Empacho en bebés alimentados con biberón: causas, síntomas y manejo

La alimentación de los recién nacidos y los bebés es un tema complejo. Ya sea durante la lactancia materna o cuando los bebés se alimentan a base de biberón, pueden aparecer síntomas relacionados con el empacho del bebé, que se describe como una indigestión que suele manifestarse en los primeros meses de vida.

Según la enfermera pediátrica Marta Espartosa, el empacho en bebés se refiere a indigestiones de comida que los pequeños no logran digerir de forma normal. La indigestión o empacho es una de las molestias digestivas más habituales en las primeras edades, siendo más común de lo que se piensa, especialmente en lactantes alimentados con biberón y en niños mayores de 2 años.

¿Qué es el empacho y el reflujo gastroesofágico en bebés?

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, el empacho es una "indigestión de la comida", que a su vez se define como un "trastorno que padece el organismo" cuando un alimento o sustancia "no se digiere o se digiere con dificultad". Desde el punto de vista médico, el término técnico para esto es dispepsia, una "digestión difícil y laboriosa de carácter crónico".

Reflujo gastroesofágico (RGE) y Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE)

El reflujo gastroesofágico (RGE), también conocido como regurgitación, ocurre cuando la comida o la leche regresa del estómago del bebé al esófago. Es muy común en bebés sanos y generalmente comienza a mejorar a los 6 meses de edad y desaparece a los 12 meses. Los expertos creen que varios factores causan el RGE en bebés, como el tiempo que pasan acostados, la inmadurez de su esófago y esfínter esofágico inferior, y el consumo de comidas principalmente líquidas y más grandes en relación con su tamaño corporal.

Existe un músculo, el esfínter esofágico inferior, que actúa como una válvula entre el esófago y el estómago. En los bebés con reflujo, este músculo no está totalmente desarrollado, permitiendo que el contenido del estómago regrese al esófago, lo que provoca la regurgitación. Las regurgitaciones son normales y los pediatras las denominan "regurgitaciones fisiológicas", es decir, normales para su edad. Se producen de forma tranquila, sin llanto ni dolor, y son especialmente frecuentes durante los primeros 6 meses de vida, cuando los niños solo toman leche.

La Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE) es un tipo de reflujo más grave y duradero. Puede provocar problemas de alimentación, malestar u otros síntomas que afectan al crecimiento o al sueño del bebé. En los bebés con ERGE, el músculo del esfínter se debilita o se relaja cuando no debería ocurrir. La ERGE es menos común que el RGE y solo un pequeño número de bebés se ven afectados a los 12 meses. Los expertos aún estudian por qué algunos bebés desarrollan ERGE.

Diagrama del sistema digestivo de un bebé, mostrando el esófago, el esfínter y el estómago

Causas del empacho en bebés alimentados con biberón

Son múltiples las causas que pueden provocar un cuadro de indigestión o empacho. En el caso de los lactantes, la mayoría de las veces la culpa suele ser de los adultos, que han perdido un reflejo básico que tienen los pequeños: cuando no tienen hambre, paran. No estar atentos a si el bebé come muy rápido es un factor.

Factores relacionados con la calidad y cantidad de la ingesta

  • Ingesta excesiva: Comer en exceso cualquier tipo de alimentos. Cuando un bebé es alimentado con biberón, es fácil que los padres se preocupen si un día el pequeño no come todo lo que suele o si toma menos de lo que ha dicho el pediatra, lo que puede llevar a forzar la alimentación.
  • Alimentos de difícil digestión: Aunque esto es más aplicable a niños mayores que ya consumen sólidos, la inmadurez digestiva puede dificultar la digestión incluso de la leche.
  • Leche en mal estado: El consumo de leche que se dejó en el biberón durante varias horas y luego se ingiere puede causar empacho.
  • "Enlechamiento": Esta variedad de empacho se genera cuando el niño ingiere leche materna en condiciones inadecuadas (por ejemplo, si la madre se asolea en exceso o sufre un "enfriamiento"), o bien, si la mamá ofrece su leche de manera muy frecuente, en exceso, "a deshoras", o después de sufrir un evento sorpresivo (susto) o un fuerte coraje. Aunque se refiere a la leche materna, el concepto de ingesta en momentos inadecuados o con alteraciones emocionales de la madre que se transmite al bebé, es relevante.

Factores relacionados con el comportamiento durante la alimentación

  • Inmadurez del esfínter esofágico: El esfínter que une el estómago con el esófago está algo inmaduro en los lactantes. Con el paso de las semanas, este órgano va madurando y los vómitos van disminuyendo de forma progresiva. Este esfínter, al estar "muy blandito", permite que la comida suba con facilidad hacia el esófago y de ahí a la boca.
  • Ingesta de aire: Al tomar el biberón, si el agarre o la succión no son adecuados, el bebé puede tragar más aire, lo que contribuye al malestar digestivo.
  • Flujo inadecuado de la tetina: Cuando la leche sale rápidamente por la tetina, puede inundar la boca del bebé más allá de su capacidad para tragar, lo que provoca atragantamientos y una ingesta acelerada que puede causar empacho. Las tetinas para bebés mayores proporcionan un flujo de leche más rápido que puede abrumar a los recién nacidos.
  • Posición incorrecta durante la toma: Los bebés corren un mayor riesgo de atragantarse cuando se les alimenta mientras lloran o tosen y no se les sostiene la cabeza y el cuello correctamente. La leche sale del biberón de forma irregular cuando se coloca en una posición incorrecta.
  • Comer deprisa: Beber deprisa hace que el estómago del bebé se expanda demasiado rápido, lo que puede conducir a un empacho.
  • Obstrucción nasal: Cuando el bebé trata de respirar por la nariz tapada mientras se alimenta, corre un mayor riesgo de atragantarse y tener dificultades para tragar.
  • Dormir inmediatamente después de comer: Al igual que en adultos, dormir tras una comida puede dificultar la digestión y propiciar el empacho.

Problemas de salud subyacentes

  • Reflujo gastroesofágico (ERGE) y problemas digestivos: Los bebés con reflujo gastroesofágico y otros problemas digestivos suelen atragantarse cada vez que toman el biberón.
  • Alergias o intolerancias: La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) puede presentar síntomas gastrointestinales en el bebé, como heces con espuma, mucho moco o hebras de sangre. También pueden aparecer manchas rojas en la piel tras la toma. Algunas otras intolerancias relacionadas con la leche pueden ser confundidas con indigestiones. En casos muy infrecuentes, un bebé puede tener intolerancia congénita a la lactosa o galactosemia.
  • Problemas bucales: Si el bebé tiene dificultades para sujetar el biberón y le cuesta succionar eficazmente antes de tragar, podría indicar problemas como frenillo lingual.
Bebé vomitando leche después de una toma con biberón

Síntomas de empacho e indigestión en bebés

En los bebés, el principal síntoma de reflujo y ERGE es regurgitar (devolver la leche). Los síntomas de un empacho o indigestión en lactantes son principalmente digestivos, y la experta Marta Espartosa advierte de las señales clave:

  • Llanto frecuente e irritabilidad: El bebé llora de manera muy frecuente, parece que nunca está tranquilo, y muestra irritabilidad mantenida en el tiempo.
  • Arcadas y llanto durante la alimentación: Se arquea y llora al tomar el biberón o el pecho, o se echa hacia atrás, se engancha y enseguida se suelta.
  • Dolor abdominal: Es el principal síntoma del empacho, que suele ir acompañado de palidez facial y rechazo total a la comida. En bebés, el llanto y el rechazo a la leche son un síntoma.
  • Náuseas y vómitos: Además del dolor de tripa, algunos pequeños presentan náuseas y vómitos. Los vómitos son la expulsión forzada del contenido del estómago, a diferencia de la regurgitación, que es más suave.
  • Alteraciones en el peso: El peso del lactante no disminuye o no termina de ganarlo adecuadamente. Si no gana peso o está perdiendo peso, es una señal de alerta.
  • Alteraciones en las heces: Es importante observar las heces, viendo si hay diarrea o estreñimiento. El empacho puede ser "seco" (estreñimiento) o "húmedo" (diarrea).
  • Decaimiento y apatía: En casos más graves, el bebé puede estar decaído, apático, febril y con poca actividad.
  • Manchas rojas en la piel: Si aparecen manchas rojas en la piel tras la toma en el lactante, es un motivo de consulta inmediata con el pediatra, ya que podría indicar una alergia.

Síntomas de alerta que requieren consulta médica

La enfermera Marta Espartosa aconseja estar en alerta si el bebé hace de manera continuada las regurgitaciones y enumeró síntomas que indican la necesidad de ir al pediatra:
  • Está irritable.
  • Llora.
  • Se arquea en el momento de los vómitos.
  • Vómitos muy abundantes o repetidos.
  • Si el bebé tiene gesto de dolor al vomitar.
  • Si no gana peso adecuadamente o está perdiendo peso.
  • Si al mamar o al tomar los biberones, el niño se echa hacia atrás, se arquea, llora, se engancha y enseguida se suelta.
  • Diarrea o estreñimiento importante.

Cuándo acudir a urgencias

Se debe acudir a urgencias si:
  • Los vómitos se presentan de repente, muy abundantes y violentos, con mucha ansia por comer y empeoran de forma brusca en 2-3 días.
  • Además de vomitar, presenta lesiones en la piel, eccemas, ronchas en la cara o alrededor de los labios, sobre todo inmediatamente después del biberón o del pecho.
  • Está decaído, apático, febril y con poca actividad.
  • Los vómitos son biliosos (verdes).
  • Si tiene dificultades para respirar durante o después de un episodio de atragantamiento al tomar el biberón.
Bebé llorando con dolor de estómago

Diagnóstico del empacho y el reflujo

En la mayoría de los casos, el reflujo se diagnostica revisando los síntomas y la historia clínica del bebé. Para la ERGE, se pueden solicitar varias pruebas:

  • Serie gastrointestinal superior: Examina la forma del tracto gastrointestinal superior del bebé. Se administra un líquido con bario mezclado en un biberón con otro alimento.
  • Monitorización de impedancia o pH esofágico: Mide la cantidad de ácido o líquido en el esófago del bebé. Se introduce un tubo delgado flexible a través de la nariz del bebé hasta el estómago.
  • Endoscopia gastrointestinal superior y biopsia: Utiliza un endoscopio (tubo flexible con cámara) que se inserta por el esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado del bebé.

Es importante recordar que la palabra "empacho" es un término popular. Desde el punto de vista médico, se construye el diagnóstico basándose en el interrogatorio a los padres sobre los antecedentes en la ingesta de alimentos (frecuencia, regularidad, excesos, propiedades frías o calientes, frescura, madurez, etc.), así como en la exploración física (inspección, palpación, percusión y auscultación).

Tratamiento y manejo del empacho y las regurgitaciones

El empacho en bebés suele durar de 12 a 15 horas y generalmente desaparece sin medicación, solo con el ayuno. Es fundamental la paciencia y observar para saber dónde está el problema.

Medidas para prevenir y aliviar el empacho y las regurgitaciones

  1. Posición adecuada durante y después de la toma:
    • Alimente al bebé en una posición semisentada con el biberón ligeramente inclinado hacia abajo.
    • Mantenga al bebé en una posición vertical después de las tomas, al menos durante 30 minutos o una hora. Lo mejor es llevarlo en brazos.
    • No le dé el biberón mientras esté acostado.
  2. Control del flujo de la tetina:
    • Utilice una tetina con un flujo adecuado para la edad y la capacidad de succión de su bebé. Las tetinas de flujo rápido pueden abrumar a los recién nacidos; a muchos bebés les van bien las tetinas de flujo lento hasta los 3 meses o más.
  3. Pausas durante la alimentación:
    • Dale a tu bebé pequeños descansos para que pueda recuperar el aliento y tragar con seguridad. Si le das el pecho, apártalo de vez en cuando.
    • Haz eructar a tu bebé cada una a dos onzas de fórmula.
  4. Manejo de la cantidad de alimento:
    • Reduce la velocidad con la que se alimenta tu bebé si lo hace demasiado rápido y divide las tomas en intervalos más cortos para aliviar el esfuerzo de la digestión.
    • No le fuerce a comer. Si vuelve la cabeza y se deja medio biberón o no toma tanto pecho como tú pensabas, no insistas.
    • No le haga comer hasta que se le pase el empacho, aunque debes darle sorbitos de agua cada 10 minutos, para que se mantenga hidratado (consultar con el pediatra cuándo y cuánta agua dar a un bebé).
  5. Ambiente tranquilo y vías nasales despejadas:
    • Mantenga sus fosas nasales despejadas antes de comenzar la toma, ya que los bebés necesitan respirar por la nariz.
    • Diseñe un espacio tranquilo que mantenga las distracciones externas alejadas de su bebé mientras lo alimenta.
  6. Cambios en la fórmula (si aplica):
    • Si usa fórmula y su proveedor piensa que su bebé puede ser sensible a las proteínas de la leche, puede sugerirle cambiar la fórmula.
    • Consulte con su proveedor antes de hacer cambios en la leche de fórmula que le da a su hijo.
  7. Remedios caseros y cuidados generales:
    • Masajes suaves en la barriga: Dar un masaje suave sobre la tripa del bebé, en el sentido de las agujas del reloj, puede aliviar el dolor. El calor también es calmante, por lo que se pueden usar paños calientes (previamente comprobando la temperatura).
    • Hidratación: Es crucial asegurarse de que el bebé se mantenga hidratado, especialmente si tiene diarrea o vómitos.
    • Alimentos blandos tras el ayuno: Cuando le entre hambre, ofrécele arroz hervido, zanahoria rallada o manzana en muy pequeñas cantidades. Si lo tolera bien, se pueden introducir alimentos algo menos ligeros como tortilla francesa, jamón de York o pollo a la plancha.

Técnicas sencillas para salvar a un niño si se atraganta | Dr. Juan

Medidas adicionales para el reflujo grave (ERGE)

Si los cambios en la alimentación y las medidas generales no ayudan, el proveedor de atención médica puede recomendar:

  • Cereal de arroz en el biberón: Agregue cereal de arroz a la leche materna o fórmula, consultando con su proveedor la cantidad adecuada.
  • Medicamentos: Se pueden recetar medicamentos bloqueadores de ácido por un corto período para reducir el ácido del estómago.
  • Cirugía: Raramente es necesaria para bebés con ERGE y solo se considera si el reflujo causa problemas respiratorios graves o si el bebé no aumenta de peso lo suficiente.
Bebé recibiendo masaje abdominal

Atragantamientos en bebés

Que un bebé se atragante con la leche es una experiencia angustiante y es importante que padres y cuidadores sepan cómo actuar.

Causas de atragantamiento

  • Flujo rápido de leche: Cuando la leche sale rápidamente por la tetina del biberón, puede abrumar la capacidad de deglución del bebé.
  • Posición inadecuada: Si el bebé llora o tose mientras toma el pecho o el biberón, y su cuello y cabeza no están bien alineados.
  • Inmadurez de las habilidades para tragar: Durante el primer año de vida, los bebés siguen desarrollando estas habilidades.
  • Condiciones médicas: Bebés con reflujo gastroesofágico (ERGE) y problemas digestivos suelen atragantarse con más frecuencia.
  • Tetinas inadecuadas: El uso de tetinas con flujo demasiado rápido para la edad del bebé.

Cómo actuar en caso de atragantamiento

Es fundamental actuar con rapidez y calma:

  1. Golpes en la espalda: Sostén al bebé boca abajo sobre tu muslo, con la cabeza más baja que las nalgas, y da 5 golpes firmes en la espalda.
  2. Compresiones torácicas: Coloca al bebé boca arriba y sostén su cabeza. Coloca dos dedos en el centro del pecho, justo debajo de los pezones, y realiza 5 compresiones.
  3. Llama a los servicios de emergencia: Si el bebé sigue asfixiándose, llama inmediatamente.

Prevención de atragantamientos

  • Utiliza una tetina con un flujo adecuado para la edad y la capacidad de succión de tu bebé.
  • Alimenta al bebé en una posición semisentada con el biberón ligeramente inclinado hacia abajo.
  • Si amamantas, asegúrate de un buen agarre y extrae un poco de leche antes para regular el flujo.
  • Dale pequeños descansos durante la toma.
  • Asegúrate de que las fosas nasales del bebé estén despejadas antes de la toma.
  • Crea un ambiente tranquilo y sin distracciones.
  • No deje nunca el biberón apoyado ni haga que lo sostenga su bebé mientras se alimenta, ya que podría atragantarse o asfixiarse.

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