Preparación Segura de Biberones: Uso del Agua Hervida y Recomendaciones

Una de las preguntas más comunes al preparar leche de fórmula es qué agua usar. En muchas zonas, el agua del grifo es potable y apta para el consumo. Sin embargo, hervir el agua es una práctica habitual cuando se quiere tener un control extra. La recomendación sobre si es mejor agua mineral o del grifo, y si hay que hervir siempre el agua para el biberón, depende del país, del agua disponible y del consejo del pediatra. Cada marca de leche de fórmula puede tener instrucciones específicas, importantes tanto para la seguridad como para la correcta disolución. La elección del agua para el biberón depende del contexto, pero lo más importante es mantener una preparación segura y constante, siguiendo siempre las instrucciones de la fórmula.

Hervidor de agua y biberón para bebé

¿Por qué Hervir el Agua? Entendiendo los Riesgos

Microorganismos en la Leche de Fórmula en Polvo (PPL)

Las preparaciones en polvo para lactantes (PPL) han sido asociadas a casos de enfermedad grave y muerte debido a la infección por Enterobacter sakazakii (también conocida como Cronobacter sakazakii) y Salmonella enterica. Durante la fabricación, las PPL pueden contaminarse con estas bacterias nocivas, ya que, con las actuales tecnologías de fabricación, no es viable producir PPL estériles. El sistema inmunitario del lactante está todavía en desarrollo y es más susceptible a las infecciones, por ello es importante seguir una buena higiene durante su preparación.

La infección por Cronobacter sakazakii es poco común en todo el mundo, pero cuando se desarrolla presenta una elevada proporción de casos con complicaciones neurológicas y de muerte. Puede cursar con enteritis diarreica, a menudo sanguinolenta, y en algunos casos complicarse con una meningitis que deje secuelas neurológicas o cause la muerte. Aunque la bacteria es capaz de infectar a cualquier individuo, la población de mayor riesgo son los bebés recién nacidos (menores de 28 días), en particular los prematuros, con bajo peso al nacer o inmunodeprimidos.

Infografía sobre la bacteria Cronobacter sakazakii y sus efectos en bebés

Directrices de Organismos Internacionales y Nacionales

En base a las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la colaboración de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el agua para la PPL (ya sea potable o embotellada) se ha de llevar a ebullición durante un minuto. Luego, se debe dejar reposar de 5 a no más de 30 minutos (para que la temperatura del agua no descienda a menos de 70 ºC), añadir los polvos, agitar y administrar en el momento. Este método es el indicado para lactantes menores de dos meses, prematuros e inmunodeprimidos, por ser los más vulnerables, y elimina el riesgo de enfermedad por contaminación microbiológica de la leche.

La web informativa de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, en la sección acerca de la prevención de infección por Cronobacter, menciona que, en la mayoría de los casos, es seguro mezclar la PPL siguiendo las instrucciones del fabricante. Sin embargo, si un bebé es más vulnerable (menor de 3 meses, nació prematuramente o tiene un sistema inmunitario debilitado), los CDC recomiendan hervir el agua y dejarla enfriar 5 minutos. Es importante mezclar la fórmula mientras el agua todavía está muy caliente para que el calor pueda matar los gérmenes.

En el contexto nacional, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA), basándose en las pautas marcadas por la OMS y la FAO, también han publicado consejos para preparar los biberones con seguridad tanto para poblaciones sanas como vulnerables. Ambas agencias refieren que, aunque la bacteria Cronobacter sakazakii es capaz de infectar a cualquier individuo, la población de mayor riesgo son los bebés recién nacidos (menores de 28 días), en particular los prematuros, con bajo peso al nacer o inmunodeprimidos.

Métodos de Preparación Segura del Biberón

Aunque el proceso de fabricación de las fórmulas infantiles en polvo aplica un tratamiento térmico, no se pueden considerar estériles porque no se efectúa una esterilización final y ocasionalmente pueden contener microorganismos en pequeñas cantidades. Además, pueden contaminarse con una preparación incorrecta. A continuación, se detallan los métodos de preparación recomendados:

Método con Agua Caliente (Recomendado para Eliminar Riesgos)

Este método es el más seguro para eliminar posibles microorganismos en la leche de fórmula en polvo.

  1. Lavado de manos y superficie: Lávate las manos a fondo y prepara el biberón sobre una superficie limpia.
  2. Hervir el agua: Puedes utilizar agua del grifo si es apta para el consumo o embotellada. En ambos casos, se recomienda hervir el agua. Llévala a ebullición y no dejes hervir más de 5 minutos, ya que puede aumentar la concentración de nitratos. La temperatura debe estar al menos a 70º C.
  3. Mezclar con la leche en polvo: Vierte el agua caliente en un biberón limpio y vacío. Agrega la cantidad exacta de fórmula que se indica en el envase mientras el agua todavía está caliente (recuerda que si esperamos más de 30 minutos para mezclarlo, el agua estará a menos de 70º C y no tendría sentido).
  4. Proporción: Revisa la proporción en la lata de la fórmula. Normalmente, es de un cacito raso por cada 30 ml de agua.
  5. Agitar y enfriar: Coloca una tapa en el biberón y agita para mezclar. No uses una cuchara u otro utensilio para remover, ya que esto podría introducir gérmenes. Si vas a ofrecer el biberón en ese momento, espera a que se temple antes de dárselo al bebé.
  6. Evitar el crecimiento de gérmenes: No refrigerar la fórmula sobrante para guardarla para más tarde, ya que la combinación de la fórmula y la saliva del bebé puede permitir que los gérmenes crezcan.

Para ser prácticos, puedes hervir el agua de varios biberones y repetir todo el proceso anterior, para luego refrigerarlos una vez mezclados y enfriados. De esta forma, los tendrás listos para su uso, solo tendrás que calentarlos al momento de la toma.

Infografía con los pasos para preparar un biberón de forma segura

Método con Agua Fría (Alternativa para Bebés Sanos y Ciertas Fórmulas)

La Agencia de Salud Pública de Catalunya refiere que hay ocasiones en las que no es posible disponer de agua caliente o no conviene reconstituir la PPL con agua caliente porque contiene probióticos. Por esto, se ofrece un segundo método de preparación con agua fría. Este método garantiza que no haya una proliferación de los microorganismos presentes en la leche, pero no asegura la eliminación del riesgo de enfermedad si la leche contiene un nivel de microorganismos suficiente para causar enfermedad.

La preparación con agua fría consiste en:

  1. Llenar el biberón con agua fría (20 °C o menos).
  2. Añadir la leche en polvo indicada por el pediatra.
  3. Agitar para deshacer grumos y darlo inmediatamente al recién nacido.

Consideraciones Adicionales para la Preparación

  • Fórmulas líquidas: Las fórmulas líquidas son preparados listos para consumir que han sido esterilizados comercialmente. Pueden tomarlas cualquier recién nacido, pero están especialmente indicadas para recién nacidos prematuros o con graves problemas de salud, ya que son estériles.
  • Higiene: El sistema inmunitario del lactante está todavía en desarrollo y es más susceptible a las infecciones, por ello es importante seguir una buena higiene durante su preparación.
  • Preparación fuera de casa: Cuando estés fuera de casa, lleva los biberones llenos solo de agua y, en el momento de la toma, añade la leche en polvo.
  • Preparación nocturna: Durante la noche, prepara el biberón en el mismo momento de la toma.
  • Calienta biberones: No utilices calienta biberones para mantener la leche tibia, ya que esto favorece el crecimiento de microorganismos patógenos.

Pautas Generales de Alimentación

Ofrece el biberón a tu hijo cada tres horas (máximo cada cuatro horas) durante el día. Por la noche, si el bebé duerme, se puede saltar una toma. Los bebés inician la alimentación con 20-30 ml. En función de la tolerancia, se puede ir aumentando 10 ml cada 3-4 tomas. Buena tolerancia significa que el bebé aguanta tres horas antes de volver a reclamarlo y no regurgita o vomita. Durante la primera semana de vida un bebé puede tomar hasta 90 ml por toma. En el momento del alta, el pediatra te informará de qué tipo de leche y qué cantidad ha de tomar tu hijo. En caso de lactancia mixta (pecho y biberón), primero ofrece el pecho y a continuación el biberón.

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