Fraisoro: Historia de una Casa Cuna y Maternidad

La Casa Cuna de Fraisoro, ubicada en Zizurkil, Gipuzkoa, fue una institución benéfica de gran relevancia histórica en España, dedicada a la acogida de niños abandonados y sus madres. Fundada en 1903 y operativa hasta 1994, esta institución marcó un hito en la atención a la infancia y la maternidad en una época de profundos cambios sociales y morales.

Fachada de la Casa Cuna de Fraisoro

Orígenes e Historia de Fraisoro

La necesidad de crear un centro de acogida para niños expósitos en Gipuzkoa se hizo patente a finales del siglo XIX. Ante la alta mortalidad infantil de los niños abandonados, que rondaba el 100% hasta el siglo XVIII y superaba el 50% en el XIX, la Diputación Foral de Gipuzkoa, en colaboración con La Caja de Ahorros Provincial, fundó la Casa Cuna de Fraisoro en 1903. El arquitecto Ramón Cortázar dirigió la construcción del edificio, siguiendo los modelos de centros similares en Europa. Inicialmente, Fraisoro se centró en la acogida de niños abandonados, pero a partir de 1913 se creó la maternidad para acoger a mujeres en el séptimo mes de embarazo con la intención de dar a luz y, en muchos casos, abandonar a sus hijos.

La institución fue gestionada por las Hermanas de la Caridad, que aportaron una comunidad de religiosas y personal auxiliar, incluyendo nodrizas internas, personal de limpieza, cocina y costura. La Casa Cuna se convirtió en un referente en el Estado español por sus avanzados cuidados médico-higiénicos y su sistema de lactancia. La mortalidad infantil en Fraisoro, que era del 25% en 1910, se redujo drásticamente al 12% en 1926 y al 1% a partir de 1953, cifras muy inferiores a las de otras instituciones similares.

Infografía comparativa de mortalidad infantil en casas cuna

La Maternidad y las Madres de Fraisoro

La maternidad de Fraisoro acogía a mujeres embarazadas, en su mayoría solteras y jóvenes, que se veían obligadas a ocultar su estado por los códigos morales de la época, especialmente durante el franquismo. Estas mujeres, procedentes de distintos estratos sociales, buscaban un lugar seguro para dar a luz y, en muchos casos, abandonar a sus hijos. La novela "Cuando brillan las manzanas" de Rosa Díez-Urrestarazu se centra en las vivencias de tres jóvenes en esta situación, reflejando el sufrimiento callado de estas mujeres.

Existía una distinción entre la "Zona de las Distinguidas", para mujeres de estratos sociales altos, que podían ingresar a partir del quinto mes de embarazo, y las de estratos más bajos, que ingresaban a partir del séptimo mes. Esta diferencia permitía a las mujeres de familias acomodadas simular estancias en internados en el extranjero para ocultar su embarazo. La motivación del abandono solía ser la ilegitimidad del hijo, la miseria, enfermedades o discapacidades del niño, o circunstancias sociales como violaciones o malos tratos. Sin embargo, un porcentaje significativo de los niños eran devueltos a sus familias biológicas tras superar las dificultades que motivaron el abandono temporal.

Ilustración representando a mujeres embarazadas en la época

Innovaciones y Cuidados Médicos

Fraisoro fue pionera en diversas prácticas médicas y de cuidado infantil. En 1930, se convirtió en uno de los primeros centros en Gipuzkoa en aplicar la vacuna contra la tuberculosis (BCG). La institución también implementó la prueba de Wassermann para la detección de la sífilis, previniendo el contagio entre madres y recién nacidos, y fue pionera en su uso en España según el historiador Serapio Múgica.

La alimentación de los lactantes fue un área de especial atención, promoviendo la lactancia materna o el uso de nodrizas. El desarrollo de fórmulas de leche en polvo a partir de los años cuarenta llevó a la progresiva desaparición de la figura de la nodriza. La aplicación de cuidados médico-higiénicos y la prevención de enfermedades infecciosas contribuyeron a mantener bajos índices de mortalidad infantil. Médicos como Jesús Alustiza Urteaga y José Antonio Alustiza Iriarte jugaron un papel fundamental en la mejora de los tratamientos y la erradicación de enfermedades como la tosferina, el sarampión y la polio.

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Impacto Social y Legado

A lo largo de su existencia, Fraisoro vio nacer a aproximadamente 12.000 niños y asistió a unas 3.500 mujeres. La institución no solo proporcionó asistencia sanitaria y cuidados, sino que también ofreció un refugio en un contexto social que a menudo estigmatizaba a las madres solteras y a sus hijos. Medidas como la subvención económica a las madres que decidían quedarse con sus hijos, impulsada por Jesús Alustiza en 1931, reflejan un intento de apoyo social en una época difícil.

La novela "Cuando brillan las manzanas" y el libro "Fraisoroko amak, Fraisoroko haurrak" de Eva García Magriñá han contribuido a visibilizar la historia de Fraisoro y a recordar el sufrimiento y la resiliencia de las mujeres y niños que pasaron por sus instalaciones. La Casa Cuna de Fraisoro, a pesar de su cierre en 1994, dejó un legado imborrable como institución referente en la protección de la infancia y la maternidad en el País Vasco y en España.

Manzanos en un paisaje rural, evocando el nombre de la novela

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