En la consulta pediátrica, es común que los padres expresen preocupación sobre la posición en W (w-sitting) que adoptan algunos bebés y niños al sentarse. Esta inquietud surge a menudo ante la creencia de que esta postura pueda tener consecuencias negativas a largo plazo en la articulación de la cadera o en la forma de caminar.

¿Es perjudicial la posición en W?
Contrario a lo que se piensa popularmente, la evidencia científica actual no respalda la idea de que sentarse en W altere la forma de la articulación de la cadera o cause problemas de marcha en el futuro. Los pediatras, traumatólogos, fisioterapeutas y podólogos a menudo escuchan frases como: “Mi hijo mete los pies al andar”, “Se pisa cuando anda” o “Tropieza por esa forma de andar que tiene”. Sin embargo, la conexión directa entre la posición en W y estos problemas de marcha no está científicamente probada.
Si bien se puede corregir a los niños cuando se les observa en esta postura, no es necesario dedicar excesivo tiempo a ello. Si su anatomía y fisiología se lo permiten, es probable que vuelvan a adoptar esta posición. La anteversión femoral, una condición que permite esta postura, puede mantenerse hasta los 12-15 años en algunos casos. No obstante, es fundamental individualizar cada caso y valorar al niño, ya que en patologías como la displasia de cadera, esta posición podría ser contraindicada.
Causas de la marcha en rotación interna
En niños con un desarrollo típico, es decir, sin patologías de base o alteraciones neurológicas, la marcha en rotación interna puede deberse a diversas causas:
- Aumento del ángulo de anteversión femoral: Se refiere a una desalineación entre la cabeza del fémur y su extremo inferior en el plano frontal, formando una especie de "S" alargada. Este ángulo es significativamente mayor en niños (alrededor de 30º) que en adultos (15º).
- Torsión tibial interna: A menudo se asocia con las "tibias arqueadas" o "zambas". Es una característica constitucional común en la infancia que, por sí sola, no implica patología. Solo si la torsión es exagerada y causa preocupación, se debe consultar a un traumatólogo infantil.
- Metatarso aducto: Se caracteriza por una orientación del antepié hacia la línea media del cuerpo. En la mayoría de los casos, es postural y flexible, lo que significa que el pie puede ser manipulado y alineado. Esta condición es más común en bebés y, si no es flexible o no tiende a normalizarse, debe ser evaluada por un especialista.
Es importante desmentir la creencia popular de que los niños caminan con los pies hacia dentro por sentarse en W. La realidad es que se sientan en W porque sus caderas presentan una forma que les resulta cómoda y fácil para mantener esa posición. A medida que crecen y sus huesos cambian, esta postura se vuelve menos cómoda de forma natural.
Marcha Del Paciente Con Anteversión Femoral
¿Por qué los niños adoptan la posición en W?
La razón principal por la que los niños pequeños se sientan en esta postura, que a los adultos nos resulta incómoda, es porque es fisiológica y natural para ellos. Su elasticidad, particularidades óseas y musculares les permiten adoptarla con facilidad. Como señala el Dr. Juanjo López, traumatólogo infantil y deportivo, “es más cómoda para ellos, pues así pueden llegar mejor a sus juguetes y a todos sitios”.
Esta facilidad se debe a la anteversión femoral, que está aumentada en los primeros años de vida. A medida que el fémur se gira hacia adentro, la posición en W se vuelve posible. Con el crecimiento, este ángulo se corrige gradualmente, haciendo que la postura en W sea menos factible, usualmente alrededor de los 10 años, aunque algunos adultos aún pueden adoptarla.
¿Hay que corregir la posición en W?
Las pautas profesionales han evolucionado. Gracias a nuevas evidencias científicas, la mayoría de los profesionales actualizados recomiendan no corregir al niño si su postura es fisiológica. El Dr. Juanjo López enfatiza la necesidad de un "cambio de paradigma", indicando que "a la luz de la última evidencia científica no es necesario corregir al niño que se sienta en ‘W’. Ni los profesores, ni los padres tienen por qué hacerlo”.
Se considera que es una postura inofensiva y que los niños no se perjudican a sí mismos. La recomendación general es no intervenir, ya que no hay nada que corregir en la mayoría de los casos. La anteversión femoral, que posibilita esta postura, también está relacionada con la marcha en rotación interna, y su corrección natural con el crecimiento suele resolver ambos aspectos.
Riesgos asociados a la posición en W
Históricamente, se creía que sentarse en W podía implicar riesgos para la cadera y las rodillas. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que esta postura no afecta la funcionalidad de la cadera ni de las rodillas, ni está relacionada con patologías específicas de estas articulaciones.
Por lo tanto, los niños sin otras condiciones médicas preexistentes pueden adoptar esta postura libremente. Ellos mismos tienden a cambiar de posición y no permanecen en ella de forma prolongada, por lo que no es necesario un control exhaustivo por parte de los padres.
Casos especiales a vigilar
Si bien la recomendación general es permitir la posición en W, existen excepciones. En niños con ciertas patologías, como el síndrome de Down o la parálisis cerebral, que pueden presentar hiperlaxitud (mayor rango de movimiento en músculos y articulaciones), la postura en W podría requerir una vigilancia más estrecha, especialmente si hay riesgo de inestabilidad de cadera.
En estos casos, y ante la presencia de problemas de marcha como meter los pies al andar, pisarse o tropezar, es crucial la evaluación por parte de especialistas como pediatras, traumatólogos, fisioterapeutas y podólogos para determinar la causa subyacente y el manejo adecuado.
En resumen, para la gran mayoría de los niños, sentarse en W es una postura fisiológica y transitoria, sin consecuencias negativas a largo plazo. Se debe fomentar un entorno donde los niños puedan explorar su motricidad libremente, permitiéndoles correr, trepar, saltar y caminar descalzos, y gestionando las caídas y golpes de forma natural.