Información Esencial sobre la Leche de Fórmula para Bebés

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. Sin embargo, en ciertos casos, esta no es posible o requiere un complemento. Con tal fin, se emplean leches de fórmula. Este artículo explica cómo leer las etiquetas de los envases de las leches de fórmula para bebés, cómo elegir la adecuada, cuáles son sus componentes y las recomendaciones necesarias para su preparación y almacenamiento.

La Leche de Fórmula como Alternativa o Complemento a la Lactancia Materna

La OMS recomienda que la lactancia materna sea el alimento exclusivo hasta los seis meses de vida y, a partir de entonces, combinado con otros alimentos, al menos hasta el año de vida, y hasta que la madre y el bebé lo deseen. Sin embargo, esta situación no siempre es posible, por razones de salud de la madre, entre otros motivos. Durante los primeros 4 a 6 meses de vida, los lactantes únicamente necesitan leche materna o leche maternizada (fórmula) para satisfacer todas sus necesidades alimentarias.

La leche de fórmula para niños pequeños no puede ser de cualquier tipo. El organismo de los recién nacidos no está preparado aún para procesar la leche de vaca normal, rica en proteínas y grasas saturadas. De modo que se debe emplear una leche de fórmula para bebés elaborada a partir de la leche de vaca. La Asociación Española de Pediatría explica que la leche de fórmula sustituye a la leche materna «para los lactantes sanos durante los seis primeros meses de vida», y puede ser utilizada junto a otros alimentos hasta el año o sustituida por preparados de continuación a partir de los seis meses.

Leche Materna vs. Leche de Fórmula: Nutrientes y Beneficios

Al elegir cómo alimentar al bebé, es importante conocer qué contiene la leche materna o la leche de fórmula, la diferencia en coste y el impacto que tienen en la salud y el sueño. Hay algunos aspectos en los que la leche de fórmula es similar a la leche materna: ambas proporcionan energía, hidratación y nutrientes, de modo que el bebé crecerá tome la leche que tome.

Sin embargo, a pesar de los avances en la formulación y elaboración de la leche en polvo para bebés, no ofrece los beneficios para la salud que sí aporta la leche materna. La leche materna ha evolucionado durante millones de años para ser el alimento perfecto para los seres humanos cuando son bebés. Es mucho más compleja que la leche del resto de animales y permite desarrollar cerebros más complejos y sistemas digestivos e inmunitarios únicos.

Por el contrario, la leche de vaca, a partir de la cual se elaboran la mayoría de las leches de fórmula, está adaptada a las necesidades específicas de los terneros. No es segura para su consumo por parte de los bebés humanos, por lo que debe someterse a un procesamiento intenso para elaborar la leche de fórmula para bebés.

Componentes de la Leche Materna

Desde el calostro que recubre y sella el revestimiento del estómago del recién nacido hasta la leche madura que ayuda al bebé a crecer fuerte, cada gota de leche materna contiene miles de componentes beneficiosos, como:

  • Anticuerpos que ofrecen protección contra las enfermedades.
  • Hormonas que fomentan el establecimiento de vínculos y regulan el apetito.
  • Citoblastos que ayudan al desarrollo y reparación de los órganos.
  • Glóbulos blancos que luchan contra las infecciones.
  • Bacterias beneficiosas que protegen el sistema digestivo del bebé.
  • Prebióticos, llamados oligosacáridos, que ayudan a mantener un intestino sano.
  • Ácidos grasos de cadena larga que contribuyen al desarrollo del cerebro, el sistema nervioso y los ojos del bebé.
  • Enzimas que ayudan a sus sistemas digestivo e inmunitario.
  • Nucleótidos y hormonas que ayudan a desarrollar patrones de sueño-vigilia saludables.

La leche materna es un fluido vivo que se adapta a las circunstancias cambiantes del bebé. Si el bebé se pone enfermo, el cuerpo de la madre produce más glóbulos blancos y anticuerpos que viajan en la leche y ayudan a luchar contra las infecciones.

Infografía comparativa de los componentes de la leche materna y la leche de fórmula

Componentes de la Leche de Fórmula

Los ingredientes varían en función de la marca y el país, pero la leche de fórmula para bebés habitual se elabora con leche de vaca desnatada y procesada, con emulsionantes y estabilizadores añadidos para ayudar a mezclar los aceites y el agua al preparar la toma. También puede contener:

  • Lactosa (un azúcar natural que se encuentra en la leche) y otros azúcares, como sirope de maíz, fructosa o maltodextrina.
  • Aceites vegetales, como aceite de palma, colza, coco, girasol y soja.
  • Ácidos grasos, normalmente procedentes del aceite de pescado.
  • Vitaminas y minerales de origen vegetal y animal.
  • Un par de enzimas y aminoácidos.
  • Probióticos (en algunas leches de fórmula).

Algunos tipos de leche de fórmula, como la leche de cabra, las leches hipoalergénicas y la leche de fórmula de soja, pueden tener una combinación diferente de ingredientes. Un problema de la leche de fórmula es que a los bebés les va demasiado bien con ella; pueden crecer sin parar, pero esto puede no ser bueno para la salud a largo plazo de los bebés alimentados con leche de fórmula. Las empresas de leche de fórmula están intentando ahora reducir los niveles de proteínas en su leche para evitar que los niños engorden en exceso.

Cómo Se Produce La LECHE? [Proceso En Fábrica]

Tipos de Leches de Fórmula para el Bebé

Las leches de fórmula para bebés presentan una gran variedad. En principio, en su presentación o forma física, hay leches líquidas listas para usar, leches líquidas concentradas y -las más populares- leches en polvo.

Clasificación por Edad y Composición

Además, las leches de fórmula se dividen en dos grandes grupos:

  1. Fórmulas de Inicio (Tipo 1): Las actuales fórmulas de inicio o "fórmulas 1" se refieren a un alimento capaz de satisfacer por sí solo los requerimientos nutricionales del lactante durante los 4-6 primeros meses de vida. Los recién nacidos pueden consumirlas desde el primer día. Las proteínas de la fórmula deben tener un valor biológico no inferior al 85% del de la caseína. La leche de vaca contiene un claro predominio de caseína sobre las proteínas del suero (90-10). En la fórmula, esta relación debe ser modificada para que se asemeje a la existente en la leche humana madura. Contienen algunos aminoácidos libres, pero en menor proporción que en la leche humana.
    • Hierro: 0,1-0,2 mg/100 kcal; 0,07-0,14 mg/100 ml en las fórmulas no suplementadas con hierro y no menos de 1mg/100 kcal, 0,7 mg/100 ml.
    • Calcio: 60 mg/100 kcal, 40 mg/100 ml.
  2. Fórmulas de Continuación (Tipo 2): Son aconsejadas a partir de los seis meses de edad. Es el alimento adecuado para lactantes de 5-12 meses de edad y para niños de entre uno y tres años. La diferencia más importante con las de inicio es un contenido proteico máximo más elevado, así como mayores niveles de hierro. Además, pueden contener sacarosa, fructosa y miel. Pero si se añaden los alimentos sólidos correspondientes a partir de los seis meses, se puede seguir dando al pequeño leche de tipo 1 con prácticamente los mismos resultados.
    • Proteínas: 3,4-5 g/100 kcal; 2,1-3,1 g/100 ml. Las proteínas de la fórmula deben tener un valor biológico no inferior al 85% del de la caseína.
    • Hidratos de carbono: 8-12 gr/100 kcal; 5,7-8,6 g/100 ml.
    • Hierro: 1-1,7 mg/100 kcal.
  3. Fórmulas Junior (Tipo 3): Indicadas para ser consumidas por niños preescolares y escolares (a partir del año de edad). La leche es un alimento nutricionalmente de calidad, que debe formar parte de la dieta de niños y adolescentes, fundamentalmente por ser el principal vehículo de suministro de calcio.
    • Carbohidratos (lactosa, miel): 8 g/100 ml.
    • Grasas: 3,1 g/100 ml. (grasa láctea vegetal).

El tipo de leche más conveniente siempre dependerá de cada bebé y de cada caso. Su médico será quien debe recomendar, en el supuesto de que se empleen fórmulas para sustituir o complementar la leche materna, cuál es la aconsejable, en función de sus ingredientes y de las características del propio niño.

Fórmulas Especializadas

Existen distintas fórmulas disponibles para niños menores de 12 meses de edad que no están tomando leche materna. Si bien existen algunas diferencias, las fórmulas para lactantes que se venden en los Estados Unidos cuentan con todos los nutrientes que los bebés necesitan para crecer y desarrollarse. Lo mejor es utilizar una fórmula fortificada con hierro, a menos que el proveedor de atención médica de su hijo le diga lo contrario.

Los bebés necesitan hierro en sus dietas. Lo mejor es utilizar una fórmula fortificada con hierro, a menos que el proveedor de atención médica de su hijo le diga lo contrario.

Fórmulas a base de leche de vaca común

Casi todos los bebés toleran bien las fórmulas a base de leche de vaca. Estas fórmulas están hechas con proteína de leche de vaca que ha sido modificada para que sea más parecida a la leche materna. Contienen lactosa (un tipo de azúcar que se encuentra en la leche) y minerales de la leche de la vaca. La fórmula también contiene aceites vegetales, además de otros minerales y vitaminas. La irritabilidad y los cólicos son problemas comunes para todos los bebés. La mayoría de las veces, las fórmulas a base de leche de vaca no causan estos problemas, lo que significa que probablemente no necesite cambiar a una fórmula diferente si su bebé está irritable.

Fórmulas a base de soya

Se elaboran usando proteínas de la soya y no contienen lactosa. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) sugiere utilizar fórmulas a base de leche de vaca siempre que sea posible, en lugar de las fórmulas a base de soya. Para los padres que no quieren que su hijo consuma proteína animal, la AAP recomienda el amamantamiento. Las fórmulas a base de soya también son una opción.

No se ha demostrado que las fórmulas a base de soya ayuden con las alergias a la leche o los cólicos. Los bebés que son alérgicos a la leche de vaca también pueden ser alérgicos a la leche de soya. En lactantes que presenten galactosemia, una afección poco frecuente, se deben usar fórmulas a base de soya. Estas fórmulas también se pueden utilizar para bebés que no pueden digerir la lactosa, cosa que es poco común en niños menores de 12 meses.

Fórmula Parcialmente Hidrolizada

Fórmula en la que la proteína de leche se ha descompuesto en partículas químicas más pequeñas que, en teoría, son más fáciles de digerir. Se usa normalmente para niños alimentados con fórmula que experimentan gases, irritabilidad y llanto. Algunas de estas fórmulas también tienen menor cantidad de lactosa en comparación con la fórmula de leche de vaca.

Fórmulas Hipoalergénicas (de Hidrolizado de Proteína)

Este tipo de fórmula puede ser útil para bebés que tengan alergias a la proteína de la leche y para aquellos con erupciones cutáneas o sibilancias (silbidos al respirar) causadas por alergias. Las fórmulas hipoalergénicas generalmente son mucho más costosas que las comunes.

Fórmulas Deslactosadas

También se utilizan para galactosemia, así como para niños que no pueden digerir la lactosa. Un niño que tenga una enfermedad con diarrea por lo regular no necesitará fórmula deslactosada.

Fórmulas para Reflujo, Prematuros y Condiciones Especiales

Existen fórmulas especiales para bebés con ciertos problemas de salud. Las fórmulas para el reflujo se espesan previamente con almidón de arroz. Por lo regular, se necesitan solo para los bebés con reflujo que no están aumentando de peso o que están muy incómodos. Las fórmulas para bebés prematuros y de bajo peso al nacer tienen calorías y minerales adicionales para satisfacer las necesidades de estos lactantes. Se pueden usar fórmulas especiales para bebés con cardiopatía, síndromes de absorción deficiente y problemas para digerir la grasa o procesar ciertos aminoácidos.

Lectura de Etiquetas y Componentes de la Leche de Fórmula

En todas las etiquetas de los envases que contienen leche de fórmula para bebés, deben estar reseñados los siguientes componentes, que son comunes a todos los tipos de este alimento:

Proteínas

En la leche materna, las proteínas son dos sustancias: suero (60%) y caseína (40%). En general, la de fórmula mantiene esta proporción, aunque algunas aumentan el porcentaje de suero de leche, que es más fácil de digerir. Las fórmulas estándar contienen 0.45 gramos de proteína/onza o 0.45 gramos de proteína/30 ml.

Hidratos de Carbono

La lactosa es el ingrediente que incorpora los carbohidratos en la leche materna. En la de fórmula, la lactosa debe ser el carbohidrato mayoritario, aunque la etiqueta indica que pueden incorporarse glucosa y dextrinomaltosa. La leche de los mamíferos contiene, salvo muy raras excepciones, la lactosa como único o mayoritario hidrato de carbono. En la leche humana y, en menor proporción, en la leche de vaca, existen además pequeñas cantidades de oligosacáridos, cuyas funciones no están perfectamente establecidas.

Grasas

Es habitual que el listado de ingredientes en las etiquetas de la leche de fórmula apunte el total de grasas. Además, se detalla el porcentaje de las que son saturadas y también la cantidad de ácido linoleico y de ácido alfa-linolénico (en algunos envases aparece como a-linolénico o con la letra griega alfa en lugar de la a).

Vitaminas

A menudo, los envases de leche de fórmula para bebés incluyen un listado de nutrientes, aunque sin englobarlos bajo el rótulo de vitaminas. Por ello, puede parecer que solo son vitaminas las que así lo indican en su nombre (vitamina A, C, E, etc.). Sin embargo, también lo son otros nutrientes importantes y presentes en casi todas las fórmulas, como ácido fólico, tiamina (vitamina B1), riboflavina (vitamina B2), niacina (vitamina B3), biotina y ácido pantoténico. Los bebés que toman suficiente fórmula y están aumentando de peso por lo regular no necesitan vitaminas ni minerales adicionales.

Minerales

Al igual que las vitaminas, en ocasiones no se colocan bajo un título que los identifique como minerales. Los principales son el calcio, potasio, fósforo, sodio, yodo, magnesio, hierro, zinc, cobre, manganeso, selenio y cloro. El contenido en sales minerales es reducido, aunque no inferior al de la leche materna. La leche de fórmula para bebés incluye también aminoácidos con funciones nutricionales concretas, cuya cantidad en la leche humana es mayor que en la de vaca (taurina y carnitina).

Ejemplo de etiqueta nutricional de un bote de leche de fórmula

Preparación y Administración de la Leche de Fórmula

Además de etiquetas y listados de ingredientes y nutrientes, casi todos los recipientes de leches de fórmula aportan cuidados y recomendaciones que se deben tener en cuenta en su preparación. Es esencial seguir las indicaciones de preparación y administración que se encuentran presentes en las latas del producto.

Pasos de Preparación

  1. Higiene: Lavarse y secar bien las manos. Esterilizar todos los utensilios (biberón, tetina, rosca, etc.) hirviéndolos durante cinco minutos antes del primer uso. Después de eso, no es necesario volver a esterilizarlos, solo lavarlos con agua caliente y jabón.
  2. Agua: Usar agua hervida durante cinco minutos y luego dejar entibiar hasta que quede a unos 40 ºC. Algunas marcas recomiendan agua mineral natural. Si su agua corriente puede estar contaminada (o si su bebé tiene el sistema inmunitario debilitado), hiérvala durante un tiempo mínimo de 1 minuto para matar los gérmenes. Mida el agua después de hervirla y déjela enfriar a temperatura ambiente. También puede usar agua embotellada.
  3. Dosificación: Emplear cucharas que permitan una dosificación exacta, servir cucharadas rasas y no presionar ni compactar el polvo. No añada más cantidad de agua que la indicada ni use la fórmula después de su fecha de caducidad.
  4. Mezcla: Agitar el biberón hasta que el polvo se diluya por completo y dar la leche al bebé de inmediato. Si usa fórmula en polvo o líquida concentrada, asegúrese de agregar agua.
  5. Temperatura: No es necesario calentar la leche de fórmula antes de alimentar al bebé, pero algunos bebés la prefieren un poco más caliente que la temperatura ambiente. Nunca use el microondas para calentar biberones, ya que puede crear "puntos calientes" peligrosos. Verifique la temperatura de la leche dejando caer una o dos gotas en la cara interna de su muñeca. Debería estar templada (apenas tibia), en vez de caliente.
  6. Desechar Sobrantes: Terminada la toma, tirar la leche sobrante y limpiar bien los utensilios. Las bacterias nocivas se podrían multiplicar desde la última toma y esto podría enfermar al bebé.

Cómo Se Produce La LECHE? [Proceso En Fábrica]

Frecuencia y Cantidad de Alimentación

En general, los bebés que son alimentados con leche maternizada pueden necesitar alimentarse aproximadamente de 6 a 8 veces al día. Con recién nacidos, comience con 2 a 3 onzas (unos 60 a 90 mililitros) de leche maternizada por alimentación (para un total de 16 a 24 onzas o 480 a 720 mililitros al día).

  • Al final del primer mes, el bebé debe tomar por lo menos 4 onzas (120 mililitros) por toma.
  • La cantidad de tomas disminuirá a medida que el bebé crezca, pero la cantidad de leche maternizada aumentará a aproximadamente de 6 a 8 onzas (de 180 a 240 mililitros) por toma.
  • En promedio, el bebé debería consumir 2½ onzas (75 mililitros) de fórmula por libra (453 gramos) de peso.
  • Entre los 4 y los 6 meses de edad, un lactante debe estar consumiendo de 20 a 40 onzas (de 600 a 1200 mililitros) de fórmula y a menudo está listo para comenzar la transición a alimentos sólidos.
  • La fórmula para bebés se puede usar hasta que un niño cumpla 1 año de edad. La AAP no recomienda la leche de vaca regular para niños menores de 1 año. Después del año, el niño debe recibir sólo leche entera, no desnatada ni baja en grasa.

Almacenamiento Seguro de la Leche de Fórmula

La cantidad de tiempo que una lata de fórmula se mantendrá fresca depende de tres factores: si está abierta, el método de envasado y el tipo de fórmula.

  • Fórmula sin abrir: Debe consumirse dentro de su periodo de vencimiento, que suele ser de varios meses a un año desde su fecha de producción.
  • Fórmula abierta: Debe consumirse en el plazo de un mes, ya que después de ese tiempo pueden disminuir sus propiedades y aumentar el riesgo de contaminación bacteriana.
  • Fórmula preparada: Se puede consumir de forma segura entre 1 y 2 horas si se mantiene a temperatura ambiente. Si se prepara con antelación, guárdela siempre en la nevera y puede usarse durante un tiempo máximo de 24 horas. Los recipientes abiertos de leche de fórmula lista para usar, la fórmula concentrada y la leche elaborada con fórmula concentrada se pueden guardar con seguridad en la nevera durante un máximo de 48 horas. No guarde el polvo no mezclado en la nevera.
  • Sobras de biberones: Deseche cualquier resto de leche de fórmula. Las bacterias nocivas se podrían multiplicar desde la última toma y esto podría enfermar a su bebé.

Indicadores de Caducidad y Almacenamiento Incorrecto

La frescura y la salubridad de la leche de fórmula son muy importantes para la salud del bebé. Es necesario conocer los indicadores de caducidad de la leche de fórmula, ya que los envases abiertos no mantienen su frescura para siempre. Las fórmulas pierden sus propiedades nutritivas y su uso deja de ser seguro cuando se almacenan incorrectamente, además de cambiar de aspecto o de olor.

  • Olor: La presencia de olores agrios desagradables combinados con toques rancios o malos olores indica que la fórmula se ha echado a perder. Una fórmula fresca debe presentar un olor sutil que no sea desagradable ni penetrante. Si los ingredientes incluyen proteínas hidrolizadas, se producirá un mal olor, ya que estas proteínas tienen una alta digestibilidad para los lactantes, pero generan olores intensos.
  • Aspecto: Fíjese en las variaciones significativas de color, así como en los cambios de consistencia o textura. Cualquier cambio en la consistencia de la leche, aparte de la uniformidad del color y su textura, indica que la fórmula está estropeada.
  • Fecha de caducidad: Todos los envases tienen una fecha de caducidad que los usuarios deben comprobar antes de utilizarlos. Utilizar una fórmula después de su fecha de caducidad, aunque parezca normal, está estrictamente prohibido.

Se recomienda almacenar la fórmula en un lugar seco y fresco, protegido de la luz solar, del calor y la humedad. Si tiene dudas sobre la frescura de la leche de fórmula en polvo para bebés, descártela, ya que es mejor actuar con cautela. La leche en polvo caducada debe desecharse por completo, ya que su uso puede suponer un riesgo para la salud del bebé debido a la degradación de los nutrientes y la proliferación de bacterias.

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