La tos ferina, también conocida como pertussis o tos convulsa, es una infección contagiosa del aparato respiratorio. Está causada por la bacteria Bordetella pertussis, la cual ataca el revestimiento de las vías respiratorias. Esta enfermedad provoca fuertes ataques de tos, que en ocasiones pueden terminar con un característico sonido de "silbido" o "estertor" cuando la persona inhala. Es una enfermedad grave que puede afectar a personas de cualquier edad y causar discapacidad permanente en los bebés e incluso la muerte.
La tos ferina es sumamente contagiosa. Las bacterias se transmiten de una persona a otra a través de diminutas gotas de fluido procedentes de la nariz o de la boca de una persona infectada. Estas gotas se pueden propagar cuando la persona enferma tose, estornuda o se ríe. Otras personas se pueden infectar al inhalar estas gotas o cuando las gotas entran en contacto con sus manos y luego se tocan la boca o la nariz. Los síntomas suelen aparecer entre 1 y 3 semanas después de la exposición a la bacteria, aunque a veces puede ser más tiempo.

Fases y Síntomas de la Tos Ferina
Los síntomas de la tos ferina varían en función de la edad, las afecciones médicas preexistentes y si el niño está vacunado contra la enfermedad. Clásicamente, la enfermedad se desarrolla en varias fases:
Fase Catarral (Inicial)
- Esta fase aparece aproximadamente de 5 a 10 días, o hasta 3 semanas, después del contagio.
- Los primeros síntomas son parecidos a los de un resfriado común, incluyendo congestión nasal o moqueo, estornudos, lagrimeo y tos leve ocasional.
- Generalmente, no hay fiebre o esta es muy baja (febrícula, normalmente 38.9ºC o menos).
- La tos suele ser seca e irritativa y se va haciendo cada vez más intensa, con predominio nocturno.
- Algunos síntomas inespecíficos pueden incluir diarrea.
Fase Paroxística (Máxima Intensidad)
Después de aproximadamente 1 a 2 semanas, la tos leve se transforma en ataques de tos violentos y graves que pueden durar más de un minuto. Esta fase puede durar hasta tres semanas o incluso más:
- La tos aumenta de frecuencia e intensidad, provocando ataques de tos convulsivos, también conocidos como "quintas".
- Durante un ataque de tos, el niño puede ponerse rojo o morado (cianótico) y estirar la cara y el pecho hacia delante.
- Al finalizar el ataque, muchos niños producen un sonido agudo y característico al inhalar, conocido como "silbido" o "gallo". Sin embargo, no todos los niños, especialmente los bebés menores de 6 meses, presentan este sonido.
- Frecuentemente, estos ataques llevan al vómito, agotamiento, o provocan dificultades para respirar. Siempre se debe pensar en la posibilidad de tos ferina cuando se presenta vómito con tos.
- En casos graves, los bebés pueden dejar de respirar por un breve período (lo que se denomina "apnea") o adquirir un color azulado o grisáceo alrededor de la boca.
La tos de la tos ferina también se conoce como "tos de los 100 días" porque puede durar meses. A veces, la tos puede reaparecer en infecciones respiratorias posteriores.
¿Qué es la tos ferina? #MediConsultas
Fase Convaleciente (Recuperación)
- La fase de recuperación de la enfermedad suele durar entre 2 y 3 semanas.
- Durante este período, los síntomas van desapareciendo de forma gradual.
- En algunos niños, el período de recuperación puede prolongarse hasta varios meses.
Síntomas según la Edad
Bebés y Niños Pequeños
Los bebés y lactantes menores de 1 año tienen el mayor riesgo de contagio, de enfermar gravemente y de presentar complicaciones, incluso mortales. Alrededor de un tercio de los bebés con esta infección son hospitalizados. En ellos, los síntomas pueden ser diferentes:
- Es posible que los bebés pequeños no tosan en absoluto.
- En cambio, pueden tener dificultades para respirar o simplemente dejar de respirar (apnea).
- La apnea puede causar cianosis, es decir, que la piel, los labios o las yemas de los dedos adquieran un tono azulado, pálido o grisáceo.
- Pueden presentar cansancio, decaimiento y, en casos graves, convulsiones.
- Tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas como la neumonía y la deshidratación.
Adolescentes y Adultos
Los adultos y los adolescentes con tos ferina pueden presentar síntomas más leves o distintos a los clásicos ataques de tos con "silbido". Pueden experimentar:
- Tos duradera (en vez de ataques de tos) o una tos seca persistente.
- Ausencia del característico sonido de "silbido".
Aunque los adolescentes y adultos generalmente se recuperan sin problemas, aquellos que no están al día con sus vacunas pueden desarrollar complicaciones más graves, como la neumonía.
Diagnóstico de la Tos Ferina
Ante la aparición de síntomas compatibles con la enfermedad o si se ha convivido con un enfermo ya diagnosticado, es necesario acudir a un profesional médico. El diagnóstico inicial con frecuencia se basa en los síntomas, sin embargo, cuando los síntomas no son obvios, la tos ferina puede ser difícil de diagnosticar. En bebés muy pequeños, los síntomas pueden ser causados también por neumonía.
El médico realizará preguntas sobre los antecedentes médicos del niño y un examen físico completo. Para confirmar el diagnóstico, se pueden solicitar las siguientes pruebas:
- Extracción de muestras de mucosidades: Se toman muestras de mucosidades de la nariz o de la garganta para analizarlas en un laboratorio y buscar la presencia de la bacteria Bordetella pertussis. Este examen puede ofrecer un diagnóstico preciso, pero toma tiempo, por lo que el tratamiento a menudo se inicia antes de que los resultados estén listos.
- Análisis de sangre: Puede mostrar grandes cantidades de linfocitos en un conteo sanguíneo completo.
- Radiografía de pecho o tórax: Puede ser útil para evaluar la condición pulmonar.
Tratamiento de la Tos Ferina
Los médicos tratan la tos ferina con antibióticos, como la eritromicina. Los antibióticos funcionan mejor para evitar que alguien se enferme gravemente cuando se toman al inicio de la enfermedad, antes de que comiencen los ataques de tos. También pueden ayudar a reducir la capacidad de la persona para diseminar la enfermedad a otros. Si algún miembro de su familia tiene tos ferina, es recomendable preguntar al médico si los demás miembros deberían tomar antibióticos de manera preventiva.
Cuidados Hospitalarios
Algunos niños con tos ferina necesitan cuidados hospitalarios. Los bebés y los niños pequeños tienen más probabilidades de ser hospitalizados porque presentan un mayor riesgo de desarrollar problemas como la neumonía, problemas para respirar, episodios de apnea, la necesidad de recibir oxígeno (usualmente durante los ataques de tos), y la deshidratación. La tos ferina puede llegar a ser de riesgo vital en los bebés menores de 1 año, por lo que a menudo necesitan recibir tratamiento hospitalario. En el hospital, se adoptarán las precauciones necesarias para evitar el contagio de la enfermedad a otros pacientes, miembros del personal y visitas.
En el hospital, es posible que sea necesario:
- Extraer mucosidad y líquidos de la nariz, la boca o la parte posterior de la garganta con un aspirador nasal de goma o un catéter (succión) para limpiar las vías respiratorias.
- Controlar de cerca la respiración del niño y, de ser necesario, administrar oxígeno adicional (a veces con una tienda de oxígeno con bastante humedad).
- Administrar líquidos por vía intravenosa (VI) si el niño presenta signos de deshidratación o tiene problemas para comer o beber lo suficiente debido a los ataques de tos.
- Recetar sedantes (medicamentos que provocan sueño) a los niños pequeños en algunos casos.
Cuidados en Casa
Si su hijo está recibiendo tratamiento para la tos ferina en casa, siga estas recomendaciones:
- Adminístrele los antibióticos exactamente como se los haya recetado su médico. Una vez que se comienza a tomar el antibiótico, hay que hacer 5 días de tratamiento para que la persona ya no sea contagiosa.
- No le dé medicamentos para la tos a menos que su médico se lo recomiende, y nunca se los dé a niños menores de 4 años, ya que pueden causar posibles efectos secundarios. Generalmente, los medicamentos para la tos (jarabes, expectorantes, antitusígenos) no alivian los ataques de tos ferina.
- Deje que su hijo descanse en cama.
- Utilice un humidificador de vapor frío para aliviar la irritación de los pulmones y las vías respiratorias. Siga sus instrucciones de uso para mantenerlo limpio y evitar la formación de moho.
- Mantenga su casa libre de sustancias irritantes que puedan provocar ataques de tos, como los aerosoles, el humo del tabaco, el humo de la cocina, las chimeneas y las estufas que usen madera como combustible.
- Ofrezca a su hijo frecuentes raciones reducidas de comida y anímelo a beber abundantes líquidos, ya que es posible que vomite o que no coma ni beba mucho debido a la tos.
En los niños mayores, el pronóstico con frecuencia es muy bueno. La tos convulsa puede ser muy grave en algunos bebés, pero normalmente empiezan a recuperarse después de dos a cuatro semanas.
Prevención de la Tos Ferina
La mejor forma de proteger a su hijo de los síntomas graves causados por la tos ferina es mediante la vacunación y sus dosis de refuerzo.
- La vacuna DTPa (difteria, tétanos y tos ferina acelular) se administra sistemáticamente en cinco dosis antes de que el niño cumpla seis años: a los 2, 4 y 6 meses de edad, a los 12 o 18 meses y a los 4 o 5 años antes de empezar la escuela.
- Para una mayor protección a medida que la inmunidad va disminuyendo, los niños de 11 a 12 años deben recibir una dosis de refuerzo contra la tos ferina, llamada Tdap. Se ha solicitado incluir una nueva dosis de recuerdo a los 12-14 años en el calendario sistemático de vacunaciones.
- Los adolescentes y adultos que no hayan recibido una dosis de refuerzo también deben recibirla.
- Es recomendable que todas las mujeres embarazadas se pongan la vacuna Tdap durante la segunda mitad de cada embarazo (idealmente entre las semanas 27 y 36 de gestación) para proteger a sus bebés. Esta medida proporciona anticuerpos para la madre y el bebé, ofreciendo protección a corto plazo al recién nacido.
- Después, se recomienda una dosis de refuerzo contra el tétano y la difteria cada 10 años, y las personas deben preguntar a su médico cuándo esa dosis de refuerzo también debe incluir la vacuna contra la tos ferina.
La vacunación es especialmente importante para aquellas personas que estén en contacto directo con bebés, ya que estos últimos pueden desarrollar complicaciones de la tos ferina graves y de riesgo vital. La inmunidad de un adulto a la tos ferina disminuye con el tiempo, por lo tanto, al vacunarse, también se protege a los bebés y otros niños de esta enfermedad.
Las vacunas contra la tos ferina son eficaces, con alta eficacia al prevenir la gravedad de la enfermedad, pero no previenen del todo que las personas se puedan contagiar, y su eficacia se va perdiendo con el tiempo. Por ello, son necesarios los recordatorios.
Durante un brote de tos ferina, los niños menores de 7 años que no hayan sido vacunados no deben asistir a la escuela ni a reuniones públicas. Asimismo, la gente que vive o que está en contacto directo con una persona con tos ferina debe tomar antibióticos para impedir el contagio, incluso aunque ya se haya vacunado antes contra esta enfermedad.

Cuándo Llamar al Médico
Es fundamental buscar atención médica inmediata si sospecha que su hijo podría tener tos ferina o ha estado en contacto con alguna persona que la padece, incluso aunque ya se haya puesto todas las vacunas programadas contra esta enfermedad. Contacte a su pediatra o busque atención médica de inmediato si observa alguno de los siguientes signos:
- La tos hace que la piel y/o los labios se le pongan rojos, morados o azules (cianosis).
- Su hijo vomita después de toser o se agota después de los episodios de tos, come mal o se ve enfermo.
- Después de toser, emite un sonido sibilante o estridente.
- Su hijo parece tener dificultades para respirar.
- Los bebés o niños no están completamente vacunados o estuvieron expuestos a una persona con tos convulsa o con tos crónica.
- La tos se vuelve más grave y frecuente.