El humo del tabaco incide de forma muy negativa en la salud respiratoria y cardiovascular desde una edad muy temprana. El principal problema entre los menores es que se convierten desde muy pequeños en fumadores pasivos, es decir, inhalan de forma involuntaria el humo del tabaco consumido por personas fumadoras. Este humo secundario del tabaco es clasificado por la Agencia de Protección Medio Ambiental como una sustancia cancerígena del tipo A, junto con el arsénico y el benceno, entre otras.
Aunque el tiempo que se transcurre al aire libre en los meses de verano es mayor, también lo es el tiempo de convivencia entre padres e hijos, lo que puede incrementar la exposición doméstica. A pesar de la aprobación de la nueva ley antitabaco (42/2010, de 30 de diciembre de 2010), son las familias fumadoras las que tienen que ser conscientes del daño que provoca en la salud de los niños. Un ambiente libre de humo es la única protección realmente efectiva para los menores.

Impacto Directo del Tabaquismo Pasivo en la Salud Infantil
El tabaco inhalado de forma pasiva por los lactantes se relaciona con el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), hasta el punto de que se calcula que un 10% de los casos de muerte súbita en el lactante están relacionados con el tabaquismo pasivo. Múltiples estudios demuestran que los menores expuestos al humo del cigarrillo tienen más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular en un futuro.
Fumar durante el embarazo provoca una morbilidad y mortalidad significativas, no solo en la edad neonatal sino también a lo largo de la vida.
Efectos durante la gestación: Síndrome del Tabaquismo Fetal
La repercusión del humo del tabaco en el feto es un hecho constatado, tanto si se trata de una madre fumadora activa como pasiva, dado que, en fetos de madres no fumadoras pero expuestas involuntariamente al humo del cigarrillo, se producen respuestas orgánicas mesurables. El conjunto de alteraciones presentes en los fetos de madres fumadoras se ha venido a denominar síndrome del tabaquismo fetal, que comprende:
- Bajo peso al nacer.
- Aumento del riesgo de complicaciones obstétricas.
- Embarazo ectópico.
- Alteración de las pruebas funcionales respiratorias y endocrinas.
- Mayor riesgo de cáncer en los niños.
- Aumento de la mortalidad perinatal.
El potencial de contaminación del humo del tabaco en el domicilio es más importante que el grado de contaminación atmosférica urbana. A pesar de ello, muchas madres fumadoras fuman cerca del recién nacido y entre un 47% y 60% de estos neonatos presentan niveles significativos de cotinina (metabolito de la nicotina) en orina.

Estudio sobre Tabaquismo y Riesgo de Partos Prematuros y Bajo Peso al Nacer
Un estudio longitudinal se propuso valorar el efecto de la exposición de la madre al tabaco activo y pasivo, y el abandono del tabaco, sobre el riesgo de partos prematuros y el peso del recién nacido, considerando otros factores de riesgo. El trabajo se realizó con 282 embarazadas sanas, de quienes se recogieron datos generales, obstétricos, hematológicos y el hábito tabáquico durante la gestación. Las gestantes se clasificaron en «expuestas al tabaco» (fumadoras activas y fumadoras pasivas) y «no expuestas al tabaco» (no fumadoras y mujeres que abandonan el tabaco durante la gestación).
Resultados y Conclusiones del Estudio
Los resultados mostraron que un 59,2% de las participantes eran no fumadoras, un 18,4% fumadoras activas, un 8,5% pasivas y un 13,8% abandonó el tabaco. Las gestantes no expuestas que abandonan el tabaco tienen el mismo riesgo de partos prematuros e hijos con bajo peso al nacer que las mujeres no fumadoras.
En contraste, las mujeres fumadoras activas y pasivas tienen un mayor riesgo de partos prematuros que las no fumadoras (odds ratio [OR] 6,5, intervalo de confianza del 95% [IC 95%] 1,4-30,8 y OR 6,2, IC 95% 1,0-38,9, respectivamente). Los mayores valores de hemoglobina, al inicio y al final de la gestación, ejercen un efecto protector (OR 0,9, IC 95% 0,8-0,9). Además, las mujeres fumadoras activas y pasivas tienen niños con menor peso que las no fumadoras (unos 129 y 178g menos, respectivamente).
Las conclusiones del estudio confirmaron que la exposición activa o pasiva de la madre al tabaco durante la gestación y los menores valores de hemoglobina se asocian a mayor riesgo de partos prematuros y menor peso al nacer.
La Huella del Humo en el Epigenoma Infantil
Los niños y niñas expuestos al humo del tabaco en el hogar son más propensos a mostrar determinados cambios en el epigenoma, los cuales pueden alterar la manera en que los genes se expresan. Nuestro ADN funciona como un libro de instrucciones para el cuerpo. Sin cambiar el contenido del ‘libro’ (es decir, la secuencia génica), el humo del tabaco puede añadir ‘marcas’ en ciertas páginas, afectando la manera en la que se leen esas instrucciones. Una de estas marcas, la metilación del ADN, es uno de los principales mecanismos epigenéticos, y permite activar o inactivar la expresión de los genes.

Aunque hace tiempo que se sabe que los efectos del tabaquismo materno en el embarazo afectan el epigenoma, una investigación reciente ha mostrado cómo la exposición pasiva al humo del tabaco en la infancia también puede tener un efecto. El estudio incluyó datos de 2.695 niños y niñas de ocho países europeos (España, Francia, Grecia, Lituania, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia).
Se identificaron cambios en la metilación del ADN en 11 regiones (llamadas CpGs) asociadas a la exposición al tabaquismo pasivo. La mayoría de estas regiones también se habían relacionado en estudios previos con la exposición directa al tabaco en personas fumadoras activas o durante la gestación. Según Mariona Bustamante, investigadora de ISGlobal y autora sénior del estudio, “los resultados obtenidos sugieren que el tabaquismo pasivo en la infancia resulta en cambios epigenéticos similares a los observados con la exposición intrauterina al tabaco o el consumo activo. Esto subraya la urgencia de implementar medidas integrales para reducir la exposición infantil al humo del tabaco, tanto en el hogar como en otros espacios cerrados.” Además, se enfatiza que “no se trata de apelar a la responsabilidad individual de las familias: la exposición al tabaco es un problema de salud pública y esconde una cuestión de desigualdad social.”
Prevención y Estrategias de Intervención
Según el Dr. Jaime Fernández de Bobadilla, “la nueva ley antitabaco ha sido un importante paso para la protección de los menores, ya que la prohibición de fumar en lugares públicos ha modificado drásticamente la probabilidad de que los niños inhalen el humo tóxico del tabaco.” Sin embargo, es crucial extender esta protección al ámbito doméstico.
Cuidados: tabaquismo pasivo en la infancia
Se recomienda el asesoramiento antitabaco a los padres en el ámbito de la Atención Primaria Pediátrica, lo cual es de especial importancia en mujeres embarazadas. Una intervención proactiva en el período posparto puede reducir la probabilidad de recaída en quienes han dejado de fumar recientemente y ayuda a las fumadoras a progresar en el proceso de cambio. Estas intervenciones deberían incluirse sistemáticamente en los servicios de salud materno-infantil. No obstante, las intervenciones breves no tienen un impacto significativo en el cambio de conductas respecto a la exposición pasiva al tabaco.
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