugar a un patio de juegos o arenero. Las distracciones pueden consumir mucho tiempo, pero son eficaces.

Destete Abrupto

Tal vez prefiera destetar a su hijo pequeño en forma abrupta. Este método puede ser mejor para un niño pequeño que toma el pecho menos de 3 veces al día. Al destetar abruptamente, elija un momento en que no prevea otros grandes cambios en su vida ni en la de su hijo, y cuando tenga tiempo extra para pasar con su hijo.

Los siguientes consejos podrían ser útiles para el destete abrupto:

  • Diga "no" y ofrezca distracciones: Pruebe a leer un libro mientras sostiene a su hijo en su regazo. Esto le brinda a su hijo el contacto cercano que desea. O sugiérale una caminata, un paseo en triciclo o ir a jugar a un patio de juegos o arenero.
  • Tenga los senos (mamas) menos listos para la lactancia: Deje de usar ropa de lactancia como sostenes y camisas con aberturas. Use más capas de ropa o use ropa que sea menos práctica para amamantar.
  • Deje que alguien más cuide a su hijo pequeño por algunos días: Su hijo debería permanecer con un cuidador de confianza, como un cónyuge, un abuelo u otro miembro de la familia. Dado que usted no está disponible para amamantar, su hijo se adaptará a los otros cuidadores. Con el tiempo, su hijo aceptará que tomar el pecho no es necesario. Si usted se va por menos de una semana, es posible que su hijo le pida tomar el pecho otra vez a su regreso. Pero es probable que su hijo acepte la negación sin quejarse demasiado.

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