Al final del embarazo, la mayoría de los bebés tienen la cabeza cerca del canal de parto (vagina), lo que se conoce como presentación cefálica. Sin embargo, en aproximadamente un 4-5% de los embarazos a término, el bebé se encuentra en una posición de nalgas (podálica) o transversa, lo que históricamente ha llevado a la necesidad de una cesárea programada. En estos casos, la versión cefálica externa (VCE) emerge como una maniobra obstétrica crucial que busca reposicionar al bebé para facilitar un parto vaginal.
¿Qué es la Versión Cefálica Externa?
La VCE es un conjunto de maniobras que, mediante manipulación externa a través del abdomen materno, buscan convertir la presentación fetal de podálica o transversa a cefálica. El objetivo principal es desplazar la pelvis del feto del estrecho superior de la pelvis materna y dirigir su cabeza hacia esta zona, colocándolo en la posición ideal para un parto vaginal.
Este procedimiento es una intervención breve, realizada en un entorno hospitalario seguro, con monitorización fetal continua y supervisión ecográfica en todo momento. Se realiza en una sala de partos o en un entorno hospitalario donde se dispone de personal y equipo adecuado para responder a cualquier complicación.
Historia y Relevancia Actual
Aunque la VCE es una técnica utilizada desde los tiempos de Hipócrates, ha ganado importancia en los últimos años debido a los cambios en el manejo de la presentación podálica a término. Existe consenso en la literatura médica sobre la preferencia de un parto cefálico sobre un parto de nalgas o una cesárea.
Aunque un estudio previo, el "Term Breech Trial" (2000), sugería que la cesárea electiva era mejor, análisis posteriores demostraron deficiencias metodológicas. Actualmente, diversos autores y sociedades médicas de prestigio, como el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG) y la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO), recomiendan la VCE debido a sus escasos riesgos asociados tanto para la gestante como para el feto, y a su eficacia en la disminución de la tasa de cesáreas.
Eficacia de la VCE
La VCE es una maniobra con buenas tasas de éxito. Las estadísticas globales señalan que funciona en el 53% al 63% de los casos, con mejores resultados en mujeres que ya han tenido partos vaginales (alrededor del 80% de éxito en multíparas), frente a un 40% en primíparas. La tasa media de éxito de la VCE es de un 50%, con un rango entre el 40% y el 78% en los diferentes estudios publicados, lo que depende de la experiencia del equipo y los criterios de selección. Si el bebé se gira, es posible que la paciente pueda tener un parto vaginal, siendo vigilada de cerca hasta que comience el trabajo de parto.
Indicaciones y Candidatas Ideales
La VCE está indicada en todas las gestantes con un feto en presentación diferente de la cefálica a partir de la semana 37 y que no presenten contraindicaciones. Se recomienda realizarla generalmente entre las semanas 36.0 y 37.6 de gestación, aunque puede considerarse desde la semana 35 hasta el momento del parto. Antes de las 36 semanas, es probable que el bebé se gire por sí solo a la posición cabeza abajo. Realizarla lo antes posible después de las 36 semanas puede aumentar el éxito debido a que el bebé es más pequeño y tiene más líquido amniótico para moverse.
Criterios clave para la VCE:
- La madre lleva entre 36 y 42 semanas de embarazo.
- La madre está embarazada de un solo bebé.
- El bebé no ha descendido a la pelvis (no se ha encajado).
- Hay suficiente líquido amniótico alrededor del bebé para girarlo.
- La madre ha estado embarazada anteriormente, lo que suele significar una pared abdominal más flexible.
- El bebé está en posición de nalgas francas, completas o podálica.
Contraindicaciones
No todas las gestantes son candidatas ideales para una VCE. Existen circunstancias consideradas contraindicaciones absolutas y relativas.
Contraindicaciones absolutas:
- Situaciones que por sí mismas sean indicación de cesárea (ej. placenta previa oclusiva, desprendimiento de placenta, malformaciones fetales que condicionen la vía de parto).
- Gestación múltiple (gemelos, trillizos o más).
- Malformación uterina.
- Feto muerto.
- Compromiso fetal.
- Preeclampsia grave/síndrome HELLP.
- Isoinmunización Rh.
- Oligoamnios severo (cantidad de líquido amniótico por debajo de lo normal).
- Rotura de la bolsa de aguas (saco amniótico).
- Necesidad de un parto por cesárea.
- Monitorización fetal muestra que el bebé puede no estar bien.
- El bebé tiene la cabeza hiperextendida.
- Se sabe o se sospecha que el bebé tiene una anomalía congénita.
Contraindicaciones relativas (deben evaluarse individualmente):
- Cardiopatía materna u otras afecciones que impidan el uso de tocolíticos.
- Fase activa de parto.
- Dos o más cesáreas anteriores (con un ligero riesgo de rotura de cicatriz, aunque limitado).
- Alteraciones de la coagulación.
Procedimiento de la VCE
VERSIÓN CEFÁLICA EXTERNA: QUÉ ES, PARA QUÉ y CÓMO se realiza. - Ginecología y Obstetricia -
El procedimiento se realiza con la paciente en decúbito supino, en posición de ligero Trendelenburg y con la vejiga vacía. Se aplica gel sobre el abdomen para facilitar el desplazamiento de las manos del operador.
Pasos clave:
- Evaluación previa: Se realiza una ecografía para confirmar la posición del feto, la cantidad de líquido amniótico, la ubicación de la placenta y el bienestar fetal mediante monitorización (registro cardiotocográfico).
- Relajación uterina: Treinta minutos antes de iniciar, se administra un tocolítico, como la terbutalina o ritodrine, para relajar el útero. Este medicamento se mantiene durante el procedimiento.
- Maniobra: El obstetra aplica una suave presión manual sobre el abdomen de la madre para guiar al feto desde la posición podálica a la cefálica. Se busca liberar las nalgas fetales de la pelvis y luego rotar la presentación, guiando la cabeza hacia la pelvis. Los movimientos deben ser coordinados, suaves y firmes. El procedimiento puede repetirse hasta 4 intentos, siempre y cuando la paciente esté conforme y no haya riesgos.
- Monitorización continua: Durante toda la maniobra, se realiza control ecográfico y monitorización continua de la frecuencia cardíaca fetal para detectar cualquier anomalía.
- Analgesia: La VCE puede ser dolorosa. Para mejorar la tolerancia y el éxito, se puede realizar bajo anestesia regional o con analgésicos como el óxido nitroso inhalado o remifentanilo intravenoso.
- Post-procedimiento: Después de la maniobra, exitosa o no, la paciente permanece en observación durante al menos una hora con monitorización materno-fetal. Si la maniobra es exitosa, se decide si esperar el parto espontáneo o inducirlo. Si no se logra el giro, se planifica una cesárea programada o se evalúa la opción de un parto vaginal de nalgas. A las pacientes Rh negativas se les administra gammaglobulina anti-D.
Riesgos y Complicaciones
Aunque es un procedimiento seguro, no está exento de posibles complicaciones. Cuando se vigila de cerca a la madre y al bebé, los riesgos son bajos.
Complicaciones más comunes (leves):
- Alteraciones transitorias del registro cardiotocográfico (aproximadamente 5%).
- Sangrado vaginal leve (0.47%).
- Inicio del trabajo de parto en menos de 24 horas (1.4%).
- Rotura de membranas.
Complicaciones poco frecuentes pero graves:
- Bradicardia fetal mantenida (0.37%).
- Necesidad de realizar una cesárea urgente por sospecha de pérdida de bienestar fetal (0.35-2%).
- Torsión o compresión del cordón umbilical, lo que puede reducir el flujo sanguíneo y oxígeno al bebé.
- Desprendimiento prematuro de placenta (0.12%) o rotura del útero.
- En el caso poco frecuente de que se inicie el trabajo de parto o surja un problema grave, se podría necesitar una cesárea de urgencia.
La VCE tiene un riesgo muy pequeño de provocar hemorragias que podrían dar lugar a la mezcla de la sangre de la madre y del bebé, por lo que las mujeres con sangre Rh negativo reciben una inyección de inmunoglobulina Rh.
Factores que influyen en el éxito
La tasa de éxito de la VCE puede variar según diferentes factores:
- Paridad: La multiparidad (madres que ya han tenido al menos un embarazo y parto) se asocia a una mayor probabilidad de éxito.
- Cantidad de líquido amniótico: Una mayor cantidad de líquido amniótico, especialmente si es superior a 10, se asocia positivamente al éxito.
- Localización de la placenta: La placenta en localización posterior se asocia a mayor probabilidad de éxito que la anterior.
- Variedad de nalgas: La presentación de pies se asocia a mayor probabilidad de éxito que la presentación de nalgas puras. Las nalgas completas o transversas también tienen mayor posibilidad de éxito que las nalgas puras.
- Experiencia del operador: Un ginecólogo experimentado y un protocolo estandarizado aumentan significativamente las posibilidades de éxito.
Factores como la edad materna, la edad gestacional (dentro del rango recomendado), la cicatriz uterina (de una cesárea previa) y el peso fetal no han mostrado una asociación clara con el éxito de la VCE. Sin embargo, el sobrepeso materno puede dificultar la maniobra y disminuir el porcentaje de éxito.
Manejo del dolor durante la VCE
El dolor es una preocupación importante y una de las principales reticencias de las pacientes a someterse a la VCE. Un control adecuado del dolor no solo mejora la experiencia de la paciente, sino que también facilita la realización de la técnica.
Se han propuesto diversas opciones analgésicas, como la analgesia regional (epidural o raquídea), el óxido nitroso inhalado y el remifentanilo intravenoso. Aunque la analgesia regional ha mostrado resultados poco satisfactorios para este procedimiento específico, el óxido nitroso y el remifentanilo son alternativas prometedoras para reducir el dolor y aumentar la aceptación del procedimiento.
Moxibustión como alternativa

Además de la VCE, la moxibustión es otra técnica que se ha explorado para cambiar la posición del feto. Se trata de una técnica de la medicina tradicional china que implica la quema de la hierba Artemisia vulgaris (moxa) cerca de ciertos puntos de acupuntura para estimular el flujo de energía. Se realiza generalmente alrededor de la semana 32 a 34 de gestación. La evidencia sobre su eficacia es variada, con múltiples estudios que respaldan su efectividad.
Conclusiones
La versión cefálica externa es una técnica segura y sencilla que permite reducir el número de presentaciones podálicas al momento del parto, aumentando las probabilidades de un parto vaginal y disminuyendo la tasa de cesáreas. Se trata de una alternativa real y efectiva para muchas mujeres que desean evitar una cesárea programada, siempre que cumplan con los criterios y no presenten contraindicaciones. Es fundamental que las futuras madres consulten con sus profesionales de la salud para informarse adecuadamente y tomar una decisión que se ajuste a sus necesidades y valores.