El saúco, reconocido científicamente como Sambucus nigra, es un arbusto originario de las regiones templadas de Europa, América del Norte y Asia. Este árbol pequeño, que puede alcanzar hasta 10 metros de altura, se caracteriza por sus pequeñas flores blancas y sus bayas negras o rojizas. Históricamente, el saúco ha sido empleado por diversas culturas por sus numerosas ventajas medicinales, destacando sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antivirales.
Las flores de saúco, disponibles desde abril hasta junio, son la base de muchas preparaciones tradicionales. Su infusión, fácil de elaborar con tan solo dos cucharadas de flor seca por taza de agua, permite disfrutar de un sabor suave y peculiar, al tiempo que se aprovechan sus demostradas propiedades para combatir y calmar los síntomas de gripes y catarros. Tradicionalmente, la infusión de flores frescas de saúco se utilizaba para el lavado de ojos. Además, se le atribuyen propiedades para combatir el estreñimiento, aumentar la sudoración y limpiar la sangre de impurezas, así como para disminuir la inflamación de las encías y la garganta.
Más allá de las infusiones, los beneficios del saúco se pueden disfrutar de diversas formas. Las mermeladas de saúco son cada vez más populares, e incluso se elaboran mermeladas con flores de saúco, combinando su frescura con otros aromas como el de las fresas. Otra preparación innovadora es la cerveza con flores de saúco, un producto artesanal y ecológico que utiliza flores frescas de saúco como ingrediente principal, junto con maltas tostadas y lúpulo.
En los países nórdicos, el cordial de flores de saúco es una bebida muy apreciada. Este concentrado de aroma y sabor de las flores frescas se consume habitualmente mezclado con agua o agua con gas. Algunas versiones, como el cordial Carabuñas, al estar mezclado con sirope de agave ecológico, es ideal para aportar un toque aromático y diferente a infusiones o masas de repostería.
Las flores de saúco también se pueden disfrutar fritas, en cremas, buñuelos o incluso tortillas. El Inventario español de los conocimientos tradicionales relativos a la biodiversidad recoge usos culinarios de las flores, ofreciendo ideas para aprovechar este recurso natural. Empresas como Carabuñas utilizan estas flores para elaborar jalea, cerveza e infusión, y también ofrecen flor fresca ecológica para quienes deseen experimentar.
Saúco y la Lactancia: Seguridad y Beneficios
Para las mujeres en periodo de lactancia, mantener un sistema inmunológico saludable es crucial tanto para la madre como para el bebé. La baya del saúco ha ganado popularidad como remedio natural, y surge la pregunta sobre su seguridad durante la lactancia.
¿Es seguro el saúco durante la lactancia?
En general, el uso de la baya del saúco durante la lactancia se considera seguro. Los altos niveles de vitamina C y antioxidantes presentes en la baya del saúco pueden ayudar a reforzar las defensas inmunitarias de la madre lactante. Además, sus compuestos antiinflamatorios pueden contribuir a la curación y recuperación posparto, y sus vitaminas, nutrientes y antioxidantes ofrecen un impulso general para la salud de las madres lactantes.
Beneficios del saúco para madres lactantes:
- Refuerzo del sistema inmunológico: Los antioxidantes y la vitamina C ayudan a fortalecer las defensas.
- Efectos antiinflamatorios: Pueden ayudar en la recuperación posparto.
- Respaldo general para la salud: Aporta vitaminas y nutrientes esenciales.
Consideraciones importantes:
Al igual que con cualquier producto a base de hierbas durante la lactancia, es recomendable consultar con un médico o asesor en lactancia antes de consumir suplementos de saúco. Si bien el consumo moderado de la baya del saúco se considera seguro y beneficioso, es importante informarse sobre las recomendaciones de dosificación del producto específico.
¿Cómo utilizar el jarabe de saúco durante la lactancia? Se recomienda seguir las indicaciones de dosificación del producto específico. Para las madres que amamantan, mantener un sistema inmunológico saludable es crucial, y el saúco puede ser un aliado valioso.
¿Puedo darle a mi bebé o niño jarabe de saúco? En la mayoría de los casos, sí. Se recomienda comenzar con la baya del saúco como un "nuevo alimento" para bebés a partir de los 6 meses. Es fundamental no administrar productos que contengan miel a niños menores de 1 año.

Uso de Hierbas Medicinales en Mujeres Gestantes y Lactantes
La medicina natural y tradicional comprende métodos de curación empleados durante siglos. Sin embargo, el organismo de la mujer sufre cambios significativos durante el embarazo y la lactancia, lo que requiere precaución en el uso de plantas medicinales.
Las gestantes a menudo consumen preparados de plantas medicinales, especialmente durante el primer trimestre, un periodo sensible para el desarrollo fetal. La Comisión Europea (CE) recomienda que las matronas aconsejen a las embarazadas sobre el uso de suplementos alimenticios y de herboristería.
Ante la falta de evidencia científica sólida sobre la seguridad de muchas plantas medicinales durante el embarazo y la lactancia, a menudo se recomienda evitar su empleo. En particular, los aceites esenciales no deben administrarse por vía oral a mujeres embarazadas, lactantes o a sus bebés sin supervisión médica.
Consideraciones Específicas de Algunas Plantas
A continuación, se detallan algunas plantas y sus consideraciones durante el embarazo y la lactancia, basándose en la información disponible:
- Abedul: Se desconoce si sus componentes se excretan en la leche materna. La Comisión E desaprueba su uso en todos los casos.
- Ajenjo: No se recomienda a mujeres embarazadas ni lactantes por falta de evidencia científica.
- Almendro (Prunus dulcis): Generalmente seguro como condimento. No se han descrito efectos adversos aparentes en estudios no controlados en humanos. El aceite esencial está contraindicado por vía oral.
- Astrágalo (Astragalus membranaceus): Su uso se incluye en asociaciones de dudosa utilidad o seguridad.
- Bromelia (Ananas comosus): La bromelina no se recomienda durante el embarazo ni la lactancia por escasez de información sobre sus riesgos.
- Cáscara sagrada: Evitar su uso durante la lactancia, ya que se excretan derivados hidroxiantracénicos por la leche materna. Se recomienda suspender la lactancia o evitar su administración.
- Centaura menor: Evitar su uso.
- Cilantro: Considerada una droga muy segura.
- Clavo (Syzygium aromaticum): El aceite esencial está contraindicado por vía oral.
- Coriolus (Yesquero de color): No se han descrito efectos tóxicos ni mutagénicos con dosis recomendadas. No hay datos suficientes sobre su seguridad.
- Damiana (Turnera diffusa): Podría inducir al aborto y estimular la menstruación. No se han demostrado efectos teratogénicos ni mutagénicos. No se han comunicado efectos sobre los lactantes.
- Diente de león: No usar en lactancia por ausencia de datos sobre seguridad.
- Eleuterococo: No usar en embarazo por potencial efecto teratógeno. No hay datos sobre su excreción.
- Escaramujo: Droga muy segura, pero se recomienda evitar su uso.
- Espino blanco: No se han descrito interacciones, contraindicaciones ni efectos indeseables.
- Gimnema (Gymnema sylvestre): No usar en embarazo por posible inducción de abortos espontáneos debido a su posible efecto estrogénico y androgénico.
- Grama de las boticas (Agropyron repens): No es segura por vía oral durante el embarazo.
- Grosellero negro (Ribes nigrum): No usar en lactancia por ausencia de datos que avalen su seguridad.
- Guanábana: No debe usarse durante la lactancia porque las bases xánticas pueden acceder a la leche materna y producir insomnio en el lactante.
- Hipoxis (Hypoxis rooperi): Puede originar dermatitis y broncoespasmo.
- Ipecacuana (Cephaelis ipecacuanha): Contraindicada en embarazo y lactancia.
- Jengibre: Estudios preliminares indican que su uso es seguro y efectivo contra la náusea y vómito por embarazo en dosis recomendadas y por cortos periodos. Sin embargo, algunos estudios no recomiendan dosis altas por dudas sobre efectos mutantes y abortos. En algunas culturas, su consumo aumenta en embarazo o lactancia sin complicaciones.
- Kava-kava: Contraindicado en embarazo y lactancia.
- Lenteja de agua: No se recomienda su uso durante el embarazo.
- Llantén: No usar en embarazo por ausencia de datos que avalen su seguridad.
- Lúpulo: No debe usarse durante la lactancia por riesgo de insomnio en el lactante.
- Maitake (Grifola frondosa): No debe usarse durante el embarazo (efecto embriotóxico y teratogénico ligero) ni durante la lactancia (riesgo de insomnio).
- Manzanilla: Considerada una droga muy segura.
- Menta: Considerada una droga muy segura.
- Mostaza negra (Brassica nigra): No emplear.
- Naranjo amargo (Citrus aurantium): No emplear.
- Niauli (Melaleuca quinquenervia): La cafeína atraviesa la placenta y está presente en la leche materna. No hay datos científicos sobre su uso.
- Ortiga: No usar en embarazo debido a la ausencia de datos que avalen su seguridad.
- Perejil: El aceite esencial es abortivo. No se dispone de datos científicos sobre el uso seguro de bromelaina.
- Reishi (Ganoderma lucidum): Seguro.
- Roibos (Aspalathus linearis): No existen datos sobre inocuidad en el embarazo.
- Ruibarbo (Rheum officinale): No debe usarse durante el embarazo ni la lactancia por ausencia de datos que avalen su seguridad.
- Sabal (Sabal serrulata): No debe usarse durante el embarazo ni la lactancia.
- Té de roca (Jasonia glutinosa): Embarazo: solo se acepta en ausencia de alternativas más seguras. Lactancia: se ignora si sus componentes se excretan en la leche materna.
- Té verde: No usar en embarazo por ausencia de datos que avalen su seguridad.
- Valeriana: Uso tradicional en los vómitos del embarazo.
- Verbena: Efecto abortivo por aumento del tono uterino y emenagogo en ratas. Actividad estrogénica.
Estudio sobre el uso de hierbas medicinales en Bogotá (Colombia):
Un estudio realizado en el Hospital de San José de Bogotá describió las prácticas de uso de hierbas en mujeres gestantes y en lactancia. Se observó que el 33.6% de las gestantes y el 36.6% de las mujeres en lactancia utilizaban hierbas medicinales. En las gestantes, la manzanilla fue la más usada, mientras que en las mujeres en lactancia, el hinojo fue el más común. Las razones de uso incluían molestias del embarazo, aceleración del parto, regulación de la temperatura corporal y promoción de la producción de leche.
El estudio también señaló que las mujeres gestantes y en lactancia utilizan hierbas para diversas afecciones, y que muchas de estas prácticas se aprenden de forma tradicional, sin informar necesariamente al personal médico. La falta de información clínica sobre los riesgos y beneficios de muchas de estas hierbas subraya la importancia de la investigación y la comunicación entre profesionales de la salud y las pacientes.