José Núñez Meléndez, universalmente conocido como Pepe "el de la Matrona", fue una figura fundamental y enciclopédica del flamenco, cuyo legado abarca desde los albores del siglo XX hasta bien entrada la década de 1970. Su apodo, "el de la Matrona", le fue impuesto debido a la profesión de su madre, lo que llevó a sus amigos y compañeros a referirse a él inicialmente como "el niño de la matrona".
Orígenes y Primeros Años (1887-1913)
Pepe "el de la Matrona" nació el 4 de julio de 1887 en el barrio sevillano de Triana. Desde muy pequeño, mostró una inclinación por el cante, iniciándose en los bares y reuniones festivas de Triana, donde la necesidad le impulsaba. Con tan solo 12 años, en 1899, se atrevió a cantar de forma más artística en una taberna de Burguillos.
Su carrera profesional despegó rápidamente. En 1901, actuó en varias ocasiones en la feria de Villamartín. Fue entonces cuando la compañía de Juan Breva lo fichó para una gira por el oriente andaluz, incluyendo Almería y algunos pueblos de Granada. A su regreso a Sevilla, actuó en diversos locales donde tuvo la oportunidad de conocer a D. Antonio Chacón.
En 1906, fue contratado durante seis meses en un local de Córdoba, marcando su salto a Madrid. En la capital, se estableció y coincidió con la inauguración del café cantante El Gato, pasando posteriormente a Los Naranjeros y luego al de Fornos. Esta etapa fue crucial para Pepe, sentando las bases de su flamenco y compartiendo numerosas fiestas de cabales, consolidando su aprendizaje y estilo.
Viajes y Consolidación Artística (1914-1955)
Entre los años 1914 y 1919, Pepe "el de la Matrona" realizó giras por Cuba y México, actuando en locales de las grandes ciudades hasta que la Revolución mexicana lo impulsó a regresar a España. Durante este periodo, repartió sus actuaciones entre Barcelona y Madrid, alcanzando una gran fama. Esta notoriedad lo llevó a ser contratado para actuar en la película "La Hermana San Sulpicio" y a formar parte de jurados en importantes concursos flamencos, como el Certamen Nacional de Cante Flamenco del Circo Price.
La Guerra Civil Española la pasó entre Sevilla, Madrid y Barcelona. Desde la finalización de la guerra en 1939 hasta 1955, sus actuaciones se distribuyeron entre el café Villa Rosa y diversos eventos culturales, manteniendo viva la llama del flamenco en tiempos difíciles.
Internacionalización y Reconocimiento (1956-1970)
El año 1956 marcó un hito importante en su carrera, ya que grabó para la prestigiosa Antología realizada por Perico el del Lunar. Durante estas fechas, Pepe "el de la Matrona" también viajó por casi toda Europa, junto a parte del elenco de artistas que habían grabado con Perico para Hispavox, promocionando el disco y actuando en París y muchas otras ciudades europeas.
Posteriormente, se trasladó con la bailaora Lilián Solá, conocida como "María Márquez", y el bailaor Vicente Escudero a América del Norte, donde recorrió varios estados de EE. UU. y ciudades de Canadá. De regreso a Europa, continuó actuando por el norte de África y participó en programas de televisión en España y Francia.

Pepe continuó actuando en festivales, televisiones, homenajes y certámenes de flamenco a lo largo de los años 60. Fue en esta década cuando grabó su aclamada "Antología del Flamenco Antiguo", obra que puso de relieve su maestría en el mundo del cante y que le valió el Premio Nacional del Disco por la Cátedra de Flamencología en 1970. Ese mismo año, actuó durante tres días en el Theatre de la Cité Internationale de París, consolidando su reputación internacional.
Los Últimos Años: La Enciclopedia Viviente del Flamenco (1971-1980)
A partir de los años 70, el nombre de Pepe "el de la Matrona" se ligó a todos los eventos de flamenco en España, desde concursos como los de Córdoba y La Unión, hasta homenajes de las Peñas flamencas de toda Andalucía. A pesar de ser octogenario, mantenía la chispa y el deseo de seguir compartiendo su vasto conocimiento sobre el flamenco.
En 1971, el mundo del flamenco le rindió un merecido homenaje sorpresa, coincidiendo con sus 84 años y a pesar de sufrir graves dolores de gota. Entre los asistentes, aunque ya muy enfermo, se encontraba Melchor de Marchena.
A inicios de los años 80, artistas, escritores y todas las personalidades relacionadas con el mundo del flamenco se volcaron en reconocer la trayectoria de Pepe "el de la Matrona". Primero, por su invaluable labor de recopilación de cantes, y segundo, por ser un hombre longevo que había alcanzado los noventa años, algo raro en su época, y que conservaba una lucidez admirable. Para todos, Pepe era una enciclopedia viva del flamenco que traía los sones del siglo XIX. Pasó los últimos cuatro años de su vida siendo homenajeado por los mejores artistas flamencos y no flamencos del momento, incluyendo a Menese, el actor José Sacristán, Enrique de Melchor, y escritores como Félix Grande, Quiñones y Molina. En sus homenajes participaron figuras como Morente, Carmen Linares y Sordera. Ningún artista, entidad o Peña flamenca, Cátedra, Certamen o Concurso dejó de sumarse para homenajear a José Núñez Meléndez, "Pepe de la Matrona", porque representaba la historia viva del flamenco del siglo XIX, siendo el último bastión de la Edad de Oro del Flamenco.

El Conocimiento Enciclopédico de Pepe "el de la Matrona"
Blas Vega, una de las figuras más influyentes para el flamenco en el siglo XX y amigo íntimo de Pepe, "el de la Matrona", elogiaba sin dudar su trayectoria, su valía y, sobre todo, su profundo conocimiento de los cantes. Vega afirmaba: "Pepe es un portento flamenco, sin pertenecer a saga alguna, sin tener unas raíces flamencas como pueden ser la casa de los Pavones, la saga de Caracol o la de los Talegas, sin embargo, 'el de la Matrona' ha sido capaz de ir conformándose y convirtiéndose a lo largo de su dilatada vida en un erudito, en un conocedor e intérprete de casi todos los cantes."
Pepe "el de la Matrona" no era un cantaor de los llamados "largos", sino que iba mucho más allá. No solo conocía los cantes y los interpretaba magistralmente, sino que dominaba su origen y su basamento histórico. Esta sabiduría le granjeó el respeto y la veneración de todos los interesados en el flamenco. Pepe era una fuente de luz para muchas incógnitas que aún hoy sobrevuelan el flamenco. D. José Núñez representaba para el flamenco el compendio de todo lo que había ocurrido en su historia, siendo la pura y viva historia que permanecía en su cabeza y en su garganta. Con su cante y sus palabras, nos retrotraía a los inicios del siglo XIX, nos conducía por la senda marcada por Silverio, El Nitri, Torre y Chacón, nos envolvía con el embrujo de los Pavones, nos preparaba para entender la Ópera Flamenca y nos introducía en el mundo de la renovación purista de Mairena.
Claude Couffón, lleno de admiración, dijo de él: "el de la Matrona interpreta casi a sus 80 años la soleá y la seguiriya de forma admirable y de una solemnidad casi religiosa, siendo como es el último superviviente de la Edad de Oro del Flamenco". Mauricio Ohana, tras su paso por el Aula Magna de la Universidad Parisina de la Sorbona, se deshizo en elogios hacia Pepe, donde todos pudieron admirar y apreciar su conocimiento y el desarrollo del arte del mundo del flamenco, en un momento en que el cante andaluz se sentía amenazado.
Pepe "el de la Matrona" era capaz de discernir numerosos estilos de seguiriyas (de Silverio, de Curro Dulce, del Nitri, de los Puertos, del Loco Mateo, hasta quince o veinte diferentes); al igual que ocurría con la soleá, tarantas, tonás o cualquier palo originario de las Américas. Era un cantaor enciclopédico, no solo por sus conocimientos y dominio de los estilos más antiguos, sino también por su prolífica carrera, siendo posiblemente el cantaor más fecundo de los conocidos, ya que falleció en Madrid a la edad de noventa y tres años, habiendo dejado de cantar solo cuatro años antes de su fallecimiento.
Algunos tuvieron la oportunidad de oírlo cantar en los años setenta en un recital en el Colegio Médico de Cádiz. Su cante por serrana titulado "Por la sierra morena", acompañado a la guitarra por Félix de Utrera, es un ejemplo de su maestría.
Grabaciones Destacadas: "Tesoros del Flamenco Antiguo" (1973)
CD 1
Guitarras: Félix de Utrera y Manolo El Sevillano.
- 01.-Aquel que le pareciere (La caña de José El Granaino)
- 02.-En La Habana hice una muerte (La soleá petenera)
- 03.-Que no me quería (Seguiriyas de Silverio)
- 04.-Abrase La Tierra (La cabal de Silverio)
- 05.-Fuí piedra y perdí mi centro (Soleares de Utrera)
- 06.-Camino Cazariche (Livianas primitivas)
- 07.-Por la Sierra Morena (Serrana con el macho)
- 08.-Señor Cirujano (Siguiriyas de cambio de María Borrico)
- 09.-Yo me lleno de regocijo (Soleares de Triana)
- 10.-Vaya tela de verano (Taranta de Pedro El Morato)
- 11.-Siempre por los rincones (Siguiriyas de Manuel Molina)
CD 2
Guitarras: Manolo El Sevillano y Félix de Utrera.
- 01.-Serranita me publicaste (Tangos de Triana)
- 02.-Malos pasitos (Seguiriyas primitivas de Triana)
- 03.-Tu eres el diablo Romera (El polo de Tobalo con macho primitivo)
- 04.-Se me aparecio la muerte (Malagueña de Gayarrito)
- 05.-Correo de Velez (Soleá de preparación y soleá grande de Triana)
- 06.-No pierdas la esperanza (Siguiriyas de Frasco el Colorao y de Cagancho)
- 07.-Remedio no tengas (Soleares de Paquirri)
- 08.-Vestida de color de rosa (Tientos)
- 09.-Al pie de un pocito seco (Peteneras)
- 10.-Dicen que duerme sola (Siguiriyas de Curro Dulce y cabal de Manuel Molina)
- 11.-Siempre por los rincones (Siguiriyas de Manuel Molina)